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Roman Polanski: Sombras en la mirada

Por Íñigo Bolao

Una noche que estuve en una cena con mis compañeros de la carrera de Historia en León nos dio por hablar de cine en general, animadamente. Entre directores, películas y alguna que otra serie de la tele que se coló por ahí (algo que está muy de moda en las conversaciones), uno de ellos habló sobre Roman Polanski y, si no recuerdo mal dijo algo así como: “Pero es que tú buscas un poco por internet, ves que Polanski tuvo la vida que tuvo, y eso da para una película”.

Es cierto que este hombre, que pasó por muchas cosas terribles en su vida (la invasión alemana de Polonia, la supervivencia al Holocausto judío, momentos de represión, de escándalos a un lado y al otro de ese gran charco llamado Océano Atlántico…) junto con muchos triunfos en su carrera cinematográfica, merecería una película. No obstante, aún sigue vivo y es mejor respetar su pasado sin tener que realizar cintas sobre su vida.

El de Roman Polanski es uno de los pocos casos de un cineasta que se sirvió de las pesadillas de la infancia para, habiéndose convertido en uno de los mayores cineastas de la segunda mitad del siglo XX, mostrar mejor que nadie las sombras y los oscuros recovecos de nuestra sociedad posmoderna. Por lo tanto, este artículo de Ojocrítico.com, al igual que otros con el mismo propósito escritos con anterioridad, trata sobre su vida y obra, muy ligadas mutuamente y más que en cualquier otro director de cine. Pero antes, conozcámoslo un poco en esta entrevista exclusiva que Canal Sur le hizo en 1989.

https://www.youtube.com/watch?v=38aZZCKHCHA

SU INFANCIA.

Nacido en París el 18 de agosto de 1933 bajo el nombre de Rajmund Roman Thierry Polanski, nuestro protagonista era el hijo de una pareja de emigrantes polacos de origen judío. Su padre, Ryszard Polanski, era un pintor de poco lustre, mientras que su madre, de nombre de soltera Bula Katz, hija de rusos y criada en el Catolicismo, contrajo matrimonio con Ryszard un año antes de tener a Roman y tras divorciarse de otro hombre. Como curiosidad, Roman siempre tuvo un vivo recuerdo de su madre, que la veía maquillarse como una estrella de Hollywood o como Marlene Dietrich, lo que inspiraría al cineasta para convertir a Faye Dunaway (1941) en el personaje de Evelyn Murray de la película Chinatown (1974).

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El pequeño “Romek”, como lo llamaba cariñosamente su madre, nunca recibió una educación religiosa a pesar de sus orígenes semitas, y junto con sus padres emigró a Cracovia en 1936. Hacía 16 años que Polonia obtuvo la independencia tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la Revolución Rusa de 1917, habiendo de por medio: un fallido intento de invasión del país por el Ejército Rojo de la ex Unión Soviética en 1920 para reincorporarla; una dictadura militar, la del mariscal Józef Pilsudski (1927-1935); y un Estado democrático joven y débil dentro de un país con una población mayoritariamente católica y un buen porcentaje de judíos.

Los Polanski pensaron que, si estallara una nueva guerra en Europa, podrían estar más seguros en Cracovia que en París, donde Adolf Hitler había puesto sus ojos tras la derrota de Alemania veinte años atrás. Pero no fue así. El 1 de septiembre de 1939 el ejército alemán invadió Polonia, que cayó sin ningún problema. Por un pacto de no agresión germano-soviético, la mitad occidental del país estaría en manos de los alemanes, mientras que la oriental sería controlada por la U.R.S.S. de Stalin.

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Es a partir de entonces cuando la tragedia y las sombras nunca abandonarían a Roman Polanski. Su madre, aunque católica, fue clasificada racialmente como judía por las autoridades de las Waffen SS, muriendo en el campo de Auschwitz en algún momento del año 1943. Aunque su padre, recluido en otro campo, Mauthausen-Gusen, pudo sobrevivir, Roman había perdido a algo más que un ser querido; había perdido una de las muchas razones de su existencia.

Pero el futuro cineasta no sucumbiría fácilmente a la adversidad –mucha gente en Europa estaba hecha de esa pasta para hacerla frente por entonces, tanto en el este como en el oeste, en el norte en el sur, en un bando o en el otro. Sobrevivió al gueto de Cracovia y pudo buscar refugio en casas de otras familias haciéndose pasar por católico hasta la invasión de Polonia por las tropas soviéticas en los años finales de la contienda. La Segunda Guerra Mundial llegó a su fin y Roman Polanski salió de la clandestinidad, comenzando una nueva vida para él.

