Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Líbranos del poder de Satanás

Por Marcos Cañas Pelayo

A TOUCH OF EVIL BY TONY SOPRANO

Confío en que tengan suerte. Que algún día la estén pasando en una cadena que ofrezca series retro sin grandes explicaciones… Ojalá nadie les haya obligado a verla previamente como si fuera un axioma. Pocas cosas pueden ser peores, la lectura o el visionado impuesto, incluso de las obras maestras. Tal vez entonces, sin prejuicios de deificación, si ven el título To Save Us All From Santan´s Power, los dedos permanezcan estáticos sobre el mando, dando una oportunidad a esa familia.

Cuando comiencen a ver el flashback del puerto, tardarán poco en comprender a los individuos que hablan, aunque no sean precisamente trigo limpio. Una de mafias se dirán, aunque alejados de la sofisticación de los Corleone, tipos más rudos, un escalafón por debajo… Estos chicos de Jersey no tienen pelos en la lengua y se nota en su forma de hablar. Cuando acaban de situarse, el episodio vuelve al presente, al dormitorio de un tipo corpulento, una mezcla de Homer Simpson, Al Bundy y Pauly de Uno de los nuestros.

El chaval o la chavala que lo esté observando, no sabrá que ese actor falleció en verano de 2013, volviendo de un viaje. Pero es improbable que olviden a Tony Soprano, si dejan que se meta en sus vidas. Paterfamilias abnegado, cuarentón en plena crisis, mafioso bajo el escaparate de la destrucción de residuos públicos… Un personaje que, junto con un elenco de maravillosos compañeros de reparto, cambió muchos presupuestos de las series de televisión.

La salvación de los poderes del príncipe de las tinieblas, es uno de los capítulos centrales de la tercera temporada de la producción de la HBO. Canal por cable, remodeló el concepto y amplió la oferta de sus programas, para generar una expectación sin precedentes en cada entrega semanal. Antes de The Wire, Los Soprano o A dos metros bajo tierra, costaba pensar que se acuñase aquella elitista, pero no descabellada afirmación de que, «El mejor cine se está realizando actualmente en televisión».

soprano2

Pero tampoco fue así desde el principio. James Gandolfini no era un actor que pudiera ser catalogado como estrella en aquellos momentos, cuando se presentó al casting. David Chase (quien trasladó con inteligencia edípica sus problemas familiares para convertir al delincuente de New Jersey en un ser humano real, con sus flaquezas), quedó prendado desde el principio de aquella presencia que, Susan Sarandon, calificó recientemente de «Gigante bondadoso».

En la décima historia de la tercera campaña del show, Chase y sus guionistas, se habían acostumbrado hasta el mínimo detalle, de la psique de Tony y familia, así como a usar las cualidades tan personales de Gandolfini ante una cámara. Junto con él, en los saltos en el tiempo que dan esta hora de entretenimiento, aparecerá el primer capo de la organización delictiva, Jackie Aprile Senior.

Jefe de transición en la biblia de personajes creada al principio, allá por el cada vez más lejano piloto de 1999, Chase dio el rol del moribundo mafioso a un Michael Rispoli que por edad nunca debió desempeñar esa función. No obstante, presentándose para el papel que finalmente se adjudicó a Gandolfini, el director decidió aprovechar a otro talentoso actor como el precursor de su protagonista.

Para evitar que el público se perdiera en ningún momento, en el juego de saltos entre pasado y futuro, hay los suficientes elementos que delatan el transcurso de la acción. Desde los peinados de los protagonistas hasta las imágenes que de los televisores del caso OJ Simpson, salen, sentenciados con la mítica frase de Jackie Aprile: «A este no lo hubieran dejado salir vivo si lo cogen en Jersey».

Cimentada durante seis temporadas del mejor cine negro posible, esa anónima e imaginaria persona que está visionando a Gandolfini y los suyos, no se va encontrar con el momento más violento o la guerra de bandas más descarnada, pero, tendrá las suficientes coordenadas para saber si le gustan los elementos de la ecuación o no.

Hace muchos años, hablando de la fascinación que le ejercían las personas que cruzaban la línea de la ley en su barrio de infancia, Martin Scorsese reconocía que pocas cosas había más terribles que pensar cómo verían aquellos individuos una cosa tan inocente como un libro de fotografías. En la de una boda, por ejemplo, no era improbable que uno de los comensales terminase siendo asesinado… probablemente por alguien que hubiera compartido copa y puro con él aquel día.

Al no haber tenido las dos temporadas previas precedentes en la cabeza, el dueño del mando a distancia no sabrá exactamente qué ha pasado, pero guiándose por lo que se comenta en las vueltas al presente y la maravillosa capacidad de Gandolfini de trasmitir sus emociones con una mirada, o simplemente mientras engulle una pasta seca y fría de la nevera, entiende los costes de la profesión que ejerce ese Tony Soprano que, quizás, está empezando a gustarle más de lo que él mismo estaría dispuesto a admitir.

No tengo claro si seguirá viéndola en el futuro o se descargará las siguientes temporadas, pero dudo mucho que no sienta interés por intérpretes como Vincent Pastore, Lorraine Bracco, Edie Falco

Ojalá nos libren del poder de nuestro amigo de las tinieblas y, también a esas futuras generaciones de perderse ese gran placer que es descubrir, por primera vez, a aquel actor y esa serie, tan únicos en su especie.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Comentarios

  1. Sara Márquez

    Inolvidable James Gandolfini.

Escribe un comentario