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Sin Óscar sí hay gloria (Volumen II)

Por Fran Ocaña

Una vez repasado los grandes actores y las grandes actrices que no consiguieron la estatuilla, para completar de manera rotunda las injusticias “oscarianas” en Hollywood hoy nombraré a aquellos que se quedaron sin galardón en el mundo de la dirección.

Stanley Kubrick:   Es completamente asombroso ver como cada vez que Stanley Kubrick tocaba un género cinematográfico creaba una obra maestra o una auténtica película de culto, “Comedia – Teléfono rojo“, “Futurista – La naranja mecánica“, “Terror – El resplandor“, “Ciencia ficción – 2001“, “Épico – Espartaco“, “Bélico – La chaqueta metálica“. E igualmente asombroso es ver como la Academia nunca le otorgó un Óscar como mejor director a pesar de que estuvo nominado cuatro veces:  ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (1964), 2001: una odisea del espacio (1968), La naranja mecánica (1971) y Barry Lyndon (1975). Aunque sí que obtuvo una estatuilla menor en su momento, la de mejores efectos visuales por 2001.

Una de las mayores injusticias sobre directores de cine en Hollywood, pero como veremos a continuación, no la única.

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Orson Welles:   Poco puedo decir más de él, pues en el anterior artículo ya le nombré aunque fuera en el campo de la interpretación. En este caso la injusticia es mayor porque como director ha sido uno de los más grandes de la historia. El cuarto mandamiento, Campanadas a medianoche, Macbeth, El extraño, El proceso, Sed de mal o La dama de Shanghai  son algunas de sus mejores obras. Y todo esto sin mencionar Ciudadano Kane, su debut en el cine y para muchos la mejor película de la historia, que por cierto supuso la única nominación como mejor director de su carrera.

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Robert Altman:   Este gran realizador norteamericano estuvo nominado 5 veces como mejor director por M.A.S.H. (1970), Nashville (1975), El juego de Hollywood (1992), Vidas cruzadas (1993) y Gosford Park (2001). Con la última de ellas, cuando contaba ya con 76 años, por lo menos recibió el Globo de Oro. En 2005, un año antes de su muerte a los 81 años, fue obsequiado con el Óscar honorífico. Tiene el “privilegio” de ser el director con más nominaciones sin estatuilla final, eso sí compartiendo podio con otro ilustre de la materia que revelaremos más adelante.

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Richard Brooks, Arthur Penn, Stanley Kramer y Norman Jewison:   Este cuarteto se quedó a las puertas por partida triple. Richard Brooks estuvo nominado por La gata sobre el tejado de zinc (1958), Los profesionales (1966) y A sangre fría un año después. Sí consiguió en cambio el Óscar al mejor guión adaptado por El fuego y la palabra (1960).

El milagro de Ana Sullivan (1962), la mítica Bonnie & Clyde (1967) y El restaurante de Alicia (1969) fueron las tres candidaturas que cosechó Arthur Penn en su carrera.

Stanley Kramer fue triple candidato gracias a Fugitivos (1959), ¿Vencedores o vencidos? (1961) (ese mismo año le galardonaron con el Premio en memoria de Irving Thalberg, que gratificaba a las personas relevantes en el mundo de la producción cinematográfica) y Adivina quién viene esta noche (1967).

Y por último, cierra el grupo de los “tricandidatos” Norman Jewison con En el calor de la noche (1967), El violinista en el tejado (1971) y Hechizo de luna en 1987. Un año después recibió el Irving Thalberg. De los cuatro él todavía sigue vivo, este año cumplirá 88 años.

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Howard Hawks:   Si diéramos un repaso a todas sus obras, Howard Hawks sería otro de los directores que nos dejaría perplejos. Perplejos al descubrir ya no que no recibiera estatuilla alguna, si no de que solamente una vez estuviera nominado a la mejor dirección (El sargento York en 1941). Y es extraño la verdad, porque es autor de innumerables títulos que con el tiempo se han convertido en grandes clásicos, con el atenuante de que muchos de ellos ya gozaron de gran popularidad en su época. Por enumerar unos pocos… Scarface, Sólo los ángeles tienen alas, Luna nueva, El sueño eterno, Los caballeros las prefieren rubias, El dorado, Río Rojo, Tener y no tener o La fiera de mi niña. Murió con 81 años en 1977 y tres años antes recibió su Óscar honorífico.