SU VIDA Y OBRA.

Mientras en Polonia se produjo la instauración del régimen comunista tras la guerra, Roman empezó a interesarse por el mundo del cine y el espectáculo. De actor radiofónico y de teatro pasó a ser un alumno de cinematografía de la Escuela de Lodz, una de las más prestigiosas del momento y en la que se formaron algunos de los cineastas más representativos del denominado “Cine del Deshielo”, como Andrzej Wajda (1926) o, perteneciente a una generación posterior, Krzysztof Kieslowski (1941-1996).

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Durante sus primeros tiempos, Polanski se sirvió de las sombras de su pasado y de la realidad de la Polonia de los años 50 para realizar varios cortometrajes a modo de formación cinematográfica como director, guionista y actor en la escuela. A modo de ejemplo, se muestra éste: Una sonrisa (1955), de casi dos minutos de duración y en el que el cineasta polaco empezaba a interesarse por los deseos humanos, el comportamiento voyeur y los elementos de suspense que tomó de Alfred Hitchcock (1899-1980).

https://www.youtube.com/watch?v=2ug1D9nF-kM

Otro ejemplo que se podría mostrar es Lampa/La lámpara (1959), en el que se pueden ver otras de las características estilísticas del director: la preferencia por espacios claustrofóbicos, el gusto por las sombras y los decorados expresionistas y una falsa inocencia en el ambiente, el personaje o cualquier objeto que en realidad esconde algo terrible.

https://www.youtube.com/watch?v=a0jV-z-ZqQw

A la edad de 26 años, “Romek” contrajo matrimonio con la que fue su primera mujer, la actriz Barbara Kwiatkowska-Lass, y de quien se divorció en 1962. Durante ese tiempo, Polanski tuvo la suficiente experiencia y preparación para rodar su primer largometraje, con el que se dio a conocer a nivel internacional: El cuchillo en el agua (1961/62), ganadora del Premio FIPRESCI en el Festival de Venecia de 1962 y nominada al Óscar a la Mejor Película Extranjera en 1963.

https://www.youtube.com/watch?v=3-TIPS5UXDg

El argumento es bastante sencillo: tres personas, una pareja de recién casados (Leon Niemczyk y Jolanta Umecka), junto al amigo del marido (Zygmunt Malanowicz) pasan un día de viaje a bordo de un yate. En un momento dado, los dos hombres, pertenecientes a dos clases sociales diferentes, luchan entre sí por hacerse con la única mujer que viaja con ellos, siendo la historia una parábola de la lucha de clases –teniendo en cuenta que el cine polaco estaba por entonces muy controlado por el Estado comunista en aquella época- por el control de Polonia.

Con el éxito cosechado con el film, Polanski dio un paso importante en su carrera. Dado que el control del cine nacional por el dirigente Partido Obrero Unificado Polaco era muy amplio y restringía la creatividad individual de los cineastas hasta la democratización del país en 1990, viajó a Londres, ciudad que se convertiría en uno de sus muchos lugares de residencia y donde rodó varias películas para el cine británico.

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Coincidiendo con la emergencia de la música pop y rock con grupos como Los Beatles o los Rolling Stones; con la explosión de la moda juvenil y estando presente el movimiento fílmico del free cinema, que dio un toque más social al cine del país en la década de 1960, rodó la que es considerada una de las mejores películas del cineasta: Repulsión (1965), con la que la gran dama del cine francés, Catherine Deneuve (1943), recibió su primer gran papel cinematográfico.

https://www.youtube.com/watch?v=j2A_Gfyq7y0

Con un guión escrito por el propio Polanski y uno de sus colaboradores más asiduos, Gérard Brach (1926-2006), uno de los guionistas más reputados de Francia, Repulsión nos muestra la vida de Carol Ledoux (Deneuve), una joven y tímida mujer belga residente en Londres que vive en un piso con su hermana mayor. Ella detesta, y a la vez, le atraen, los hombres y todo lo que tenga que ver con ellos: sus miradas, sus palabras, incluso su presencia. Un día, Carol se queda sola en casa cuando su hermana decide irse de vacaciones con un hombre casado, y sufre todo tipo de alucinaciones y pesadillas en un ambiente claustrofóbico en el que sufre violaciones y ataques por hombres imaginarios. Incluso llega a asesinar a un hombre que no pretendía violarla, llegando a sucumbir en una silenciosa, pero letal, locura.

