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Orange is the New black

Por Jose Luis Fereirós

A modo de orgasmo Orange is the new black  se inaugura manifiestamente a través de unas palabras fugaces «Siempre me ha gustado lavarme. Me gustan los baños. Me gustan las duchas. Es mi lugar feliz» custodiadas por un par de escenas cachondas representativas de la historia añeja de Piper Chapman. Un aviso (sirena) en seguida nos anunciará el desvanecimiento de tal recuerdo y nos transportará a la actualidad. «Era mi lugar feliz », dice ahora. Y con unas compresas en los pies (como amago de sandalias) vemos a la aludida en las duchas de una cárcel escuchando la voz procedente de un altavoz, «Todas las reclusas del pabellón B deben ser revisadas de piojos ». Por ello, el inicio no podría ser más preciso y clarificador; ¡el infierno ha llegado!.

Jenji Kohan, creadora de la serie americana Weeds, presenta  éste nuevo tragicómico producto que relata la vida de una mujer en prisión. Si Mary-Louise Parker caminaba entre la sensualidad y la ilegalidad, Taylor Schilling lo hace entre rejas. Ella es Piper, una dama común, tierna, a punto de casarse y en posesión de una empresa de jabones compartida con su amiga Polly. Todo es ideal, perfecto. Pero surge algo.  Un problema. Un contratiempo atemporal, que comienza muy atrás, aproximadamente perpetrado hace diez años, donde su proceder era totalmente diferente. De un momento de perdición, de disipación social, de confusión. Lo cierto es que una mala decisión la llevó a enrollarse con una femme (ahora ex pareja y compañera de prisión) y relacionarse con las drogas. Hoy, la justicia la invita a pasar 15 meses apartada de la normalidad, acostumbrándose a ese ropaje naranja de negra asimilación.

Bajo el uso de imprescindibles flashbacks, Kohan irá organizando detalladamente en tu psique los anales de la protagonista y la del resto de reclusas. Además, a la par, mostrará a la familia de Chapman  (especialmente a su pareja, Larry) en su adaptación externa ante la nueva situación. También conoceremos a los empleados de la prisión, macanudamente dilucidados, revelando sus vicios y sus temores, e inclusive sus inminentes turbaciones.

Las tramas seducen gracias a un guión muy bien construido con unos personajes de múltiple personalidad y diversidad sociocultural; desde putas locas a desgraciadas, de latinas a negras, de enfermas a chusma fornida, de estudiadas a palurdas, de heteros a tortilleras, andróginas, trans, etc. He ahí esos nacientes títulos de crédito que encaminan hacía esa heterogeneidad escenificada en los 13 primeros episodios. Recordar cada cara será un compromiso obligado.

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El corte dramático y de humor negro provoca situaciones inverosímiles pero de entorno jovial. Todo con una pincelada loca, atrevida y moderna, con toques interesantes sobre la orientación sexual, de una nueva era fresca y de buen rollo. Cuando no es graciosa, Orange  puede parecer una obra menor. Sin embargo, a menudo, reta nuestras expectativas. A veces armada de violencia. Otras, de sátira renegrida. Pero a medida que te vas adentrando el espectáculo se va enfrentando a tus sospechas y posteriormente te convencerá del digno entretenimiento que estás a punto de presenciar.

Las actuaciones son convincentes, el pulso narrativo ligeramente tópico pero no por ello débil, los diálogos incitan al suspense y el guión goza de una decente traducción. En cuanto al apartado musical destacaría el aporte de algún que otro tema de rejuvenecidas bandas de Hip Hop, Soul, Indie, Pop, e incluso algo de Funk-Rock, que le da un tono moderno con una pizca comercial de señuelo juvenil. Sobresaliendo, muy por debajo y de lo que recuerdo, he podido apreciar algo de la neoyorquina vocalista Kelis, de los alternativos Nada Surf, del setentero Dennis Coffey, de la galesa Jem, de la cantante y pianista Regina Spektor o la gran canción de The velvet underground & Nicco, Sunday Morning. No hablaré de los personajes, no me parece correcto. Prefiero no desvelar detalles-rasgos-carácteres o modos de ser que puedan ser importantes a descubrir por uno personalmente.

No era de esperar pues que Neftlix la renovase por otra temporada, porque la verdad es que se generaron numerosas críticas positivas a su favor. Asimismo, como aliciente y/o curiosidad, la interesante participación del popular actor de American Pie  Jason Biggs. Y como apunte final, mencionar que OITNB es un probable entretenimiento de verano sin miras a la eximiedad, pero sumamente placentera y aconsejable. Así pues, conténtense con esas pedazo de zorras a conato de amaestrar…

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Comentarios

  1. Toni Ruiz

    Con tu crítica me has convencido para ver esta serie y comprobar qué tal. Así que ya me la estoy bajando (uy, qué me confundo, qué tontería, si eso es ilegal…Ya me la he comprado, quiero decir). Tiene buena pinta.

    • Jose Luis Ferreirós (XLiS)

      Jajaja Si tuviésemos que comprar todo lo que vemos estaríamos empeñados, al menos por mi parte… Además, desde mi punto de vista, la piratería -en ocasiones- sirve para descubrir o acrecentar un producto. En lo referido a Orange is the new black, me alegro que mi crítica te haya servido para interesarte por ella. Asimismo, destacar que David Simon (creador de la crespuscular serie The Wire y de otras enormes como The Corner o Treme) la definió como la producción más brillante de la actualidad. Yo no diría tanto, pero si es un agradable entretenimiento… Te invito a explorarla y a crear tus propias conclusiones. Para mi, seguramente esté en el Top 5 (series) de 2013…

  2. Rau

    Me parece que esta basada en Capadocia

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