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Oscar 2014. Predicciones: Mejor película

Por Jorge Valle

Por primera vez en los últimos años, la categoría reina de los Oscar no cuenta con una clara favorita. Los triunfos de Argo (2013), The Artist (2012), El discurso del rey (2011), En tierra hostil (2010), Slumdog Millionaire (2009) o No es país para viejos (2008) contaron prácticamente sin ninguna oposición: todo el mundo daba por hecho que se llevarían la preciada estatuilla a casa. Este año se prevé un apasionante duelo entre el gran drama del año (12 años de esclavitud) y el fenómeno cinematográfico de la temporada (Gravity). Son los dos títulos más destacados de una notable selección que, una vez más, destaca por la variedad de temas y propuestas, y que ejemplifican las numerosas formas de entender el cine: como memoria histórica (12 años de esclavitud), como crítica social (El lobo de Wall Street, La gran estafa americana), como espejo de la vida (Her, Nebraska), como recordatorio de un hecho real destacable (Philomena, Capitán Phillips) o como entretenimiento y espectáculo visual (Gravity).

La gran estafa americana

Es tradición que en los últimos años una película de David O. Russell se cuele entre los mejores títulos del año. El año pasado se quedó a las puertas de conseguir el Oscar con El lado bueno de las cosas y parece que este domingo tampoco va a ser su gran noche. La gran estafa americana es una película bien dirigida y escrita, excelentemente interpretada, y que consigue entretener durante todo su metraje por el acertado y atractivo juego de verdades y mentiras que propone su director. Pero aun así, La gran estafa americana no es, ni de lejos, la mejor película del año. Los actores protagonistas maquillan los defectos de un film que desprende una sensación agridulce, pues a pesar de que es altamente disfrutable, detrás de ese entramado de complejidad y embrollo se esconde una historia mucho más simple de lo que parece. La comparación con cierta obra maestra de Scorsese es inevitable,  mas cuando este también está presente en la categoría con El lobo de Wall Street. No obstante, las 10 nominaciones que ha conseguido y el SAG al mejor reparto, que suele coincidir con la posterior triunfadora en los Oscar, la sitúan como un rival muy a tener en cuenta. Y el historial de la Academia está tan repleto de errores imperdonables que no sería nada sorprendente que La gran estafa americana pasase a formar parte de ellos.

Capitán Phillips

Capitán Phillips traslada a la gran pantalla la historia real de un hombre que fue secuestrado por unos piratas somalíes mientras capitaneaba un barco en el Océano Índico. La cinta consigue momentos de alta tensión gracias al modélico uso del montaje, el sonido y la música, pero el conjunto es mucho más irregular. Una historia de superación personal como esta debería atar al espectador a la butaca durante todo su metraje –como si hace Gravity, también nominada en la categoría-, y lo cierto es que uno ya empieza a mirar el reloj y a cambiar de postura en el asiento con frecuencia conforme se acerca el final. El tercer acto alarga la película en demasía y, a pesar de que Tom Hanks vuelva a dar todo un recital interpretativo –su escena final justifica por sí sola el visionado de la cinta- y que Barkhad Abdi suponga todo un descubrimiento, Capitán Phillips no es la experiencia que uno podría esperar teniendo en cuenta los antecedentes del director y el tema tratado.

Dallas Buyers Club

La siempre eficaz y elogiable labor de las productoras no ha estrenado todavía Dallas Buyers Club en nuestro país, por lo que tendremos que esperar una semana –los Oscar ya se habrán entregado- para poder verla en la gran pantalla. Sin poder valorar el conjunto final, la nueva película de Jean-Marc Vallée cumple la pequeña –y habitualmente excelente- dosis de cine independiente estadounidense que los académicos rescatan año tras año. El curso pasado la representante fue Bestias del sur salvaje, que finalmente se fue de vacío a pesar de sus cuatro nominaciones. Dallas Buyers Club tiene prácticamente en el bolsillo el premio a sus dos actores protagonistas, pero quizá el de mejor película le quede un poco a desmano.