Esta película, que presenta unos buenos toques de thriller y de drama psicológico, además de contar con una buena interpretación por parte de Catherine Deneuve, es considerada una de las mejores películas de la década de 1960, habiendo obtenido el Oso de Plata en el Festival de Berlín de ese mismo año junto a varias nominaciones.

Al año siguiente, Roman dirigió la comedia negra Cul-de-sac/Callejón sin salida (1966), merecedora de otro Oso en Berlín, pero esta vez el de Oro, en una edición marcada por la obtención, por Carlos Saura (1932), del Oso de Plata al Mejor Director por La caza (1966). Ambientada en un castillo normando del siglo XI situado en la isla de Lindisfarne (Northumberland), una pareja formada por un empresario inglés de buenos modales pero de poca valentía (Donald Pleasence) y su joven novia francesa (Françoise Dorléac, la fallecida hermana mayor de Catherine Deneuve) son secuestrados por dos gánsteres, uno de ellos moribundo, que necesitan ocultarse hasta que haya pasado el peligro. Aunque la situación se irá complicando por momentos, ya que los propietarios recibirán muchas visitas incómodas y todo le saldrá mal a los secuestradores.

https://www.youtube.com/watch?v=iICFCs45wh4

Gracias a sus triunfos en Polonia y en Gran Bretaña, a “Romek” se le ofreció la posibilidad de trabajar en Hollywood, trasladándose a Estados Unidos. Pasó del blanco y negro al color con la cinta El baile de los vampiros (los valientes matadores de vampiros, o discúlpeme, pero sus dientes están en mi cuello) (1967), una comedia de terror en la que dos científicos, el doctor Abronsius (Jack MacGowran), y su ayudante Alfred (Polanski) viajan a un castillo para demostrar la existencia de los vampiros y acabar con ellos debido a una serie de sucesos inexplicados: entre ellos el rapto de una mujer, Sara (Sharon Tate), de la que personaje de Alfred se enamora.

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Y Roman lo hizo también en la vida real. Siendo una joven actriz diez años más joven que él, contrajeron matrimonio en 1968. Polanski vivió durante ese tiempo los momentos más dulces de su vida, algo que el propio cineasta reconoce: estaba casado con una mujer bella a la que realmente admiraba y por la que sentía un verdadero amor, su carrera estaba en un momento álgido, y solo faltaba un broche de oro que, sin embargo, conjuro los demonios de su infancia con otros nuevos que no dejarían de sucederse en su vida. Ese “broche” resultó ser una de las mejores películas del cine de terror de la historia del cine estadounidense: La semilla del diablo (1968).

https://www.youtube.com/watch?v=iHA9rqKXIko

Basada en la novela de Ira Devine El bebé de Rosemary (1967), una pareja de jóvenes recién casados, Rosemary (Mia Farrow) y Guy Woodhouse (John Cassavetes), se instalan en un piso situado en un edificio de estilo neogótico. Allí se hacen amigos de una pareja de ancianos aparentemente atentos y simpáticos, los Castevet (Ruth Gordon y Ralph Bellamy), al mismo tiempo que oyen hablar de una extraña maldición que ha afectado a todos los que han residido en el apartamento en el que los Woodhouse se encuentran.

Rosemary llega a quedar embarazada; pero piensa que no ha sido de manera natural, ya que tuvo un extraño sueño en el que, quien la dejó encinta, fue una extraña criatura peluda. Es entonces cuando la protagonista sufre malestar, se pone enferma y comienza a indagar sobre la verdad del edificio en el que reside, hasta descubrir la verdad: ha sido utilizada por los Castevet, miembros de una secta satánica, para que ella tenga en su vientre al hijo del Demonio quien, llegado el día, será el Anticristo, la persona que pondrá fin al reinado de Dios en la Tierra.

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La semilla del diablo fue una película que causó muchísima controversia en Estados Unidos. Nunca se había retratado la naturaleza del Mal de un modo tan innovador como lo hizo Polanski, y los sectores más conservadores del país dijeron que fue una película que negaba la existencia de Dios en el mundo y que incitaba a las mujeres a abortar.