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John Sturges y Preston Sturges:   Les nombro juntos precisamente para que nadie les confunda, a pesar del apellido no tienen nada en común, sólo la profesión y además dentro del oficio también sus estilos eran muy distintos, pero ambos grandes directores y ambos con cero Óscars. John se manejó más en el western, el cine bélico y el cine de aventuras. Fort Bravo, El viejo y el mar, Atrapados en el espacio, Duelo de titanes, Los siete magníficos y La gran evasión entre otras, muestran su saber hacer. Conspiración de silencio (1955) supuso su única nominación.

Preston se especializó más en la comedia, comedias cínicas y sofisticadas si concretamos un poco más. Cuatro de ellas, Las tres noches de Eva, Los viajes de Sullivan, Un marido rico y El milagro de Morgan Creek a día de hoy aparecen entre las 100 mejores comedias estadounidenses de todos los tiempos en la lista elaborada por el American Film Institute. Pero le sirvió de poco porque nunca estuvo nominado como mejor director, aunque El gran McGinty sí le permitió recoger el Óscar al mejor guión original.

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Blake Edwards y Stanley Donen:   Estos dos directores pertenecen también de manera incomprensible al club de los “nunca nominados”, en este caso en el terreno de la dirección.

Ninguneados ambos, citaré parte de su historial cinematográfico para que advirtáis lo mal que funcionan las cosas muchas veces en Hollywood. Por parte de Blake Edwards cabe destacar Desayuno con diamantes, Operación Pacífico, El guateque, La carrera del siglo, Días de vino y rosas, ¿Victor o Victoria?, Cita a ciegas o toda la saga de La pantera rosa.

Stanley Donen es uno de los directores más importantes en la historia del género musical y de su obra podemos reseñar Un día en New York, Bodas reales, Una cara con ángel, Indiscreta, Dos en la carretera, Charada o Cantando bajo la lluvia.

Lo que no les falta a ninguno de los dos evidentemente es el Óscar honorífico, Blake lo recibió en 2003 a los 81 años, siete antes de su muerte, y Stanley se alzó con él en 1998 cuando contaba con 74 años. Por cierto sigue vivo, 90 añazos recién cumplidos tiene en estos momentos.

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Jean Renoir e Ingmar Bergman:   Este director francés (hijo del famoso pintor) y su colega sueco, se encuentran en la lista por méritos propios sobradamente, pero también como representantes de todos aquellos excelentes directores no norteamericanos provenientes de países sobre todo de habla no inglesa que nunca fueron galardonados, los Jean Luc Godard, Luis Buñuel, Federico Fellini, Akira Kurosawa, etc. Y es que hay que ser justos en este caso y recalcar que la Academia no pudo condecorar a estos directores porque al fin y al cabo los Óscars son premios estadounidenses y ellos nunca o casi nunca hicieron carrera en Norteamérica.

El caso de Jean Renoir no se diferencia mucho del de los demás, pero entre 1940 y 1950 tuvo que exiliarse en Estados Unidos debido a la Segunda Guerra Mundial. Durante ese decenio realizó Aguas pantanosas (1941),  Esta tierra es mía (1943), El hombre del sur (1945), Diario de una camarera (1946) y Una mujer en la playa (1947). Por El hombre del sur  fue nominado como mejor director y en 1974 (el mismo año que Howard Hawks) recibió su distinción honorífica. Murió 5 años después con 84 años.

En cuanto a Ingmar Bergman su caso es más peculiar todavía, pues él realizó tan solo una película en Estados Unidos, La carcoma (1971). Pero era tan grande su capacidad como director que era inevitable que tarde o temprano fuera nominado en Hollywood como mejor director. Tres películas realizadas en su país, Gritos y susurros (1972), Cara a cara (1976) y Fanny y Alexander (1982) le proporcionaron tres meritorias candidaturas. La última de ellas se llevó el premio a la mejor película de habla no inglesa, un galardón que ya había conseguido durante dos años consecutivos en 1960 y 1961 por El manantial de la doncella y Como un espejo respectivamente. En 1970 le otorgaron el Premio Irving Thalberg.

