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Las más sexys de la gran pantalla (10. Nicole Kidman)

Por Toni Ruiz

Toda lista que se elabore no deja de ser una simplificación, totalmente subjetiva por añadidura, del tema que se aborde. Para esta ocasión, y como hoy me siento frívolo, he decidido hacer (que no darles) un repaso por las actrices más sensuales de los últimos años. Como criterios para acotar la lista únicamente incluiré a señoras y señoritas que no solo aparezcan en películas, sino que atesoren al menos cierto talento, y, en segundo lugar, que nos hayan regalado algún momento que nos haya puesto burros o burras desde 1990. Ya habrá tiempo para rescatar otras décadas.

Por supuesto, la lista es totalmente personal y variopinta y se basa en el papel que estas diosas han jugado en mis fantasías… Allá vamos.

10. Nicole Kidman  (46 años).

Aunque a los demasiado jóvenes o demasiados desmemoriados pueda sorprenderles, Nicole Kidman subió la temperatura corporal de los espectadores en alguna ocasión antes de que una momia se le quedara pegada a la cara hace ya algunos años. Si bien la Kidman siempre ha encajado más en el prototipo de actriz fría y elegante que en el de bomba sexual, no por ello ha dejado de ofrecernos, puntualmente, papeles que nada tenían que ver con esa imagen de diosa de hielo (o de goma).

En la comedia negra Todo por un sueño (1995) de Gus Van Sant, que la descubrió al mundo entero como una actriz de talento, la australiana lo bordaba en su papel de trepa ligerita de cascos, medio lela y sin escrúpulos y se marcaba un baile para engatusar a un jovencísimo Joaquin Phoenix con el que nos habría atrapado igualmente a más de uno. También compartió alguna escena subidita de tono digna de ser recordada con su marido en la ficción, Matt Dillon.

Anteriormente, en Calma total (1989) y Malicia (1993) también nos había mostrado Nicole algunos de sus encantos, pero nada comparable al derroche de sensualidad de la cinta de Van Sant, o de otras que siguieron como la magistral Eyes Wide Shut (1999) y la fallida Birthday Girl (2001). Y no necesariamente por los centímetros cuadrados de piel expuesta, sino por la actitud concupiscente de los personajes que encarnaba.

En los interesantes títulos con los que la actriz se convirtió en ubicua a comienzos de la pasada década, como Moulin Rouge (2001), Los Otros (2001), Cold Mountain (2003), Dogville (2003), La mancha humana (2003), Reencarnación (2004) o La intérprete (2005), Kidman aparecía bellísima pero sin demasiado sex appeal. Por supuesto, excluyo también Las Horas (2002), película en la que nos brindaba una interpretación antológica, pero donde sexy lo que se dice sexy…pues no.

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En la segunda mitad de la década, sin embargo, Nicole entró en barrena y encadenó una serie de películas infumables que devaluaron su status en el star system y en las que ni siquiera nos obsequiaba con algún material para nuestras fantasías más cerdas, coincidiendo todo ello con una sobredosis de bótox y no sé si de otros productos, mejunjes o técnicas quirúrgicas que le conferían una (in)expresión muy grotesca a su otrora bello rostro, al tiempo que la limitaban interpretativamente.

Con todo, en los albores de la presente década, aunque los efectos del bótox o lo que sea que se haya inyectado/comido/untado solo se han diluido en parte, Nicole ha recuperado el reconocimiento de la crítica con Rabbit Hole (2011), Hemingway & Gellhorn  (2011), The Paperboy  (2012) y Stoker (2012). En estas dos últimas, además, ha desplegado una imagen sexy que ha vuelto a ponernos la sensibilidad de ciertas partes del cuerpo a flor de piel, bien como la hortera tonta-loca-casquivana Charlotte Bless de The Paperboy (para la posteridad la escena –corrida incluida- en que se entrevista con Jonh Cusack en la cárcel) o la elegante histérica pasiva-agresiva -y bastante caliente- Evelyn de Stoker.

Su interpretación más sexy: Eyes Wide Shut. Y, además, mi ídolo Carlos Boyero está de acuerdo.

Su mejor interpretación:Las horas, pero tiene muchas muy buenas.

Su mayor virtud: Sus ojos. Al contrario que muchas actrices del cine actual, ella no se ha olvidado de que a través de los ojos se puede transmitir una gama infinita de sensaciones.

Su mayor defecto: Sus entrevistas son un coñazo. Debe de ser una tía muy inteligente, pero va de profunda, se toma demasiado en serio a sí misma y, hable de la película que hable, te aburre que te cagas con reflexiones pseudofilosóficas. Para, Nicole, por favor, que me caes bien pero es que te pones muy pesada.

Perspectivas para el futuro: Últimamente ha brillado en películas menores o de directores exóticos (en realidad, a pesar de ser popular, nunca fue especialmente taquillera) y si continúa por esa senda y deja de sucumbir a los excesos de la cirugía plástica puede encontrar ahí un filón para seguir demostrando lo excelente actriz que es. Lo cierto es que sus próximos proyectos invitan a un moderado optimismo:

Grace of Monaco (2013), un retrato de la mítica princesa monegasca a cargo de Olivier Dahan (el director de La vida en rosa) que cuenta en el reparto con Tim Roth y Paz Vega.

The Railway Man (2013), con Colin Firth.

Before I go to sleep (2014), thriller basado en el best-seller homónimo acerca de una mujer que padece amnesia anterógrada. Probablemente también compartirá cartel con Colin Firth.

The Danish Girl (2014), en la que interpretará a Lili Elbe, la primera transexual. Estará probablemente dirigida por Lasse Hallström (¿A quién ama Gilbert Grape?, Las normas de la casa de la sidra, Chocolat, La pesca del salmón en Yemen), director blandengue pero de cierta proyección comercial. Parece ser que Gwyneth Paltrow o Rachel Weisz  acompañarán a Kidman en el papel de su esposa. A mí me pone mucho más Rachel Weisz, que también tiene un lugar reservado en mi lista.

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Comentarios

  1. Iker Yañez

    Nicole me pone muy bruto.

  2. Alberto Gonzalo

    Nicole Kidman en Eyes Wide Shut resulta una de las actrices más sensuales de la historia del cine. Sin embargo, el botox (ella lo ha admitido) le está pasando factura y cuenta ahora con una cara demasiado artificial

  3. Toni Ruiz

    Totalmente de acuerdo con los dos. Y es cierto que en ‘Eyes Wide Shut’ está morbosísima. Lástima como dices, Alberto Gonzalo, que haya abusado del bótox.

    Gracias por comentar mi artículo. El lado frívolo del cine también es necesario…

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