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Richard Matheson en el cine

Por David M. Sancho

Poca relevancia en la prensa ha tenido el reciente fallecimiento del escritor/guionista Richard Matheson (New Jersey, 1926-2013), uno de los mejores contadores de historia del siglo pasado. Suyas son algunas de las novelas y relatos más importantes de la ciencia ficción, el terror y el género fantástico. Soy Leyenda (1956), El Hombre Menguante (1956), La Casa Infernal (1971), Más Allá del Tiempo (1978)…

Añadir una carrera ligada al cine con guiones para cine y TV, siendo habitual encontrarle en los créditos del cine de Roger Corman (El Cuervo, El Foso y el Péndulo, La Caída de la Casa Usher) y en trabajos para la pequeña pantalla (The Twilight Zone, La Hora de Alfred Hitchcock, el western Lawman).

Mi particular homenaje para él es citar sus cinco trabajos más interesantes hasta el momento… En el futuro ya se verá, su legado es gran cantidad de material que será aprovechado en producciones venideras.

Muchos echarán a faltar alguno de sus trabajos, y tal vez dejarían fuera otros. Pero como dice Clint Eastwood en El PrincipianteLas opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno

Mis cinco de Matheson son:

1) El Increíble Hombre Menguante (The Incredible Shrinking Man, 1957)

Solo un año después de la publicación de novela se estrena El Increíble Hombre Menguante, la película. Matheson debuta en el cine adaptando su propio guión, con el especialista en la ciencia ficción de serie B Jack Arnold (La Mujer y el Monstruo) poniendo imágenes a su libreto.

Una nube radiactiva envuelve a Scott Cary (Grant Williams), un hombre que desde ese momento mengua hasta lograr un estado realmente diminuto.

Entrada por la puerta grande, nunca mejor dicho, del escritor de New Jersey. Una odisea física y mental realizada como relato de aventuras/sci-fi, con un personaje que, a medida que disminuye físicamente, más se crece ante las adversidades para sobrevivir.

Motivos para no perderse este breve film de apenas 75 minutos. Los excelentes trucajes y efectos especiales -incluso vistos hoy-, y una carga filosófica existencial al final para acabar su visionado haciéndose preguntas sobre el sentido de la humanidad en el universo.

A recordar, el tour de forcé entre el menguado protagonista y una araña por un trozo de comida.

En 1981 se estrenaría una parodia, La Increíble Mujer Menguante, el debut en cine de Joel Schumacher, un director que se ha ido haciendo más pequeño a medida que ha avanzado su carrera, igual que el personaje de la novela.

2) El Diablo Sobre Ruedas (Duel, 1972) – Steven Spielberg

El debut de Steven Spielberg, inicialmente una película para la TV de apenas 72 minutos, tuvo tal aceptación que los productores decidieron rodar más escenas para llegar a los 90, y que tuviera un circuito comercial en salas cinematográficas. Richard Matheson escribió el guión adaptando  su propio relato corto, basado en una experiencia personal en la carretera con un camión.

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Un hombre perseguido por un camionero asesino, una base simple y solida sobre la que un primerizo Steven Spielberg construyó un vehículo de tensión y suspense como sólo superaría después con Tiburón. Un clásico que demuestra que el director de La Lista de Schindler también es un genio con presupuestos más ajustados. Merece la aureola de culto que conserva.

Spielberg y Matheson volverían a cruzarse en el camino. Primero indirectamente después de que el novelista escribiera el guión de la tercera parte de Tiburón –en la que el realizador nada tiene que ver-, posteriormente de manera más estrecha con la serie de sketches para TV Cuentos Asombrosos, producida por Spielberg. Matheson aportó tres historias.

En 2011 se estrena la última colaboración entre ambos, Spielberg produce Acero Puro, una revisitación del capítulo Steel de The Twilight Zone, aquí convertido en un cruce entre Rocky y Transformers con un drama paterno filial de trasfondo. Lo mejor, un enérgico Hugh Jackman.

