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Súperhalloween

Por José Manuel Morales

Queda ya muy lejos la obra primigenia de John Carpenter y Debra Hill (mujer suya en ese momento),  y se pasa a un nuevo nivel y a un asesino tan salvaje que mejora cualquier film de Michael Myers antes visto. Es un film rotundo y lleno de agresividad, no hay duda de eso. Con intensidad y unos actores que hacen un trabajo muy bueno. Yo, que había despreciado, desde siempre, la capacidad de director de Rob Zombie por aquello de venir de la música rock me tengo que callar y aceptar de buen grado, además, que es un director solvente. Está muy bien hecho, este “remake” mejorado, aunque la película con Jamie Lee Curtis sea un clásico y no se pueda rebajar en ningún momento. El trabajo interno del personaje de Myers es amplio y muy bien realizado ya que se trata al chiflado desde su “tierna” infancia. Un retrato un tanto grotesco si nos fijamos en la mala leche de un padrastro que no da ninguna pena verlo muerto desangrándose en el sillón. El niño que hace de Myers representa una bondad tranquilizadora y amable cuando no se le molesta y cuando se le cruzan los cables es capaz de hacerte el cuello un colador con un tenedor de postre. Si bien la historia no es original por aquello de ser un “remake”, tiene una gran contundencia que deja a su original por debajo. Pasan las mismas cosas, ya que es un “remake”, pero lo hace de un modo aumentado y más realista y desprovisto de tanta parafernalia para no molestar sensibilidades. El director pensaría que si te molestaba bien podrías dedicarte a ver film romanticones de Julia Roberts. Myers va a por su hermanita y la busca como Marcos a su mamá pero con cuchillo en mano. Se carga a los jóvenes que tienen sexo, a los que planean tenerlo y no le importa asustar a los críos que, sin maldad vista, esperan salir por las calles de la vecindad en busca de golosinas por ser la noche del 31 de Octubre.

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Myers es un personaje poco complejo y lleno de una insólita agresividad. Nunca habla, pero no deja de ser expresivo. Porque si está cabreado te machaca el cerebro contra la pared, pero nunca te dice: “Perdone usted, me molesta su actitud”. Simplemente te mata y acaba con el problema de raíz.

Durante todas las películas de Halloween que se hicieron anteriormente se primó la capacidad del asesino por asesinar más que por cuidar el personaje. Algunos films, como la cuarta y quinta entrega de finales de los ochenta, son tan malos que ni las caretas del psicótico son las mismas. Mi debilidad son los dos primeros film donde Carpenter metió la mano de forma abundante. La primera entrega la dirigió y la segunda la produjo dejando a Rick Rosenthal el trabajo de dirigirla. Durante un tiempo su segunda versión, aquí titulada Sanguinario fue película de cabecera. Fue a mis tiernos 13 o 14 años, que viendo la imposibilidad para jugar bien al fútbol o de estudiar me determiné por ser asesino psicótico serial, después vi unas pocas de James Bond y me dije: “¿Y si emulo al notas este?” Me acabó llenando más ser agente secreto de su graciosa majestad británica. Su segunda parte fue intensa y cargada de asesinatos, pero no llegó al nivel de su primera entrega. La franquicia del psicótico de máscara blanca pasó después muy, muy malos momentos hasta la llegada de este director que, ya he dicho, aunque se convirtió desde la música en director de cine, se ha mostrado como un solvente director. La acción en Halloween es intensa y casi sin fin… La barbarie del asesino es inhumana. Rompe techos con palos, apuñala a policías de buenas intenciones, profana tumbas. Te sigue por la casa aunque te sangre el ojo y vomites tus tripas. Un asesino de dos metros interpretado por Tyler Mane, que da miedo, y que deja a los Tony Moran y compañía de las viejas películas como tipos románticos casi amigos de tertulias de Gustavo Adolfo Bécquer y José Selgas. Su final es intenso, como no podía ser de otro modo, lleno de agresividad y de gritos que dejarían a la pobre Scout Taylor-Compton,  actriz protagonista, con la garganta mala y el ojo, de tanto líquido rojo, echo una mierda soberana.

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La inicial Halloween fue filmada en 21 días por un treinteañero John Carpenter que estuvo obsesionado con el proyecto y acababa de salir de la universidad de cine y un grupo de gente con escasa o muy poca experiencia en el cine confeccionaron un film emblemático del cine de terror en el sub-género “slasher”. Fue un éxito gracias a una serie de críticas positivas de un par de buenos y reconocidos críticos de cine y se convirtió en referente en el cine de terror.

El remake de Rob Zombie pertenece a esa ola de regreso a asesinos seriales que a inicios del siglo que nos ocupa se llevó a cabo. Jason Voorhes regresó no hace muchos años a matar a críos exaltados alrededor del lago Cristal y se estableció  una vuelta a la calle Elm Street con el gran asesino onírico Freddy Krueger.“Halloween, el origen” es una  película muy buena. Recomendable, intensa, salvaje, no desmerece a la verdadera que con 300.000 dólares se filmó. Con la idea de Carpenter, Hill y el productor Yablans se ha realizado una película de terror que te puede sobrecoger en momentos. Donde no hay pausa y una agresividad en un Myers de dos metros que te deja sin aliento hasta su desenlace final. Señores… Es un film que te deja abrasado en el asiento aunque sea pleno invierno. A veces, te deja incluso con los ojos cerrados para no sentir más miedo.

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