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¡Vuelven los 80!

Por Javier Fernández López

Una historia de Steven Spielberg, un guión de Chris Columbus y una dirección de Richard Donner dieron como resultado una fabulosa y encantadora película: Los Goonies. Fue en 1985 cuando apareció la que se convertiría rápidamente en una película de culto. Toda una generación creció con la aventura de unos chicos que buscaban algo más que aventuras y sueños. Estos chicos buscaban salvar sus vidas, su ciudad, y para ello emprenden una aventura en la que depositan toda la esperanza de encontrar algo que les ayude, un tesoro, pero lo que les aguarda es la experiencia más maravillosa de su vida.

Willy el Tuerto aún navega por los mares con su barco y su tripulación después de salir de aquella cueva. Había estado mucho tiempo encerrado ahí después de haber estado años huyendo de los ingleses. Alguna vez he llegado a pensar que Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra era en realidad una precuela de Los Goonies, y que Jack Sparrow era en realidad Willy el Tuerto. Pero imaginaciones aparte, nos llega la noticia de que Richard Donner confirma que habrá secuela de Los Goonies, una increíble noticia, sobre todo para los que crecimos con esta cinta de culto. No se sabe nada del reparto, aunque Donner, según dicen, espera poder contar con el reparto original, aunque tampoco se sabe si será él quien dirija la película. Personalmente, espero que sea él quien la dirija después de haber estado unos cuantos años desaparecido del panorama cinematográfico.

Pero la historia de estos chicos no será la única que volverá a los cines en forma de secuela. Vivimos muchas veces en el recuerdo, algo que en muchas ocasiones nos daña, no nos deja avanzar y ver lo bueno que tenemos ahora. “Cualquier tiempo pasado fue mejor”, se suele decir. Personalmente, nunca he estado de acuerdo con tal afirmación. Me dicen: “fíjate en los clásicos, antes sólo se hacían maravillas”. Incorrecto, lo que sucede es que sólo duran en el tiempo aquellas películas que merecen, precisamente, ser eternas por lo que fueron y por lo que siguen siendo. Como sucedió con Cantando bajo la lluvia o Con faldas y a lo loco, igual sucederá con El truco final, Cadena perpetua, La lista de Schindler, Origen o Magnolia. Cuando se mira al pasado, es normal, y lógico en gran medida, recordar únicamente aquello que nos entusiasmó cuando tiene que ver con el cine. Y de boca a boca, nuestros padres, abuelos y amigos, mayores que nosotros, nos van recomendado aquellas películas que vieron, aquellas joyas como La naranja mecánica o Alguien voló sobre el nido del cuco. Igual haremos los que aún vamos por la veintena de edad, y recomendaremos a nuestros hijos y amigos películas como Rush, El diario de Noa, Intocable o Los miserables. Por esto mismo, quiero romper una lanza a favor de las películas de ahora, de las historias que nos están haciendo disfrutar en este momento y que aún quedan por llegar.

Con esto, no me gustaría dar la idea de que estoy en contra de estos “regresos”, por decirlo de algún modo. Pero creo que cada película tiene su tiempo. Super 8, de J. J. Abrams, es el ejemplo perfecto de cómo un género hizo maravillar a millones de niños en una época y ahora se convierte en un producto con más pena que gloria. Si por algo ya no se hacen película como Cuenta conmigo, es porque el público de ahora demanda otro tipo de cine, y reflexionando un poco, quizá sea una decisión justa, pues si quieren historias como antes, sólo tienen que buscar en cualquier filmoteca, videoclub, o incluso en internet, y encontrarán eso que están buscando. Dejen paso a las ideas nuevas. Otra cosa es que tanto remake y reboot esté colapsando las salas de cine. Y para nada estoy en contra de que se reciclen ideas, pero viendo ejemplos como el de Carrie o Robocop, por favor, al menos si van a hacer algo así, que lo hagan bien, que no sea una película entretenida sin más.

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Dicho pues, ahora toca esperar al regreso de Los Goonies y a toda una oleada de secuelas de otros clásicos ochenteros. Parece que veremos dentro de unos años Señora Doubtfire 2, cinta en este caso de los 90, pero que no dejaba de tener los aires de la década anterior. La clave de la cinta original: un Robin Williams (El hombre bicentenario) dando rienda suelta a su comicidad. La que sí que está en el aire es la tercera entrega de Los Cazafantasmas, una de las cintas más emblemáticas de los 80 y que aún no director, pese a que casi se había confirmado a los responsables de La Lego Película, Phil Lord y Chris Miller. Sea como sea, y habiendo muerto uno de los protagonistas de la película recientemente, Harold Ramis, el único atractivo de la película sería ver de nuevo a Bill Murray (Atrapado en el tiempo), pero no parece que eso sea posible a priori.

Otra que puede sumarse a este tren es Los Gremlins, aunque aún no está confirmado concretamente si será un remake o una tercera entrega. Es más probable que se decanten, finalmente, por la primera opción, pero sin el maestro Joe Dante para dirigir a estas bestias, maestras del humor negro y la parodia, no sé qué podría salir de ahí. Precisamente, fue el propio Joe Dante el que demostró que una secuela de Los Gremlins podía funcionar. Aunque no logró el impacto de la primera, algo lógico, sí que construyó una película muchísimo más loca y dinámica. Incluso con ciertos toques políticos de fondo, esos duendecillos verdes representando una sociedad anárquica que destrozan uno de los edificios más modernos y sofisticados del mundo, que no es otra cosa sino el capitalismo destruido ante el caos presente, Los Gremlins 2: Una nueva generación fue una secuela fascinante. Ojalá el remake, o tercera entrega, sea tan buena como lo fue la secuela y, por supuesto, sigan fieles a la mala leche y el humor de estos monstruos que marcaron a toda una generación. De momento, podemos ir imaginando como será el nuevo Gizmo, si es que aparece en la película.

Otra saga que regresará es Loca academia de policía, siendo un remake de aquella película de 1984 dirigida por el cineasta Hugh Wilson. Que nadie se extrañe que dentro de unos meses nos confirmen el remake de Cortocircuito. De todas formas, por ahí sigue en marcha el proyecto, rumoreado desde hace años, de hacer un remake de Muñeco diabólico, independientemente de esta sexta entrega que vimos hace poco.

En conclusión, todo esto puede ser un tema preocupante. Pero por otro lado, lo único que me preocupa realmente es que todas estas películas acaben resultando ser un fiasco, un intento fallido de sacar el dinero a los espectadores. Realmente, si se hace bien, si hay criterio en los conceptos, en los guiones, no tienen por qué ser películas malas. Es más, realmente espero con ilusión otra entrega de Los Gremlins. También tengo curiosidad por saber cómo puede ser una secuela de Los Goonies y quiero volver a ver a Chucky en la pantalla grande. Sólo espero que escojan bien el camino, que no se cierren en las estructuras ochenteras, porque eso ya no funciona como antes. Los Goonies fue una película generacional, y aunque tampoco esté bien hacer un producto para contentar a todo el mundo, corres el riesgo de caer en los tópicos de antaño y que incluso se mantuvieron en los 90. Son esos detalles que ahora ves, después de los años, y perdonas.

En definitiva, que un remake de Blade Runner ya no suena tan raro…

Comentarios

  1. Íñigo

    Javi, ya que veo que eres todo un entusiasta de los 80 te invito a que leas el libro “Cine de los 80″ de Taschen, o si no, de la misma editorial, “100 clásicos del cine”. Te va a llamar mucho la introducción, se titula “El cine de las superficies”. No te arrepentirás.

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