Nebraska

Qué gran película es Nebraska y qué gran director es Alexander Payne. La sencilla -y muy bien contada- historia de un anciano aburrido y fracasado que emprende un viaje a Nebraska para cobrar un millón de dólares puede no resultar muy atractiva a primera vista, pero si uno se deja llevar por la sutileza con la que Payne retrata la vida y las emociones de sus personajes descubrirá una pequeña joya cinematográfica destinada a convertirse en un clásico imperecedero. La apariencia de película pequeña e intrascendente le va a hacer perder el Oscar, pero con el paso de los años Nebraska, tierna, conmovedora y endiabladamente divertida, se recordará como uno de los viajes más fascinantes hacia el reconocimiento de uno mismo. Una maravilla filmada en blanco y negro que no tiene nada que envidiar a las grandes favoritas de esta edición.

Her

Un chico que todavía no ha superado una ruptura sentimental conoce de nuevo el amor gracias a una chica de la que se enamora perdidamente. La historia nos la han contado mil veces, pero Spike Jonze se vale de los tópicos para mostrarnos uno de los romances más bellos que se recuerdan en los últimos años, demostrando que la forma es incluso tan importante como el contenido. ¿Cuántos títulos no centran su argumento en una historia de amor? La lista sería interminable. Pero por su bella factura, la originalidad de su propuesta y la admirable capacidad de su director y guionista para retratar las emociones de sus personajes, Her es una película preciosa, emotiva y profundamente humana. Emotiva porque todos los que hayamos amado alguna vez somos capaces de identificarnos con el tierno y singular protagonista interpretado por Joaquin Phoenix. Humana porque, aunque en este caso, la chica es un sistema operativo dotado de inteligencia artificial, la voz de Scarlett Johansson desprende más ternura y calor que el frío personaje de la ex-mujer. Y preciosa porque, pese al aura de tristeza y nostalgia que desprende, su mensaje final supone una verdad inapelable: el amor, aunque sea finito, nos marca para siempre. Y solo podemos dar las gracias a esa persona que tanto nos ha hecho reír y sufrir por todo lo que nos ha dado. No tiene ninguna posibilidad de ganar, pero por méritos propios Her se ha ganado un hueco entre las nominadas y, lo más importante, entre nuestros corazones.

El lobo de Wall Street

Pese a toda la polémica que ha levantado El lobo de Wall Street entre algunos sectores de la Academia por mostrar sin ningún tipo de concesiones el sexo, las drogas y el alcohol que rodeaban a Jordan Belfort y su manada de lobos, finalmente la última cinta de Martin Scorsese se ha colado –muy merecidamente- entre las candidatas a llevarse el Oscar. Tres horas de metraje y una interpretación inconmensurable de su protagonista para retratar la corrupción financiera y, en definitiva, la peor cara de la condición humana: la codicia desmesurada, el egoísmo, la traición o la inmoralidad. La narración, a golpe de escenas memorables y magistralmente rodadas, desprende energía y vitalismo por sus cuatro costados y DiCaprio ofrece el que probablemente sea el mejor papel de su carrera. Motivos que, probablemente, no serán suficientes para que El lobo de Wall Street se alce ganadora el próximo domingo.

Philomena

Philomena es la representante del cine británico este año en los Óscar. Stephen Frears ha trasladado a la gran pantalla la conmovedora historia real de Philomena Lee y su exhaustiva búsqueda del hijo que tuvo cuando era una adolescente y que le obligaron a dar en adopción. La película bordea siempre con sutileza lo sensiblero y la lágrima fácil gracias a la sutil interpretación de Judi Dench y al guión de Steve Coogan, que dosifica la emoción y no permite concesiones sentimentales al espectador en ningún momento, cuando lo fácil hubiera sido caer en el melodrama barato con una historia de estas características. Philomena es una cinta conmovedora pero también compleja y con un gran poder emocional. Su inclusión entre las nueve finalistas supuso una sorpresa y puede parecer la rival más débil, pero la durísima y emotiva odisea de Philomena nos ofrece uno de los viajes más estimulantes del año.