Polémicas aparte, la película fue un auténtico éxito de taquilla con una recaudación de 33 millones de dólares a pesar de que estuvo hecha con poco presupuesto (otro de los rasgos del cine de Roman Polanski). Con una inolvidable banda sonora de Krystof Komeda (1931-1969), colaborador de la composiciones musicales del cine de Polanski desde Cul-de-sac, y con un buen reparto actoral, recibió múltiples nominaciones en muchos festivales y premios cinematográficos, entre ellos el Óscar a la Mejor Actriz Secundaria para Ruth Gordon y los David di Donatello italianos al Mejor Director (Polanski) y a la Mejor Actriz (Farrow).

Como se dijo anteriormente, La semilla del diablo supuso el inicio de un momento muy trágico en la vida de “Romek”, resurgiendo los demonios del pasado y apareciendo otros nuevos. Primero perdió a su amigo, Krystof Komeda, en 1969, al caerse de un barranco. Después, el 9 de agosto de 1969, en la mansión situada en el 10050 de Cielo Drive (Los Ángeles, California), Sharon Tate fue asesinada, estando embarazada de ocho meses, por algunos de los miembros de la secta “La Familia”, creada por el músico Charles Manson (1934), mientras Roman estaba trabajando en Londres. ¿Cuáles fueron las razones por las que se cometió ese crimen? ¿Charles Manson ordenó realmente matar a Sharon Tate? ¿Tuvo algo que ver este famoso criminal con el suceso? Este documental habla un poco más del crimen y sobre quién es Charles Manson.

https://www.youtube.com/watch?v=qhMNbkTkfck

Volviendo a centrarnos en Polanski, la muerte de Sharon Tate supuso para el cineasta un golpe tanto, o más, duro, que el de su madre durante el Holocausto judío en Polonia. Estuvo dos años sin escribir ningún guión y sin hacer ninguna película. Desde entonces quiso alejarse de Los Ángeles y de Estados Unidos al evocarle el país malos recuerdos. Intentó hacer frente a la pérdida de su esposa y retomar su carrera rodando dos películas en Europa: su versión del clásico de William Shakespeare Macbeth (1971), que supuso un fracaso comercial para el director salvo en Gran Bretaña; y la surrealista comedia sexual rodada en Italia ¿Qué? (1972), su mayor fracaso hasta la fecha.

https://www.youtube.com/watch?v=tr6VrmOQY1M

https://www.youtube.com/watch?v=r4FUD6U_acA

Pasaron dos años hasta que el director polaco volvió por la puerta grande, aunque tendría que regresar a Los Ángeles para enfrentarse a su pasado. Todo comenzó cuando un productor de Paramount Pictures, Robert Evans (1930), que produjo para Polanski La semilla del diablo, le ofreció un guión ambientado en la misma ciudad durante la década de 1930, escrito por Robert Towne (1934). Tuvo como protagonistas a Jack Nicholson (1937), Faye Dunaway (1941) y a todo un veterano del cine, el director John Huston (1906-1987). Dicha película, que regeneró el cine negro surgiendo el término neo-noir; que obtuvo, de 11 nominaciones en los Óscar, solo el premio al Mejor Guión Original ante El padrino-Parte II (Francis Ford Coppola, 1974) como la gran ganadora; y que es considerada un clásico del cine estadounidense, así como la mejor película del director, es Chinatown (1974).

https://www.youtube.com/watch?v=cYrEAELkUik

La trama la protagoniza un detective privado lenguaraz y malhumorado, J.J. Gittes (Nicholson), que recibe un encargo de una mujer llamada Evelyn Mulwray: espiar a su marido, Hollis Mulwray, jefe del Servicio de Aguas de Los Ángeles, debido a que cree que la está engañando con otra mujer. A los pocos días, Gittes descubre que Mulwray fue acusado de corrupción por un grupo de campesinos por no construir un pantano con el que paliar la pertinaz sequía en la que se encuentran.

