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Xavier Dolan. La irrupción de un genio

Por Gerardo Gonzalo

A los que amamos el cine, creo que no hay nada que pueda gustarnos más que descubrir a un nuevo talento, a alguien que de repente sin apenas referencias previas nos sorprenda, emocione y cree una imágenes que permanezcan vivas en nuestra retina aun mucho después de haberlas visto.

Pues bien, ese es Dolan, director del que apenas tenía conocimiento más que por su insultante juventud y su presencia en Cannes y del que, recientemente, he podido disfrutar de su filmografía compuesta por 3 películas y de la que esperamos una cuarta ya estrenada en el Festival de Venecia.

Lo primero que destaca es, como ya he avanzado, su juventud; Dolan nació en Canadá en 1989, y con 20 años (en 2009) ya debutó en la dirección, además, Dolan es el guionista, productor, montador, protagonista en dos de sus tres películas y también el responsable del vestuario.

No es de extrañar que en algunos comentarios periodísticos se le catalogue de tipo un tanto arrogante y con aire de suficiencia, pero la verdad es que, no siendo esto lo más deseable, es tal el talento que ha desplegado en tan corto espacio de tiempo, es tan joven y además ha sido tan bendecido por la crítica, que no me extraña que pueda tener tales ademanes.

En 2009 estrena Yo maté a mi madre, que narra la tormentosa relación de un adolescente, interpretado por él mismo, con su madre. Una relación amor-odio llevada permanentemente al extremo. Con un estilismo muy cuidado, por momentos poética, otros desaforada, muchas veces excesiva y casi siempre desesperante; con una utilización original de la música y los silencios. Es la historia de la búsqueda de un amor, a veces esquivo y de la aceptación frente a la incomprensión.

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En esta primera obra ya se va a plasmar buena parte del ideario artístico y argumental del autor, que a la exuberancia visual incluye elementos musicales y de sonido que protagonizan la acción; y donde su condición de homosexual se convierte en un elemento central de su cine.

En 2010 estrena Los amores imaginarios, donde narra la historia de un triángulo amoroso y las consecuencias que tiene en las relaciones entre los personajes. Aquí Dolan da rienda suelta, de forma a veces extrema, a sus audacias visuales.

La historia es original, llena de matices e inmersa en equívocos y pasiones contenidas; la forma de contarla es muy particular y los actores (por supuesto Dolan es uno de los integrantes de ese triángulo amoroso) están francamente bien.

Sin embargo, no creo que Dolan redondee el film, ya que a su indudable estética y sofisticación le falta ritmo y la película se hace un tanto pesada. Parece que, a veces, más que contar una historia ha pretendido hacer un ejercicio de estilo, mirando como claro referente a Wong Kar Wai. El film es visualmente precioso, con imágenes potentes, una muy buena fotografía, colores brillantes, vestuarios llamativos, cámaras lentas estilizadas y, a veces, cierta estética de videoclip. Pero todo ello a costa de ralentizar en exceso el desarrollo argumental y de quitar cierta intensidad dramática a un argumento muy potente.

Hay momentos en que la trama evoca a la Nouvelle Vague (hay algo de Jules et Jim),  el film sube cuando están en escena los tres protagonistas y ves avanzar la historia. Sin embargo, como he dicho, la película se ralentiza demasiado en sus ejercicios de estilo y el recurso de los testimonios que jalonan la cinta me parece innecesario, te saca de la historia y la hace más pesada.

No obstante tiene algo, su preciosismo impacta y cala y, días después, aún resuenan en mi cabeza  imágenes de la película acompañadas por la canción de Dalida Bang, Bang, que tanto se repite en la misma.

Por último, y la única estrenada en España, en 2012 presenta Laurence Anyways, sin duda su mejor película, una obra sobresaliente que por sí sola podría justificar ya toda una carrera. Es la historia de un hombre que quiere sentirse como una mujer, haciéndose transexual, sin por ello ser homosexual, ni dejar de amar a su pareja.

Es una película que constituye un compendio de lo mejor que había ofrecido Dolan en sus dos primeras películas, pero con una ambición, profundidad y dominio del drama absolutamente maestros. Es un film bello, profundo, que se desarrolla a lo largo de bastantes años, que recorre toda una peripecia vital y sentimental y que, a pesar del argumento e impacto visual, evoca para mí la mejor tradición del melodrama clásico tamizado con la impactante estética de su autor.

Una obra cumbre, extraordinaria, que crece en el recuerdo y estremece durante su visionado, que nos muestra una historia de amor, identidad y diferencia a lo largo del tiempo. Posiblemente una obra maestra.

Ahora, ya sólo queda esperar que llegue Tom à la ferme a nuestras pantallas, y lo hago con expectación;  teniendo en cuenta los precedentes de su filmografía, de ahora en adelante, las películas de Dolan van a constituir para mí uno de los acontecimientos más esperados de las temporadas cinematográficas venideras.

Comentarios

  1. Irene Pardo

    Me apunto este nombre que parece tan interesante.

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