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Nolan, un hombre que llegó para quedarse

Por Javier Fernández López

Nació en Londres allá por 1970. Comenzó a hacer películas con una cámara Súper 8 a la edad de siete años. Siente fascinación por la psicología. Adora narrar las historias lo menos lineal posible. Sí, así es Christopher Nolan, un hombre que se coló en el mundo del cine para decirnos que él tiene una forma muy peculiar de hacer cine. A día de hoy, es el director más célebre del momento gracias a la trilogía The Dark Knight. Su influencia se nota desde entonces en varias películas del género de superhéroes. Su forma de narrar se ve impresa en varias películas.

Su primer proyecto importante es Doodlebug, un cortometraje de tres minutos en el que un hombre se encuentra en una habitación buscando algo. Con el final de este cortometraje se puede resumir la clave del cine de Nolan, porque con el final de cada una de sus películas él intentará pisotearte, dejarte helado o impactado ante las imágenes. Pero todo director, para hacerse un hueco entre los grandes, tiene que hacer proyectos “diferentes” con la idea de que su nombre llegue lejos. En 1998, dirigió Following, su primer largometraje en el que se narra las vivencias de un escritor que va siguiendo a las personas a modo de vouyeur. Esta película no la encontraréis en las estanterías de una tienda. Es más, rara vez se habla de ella, pasa desapercibida entre la filmografía del director inglés. Sin embargo, y aunque fuese el primer contacto de Nolan con una película de gran metraje siendo bien distinta a sus próximos proyectos, mantiene ciertos elementos propios de él: una filosofía de trasfondo, lo psicológico de los personajes. Doodlebug y Following son dos obras que todo amante de Nolan debería ver por simple placer y entretenimiento.

Ahora bien, con proyectos así no se puede llegar muy lejos. Son obras que muchos, tirando del tópico tradicional, diríamos que es cine artístico sin más, puro cine independiente que quiere separarse del cine comercial pero que acabará olvidado rápidamente debido a su falta de fuerza e interés. Pero dos años más tarde llegaría a los cines una película hecha desde el corazón, desde la mente de un artista: Memento. Para quienes hayan visto la película más de diez veces y hayan ordenado sus ideas, la verdad es que la película tiene un argumento muy simple. Pero la magia del cine de Nolan se trata de convertir lo simple en algo trascedente, sutil, inteligente, peculiar y atractivo. Así es Memento, película que contiene dos líneas cronológicas que se van alternando durante su transcurso, una contada de principio a fin y otra contada desde el final llegando al principio. Así de laboriosa es esta película protagonizada por Guy Pearce (La máquina del tiempo), Carrie-Anne Moss (Matrix) y Joe Pantoliano (El fugitivo). Una película de un presupuesto humilde que acabaría convirtiéndose en todo un relato psicológico donde el protagonista padece una enfermedad que le condena a no poder generar nuevos recuerdos, donde los secundarios juegan un papel vital que transforma la película en un juego de piezas entramado. Nolan se ríe de nosotros al convertir un sencillo cuento en una obra compleja para el espectador.

Después de esto, todo son buenas críticas para un director que comenzaría una carrera hacia lo más alto, donde se ha colado en las listas de directores favoritos del público, las mismas en donde están Stanley Kubrick o Steven Spielberg. Nolan está acostumbrado a trabajar junto a su hermano Jonathan Nolan, quien le ha ayudado durante su carrera a escribir los guiones de sus películas. Junto a él, su esposa Emma Thomas, que siempre ha estado de productora de sus proyectos, por lo que al final todo se convierte en un encantador trabajo familiar donde se nos regala buen cine.

Sin embargo, Christopher Nolan tiene en su filmografía una película que, si ahora mismo viésemos su filmografía completa, ésta diríamos que no parece una película suya. Tiene algunas escenas propias de él, pero poca cosa. Se trata de Insomnio, película protagonizada por Al Pacino (Scarface), Hilary Swank (Million Dollar Baby) y Robin Williams (El hombre bicentenario). Hasta el reparto está alejado de las bases de Nolan. Ojo, las premisas de la película sugieren un film puramente psicológico, y eso sí que podríamos vincularlo al cine de Nolan, pero la narración es básicamente lineal, una película policiaca donde se añade un elemento de tensión peculiar: los protagonistas viajan a un pueblo de Alaska en una época del año donde siempre es de día, nunca anochece. Analizando en profundidad la película, quizá podríamos decir que juega con lo mismo que Following, las consecuencias que debe vivir el protagonista por sus actos. Por lo demás, una película con un ritmo lento y a veces soporífero, pero que tiene el atractivo añadido de ver al actor Robin Williams en un papel distinto a lo acostumbrado en él.