Es entonces cuando aparece la verdadera Evelyn (Dunaway), diciéndole que su marido ha desaparecido misteriosamente tras la publicación de la noticia. Gittes acepta investigar la desaparición del funcionario, descubriendo una verdad aún más oscura y más sucia en la que nuestro protagonista, como Roman Polanski en la vida real, debe enfrentarse a los demonios del pasado hasta llegar el epicentro de su tragedia personal: Chinatown, el barrio chino de Los Ángeles.

https://www.youtube.com/watch?v=XraW_dIy0rg

Todo en Chinatown es sublime para cualquier espectador al que le encante el cine. Además de presentar unas buenas interpretaciones (en especial la de Nicholson tan solo un año antes de ganar el Óscar por Alguien voló sobre el nido del cuco de Milos Forman) y de contar con una genial realización, la ambientación del periodo, que supone una vuelta al viejo Hollywood en su plena “edad de oro”, está bien recreada. Junto al mantenimiento de un buen equilibrio entre la acción y la profundidad de la trama, inesperados giros dramáticos dados por un guión único con frases históricas (“Olvídalo, es el barrio chino”) y una gran banda sonora compuesta por Jerry Goldsmith (1929-2004), estamos ante toda una obra maestra con la que Polanski pudo desquitarse de su pasado reciente… al menos en parte.

https://www.youtube.com/watch?v=pEaGu7_J3oY

En el año 1977 el cineasta fue acusado en Estados Unidos de haber mantenido relaciones sexuales con una joven de trece años, Samantha Gailey, que posaba para unas fotos en la casa de Jack Nicholson, siendo detenido también por tenencia y administración de drogas a una menor. Aunque salió de prisión, Roman nunca volvió a pisar suelo estadounidense, dado que la causa abierta contra el cineasta por la justicia norteamericana lo sigue estando desde 1978.

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Tampoco podía permanecer tanto tiempo en Londres, dado que entre Gran Bretaña y Estados Unidos existe un acuerdo por el que cualquier ciudadano puede ser extraditado por el gobierno británico a petición del gobierno estadounidense. Solo había un país en el que el Estado podía negarse a extraditar a sus ciudadanos: Francia, donde nació. Desde entonces, Polanski reside en París, aunque ha estado trabajando para el cine estadounidense y británico sin ningún problema.

En ese tiempo, el director polaco rodó dos de sus películas más conocidas y más apreciadas por sus seguidores. Una de ellas, convertida en un clásico de culto aunque despreciada por la crítica tras su estreno, es El quimérico inquilino (1976), su primera cinta rodada en Francia y basada en la novela homónima de Roland Topor. En ella, un hombre llamado Trelkovsky (Roman Polanski) alquila una habitación en un edificio de Paris donde una mujer intentó suicidarse. Mientras reside en el edificio y realiza sus investigaciones sobre el pasado de la mujer, acaba experimentando la misma sensación que las protagonistas femeninas de Repulsión y La semilla del diablo: esquizofrenia y paranoia al convivir con los vecinos del edificio, que le fuerzan inconscientemente a que cometa el mismo suceso que la anterior residente.

https://www.youtube.com/watch?v=9d8RCWbeOT0

Nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1976, la cinta cuenta con un reparto compuesto por viejos actores de Hollywood, como Melvyn Douglas y Shelly Winters, y la presencia de Isabelle Adjani, otra gran dama del cine francés, en la misma. Destaca en la dirección de fotografía uno de los colaboradores más importantes del director Ingmar Bergman (1918-2007), Sven Nykvist (1922-2006).

La segunda, basada en otra novela, escrita esta vez por Thomas Hardy (1840-1928), es el drama de época Tess (1979), protagonizado por una joven Nastassja Kinski (1961). Ambientada en la Inglaterra victoriana de finales del siglo XIX, una joven y bella mujer, Tess Durbeyfield, descubre junto con sus parientes que desciende de una familia de la pequeña nobleza campestre, los D´Uberville, que perdió sus posesiones y títulos hace mucho tiempo.

Es entonces cuando será utilizada por su familia para que contraiga matrimonio con el último descendiente de la familia, Alec D’Uberville (Leigh Lawson) y recuperen aquello que por derecho les perteneció, aunque Tess descubre que los títulos fueron comprados por la nueva familia y, estando enamorada de un misionero, Angel Clare (Peter Firth), intenta librarse del control de su futuro esposo y de las pretensiones familiares.

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Dedicada a la memoria de Sharon Tate, Polanski logró un gran número de premios con Tess, tanto en los Óscar como en los Globos de Oro o en Cannes. Desde ese momento, el cineasta dejó durante un tiempo las cámaras y los rodajes para descansar y ocuparse de su vida. Después de veinte vertiginosos años de carrera, “Romek” se encontró con grandes logros y grandes fracasos, amores y odios y más de un suceso polémico que le desprestigió.

