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Una serie de los sesenta en España: los inicios de la TVE

Por Enrique Fernández Lópiz

Eliot Ness (Robert Stack) fue un personaje histórico, la auténtica bestia negra de los gánsteres de Chicago durante la época de la llamada Ley Seca (1920-1933). Ness alcanzó la fama, sobre todo cuando consiguió arrestar a Al Capone. Pero Ness y sus hombres, llamados los “los Intocables”, también se enfrentaron a criminales de la catadura de Dutch Schultz, Lucky Luciano o Ma Barker.

Quiero rendir un pequeño homenaje a Los Intocables, serie que se estrenó en la precaria TV Española de principios de los sesenta, para gozo y disfrute de quienes veíamos por primera vez la televisión, y más concretamente las series televisivas. Series que proliferaron por ese entonces con doblajes portorriqueños o algo así, como Perry Mason (1957), un gran abogado y cuasi detective; El fugitivo (1963), siempre huyendo a su destino de inculpado; La patrulla fantasma (Ghost Squad) (1961), una división especial de Scotland Yard que investiga casos arriesgados; Bonanza (1959), la familia ranchera; Cheyenne (1954), recorriendo el Oeste y enfrentándose a bandidos y también a bellas mujeres; Bronco (1958), el personaje solitario que cabalga por las lejanas tierras del “far west”; La familia Monster (1964), terrorífica e hilarante; o, Sugarfoot (1957), abogado y el rey del lazo en la pelea. Pero la verdad, mi favorita era la serie Los intocables (1959), magníficamente dirigida por Abner Biberman y Robert Gist, con guión basado en la novela Eliot Ness, escrita por el propio Ness y el escritor y periodista Oscar Fraley. Tenía una sugerente música de Nelson Riddle y una gran fotografía en blanco y negro de Charles Straumer.

El reparto era magnífico, encabezado por un apuesto y arrojado Robert Stack, que encabezaba todos los capítulos; un actor de teatro y cine que ya triunfaba antes de los cincuenta y que en la serie a la que me estoy refiriendo, ganaría un premio Emmy a su brillante interpretación de Ness en la serie. Le acompañaban de manera magistral otros actores de gran nivel como Nicholas Georgiade, Abel Fernandez, Paul Picerni, Steve London, Bruce Gordon, Jerry Paris, Frank Wilcox, Anthony George, Robert Bice, Neville Brand, el mismísimo Chuck Norris, Nehemiah Persoff o Robert Carricart. Magnífico coro de policías y una serie prácticamente de personajes masculinos.

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Premios. 1961: Emmy: 3 nominaciones, incluyendo Mejor serie dramática. 1962: Emmy: Mejor Montaje y Actor (Robert Stack), nominada a Mejor Serie Drama.

Debido a corrupción rampante, dentro de la misma policía, Ness examinó los registros de los agentes del tesoro para formar un equipo fiable; al principio fueron cincuenta; luego lo redujo a quince; finalmente el grupo lo componían nueve hombres. Las redadas contra destilerías y cervecerías comenzaron de inmediato y en menos de seis meses, Ness había desmantelado docenas de establecimientos prohibidos. La fuente de información de Ness era una extensa operación de intervención de teléfonos.

Aquel agente del tesoro estadounidense de nombre Eliot, ponía todo su empeño y ganas en hacer cumplir la Ley Seca en Chicago, como líder de ese equipo legendario apodado “Los intocables”. Cómo olvidar a aquel inigualado para mí Robert Stack. Y cómo olvidar que cada aventura, cada capítulo televisivo estaba lleno de acción y suspense por ver si de nuevo, como efectivamente ocurría, Ness triunfaba sobre los malévolos sicarios del tráfico de güisqui.

Nunca sabré agradecer a esta serie y a otras –algunas de las cuales he mencionado-, que reforzaran mi amor al cine. En este caso al cine de acción, gánsteres y western, muy propio para los infantes de aquellos años, menos proclives a la filmografía actual animada (aunque también nos gustaban las de animación, sobre todo las de Disney).

Pero en aquellas series también había unos valores, una estela en aras del bien común, aunque la Ley Seca fuera un pretexto fílmico (ya sé que lo fue realmente e históricamente en los EE.UU.). Pero en la TV, a los niños nos resultaba un subterfugio para que el bueno y su equipo triunfaran y los canallas y asesinos fueran encarcelados. O sea, los límites entre criminales y defensores de la Ley estaban bien delimitados. Hoy, creo que hay muchas historias filmadas en las que esta distinción es confusa, lo cual para la educación infanto-juvenil es nefasto, pues hay una moral universalmente aceptada, sobre todo para determinadas líneas rojas que deben quedar claras.

Aquí puedes ver el primer capítulo de esta serie, El trono vacío (en alusión al trono que dejó vacante Al Capone) dirigida por John Peyser, con artistas invitados como Barbara Nichols, Bruce Gordon y Betty Garde y la colaboración especial de Nehemiah Persoff: https://www.youtube.com/watch?v=WgvqBbnfJ18.

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