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Se avecina una bomba: Akira

Por Javier Fernández López

Corría el año 1988 cuando el cine disfrutó de una de las adaptaciones más relevantes de la historia, la adaptación del manga Akira, obra de Katsuhiro Otomo y también director de la adaptación cinematográfica.

Éxito de crítica y de público, con el tiempo se ha ido acrecentando su leyenda. La película quedó diferenciada del manga debido a que Otomo dirigió la cinta cinco años antes de terminar el manga. Se puede decir que nacieron así dos grandes obras, con sus diferencias, pero igual de magníficas. Un servidor ya ha comenzado a leer el manga y es altamente recomendable. No obstante, si prefieren ver sólo la película, también es una opción igualmente placentera.

Acostumbrado a realizar maratones de cine en grupo, uno de ellos tenía la temática de películas de animación. Entre El rey león, Shrek 2, En busca del valle encantado y Final Fantasy VII: Advent Children se coló una, para mí, desconocida, Akira. Finalizado su visionado, me quedé un tanto confuso. No sabía muy bien lo que había visto, pero tenía la sensación de que era lo mejor que había visto nunca. Me dije a mí mismo «esto tengo que volverlo a ver mañana.» Y así fue, al día siguiente la volví a ver, y se confirmó lo evidente: la película era una genialidad. La confusión desapareció, toda duda se transformó en aplauso. Todo matiz que no comprendí pasó a ser una ovación a la magnificencia del film. Me dijeron mis amigos que esta película se hizo muy famosa por la moto y una escena en particular, cuando el protagonista Kaneda conduce su moto en perpendicular con la carretera frenándola en seco. Sencillamente impresionante, la puesta en escena tenía un nivel increíble.

La ambientación no tenía nada que envidiar a otras películas como Blader Runner, la famosa cinta de Ridley Scott. No sólo se jugaba con lo cyberpunk, también con lo post-apocalíptico. Neo-Tokio muestra unos niveles de producción que nos atrapa, nos sumerge en esa violenta ciudad. La historia me recordó a una cinta que había visto con anterioridad: Chronicle. No obstante, Akira resultaba mucho más ambiciosa, y lo importante es que ese carácter de ambicionar una historia transcendental y poderosa funciona, cuando lo normal es que se suela fallar en esta misión.

Su único pecado es que al principio resulta caótica. No sabe introducirte de buenas maneras en la películas, el espectador se siente perdido y tarda en enterarse de lo que sucede. Por lo demás, una obra maestra del cine y no sólo de animación.

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Pero claro, lo que me extrañó cuando terminé de verla por primera vez es que nadie hubiese hecho un remake de esto con actores reales. Fue una de las primeras cosas que les dije a mis amigos cuando la vi. Busqué información, y no tardé en encontrar noticias de que no eran pocos los intentos por llevar la historia de Akira a la gran pantalla con actores de carne y hueso. ¿El problema? El dinero. Si uno ve la película de Otomo, concluirá que un proyecto así no es barato. Las cifras pueden subir perfectamente a los 150 millones de dólares. Si la intención es hacer una buena película, Neo-Tokio, que aun siendo una ciudad también es protagonista de la historia, debe ser construida con fidelidad y con precisión, transmitiendo miedo, asombro, esplendor, caos y futuro. Y eso no es barato.

Ahora, en este 2014, leo que Jaume Collet-Serra, director español conocido por películas como La casa de cera, admite estar trabajando en Akira. La Warner adquirió los derechos en 2008, y por entonces ya habían confirmado la película, pero problemas con el presupuesto y el guión pararon la película. Ahora el director declara en una entrevista a ComingSoon que sí, que está trabajando en el proyecto, y que pretende dar más importancia a los personajes. Y para darle más bombo al asunto, insinúa que puede haber secuelas, pues contar la historia de Akira en una sola película puede hacer que se pierda la esencia del manga, según asegura el director. La realidad es que Otomo logró en su mayoría capturar la magia de sus páginas y llevarla a la pantalla grande con la adaptación de 1988. Pero una saga de películas tampoco suena mal.

Collet-Serra: «Creo que no se puede hacer una película como Akira y esperar que todos la entiendan. Harían falta tres o cuatro películas para captar su esencia (…) Es algo que sólo puede explicarse en el manga, e incluso en el anime era difícil de seguir.»

En cierto sentido, estoy asustado si finalmente sigue adelante el proyecto. Akira se ha convertido rápidamente en una de esas cintas que se cuelan dentro de uno, que llegas a respetar y querer, por lo que no quieres que se relacione la obra con proyectos fallidos. Pero por otro lado, me puede la curiosidad de ver una Neo-Tokio real, con efectos especiales de por medio al nivel de Avatar u otras películas actuales. A priori, parece que Jaume Collet-Serra también es un gran amante de la historia.

Collet-Serra: «Creo que puedo ofrecer personajes fuertes. En la fuente original, no creo que los personajes principales sean los protagonistas. Lo que espero es crear personajes. Nadie es interesante. Tetsuo es interesante porque le pasan mierdas raras, y Kaneda es bidimensional. Es parte de la cultura japonesa, nunca han tenido personajes fuertes. Los usan más bien para hacer avanzar la vertiente filosófica. (…) Espero que mi versión sea más sólida, y que tengas una historia que suceda en un mundo que ofrezca algo de misterio. Así, si estás interesado, podrían hacer Akira 2 y 3 para profundizar más en esos temas. Amo el mundo de Akira, como mucha gente (…) todo lo que quiero ofrecer, son dos horas en un mundo que realmente puedas sentir. Estamos trabajando en ello”.

Si es así, si esas palabras son ciertas y hay un buen presupuesto sobre la mesa y un buen equipo, con un reparto prometedor, me froto las manos y ahí estaré el primer día, en el estreno, disfrutando. La productora que estaba junto con la Warner y de la que formaba parte Leonardo DiCaprio abandonó el proyecto, pero puede que a día de hoy cambien de idea. Todo es posible cuando se trata de una superproducción de semejantes características. Como mínimo, que pongan en pantalla una réplica exacta a la moto de Kaneda.

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