Aún no había superado la pérdida de Sharon, y parecía que las sombras de su infancia durante la Segunda Guerra Mundial no habían desaparecido por completo. Necesitaba reflexionar sobre su propia vida y, aunque era consciente de que no podía acabar totalmente con su pasado, sí que era cierto que no debía dejarse dominar por él. El resultado de esas reflexiones fue una autobiografía titulada Roman por Polanski (1985), en la que habló de su infancia y de las razones de por qué ha llegado a ser el hombre que fue.

Tras la vuelta detrás de las cámaras con Piratas (1986), una película de aventuras que resultó ser un nuevo fracaso comercial para el director, Polanski decidió volver al suspense convencional con una de las cintas más populares de la década de 1980: Frenético (1988). Rodada en París, trata sobre un doctor americano, Richard Walker (Harrison Ford) que, junto a su esposa, asisten a una conferencia en la capital francesa y aprovechan para estar juntos en una segunda luna de miel. Pero la mujer de Richard desaparece misteriosamente, y el protagonista la busca desesperada y frenéticamente por las calles parisinas. Sus pesquisas le conducen a abrir una maleta que es de otra mujer y un número de teléfono desconocido. La trama se complica y, ayudado por la muchacha a quien perteneció el maletín, Mimi (Emmanuelle Seigner), intentará salvar la vida de su mujer.

https://www.youtube.com/watch?v=gc2_rNGVNz8

Con una banda sonora compuesta por Ennio Morricone (1928) y conocida por sonar incesantemente el tema musical I’ve seen that face before de Grace Jones (1948), Frenético fue la película con la que Polanski conoció a su tercera mujer, la actriz y modelo Emmanuelle Seigner (1966), con la que sigue casado y que es la madre de sus dos hijos, Morgane (1993) y Elvis (1998). Parece ser que, casado con Seigner, Roman ha vuelto a llevar una vida tranquila y al final ha formado una familia, algo que no pudo con Sharon Tate, habiendo logrado el cineasta, no solo evitar sus sombras, sino también controlarlas.

https://www.youtube.com/watch?v=-33WnMGhKJI

Durante la década de 1990 Polanski pasó por un momento intermedio de su carrera sin muchas penas pero tampoco sin muchas glorias. Volviendo a hacer uso del suspense como en Frenético, rodó películas como Lunas de hiel (1992), sobre los engaños amorosos y las relaciones sexuales fuera del matrimonio; La muerte y la doncella (1994), en la que una mujer represaliada por una dictadura de un ficticio país sudamericano (Sigourney Weaver) vuelve a encontrarse con su torturador; y la adaptación de la novela de Arturo Pérez-Reverte (1951) El club Dumas (1990), La novena puerta (1999), en la que un investigador de libros antiguos llamado Dean Corso (Johnny Depp) debe conseguir las dos últimas copias del libro Las nueve puertas del Reino de las Sombras, que revelan a aquel que lo lea el modo de llegar hasta el Infierno cruzando sus nueve puertas.

https://www.youtube.com/watch?v=jdfdAOMAXBg

Pero Roman Polanski seguía teniendo una deuda pendiente con su infancia. En su biografía prometió rodar una película ambientada en la Segunda Guerra Mundial en su Polonia natal en cuanto tuviera la suficiente valentía y fuerza como para llevarla adelante, cuando su país volviera a la democracia. Antes de que el proyecto fuera a parar a Steven Spielberg (1946), a Polanski se le ofreció la oportunidad de dirigir La lista de Schindler (1993), pero la rechazó; incluso el proyecto iba destinado a Billy Wilder (1906-2003), quien también había perdido a su madre como consecuencia del Holocausto, pero era demasiado mayor como para seguir rodando.

El momento llegó al comenzar el siglo XXI. Roman adaptó al cine la historia de un superviviente del gueto de Varsovia relatada por éste, Wladyslaw Szpilman (1911-2000), uno de los pianistas más prestigiosos de la Polonia del siglo XX. Con una crudeza y dramatismo nunca antes vistos en la cinematografía del director polaco, surgió uno de los mejores filmes de lo que llevamos de siglo: El pianista (2002).