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Y ahora, silencio por favor. Es el año 2005 y se avecina una tormenta. Después de esto, nada volverá a ser igual. A veces pensamos que algo, una vez enterrado, no puede renacer. A veces pensamos que algo puede morir sin más debido al ridículo, pero nos olvidamos que, al fin y al cabo, son leyendas, figuras simbólicas que se abren paso por nuestro mundo. Joel Schumacher se encargó en su día de dar muerte a uno de los personajes de cómics más célebres: Batman, el caballero oscuro. El mito se convirtió en cine de neones y luces fluorescentes, personajes sobreactuados con leotardos y argumentos que daban vergüenza ajena. Quizá Batman Forever pueda salvarse si somos benevolentes, pero Batman y Robin es a día de hoy una de las peores películas de la historia. Entonces, nos cuentan que el estudio que tiene los derechos del personaje prepara una nueva adaptación, un reboot del personaje. La gente mantiene en el recuerdo las desastrosas películas de Schumacher, así que los fans del personaje miran con miedo este proyecto. ¿El resultado? La leyenda renacía, el género de superhéroes se llenaba de vitalidad, el cine se enriquecía de lo profundo y lo oscuro, de diálogos eternos y actuaciones para la historia.

Es curioso que los estudios acaben dando proyectos de tanta importancia a directores de una experiencia dudable, poco acostumbrados a dirigir superproducciones de este tipo. Lo hemos visto con Josh Whedon en Los vengadores y lo vimos con Nolan en Batman Begins. Con ésta, se iniciaría una serie de películas que harían del director inglés un grande del cine, tanto que varias la mayoría de sus películas las veríamos en cualquier lista de films indispensables. Así pues, Batman Begins es la primera película de una trilogía prácticamente perfecta que ha marcado un camino a seguir para el género. Con un reparto formado por Christian Bale (El imperio del Sol), Katie Holmes (Jack y Jill), Liam Nesson (La lista de Schindler), Michael Caine (Lío en Río), Morgan Freeman (Cadena perpetua), Gary Oldman (El quinto elemento) y Cillian Murphy (In time), la película es considerada una de las mejores cintas de la Warner, con un ritmo dinámico gracias a la narrativa característica de Nolan. Siguiendo una línea argumental básica, conforme avanza la película se van presentando flashbacks que a su vez introducen la propia profundidad del contexto argumental y de los personajes, aportando así una frenética forma de contar una historia oscura sobre el mito del hombre murciélago. El soundtrack de Hans Zimmer convierte a su vez la película en un poderoso videoclip con una puesta en escena impecable.

Ya encargado oficialmente de seguir con las secuelas del caballero oscuro, Nolan ha ido realizando una película antes de cada secuela. El reparto de Batman Begins, en su mayoría, se convertiría en una gran familia preparada para seguir las órdenes de Nolan tras las cámaras, tal y como vimos en la que es, a juicio de un servidor, la mejor película del director: El truco final (El prestigio). Nolan invita en esta cinta a engañar a los espectadores, jugar con sus pensamientos y que se rompan un poco la cabeza para intentar pillar el truco de magia, pero como bien decían en la película, al final lo que queremos es que nos engañen. La historia de dos magos enfrentados que buscan el mayor prestigio posible en una profesión donde el secreto es la clave del éxito. Nolan volvía a utilizar una narración casi caótica para contar una historia preciosa con un final absorbente. Hugh Jackman (X-men) era el encargado de protagonizar esta cinta junto con casi todo el reparto de Batman Begins. Scarlett Johansson (La isla), Rebecca Hall (The town) y Piper perabo (Bar coyote) eran las encargadas de encarnar los roles femeninos de la película. Una genialidad de diálogos y unas actuaciones de lujo para un film que realmente es una lástima que no se tenga más en cuenta cuando se habla de Christopher Nolan.

En 2008, Nolan conseguiría el éxito y la culminación de su carrera con la que puede decirse que es la mejor película adaptada de un cómic: El caballero oscuro. Con una puesta en escena cercana a Heat, y con una ambientación más realista, Nolan se alejaría por un momento de su característico estilo narrativo para contar una historia lineal pero igualmente sólida y contundente, gracias en parte a un nivel de actuación sobresaliente. Heath Ledger (Destino de caballero) entraría a escena para encarnar el rol de El Joker, hoy día el villano por excelencia del cine. Si la primera entrega se basaba en el poder del miedo, aquí entran en juego temas más filosóficos: lo anárquico, la repercusión del caos, el azar, la hipocresía, el poder, la traición, la venganza, dilemas morales… Todo en esta película consigue una trascendencia y solemnidad que atrapa al espectador hasta llevarlo a un final espléndido. El discurso final de la película pondrá los bellos de punta a más de uno.

