Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Star Wars: La violación de una saga

Por Javier García Lorenzo

No hace tanto tiempo, en una galaxia muy, muy penosa…

George Lucas se cansó de comer todo tipo de carnes y mariscos y de explorar el Caribe con su yate (el Halcón Millonario, supongo), decidiendo rellenarse los bolsillos de nuevo. Y lo hizo sabiendo que el temible imperio de frikis vírgenes cuarentones estaban a la espera de una nueva aventura galáctica para embutirse sus armaduras de soldado imperial y lanzarse a tirar su dinero en gilipolleces del merchandising jedi. Los planes del Emperador George se fundamentaban en que hiciera la mierda que hiciera se iba a forrar como una momia, así que la victoria estaba asegurada, y de este modo perpetró tres engendros galácticos que pugnarían en feroz batalla para determinar cuál de ellos era el más patético. No contento con eso, vendió los derechos de la franquicia a Disney para que fueran ellos los encargados de seguir generando basura espacial por los siglos de los siglos, dando toda una declaración de principios al comentar su intención de resucitar a Darth Vader para las sagas venideras; el colmo de la originalidad está todavía por llegar…

Episodio I: El argumento fantasma.

La primera película del nuevo testamento de la biblia friki destaca por un aspecto muy concienzudo: Lucas se propuso demostrar su genialidad realizando una película totalmente vacía de contenido, de personajes y de sentido dentro del conjunto de la trilogía. Y lo consiguió.

starwars2

Bueno, esto va de unos tíos de cartón piedra llamados virreyes que tienen un chiringuito de comercio sostenido militarmente mediante un ejército de robots insulsos e inútiles, pero que claro, son muchos y te la lían. El resto de villanos son un holograma que parte el bacalao y un fanático del orgullo gay con chuzos de punta en la cabeza que suelta dos frases en sus cuatro minutos en pantalla y cuyo único fin es quitar de en medio al mejor actor de la película.

El acontecimiento esencial de esta entrega es que los jedis encuentran al elegido, cosa que por caprichos de la Fuerza harán de puro churro: su nave se estropea justo al lado del planeta de Anakin, aterrizan junto a la ciudad de Anakin y van a comprar los repuestos a la tienda de Anakin justo en el fin de semana en que Anakin ha terminado su nave para correr en un gran premio y ganar el parné necesario para pagar las piezas y largarse de ahí. Además se llevarán al chaval con pleno consentimiento de su madre, ya que por lo visto esa especie de sacerdotes llamados jedis no tienen nada que ver con los religiosos de nuestros días.

Pues bien: parece ser que era imprescindible narrarnos toda esa cadena de oportunas casualidades para ajuntar al futuro Vader con su maestro. ¿Necesario?. No, qué va; podrían haber puesto a Ewan McGregor a hacer de Anakin Liamn Neeson de Obi Wan, ahorrándose el sueldo del parguela que interpretó a Anakin en las siguientes entregas, empezando la historia en la primera película en lugar de emplear este episodio en contar chuminadas. ¡Ah!. Mención especial para la rana orejuda submarina que va haciendo el idiota a lo largo del metraje sin aportar nada más que un tufo infantiloide y anticlimático (jejejeje y éste chupa más cámara que todos los villanos juntos; peliculón, sí señor).

Episodio II: El ataque de los pagafantas

starwars3

Mientras que la Portman está igual que en la película anterior, Anakin ha pegado un estirón y medio y ahora es un pavo de metro noventa. Sin embargo, esa extraña anomalía metabólica no frenará la historia de amor entre ambos. Nuevamente, contar un hecho en particular pesa más que el desarrollo argumental que uno esperaría no en una película si no en tres; pero vamos a tener que esperar a la tercera entrega porque este segundo episodio tampoco va de nada: te dicen que el imperio lo hicieron a base de clones de un pistolero a propulsión al estilo limpiador de yates (aaaay Jorgito que bien vivimos). Por lo demás, tenemos a Anakin en la edad de las poluciones nocturnas, de modo que ver a Natalie Portman lo saca de su tiesto y en cuanto la puede pillar por banda la bombardea a fantas y no tardará mucho en declararse, así a lo loco… sin embargo, suponemos que debe haber utilizado algún truco de jedi para suprimir la voluntad de ella, porque lejos de quererlo sólo como amigo, ella cae rendida y al final se casan. Es decir: que la grandeza del episodio 2 es la de nada más y nada menos que destrozar en mil pedazos el mito del gran personaje de la saga convirtiéndolo en un potencial onanista que no obstante no necesita manos porque tiene el poder de la Fuerza. Lo más creíble de esta película es que un incompetente integral como Jar Jar Binks se ha metido a la política.

