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Mis terrores favoritos (2)

Por Javier Morales

LA NOUVELLE HORREUR VAGUE FRANCESA

El nuevo cine de terror europeo.

Después de ver lo que ha hecho Franck Khalfoun con el estupendo remake de Maniac, una de las mejores cintas del año, a la espera de que Alexandre Aja estrene su Horns y tras haber disfrutado bastante El hombre de las sombras de Pascal Laugier podemos asegurar que el cine Hollywoodiense trata de apropiarse del genio francés conocido como “Nuevo Extremismo”, una corriente de directores galos que nos las han hecho pasar muy, pero que muy mal en la pasada década con obras maestras irrepetibles en las que la violencia y el gore, siempre justificados llenan la pantalla de chorretones de sangre, saliva y dientes, pelos y carnes colganderas, que han hecho las delicias de quienes como yo acudíamos al cine en busca de nuevas y fuertes sensaciones.

En esto del terror francés ya ha habido varios genios previos, como Georges Franju, con su Los ojos sin rostro que tantísimo pareció inspirar a Pedro Almodóvar en La piel que habito.

Este salto a Hollywood de algunos componentes de la nueva ola de terror galo está más que justificada sólo con ver los grandísimos peliculones que Alexandre Aja -sí, ya ven que tengo cierta debilidad con él- ha rodado ultramar. Películas en las que sangre, vísceras y terror psicológico con cierto deje de cine oriental se dan la mano en un inconfundible panorama francés.

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El cine de género americano pasa por una etapa de escasez creativa de ideas. Remakes y secuelas varias tratan de llenar ese vacío. De ahí que opten por hacer sus propias versiones de películas extranjeras que aportan una propuesta original e interesante. Y el cine francés de terror actual lo es.

El propio Alexandre Aja alaba el estupendo estado del género de terror en su país: «Creo que hoy en día Europa es la mejor cantera de cineastas de terror. Además, en Francia gracias a À l’Intérieur y Martyrs parece que las cosas han cambiado y que este tipo de cine interesa más a la industria del país».

Es cierto. Precisamente esas dos películas revolucionaron el género y son las dos propuestas más extremas y apasionantes que abordaré en este artículo.

Pero esa nueva violencia extrema, ese uso absoluto del gore y el terror carnal no son del gusto de todo el público, y de hecho tiene que pasar una censura para exhibirse en según qué festivales. Algo así sucedió con Martyrs al presentarse a Cannes como una de las favoritas. Una comisión de calificación le cascó el “para mayores de 16” tras intentar calificarla prácticamente como porno y armando así un revuelo enorme. Pascal Laugier, su director, bastante enfadado con que se juzgara la catadura moral de su cinta se expresaba así al respecto: «Mi intención era hacer una película enfermiza sobre una sociedad enfermiza, en la que han desaparecido las utopías, y ha triunfado el cinismo. Me sorprende que tenga esta repercusión. No entiendo que la gente vea en Youtube ejecuciones realizadas por islamistas con la mayor tranquilidad y encuentran escandaloso una historia de ficción violenta».

Sea como fuere, la primera década de sigloXXI, nos ha regalado en el país vecino una especie de “nouvelle vaguedel género de terror. Jóvenes directores que usando la crítica social y el gore extremo sin complejos, consiguen revalorizar la marca “terror a la francesa” hasta cotas insospechadas, facilitando así que futuros directores aborden la maldad, el terror y la violencia extrema traspasando al espectador una serie de fortísimas sensaciones con mayor apoyo y respeto, a pesar de ser muchos los que opinen que para pasarlo mal ya está la actualidad y la realidad en los telediarios.

Durante la década de los 90, el protagonismo del cine de terror nipón desbancó en gran parte al estadounidense, templo hasta entonces del género de terror. Pero en la actualidad, los directores de cine europeos encabezados por los franceses toman peligrosamente la delantera en el género ofreciéndonos unas películas con una evidente personalidad propia en un intento de transformar al terror en algo, un cúmulo de sensaciones mucho más cercano de lo que podríamos pensar, volviéndonos mucho más susceptibles de sufrir en nuestras propias carnes las situaciones ciertamente extremas que vemos en la pantalla. Como espectadores, sólo podemos aplaudir y ovacionar este nuevo cine y dejarnos seducir, intimidar, y aterrar.