3) El Último Escalón (Stir of Echoes, 1999) – David Koepp

El guionista David Koepp, colaborador habitual de Spielberg –otra vez toca mencionarle-, lleva a  la  gran pantalla la novela de 1958 Stir of Echoes, traducida en España con el título de El Último Escalón. Una producción que en su momento sufrió comparaciones con El Sexto Sentido, el merecido éxito del momento de M. Nyght Shyamalan, estrenada ese mismo año 1999.

Tom Witzky (buen Kevin Bacon) es un padre de familia escéptico a los fenómenos paranormales. Un día es hipnotizado, momento desde el cual empieza a sufrir visiones procedentes del más allá.

Cierto es que desinfla a medida que avanza metraje, pero hay que admitirle a El Último Escalón una historia atrapante, la inquietante creación de ambientes, y unos cuantos sustos bastante efectivos. Su moderado éxito propició una secuela direct to DVD que nada tiene que ver con Matheson, ni con David Koepp.

No es la única vez Richard Matheson coqueteó con la hipnosis, en la novela de 1975 Bid Time Return ya utiliza este recurso. Bid Time Return también tiene su adaptación al cine, En Algún Lugar del Tiempo (1980).

4) Soy Leyenda (I  Am Legend, 2007) – Francis Lawrence

No es la adaptación más fiel de las cuatro adaptaciones que se llevan hasta la fecha, ese mérito le corresponde a El Último Hombre Sobre la Tierra (1964),  con guión del propio Matheson. No obstante, Soy Leyenda (2007) es la más notoria de las versiones, y un impresionante éxito comercial que la sitúa como una de las películas más taquilleras de la historia.

Taquilla no equivale a calidad, hay que decir que Soy Leyenda está lejos de ser la adaptación definitiva de la aclamada novela del escritor, pero sí que es un producto de entretenimiento bastante digno, que merece reconozcan sus virtudes.

Protagoniza uno de los pocos actores que puede presumir de atraer gente a las salas –si no tenemos en cuenta la reciente After Earth-, un Will Smith más comedido que de costumbre en sus chascarrillos graciosos, lleva el peso de un largometraje en el que brillan con luz propia el despliegue de efectos especiales, y el marco de una Nueva York desolada –Los Ángeles en la novela-.

Le pesa cierta impersonalidad por parte del director Francis Lawrence (Constantine), que aún así consigue sacar provecho del amplio presupuesto con el que contó. Aun así, una vez acabado Soy Leyenda uno se pregunta que hubieran hecho un director más interesante como Ridley Scott, que a principios de los noventa estuvo cerca de realizar su versión, con Arnold Schwarzenegger.

5) The Box (2009) – Richard Kelly

La historia corta Button, Button fue la base a un capítulo de The Twilight Zone que nunca agradó al escritor con su desenlace en la pequeña pantalla. Dudo mucho le agradará más The Box, un largometraje de Richard Kelly (Donnie Darko) que sólo cogía su premisa para desvariar en una cinta de ciencia ficción con ecos de David Lynch.

Un extraño llama a la puerta y le ofrece a una pareja la posibilidad de ganar un millón de dólares si presionan el botón de una caja. En otro de lugar del mundo -o en esa misma calle, quién sabe- alguien aleatorio morirá debido a tal acto.

Una dirección hipnótica del nuevo enfant terrible Richard Kelly (Donnie Darko), un inquietante Frank Langella, y la buena banda sonora de Win Butler y Regine Chassagne –miembros de Arcade Fire- mantienen el interés de una película con un cierto desorden narrativo y gran cantidad de ideas ajenas al relato original: viajes espaciales, presencias extraterrestres, portales dimensionales…

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Comentarios

  1. Iker Yañez

    “Duel” me parece un relato perfecto. Un maestro de escritores Matheson…

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