Episodio III: La vergüenza de los sith

Os vais a cagar: voy a condensar en una película lo que debería haber desarrollado a lo largo de tres y me vais a comprar la idea, porque soy George Lucas, soy un jedi y controlo vuestras mentes.

starwars4

Si alguien pensaba que Christopher Lee -que aparecía los últimos veinte minutos del episodio anterior- se estaba reservando para el último episodio, debió llevarse una decepción cuando le cortan la cabeza en el minuto cinco de esta película. Luego aparece también un robot tosedor (le falta decir «su tabaco, gracias») que maneja miles de espadas a la vez, pero este tampoco pinta nada: ¡el malo va a ser Anakin!, al que el emperador le come la oreja un rato haciendo que el chaval se desentienda de todo su pasado, de su maestro, padre que nunca tuvo; de su señora, preñada con dos criaturas; y de la bondad que suponemos que atesora. ¡A tomar por culo, hombre!, si me lo pide este viejo con nariz de banquero me cargo a toda mi familia, a los niños jedis y a todo cristo viviente: si no era suficiente sabiendo que Darth Vader era un pagafantas intergaláctico, ahora encima es gilipollas, carne de secta de adoradores de la calabaza, un auténtico pelele desdibujado. El gran visionario George Lucas convierte al personaje esencia de su mayor triunfo en una hez cósmica, un apollardao de las estrellas, un tonto con espada láser (aunque he de reconocer que esto hace más creíble que fuera el padre de Luke).

Se dice, se comenta, que la gracia de este episodio está en ver cómo se extingue la orden jedi (porque Anakin es idiota) y en enlazar con la trilogía clásica. Dicho enlace radica en que nacen Luke y Leia además de Vader como tal y además ¡ojo al dato!, ¡aparece Chewbacca!. Creo… lo cierto es que hay unos cuantos de esos hombres con pelaje de yorkshire, y se da a entender que uno de ellos es Chewbacca, que por lo visto no merece mayor rol que el de un Art Garfunkel de las galaxias: sin Han Solo no tiene nada que aportar, por lo visto.

Pero no pasa nada: ahora coge la Disney y le hace un lavado de imagen a un Darth Vader al que vimos arder en un funeral junto a su fantasma sonriente (hay que ver los cambios de humor de este Anakin). Yo creo que ya ha quedado claro que después de tres películas en que ya se ha exprimido la capacidad de sorpresa de ese universo, todo lo que venga es relleno de mala calidad. Pero claro, a mi no me acompaña la Fuerza, no me aceptan en el consejo jedi, así que me envaino la espada y cada cual que queme billetes como le plazca, faltaría más.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Comentarios

  1. Sara Márquez

    Valiente visión sobre una saga mítica para mucha gente. No estoy de acuerdo en todo pero valor la valentía del autor del artículo.

  2. Adrian Pena

    Muy buena crítica. Pero tras leer esta y la del Señor de los anillos, con la que no estoy de acuerdo, para nada. Mi pregunta es: ¿Qué tipo de cine te gusta? Porque viendo que todo lo que comentas es negativo me pregunto si hay algún tipo de cine y cual.

    • Javier García Lorenzo

      A la hora de escribir me divierte mucho más el ridiculizar que el enaltecer. Y si de paso toco las pelotas a alguien (habida cuenta de que el gusto por una película es mera trivialidad) mejor todavía.

      En cuanto a tipo de cine o géneros no puedo generalizar: hay cosas que me gustan y otras que no dentro de un género/ tipo de cine. Mi película favorita es Hasta que llegó su hora.

      Un saludo.

Escribe un comentario