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El actor Adrien Brody (1973) interpretó al propio Szpilman, un hombre de carácter alegre, bohemio y oportunista que lo pierde todo (reputación, comodidades, amores, dinero, incluso familiares) menos la fe por sobrevivir a la barbarie en la que se vio sumida su país con la invasión alemana y las ejecuciones de judíos llevadas a cabo por las Waffen SS durante la contienda. El protagonista es testigo de todos los horrores de la guerra y del Holocausto, pero sigue luchando por sobrevivir hasta convertirse en una sombra de lo que fue: un hombre de figura flaca y triste, rostro cubierto por una barba espesa y vestido con harapos. Todo lo que ha visto desde el estallido de la guerra lo comunica a un oficial alemán tocando música en un piano desvencijado: uno de los mejores resúmenes que se pueden hacer en una película y de cómo, con pocas cosas, el cine puede tener tanto poder.

https://www.youtube.com/watch?v=ee5g–AOibI

El pianista conmocionó y sorprendió a miles de espectadores de todo el mundo, habiendo superado a La lista de Schindler en recaudación, éxito y dramatismo. Fue la película de mayor presupuesto que rodó el cineasta en toda su carrera, y obtuvo numerosos premios: Palma de Oro en Cannes, César a la Mejor Película junto a otros premios concedido por la Academia Francesa de Cine, y tres premios Óscar: Mejor Actor Principal para Brody, que consolidó su carrera; Mejor Guión Adaptado; y Mejor Director para Polanski, premio que la Academia de Hollywood siempre le había negado y que finalmente le concedió, aunque el cineasta no viajó a recogerlo dado sus problemas con la ley en Estados Unidos.

Al éxito de El pianista le sucedieron otras películas con las que Polanski se ha convertido en el hombre por el que se le reconoce: uno de los mayores cineastas europeos del mundo. Con producción británica, rodó su versión de la novela de Charles Dickens (1812-1870) Oliver Twist (2005), una historia con la que el propio director se sentía identificado. Cinco años después realizó la película El escritor, basada en la novela El escritor fantasma de Thomas Harris, y en la que un joven escritor (Ewan McGregor), acepta acabar las memorias del ex primer ministro británico Adam Lang (Pierce Brosnan) después de fallecer la persona encargada de dicha tarea, coincidiendo con la aparición de oscuros sucesos que salpicaron la vida del hombre de Estado.

https://www.youtube.com/watch?v=kr4WxEQHiCE

Recientemente, ha dirigido dos adaptaciones de dos obras teatrales: Un dios salvaje (2011), sobre una reunión que tienen dos parejas de casados (Jodie Foster, John C. Reilly, Kate Winslet y Christoph Waltz) para discutir sobre por qué sus hijos se pelearon y que lleva a que las dos parejas también se peleen; y una cinta galardonada con varios premios César, La venus de las pieles (2013), en la que un autor teatral que representa en un pequeño teatro la obra del mismo título (Mathieu Amalric) se enamora perdidamente de una actriz que se presenta a una audición (Emmanuelle Seigner) y que representa a la perfección el personaje que desea interpretar. Actualmente, está trabajando en una película sobre el famoso “caso Dreyfuss” que salpicó al ejército francés a finales del siglo XIX y titulada D.

https://www.youtube.com/watch?v=4p09-bFlGts

SUS INFLUENCIAS, ESTILO Y TRASCENDENCIA.

El de Roman Polanski es un cine que bebe de muchas fuentes y que está a medio camino entre el intelectual cine europeo y el comercial cine estadounidense, siendo su forma muy equilibrada y que invita, tanto al entretenimiento, como a la reflexión. En su obra se pueden apreciar influencias del cine expresionista alemán y del cine negro de los años cuarenta y cincuenta, junto al toque de suspense aportado desde el cine de Hitchcock.

También se pueden apreciar otras influencias situadas fuera del terreno estrictamente cinematográfico, como el teatro, las obras de Charles Dickens, la cultura judeo-polaca y, sobre todo, su visión de la mujer. Por la gran influencia que tuvo su madre durante su infancia, Polanski ha hecho en cada película diversos retratos de las mujeres que, tan pronto son víctimas de alguna perversión como pueden ser pervertidoras, e incluso suelen ser independientes y fuertes.

