Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Animales nocturnos

Animales Nocturnos

Por Alejandro Arranz

-Entre una fascinante complejidad y las pretensiones pueriles de un señor polémico, sí, pero también rebosante de talento en bruto.
-Los apartados se complementan mucho mejor que en su debut, Ford esconde mejor sus vicios y presta mayor atención al terreno narrativo.

Atrapado, inquieto y revuelto ya desde unos portentosos créditos iniciales, así estoy nada más empieza la segunda película de Tom Ford como director de cine. Y si bien su ópera prima, A Single Man, fue bastante exitosa, a un servidor le resultó tan llamativa en el exterior (extraordinaria delimitación de encuadres) como inane en el interior. Esa melancolía impostada, ese nulo control del tempo dramático y en general toda la petulancia y artificiosidad al servicio Leer Artículo

Difícilmente encontrará el apoyo del gran público

Por Enrique Fernández Lópiz

La película Animales nocturnos tiene un inicio impactante, con un rosario de imágenes desconcertantes de mujeres muy gordas, el abdomen pendiendo, pechos flácidos, nalgas y piernas blandientes, carnes arrugadas, desnudas en su casi totalidad y pintadas de forma grotesca, bailan a modo de majorettes hiperrealistas, como si fueran modelos rubensianos o descartes de Botero, lo cual que acaban creando una especie de retrato de la falsa imagen de esta sociedad contemporánea. La imagen es prevaleciente desde el primer momento, sin embargo creo advertir que más que las imágenes que vemos, la cosa deviene en la imagen que cada cual ofrece a los demás, la que arrojamos cada uno y la que Leer Artículo