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George Lucas, Alan Parker, Ridley Scott y James Ivory:   Ya sabéis que siempre me gusta incluir en todas las listas alguna excepción, y esta no iba a ser menos. Estos cuatro realizadores siguen vivos y tanto George Lucas como Alan Parker y Ridley Scott son tres de los cineastas contemporáneos más importantes del momento y todavía siguen en activo, así que les desearemos toda la suerte del mundo en un futuro esperemos cercano. George Lucas es el más joven, aún ni siquiera ha cumplido los 70 años, pero para sorpresa de muchos no posee un Óscar como mejor director, aunque en realidad no debería sorprender tanto porque aunque su fama sea universal él se ha dedicado mayormente a la producción y no a la dirección. De hecho, sólo ha dirigido seis largometrajes, lo que pasa que algunos han sido tan importantes en la historia que se hace raro no ver un Óscar entre sus trofeos. THX-1138, American Graffiti, la primera de las películas clásicas de Star Wars y después las tres precuelas posteriores, son los 6 films que ha dirigido. Por American Graffiti (1973) y La guerra de las galaxias. Episodio IV: una nueva esperanza (1977) recibió dos nominaciones como mejor director. El premio en memoria de Irving Thalberg lo recibió en 1991.

Alan Parker cuenta en su historial con Evita, Las cenizas de Ángela, Fama, Pink Floyd: El muro, Birdy, The commitments o El corazón del ángel, entre otras. Hasta el momento (tiene 70 años) ha sido nominado dos veces como mejor director por El expreso de medianoche (1978) y Arde Mississippi (1988).

Ridley Scott puede presumir de haber realizado varias obras maestras que además han resultado totalmente inspiradoras para futuros cineastas. Alien, el octavo pasajero, Blade Runner, Thelma y Louise o Gladiator ya tienen un hueco en la historia del cine. Por estas dos últimas en 1991 y en 2000 respectivamente, recibió sus dos primeras nominaciones como mejor director; y en 2001 Black Hawk derribado le concedió una tercera candidatura. Hoy tiene 76 años y esperemos que todavía muchas genialidades en el cerebro.

Lo de James Ivory es un caso aparte. Tres de sus films más importantes, Una habitación con vistas, de 1985, y Regreso a Howards End y Lo que queda del día, rodadas consecutivamente en 1992 y 1993, han sido en los últimos 30 años tres de las películas que se presentaron a la gala con más candidaturas y a la postre resultaron unas de las mayores derrotadas de la ceremonia. Una habitación con vistas se presentó con 8 candidaturas y Regreso a Howards End hizo lo propio con 10. Al menos las dos películas se llevaron tres estatuillas cada una, aunque en categorías menores. Peor suerte corrió Lo que queda del día que optaba a 8 premios y se fue completamente de vacío. Por si teníais dudas, sí, James Ivory estuvo nominado las tres veces como mejor director. Y es el mayor de los cuatro con 85 años.

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Sidney Lumet:   Este director norteamericano fallecido hace escasos tres años, ha sido otro de los que tuvo muy poca fortuna con la Academia. Un total de cuatro designaciones como mejor director llegó a coleccionar antes de que en 2004 solucionaran el desaguisado con el Óscar honorífico cuando estaba ya a punto de cumplir 80 años. Su ópera prima Doce hombres sin piedad (1957) le sirvió para conseguir su primera candidatura y le preveía un alentador futuro. Un futuro que resultó muy provechoso… pero no en Hollywood. Completan el póker de candidaturas Tarde de perros (1975), Network (1976) y Veredicto final (1982).

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Alfred Hitchcock:   A pesar de que su estreno en Hollywood fue muy prometedor, su Rebeca se llevó el galardón como mejor película, este gran director británico al que no vamos a descubrir ahora nunca recibió un Óscar en su campo. La propia  Rebeca (1940) le proporcionó su primera nominación para después terminar su carrera con otras 4 candidaturas más (este señor es el que comparte el privilegio junto a Robert Altman de ser el director con más candidaturas fútiles): Náufragos (1944), Recuerda (1945), La ventana indiscreta (1954) y Psicosis (1960). El premio que sí le concedieron fue el memorial Irving Thalberg, en este caso en 1967. Es un hecho bastante triste dar un repaso a todo su extenso y grandioso currículum (39 escalones, Vértigo, Con la muerte en los talones, Los pájaros, etcétera, etcétera y mil etcéteras más) y descubrir que nunca se alzó con una estatuilla; y evidentemente quedará para la posteridad como una de las mayores injusticias en la historia del séptimo arte. Si este caballero se fue de vacío cualquier cosa puede ocurrir en Hollywood que no deba sorprendernos.

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Comentarios

  1. Enrique Fdez. Lópiz

    Estupendo artículo, muy documentado y esclarecedor, y que denuncia grandes y evidentes injusticias. Y es que parece que la vida no es justa, al parecer. Y en el arte o en el cine particularmente, menos: ¡cuántos genios del arte, en vida no se les hizo ni caso, o como tú escribes, se les ninguneó dejándolos sin Oscars en el caso que nos toca. ¡Felicitaciones y un saludo!!

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