Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Nosferatu VS. Metrópolis

Por Íñigo Bolao

En este nuevo duelo de películas para la revista OjoCrítico.com se compararán dos grandes clásicos de la historia del cine para decidir cuál de las dos es la mejor. Surgidas en Alemania durante la época de la República de Weimar (1918-1933), en un momento marcado por la derrota del país en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y por la humillación que sufrió por la firma del Tratado de Versalles (1919); por una crisis económica que dejó en el paro a millones de alemanes y coincidiendo todo ello con la fallida Revolución Espartaquista de 1919, la lucha en las calles y el ascenso de Adolf Hitler y los nacionalsocialistas al poder; y con la existencia del movimiento cinematográfico del Expresionismo, uno de los más influyentes de la historia del cine, se encuentran dos auténticas joyas del terror y de la ciencia-ficción, respectivamente: Nosferatu, una sinfonía del horror (1922) y Metrópolis (1927).

La primera película, dirigida por el maestro Friedrich Wilhelm Murnau (1888-1931), es una libre adaptación de la novela de Bram Stoker Drácula (1897). Los acontecimientos son los mismos que los del relato que inició el género de terror con el vampiro como una de las figuras principales del mismo, solo que Murnau trasladó a la trama a una pequeña y agradable, pero ficticia, ciudad del norte de Alemania, Wisborg, y cambió el nombre de los personajes. Así, por ejemplo, el conde Drácula recibe en la película el nombre de “Conde Orlok”, Mina Murray se llama Helen y Thomas Hutter es en realidad Johnathan Harker.

nosferatuvsmetropolis2

En Nosferatu se puede apreciar la pasta de la que estaba hecho el cine alemán durante la década de 1920, habiendo sido un fuerte competidor del cine de Hollywood y del incipiente cine soviético. Murnau, formado en el teatro y en las artes plásticas, fue un cineasta que supo combinar los elementos de las disciplinas artísticas tradicionales junto con los del cine para darle un lenguaje, convenciones y significado propios. En cada encuadre, escena, gesto, sombra, etc., el gran director definió las convenciones del género de terror para transmitir al espectador esa sensación pura de horror surgida del Expresionismo.

El film también pasará a la historia por habernos dejado al propio Conde Orlok, el primer Drácula del cine, como un personaje cinematográfico icónico. Interpretado por el actor Max Schreck (palabra que significa “susto” en alemán), es un papel por el que nunca dejaremos de sentir temor; cada mirada, movimiento, gesticulación e incluso sus sombras hacen del personaje mucho más terrorífico que los demás personajes del cine de terror actual, estando a la altura de monstruos tan reales como Norman Bates, Hannibal Lecter o Jigsaw.

Como escribir sobre Nosferatu se queda siempre muy corto, y además cada crítico e historiador del cine siempre descubre algo nuevo con su visionado, quisiera dejar una de las muchas versiones que circulan en You Tube de la película de Murnau, con subtítulos en español. Por si nadie la ha visto, tiene ahora la oportunidad de hacerlo y de pasar miedo de verdad.

https://www.youtube.com/watch?v=uUueCDfJShg

Si Friedrich Wilhelm Murnau, un actor fracasado, fue el autor de este gran título, el creador de la segunda película fue un estudiante de Arquitectura que estuvo en Viena, París, Berlín y por último Los Ángeles durante toda su vida. Su nombre era Fritz Lang (1890-1976) y, a diferencia de Murnau, que era un cineasta más emocional y sensorial, éste era el mejor cronista de la sociedad su tiempo, además de ser todo un visionario con lo que iba a pasar en el siglo XX e incluso en nuestros días.

Metrópolis fue el resultado de las inquietudes y de las observaciones del cineasta en la violenta y oscura Alemania de los años 20 del siglo pasado. Con un guion escrito con la que fue su mujer, Thea von Harbou (1888-1954), y rodada durante un periodo de dos años, fue la producción más cara del que por entonces era el principal consorcio cinematográfico del país, la U.F.A.

nosferatuvsmetropolis3

Ambientada en la futurista ciudad de Metrópolis en el año 2026, donde las desigualdades sociales y económicas son abismales (los más ricos viven en la superficie y los más pobres en el subsuelo para mantener a las máquinas que hacen funcionar a la ciudad), el hijo del presidente de la ciudad, Freder Fredersen (Gustav Fröhlich), decide explorar el mundo de los trabajadores. Allí encuentra a una mujer de la que se enamora, María (Brigitte Helm), una persona carismática que quiere conseguir para los trabajadores una mejor vida, no con actos violentos, sino de manera pacífica, siendo su lema: “El mediador entre la cabeza y las manos ha de ser el corazón”.

El padre de Freder, Johan Fredersen (Alfred Abel), descubre las reuniones de los obreros capitaneados por María y decide recurrir a la ayuda del enloquecido y maquiavélico Doctor Rotwang (Rudolf Klein-Rogge), quien construye un robot malvado que se hace pasar por María para controlar a los trabajadores, y luego a los líderes de la ciudad, en un intento de convertir Metrópolis en una Babilonia destruida por la decadencia de sus habitantes.

A nuestros ojos puede parecer una película un tanto maniquea, pero casi un siglo después aún impresiona por su carácter descomunal y pionero en la historia de la ciencia-ficción, así como la exposición, por Lang, de algunos de los temas que definen el siglo XX. Después de su estreno, y con la diferencia de Nosferatu, de la que solo se salvaron algunas copias que han llegado hasta nuestros días –como curiosidad, el resto fueron destruidas a petición de la viuda de Bram Stoker por violación de los derechos de autor-, Metrópolis ha contado con más de una versión, constando de 148 minutos de duración la más reciente, descubierta en 2010. Esta sería la versión en cuestión:

https://www.youtube.com/watch?v=4tH1syo7lHs

Aun así, solo faltaría por responder a esta pregunta: ¿cuál de las dos películas es, según la opinión de los lectores, la mejor? ¿La sombría fábula del vampiro que atemorizó a miles de inocentes en pos de tener a la mujer amada y que simbolizaba los miedos de la Alemania de posguerra rodada por Murnau? ¿O la espectacular parábola de ciencia-ficción sobre las desigualdades sociales filmada por Lang? Una vez más, el debate queda abierto.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Comentarios

  1. Puff… las comparaciones son odiosas y pones dos ejemplos con los que cuesta elegir.

    Sin embargo, para mí Metrópolis es el CINE, así, con mayúsculas. Una película visionaria, muy adelantada a su época -tanto que fue un fracaso en taquilla- pero es una verdadera obra de arte, desde su diseño de producción hasta su moraleja. Pocas veces se ha transmitido un mensaje con tanta emotividad. Un film absolutamente imprescindible. Y Nosferatu igual.

Escribe un comentario