El origen: la nouvelle horreur vague francesa

La genialidad del cine de terror en Europa se ha dado desde casi los inicios del género, en un artículo anterior nombraba a Narciso Ibáñez Serrador-su La Residencia y Quién puede matar a un niño son dos obras maestras-y a Mario Bava o Dario Argento como brillantes creadores del giallo, sin embargo es a principios del siglo XXI cuando empieza a mostrarse notablemente una gramática común y propia en el lenguaje cinematográfico europeo y en la forma de expresarse de sus directores. La génesis de estas nuevas inquietudes formales y de contenido en el terror busquémoslas donde queramos pero están en el cine francés. Muchos no estarán de acuerdo, pero la semilla para este nuevo cine de terror yo la encuentro en Irreversible, de Gaspar Noé en el 2002, que si no es una obra propiamente de género tiene el resto de condimentos y caracteres necesarios de la nueva tendencia. Su estructura narrativa -comienza al final y acaba al principio de la historia- y sobre todo el momento más criticado, el de la violación de Mónica Bellucci, inspira un profundo terror, un dolor y una violencia indelebles.

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En Francia comenzaron a producirse unas películas que tocaban puntos ya comunes con algunas preexistentes, las de los grandes genios, el terror físico y de extrema violencia de algunos slashers como La última casa a la izquierda (1972) o Las colinas tienen ojos de Wes Craven, o La matanza de Texas (1974) de Tobe Hooper y Halloween (1977) de John Carpenter o I spit on your grave de Meir Zarchi entre otros. Tomaron de estos su valentía a la hora de ofrecer una violencia más que explícita pero como base de un guión sólido y lo adaptaron a la situación social, política y cultural de la Francia del momento.

En 2003, como quien no quiere la cosa, aparece Alta tensión del magistral Alexandre Aja, premio sorprendido al mejor director en el festival de Sitges de ese año, porque además el chico es modesto.

En 2004, Calvario de Fabrice Du Welz, de producción belga pero rodada en francés seguía los pasos de Aja.

La veda estaba abierta y fueron surgiendo, de la manera más natural, Ellos (2006) de David Moreau y Xabier Palud, Frontiere(s) (2007) de Xabier Gens, Sheitán (2006) de Kim Chapiron y Á l ´interieur (2007) de Julien Maury y Alexandre Bustillo y Martyrs (2008) de Pascal Laugier, las dos obras maestras de este nuevo cine.

La auténtica nueva revolución francesa llegó al Festival Internacional de Cine de Sitges con la transgresora y rompedora a la vez que descorazonadora Martyrs, de Pascal Laugier, si bien en 2003 un joven y prometedor director francés, Alexandre Aja, sorprendió a los amantes y aficionados al horror con una brillante y majestuosa concentración de terror y gore con su “peliculita” Alta tensión, que causó auténtico revuelo en todos, sin excepción, los festivales internacionales del género con el planteamiento de una historia bastante simple. El film de Aja supuso un punto de inflexión tremendo tanto para la industria cinematográfica francesa, cuyo punto fuerte hasta entonces había sido el terror psicológico, recordemos Las diabólicas (1955), al que Aja añade un gore justo y una atmósfera opresora, sucia y bastarda, suponiendo el inicio de la renovación de los anquilosados caracteres y marcados límites del slasher de terror clásico con elementos estéticos y de contenido que aprovechan la violencia gráfica y la brutalidad salvaje.

Estos autores y sus maravillosas obras sentaron las bases de lo que vendría a ser el nuevo cine de terror europeo:

• Ausencia de elementos sobrenaturales: el terror es provocado por la acción malvada del ser humano, sus perturbaciones e instintos sádicos, por lo que se huye del componente sobrenatural, si bien esto es sólo formalmente. Argumentalmente ya es otra cosa. Hay elemento sobrenatural tanto en Mártires como en Inside, por ejemplo, aunque ni condicionan ni modifican la trama, pero su inclusión, como un reto, como un juego, desde luego no son desdeñables en absoluto.

• Aprovechamiento de situaciones familiares, personales o sociales en crisis como excusa idónea para acabar su película provocando terror ante la crisis terrible que se nos avecina. Es en este punto, un cine social y comprometido.

• Situaciones claustrofóbicas y de reclusión: la huída del secuestrador o asesino es la meta principal de nuestros personajes protagonistas.

• Escenarios terroríficos, inhóspitos, que provocan ya cierto miedo de por sí.

• Violencia explícita y gore extremo. Se dejan de insinuaciones y se afronta el hecho violento como lo que es, con la sangre y casquería que requiere. Con una visión más salvaje de la violencia y sin prejuicios, mostrando la sangre como un elemento estético y recurrible más.

Pero su estética visual busca siempre acercarnos a la crueldad y violencia humanas de forma realista, sucia y descarnada, La sangre parece sangre, y no sirope.

• La mayoría de ellas, a diferencia de las americanas, mucho más funcionales, pretenden dar al gore un halo místico casi de lirismo, buscando la belleza existente en las escenas de sangre y violencia.

• Y podemos concluir resaltando la importante influencia matriarcal, la figura femenina lleva muchas veces el peso de la trama sin quedar relegada a ser víctima impávida y ridícula.