En 2010, antes de terminar la trilogía del hombre murciélago, nos regalaría un film donde se tocan temas de psicología bastante interesantes: Origen. Al reparto que ya vimos en El caballero oscuro, se caen Bale, Freeman y Oldman, para entrar Ellen Page (Juno), Leonardo DiCaprio (El aviador), Marion Cotillard (Taxi), Josheph Gordon-Levitt (500 días de verano) y Tom Hardy (Warrior), más un viejo conocido que volvía a escena, el camaleónico Cillian Murphy. Hay quien dice que es la mejor película de Christopher Nolan, y yo no lo discuto, pues la película posee una solidez que muy pocas películas consiguen. Sin embargo, posiblemente sea ésta la película que ha creado el fenómeno “anti-Nolan”, creándose una base de detractores hacia el director, oponiéndose a su forma de narrar guiones y a lo caótico que pueden resultar sus películas. Tanto es así que incluso algunos llegan a ver en él un enemigo al hacer del género de superhéroes algo oscuro y profundo, tachándolo de cine pseudofilosófico o demasiado pretencioso para luego conseguir un resultado demasiado maquillado con frases pomposas.

Yo lo único que puedo aportar frente a esto es que el cine de Christopher Nolan me gusta, me atrae, y pago la entrada de cine muy tranquilo sabiendo que no sólo voy a disfrutar de una película, sino que también me llevaré algo, no me iré de vacío, y lo cierto es que Origen es una genialidad de principio a fin, un cuento convertido en tragedia, un romance llevado a la locura de los sueños.

Para finalizar este artículo, cómo no terminar con El caballero oscuro: La leyenda renace. Tom Hardy encarnando el papel de villano Bane, Anne Hathaway (Los miserables) haciendo de Catwoman y Marion Cotillard paseando por la película. La película posee un ritmo más acelerado que la segunda entrega debido a que el contexto de la misma se narra en seis meses, aunque siempre hay momento para las escenas de diálogo con las que Nolan nos tiene acostumbrados. El mito se convierte en leyenda, y Batman conseguía alzarse como el gran superhéroe de la gran pantalla, el punto de referencia para cualquier película.

Convertido ahora en salvador de un personaje que se creía muerto, en un creador de guiones absorbentes y psicológicos que tocan temas de filosofía, Christopher Nolan es ahora al que llaman para supervisar proyectos futuros para que el resultado sea bueno. Lo hemos visto en El hombre de acero, la última película dirigida por Zack Snyder que reinicia la saga de Superman, y en la que Nolan es el productor y padrino de la misma. Se dice que también supervisará la futura adaptación de Batman a la gran pantalla, que no seguirá el hilo argumental de su propia trilogía y que se acercará más al universo de La liga de la justicia. Lo que sí sabemos es que Nolan ha marcado un rumbo a seguir y que nos va a dar mucho durante los próximos años, como su futura película, Interstellar, que basa su argumento sobre los agujeros de gusano. En fin, esto es Nolan, puro entretenimiento con dosis de profundidad.

Comentarios

  1. Lourdes Lueiro

    Interesantísima tu crítica Javier, me fascina Nolan, y yo soy de esa parte de público para los que la mejor película del director es ”Origen”, me parece sencillamente soberbia, aunque practicamente todas las cintas de Nolan son sobresalientes, un saludo.

  2. Adrian Pena

    Si lo peor de Nolan es ‘Insomnio’, un thriller de buen nivel… Las demás ni te cuento, prácticamente todas son consideradas grandes obras del cine. Nolan sorprende y sorprenderá, es un director que se exige mucho y da un cine que gusta a un gran sector del público. De lo mejor que ha dejado el cine en los 10 últimos años, uno de mis directores favoritos.

  3. Benjamín Obiang Loeri

    Gran artículo. He leído por ahí que después de Interestellar deja el cine. ¿Es verídico?

  4. Javier Fernández López

    Gracias por los mensajes!

    No creo que Nolan vaya a dejar el cine, si sigue con este ritmo puede convertirse en algo más que un excelende director. Yo tengo la sensación de que haber finalizado la saga ‘The Dark Knight’ lo ha dejado un poco sin rumbo, necesita otro gran proyecto de varios años. Pero es una sensación personal al fin y al cabo, creo que Nolan nos seguirá sorprendiendo, e ‘Interstellear’ pinta muy bien.

    Saludos!

  5. Íñigo

    De todos modos aún no ha hecho su gran película, su gran obra de arte. Y eso se consigue a una edad mayor, como le pasaron a Hitchcock y a Ford.

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