Gravity

Hace exactamente diez años la Academia saldaba una de sus múltiples cuentas pendientes otorgando 11 Oscar a El señor de los anillos: El retorno del rey, premiando así no solo la inmensa labor de Peter Jackson sino también, y en cierto modo, al género de aventuras y fantasía que tantas alegrías ha dado a los amantes de cine a lo largo de su historia. Este año, los académicos tienen la oportunidad de reconocer a la ciencia ficción, un género que ha sido maltratado en numerosas ocasiones por los premios, pues a menudo suele tildarse de simple, vacuo o incluso infantil. Una pena, porque al igual que la historia del cine no se entendería sin el western, el drama romántico o el mundo de la mafia, la ciencia ficción le ha regalado algunos de sus títulos más icónicos y destacados: Alien, el octavo pasajero, Blade Runner o 2001: Odisea en el espacio son solo algunos ejemplos. Gravity, la nueva película de Alfonso Cuarón, es una propuesta visionaria y original destinada a marcar época, una experiencia apasionante que mantiene al espectador atado a la butaca durante sus 90 minutos, como si el oxígeno también se estuviera acabando a su alrededor. Una absoluta obra maestra en su campo que ha encandilado tanto a la crítica como al público y que tiene muchas papeletas para convertirse en la gran triunfadora de la noche. Porque pese a un guión que flojea conforme se acerca el final, Gravity es lo más cerca que estaremos muchos de movernos en el espacio y respirar dentro de una escafandra, y porque detrás de esta bellísimamente fotografiada historia de supervivencia y del magnífico despliegue técnico y visual, se esconde un reflejo mucho más profundo de la condición humana y la necesidad de afrontar los problemas para seguir adelante. Muy pocas veces los votantes tienen la ocasión de premiar un trozo de la historia del cine. Star Wars: Una nueva esperanza perdió el Oscar en 1977 frente a Annie Hall. ¿Habrá cambiado la mentalidad de los académicos 30 años después o preferirán premiar una apuesta más conservadora?

12 años de esclavitud

Tras su paso por el Festival de Toronto, parecía que 12 años de esclavitud no iba a tener rival y que el camino hacia el Oscar sería todo un paseo por las alfombras rojas de numerosos festivales y certámenes de premios. La nueva cinta de Steve McQueen ha ganado el premio a la mejor película en todos los galardones importantes de la temporada –Globo de Oro, PGA, BAFTA y Critics Choice- por lo que llega como la teórica favorita a la ceremonia. Pero poco a poco, La gran estafa americana y Gravity le han ido comiendo terreno y si finalmente cae derrotada, no sería una sorpresa mayúscula. 12 años de esclavitud es una película dura, difícil de ver y digerir, pero es tan necesaria que trasciende la propia realidad cinematográfica. Por eso debe ganar el Oscar el próximo domingo, porque el cine puede servir también para recordarnos lo afortunados que somos por poder disfrutar de nuestra libertad -el mejor regalo que Dios le ha hecho al hombre, como llega a decir uno de los personajes en la película- y porque tenemos que conocer las miserias de nuestro pasado para que no se repitan en el futuro. Pocas veces sale uno del cine tan abatido como con 12 años de esclavitud, pues ha asistido a un viaje por el calvario y el sufrimiento reales de un hombre concreto, pero la historia podía estar protagonizada perfectamente por cada uno de los millones de personas que han tenido que soportar esa barbarie. Las interpretaciones de sus tres protagonistas (Ejiofor, Nyong’o y Fassbender) son las mejores del año y McQueen vuelve a sentar cátedra con una dirección destinada a estudiarse en las academias de cine de todo el mundo. Su victoria despierta muchas dudas y, aunque no se lleve el Oscar, McQueen –y por extensión, todos nosotros- habremos ganado algo mucho más importante.

Quién ganará: 12 años de esclavitud
Quién debería ganar: 12 años de esclavitud
Podría dar la sorpresa: Gravity

Comentarios

  1. Víctor Lozano

    Yo rezo porque gane “12 años de esclavitud” o “Her”, aunque mi segunda opción seguramente se va a quedar con Mejor Guión.

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