Influencias en el resto del cine europeo

Toda esta nueva etapa para el cine de terror francés y europeo, va comprendiendo que sus propuestas por extremas que sean van gozando cada vez de más y mayor aceptación en festivales y carteleras, aprovechándose de la falta de títulos interesantes e innovadores y la fiebre caduca, pasada y casi vergonzosa a veces del remake americano.

Todos los elementos caracterizadores del nuevo cine citados se dan en mayor o menor medida en las pelis francesas que hemos nombrado, pero también en una serie de cintas europeas que toman esas notas de terror y la aplican a un nuevo cine en sus fronteras.

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Podemos citar, Eden Lake (2008) del británico James Watkins, The Children (2008) del británico Tom Shankland, Secuestrados (2010) del español Miguel Ángel Vivas que pronto tuvo su remake encubierto con Nicole Kidman y Nicolas Cage, las cintas de los países escandinavos Dead Snow, Fritt ViltDéjame Entrar, A Serbian Film (2010) del serbio Srdjan Spasojevic o Kill list (2011) de Ben Wheatley. También en las más recientes alemanas Masks y Urbex, magníficas ambas del 2011, Must love death, Barricade e incluso El caníbal de Rotemburgo, la belga Vinyan, Wake Wood (2011) del irlandés David Keating, las austriacas Morirás en tres días 1 y 2, e incluso Anticristo de Lars Von Trier.

El caso es que Alta Tensión de Aja abrió las puertas a muchos directores con las mismas inquietudes y puntos de vista que éste y pese a la gran dificultad de llevar al cine propuestas extremas subvencionadas, los títulos empezaron a llegar, convirtiéndose gracias al boca a boca en obras hoy consideradas de culto, como: Maléfique (2002), Calvaire (2004), Ils (2006), Sheitan (2006), Frontière(s) (2007), À l’Intérieur (2007) y Martyrs (2008).

Analicemos una a una estas cintas representante de la nueva ola de terror francesa:

1) Irreversible de Gaspar Noé 2002

La película que colocó al argentino Gaspar Noé en el circuito del cine mundial, fundamentalmente porque la película es una maravilla. Rodada de forma inversa, comenzando por el final y acabando con el principio, la experiencia es francamente aterradora, si bien la película no encuadra en este género. Desde su inicio, en el que Vincent Cassel busca al tipo que ha violado a su mujer, rodada vertiginosamente hasta provocar náuseas, pasando por la terrible escena de la violación rodada en un solo plano secuencia, casi insoportable y acabando con el feliz descubrimiento de que Monica Bellucci está embarazada, cuando ya hemos visto todo por lo que va a pasar en las siguientes horas, la cinta es absolutamente descorazonadora.
Sí, es muy violenta… pero no puede narrarse el tema que trata de mejor manera. Y la filmografía de Noé es puramente distinta, personal, genial.
El montaje, sorprendente, arriesgado, difícil y sobre todo sobresaliente…. y la Belucci nunca estuvo más guapa…
Un final apabullante, y una secuencia difícil de olvidar….
Es una obra única, personal, ultraviolenta, salvaje, pero a la vez es puro cine de autor y sentó las bases para retratar la violencia sin remilgos.

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Del mismo año es Demonlover de Olivier Assayas, una parábola sobre la ambición humana y el poder disfrazada de thriller con una muy personal forma narrativa que resulta fascinante por momentos pero que no innova en absoluto.

2) Alta tensión de Alexandre Aja, 2003

La que puede considerarse el origen del terror francés gore con estilo propio, al ser la primera que surgió en esta nueva corriente de cine de terror y que ha marcado tendencia, es una película que consigue enganchar al espectador por su simpleza y depurado argumento, manteniendo la tensión prometida en el título hasta el último minuto. Dignifica el uso de la violencia utilizada de forma seria y respetuosa. Cumple además todos los requisitos técnicos y de interpretación que se pueden pedir a una peli de culto, con una estética y fotografía estupendas, una banda sonora brillante, donde destaca la magistral New Born de Muse. El reparto, escaso pero perfecto, ayuda a redondear aún más lo grandioso de la cinta, que tiene un final absolutamente perfecto, con giro de guión y secuencias aterradoras.

Rodea los parámetros del slasher con una personalidad y carácter absolutamente personales, ya que tiene un sentido pausado del ritmo y una cadencia lenta a la hora de desarrollarse, a diferencia de lo que sucede en el slasher americano, donde todo funciona precipitadamente. Y se aprecian varias referencias, como a El diablo sobre ruedas, o a Viernes 13.