Desde la perspectiva de Roman, todos los seres humanos tenemos una sombra escondida en nuestro interior que sale en el momento más inesperado cuando la presión de alguien o algo externo a nosotros es superior. Es el caso del personaje de Carol en Repulsión que, incapaz de hacer frente a la soledad, se transforma en un ser enloquecido que cree ser violado permanentemente; o bien es el caso de Evelyn Murray en Chinatown, que revela a J. J. Gittes la verdad oculta sobre el caso que está investigando el detective privado en uno de los clímax de la película.

Otro aspecto característico del cine del director polaco es el hecho de que sus cintas están ambientadas en lugares pequeños o claustrofóbicos para los protagonistas. Ello se debe, no solo a razones de presupuesto –Polanski es un cineasta que gusta de rodar con poco dinero pero haciendo una buena realización con los actores, la música y diversos efectos-, sino también a la idea de que un entorno, o un microcosmos, más pequeño, puede presionar y alterar psicológicamente a una persona cualquiera. Es lo que sucede con los protagonistas de El cuchillo en el agua en un yate, de Cul-de-sac en un castillo, de La semilla del diablo en un bloque de apartamentos o de La venus de las pieles en un teatro.

Raras veces aparecen contextos más extensos pero, si los presenta en sus películas, normalmente suelen ser mostrados como lugares corrompidos por el poder o destrozados por la guerra (la ciudad de Los Ángeles en Chinatown, París en Frenético o Varsovia en El pianista). Incluso en La novena puerta Polanski parece querer decirnos que el Infierno está en todas partes y que puede aparecer en cualquier momento y cuando menos nos lo esperemos.

En otros aspectos, Polanski destaca en la dirección de actores. Sirviéndose de su experiencia profesional como actor, es capaz de sacar lo mejor de cada uno de ellos después de mucho tiempo de trabajo, logrando interpretaciones únicas. Catherine Deneuve, Mia Farrow, Jack Nicholson, Emmanuelle Seigner o Adrian Brody consiguieron alcanzar pasos importantes en sus respectivas carreras gracias a la mano del cineasta. Incluso hay papeles que el propio “Romek” no dudó en interpretar, de modo que pudiera controlar mejor la realización de determinadas películas.

Por último, ¿qué trascendencia ha tenido el cine de Roman Polanski en la Historia del Cine? Aquí nos encontramos ante el problema de que, en la mayor parte de las ocasiones, han trascendido más su pasado y los escándalos en los que se vio envuelto que sus realizaciones fílmicas. Se podría decir que, mientras que el cine de su compatriota, Andrzej Wajda, trascendió por mostrar cuál era la verdadera situación de la Polonia del siglo XX, el de Polanski contribuyó a que el cine polaco fuese un poco más internacional y que la maestría de los cineastas de su país fuese más reconocida en el mundo del celuloide.

Sus películas han permitido que los espectadores comprendamos mejor cómo somos nosotros mismos (o lo que hay dentro de nosotros), e incluso contribuyó a la reaparición del género del suspense, el terror demoníaco y, con Chinatown, el cine negro, emergiendo el término de “cine neo-noir” para hacer referencia al conjunto de películas que, desde la década de 1970, tratan los mismos temas que los del cine negro pero siendo posterior al tradicional de las décadas de 1940 y 1950.

Actualmente, y a sus casi 81 años, Roman Polanski es reconocido como uno de los mejores directores del cine del mundo. Con una maestría y forma de trabajo que sirve de escuela para más de un aficionado, ha conseguido seguir adelante con su vida y su carrera a pesar de los numerosos problemas a los que tuvo que hacer frente desde su más tierna infancia. Él seguirá siendo un provocador inteligente con un cine sombrío, que nos ata a la butaca y que permite que entremos en contacto con nuestros demonios personales a través de intrincadas historias en las que se mezclan la pasión, el drama, la comedia y las verdades más sinceras y duras de este mundo en el que vivimos.

Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    Muy buen artículo Iñigo, completo, personalizado y señalando los aspectos clave de uno de los mejores Directores de Cine que existen

    ¡Enhorabuena y un saludo para ti!

  2. Iñigo

    Gracias por leer, Miguel. Un saludo.

  3. Enrique Fernández Lópiz

    Excelente artículo sobre un director, Polanski, de culto. Se me había pasado, y hoy, mirando mirando, lo vi y lo leí de cabo a rabo. Muy interesante. Felicitaciones!

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