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Hasta el último hombre

El buen pacifista de Gibson es todo un ángel exterminador

Por Enrique Fernández Lópiz

Vengo de ver esta nueva película de un Mel Gibson que llevaba diez años sin hacer cine. Su título español, Hasta el último hombre, y menos mal que venía con la aureola del antibelicismo y el antimilitarismo pues si hubiera sido lo contrario, la sala habría estallado en mil pedazos. O sea, que aún me estoy quitando, no sólo la metralla y la sangre salpicada, sino que también siento ciertas secreciones salivares y lacrimales alrededor de la arquitectura castrense, cuando se suponía que tenía que haber salido limpio henchido de gozo por una severa crítica a las guerras y a los estamentos que las propician. Pues no. De eso nada. Para la Historia del cine quedará el paradigma de un cine de pura guerra cruenta Leer Artículo

Hacksaw Ridge (Hasta el último hombre)

Por Alejandro Arranz

-Gibson continúa filmando su propia expiación en la piel de otros personajes. Su garra y su nervio siguen intactos, pero con eso no se gana una guerra.
-El drama academicista, el tributo simplista y el belicismo llameante conviven en una película que casi todo lo que tiene de espectacular, lo tiene también de tosca, trivial e inconsistente.

Gibson ha vuelto, si no habíais leído nada parecido estáis algo perdidos últimamente en lo que a cine se refiere. El eterno salvaje incorregible tras renacer como tal en “Blood Father”, ha regresado tras las cámaras para contarnos la odisea de un soldado diferente, cuya única arma eran sus creencias y su inmenso valor. El personaje es Desmond Doss, un joven médico Leer Artículo