Alexia invita a su compañera Marie, a conocer a su familia que vive en una granja en el bosque, para poder estudiar un examen de la carrera en medio de la tranquilidad. Pero esa tranquilidad dura bien poco porque nada más llegar, irrumpe en la casa un despiadado asesino que pretende acabar uno a uno con todos los miembros de la familia haciendo un uso estupendo en cuanto a la cantidad de violencia despiadada, sangre, vísceras y casquería capaces de satisfacer a cualquier fan del género, para los que se debería convertir desde ya en una de las imprescindibles.

3) Calvaire de Fabrice du Welz

En esta película, en la que tanto su director como gran parte de los productores son belgas, acompañamos al protagonista, un artista, en su descenso total a los infiernos del terror rural. El protagonista, Marc, es un cantante cuyo destartalado coche se estropea en medio de un bosque dejado de la mano de Dios. Encuentra ayuda en el personaje de Boris, que en teoría está buscando a su perra perdida y le llevará a la casa de un conocido suyo que funcionaba como posada. Desde ese momento comienza para el protagonista un auténtico calvario, al que una comunidad formada sólo por hombres del campo tortura y veja terroríficamente, reduciéndolo a un mero objeto de burla y sexual, al que obligan a travestirse forzosamente e incluso violan. El espectador sentirá la incomodidad y el rechazo, pues el director consigue transmitir una empatía fuerte en breves minutos. La película es bastante arriesgada, pues su premisa es enfermiza y terrible, incluso surrealista, lo que le ha valido críticas de todo tipo. Ni que decir tiene que a mí me parece una maravilla que indaga en la locura arraigada en la mente humana y en el grupo como colectivo enfermo.
El resultado es cuanto menos, perturbador, aunque difícil de digerir por espectadores de estómagos sensibles y mentes sugestionables.

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4) Ils, de David Moreau y Xavier Palud 2006

Poco tiempo después estos dos directores demostraron al mundo del terror con Ils que se puede lograr una cinta perfecta partiendo de ideas más que trilladas y dándole una vuelta, cruel a la par que contundente que no deja al espectador impasible, haciendo un sólido y cuidado ejercicio de suspense en el que el terror sugerido se impone ante el visual y mostrado. La película cuenta la historia de una pareja que vive una vida perfecta en un inmenso caserón en Bucarest, hasta que una noche su casa es asaltada por unos intrusos. “Ellos” son los intrusos desconocidos, que se encuentran en todas partes, en su coche, en su casa, en su desván…

La película sólo transmite terror sin apoyarse en una base argumental excesivamente mostrada, es decir, el terror llega de golpe, irrumpiendo en la tranquilidad de los protagonistas y los espectadores desde casi el primer minuto. Una serie de logradísimos sustos, con la imagen inquietante de los desconocidos ocultos por todas las partes de la casa y el bosque, consiguen transmitir una sensación general de claustrofobia. Tuvo una enorme polémica, ya que se la trató de racista por estar ambientada en Bucarest. Los directores no necesitaron defenderse, su cinta es universal, como el horror que relata, puede suceder en cualquier rincón del mundo.

Lo mejor, sin duda alguna, es un final descorazonador en el que se nos muestra quienes son “ellos” y a qué se dedican.

5) Sheitan de Kim Chapiron 2006 Navidades rurales a la francesa…

Auténtica obra de culto en el país vecino y apenas conocido en el nuestro, Sheitan es una verdadera locura de cinta. La cosa es tal que así:

Pandilla de chungos discotequeros conocen a guarrilla francesa en Nochebuena que les invita a la salida de antro asqueroso a pasar el día de Navidad en su casa campestre.
Guarda de la finca zumbado les recibe ya dando la nota.
El ático de la casa está lleno de muñecas que colecciona el padre de la guarrilla, con lo que el escenario, por si aún no lo habían percibido, es bastante perturbador.
Matan una cabra para cenar y el guarda zumbado les cuenta historieta sobre el incesto que practicado según unas reglas da como fruto un demonio.
En una fuente caliente en el pueblo se juntan el resto de lugareños, todos supernormales, para bañarse en pelotas y, oye, si cae algo, mejor.
Mientras, la más guarra del lugar empieza a masturbar a un perro, aburridilla ella…
Cuervos que destripan una rata.
Rotura de aguas en pleno pasillo con feto superviviente.
Cameo de Monica Bellucci haciendo de vampira en peli en la tele serie Z.
Y Vincent Cassel haciendo de él y de su hermana…
Toma Jeroma, pastillas de goma.

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Sheitan es con diferencia lo más perturbado y perturbador que he visto en años, rodado con la agilidad del último buen cine francés y consiguiendo dar asco sin gore.

Si esto no es bueno, es que no entiendo de cine…

Lo mejor: Ritmo y enfermedad mental visual moral.
Lo peor: Cosillas, varias, perdonables.
Yo, desde luego, me la recomendaría… Ahora bien, a ustedes no sé si hacerlo…

Es un slasher magnífico, con un sentido del ritmo y del humor absolutamente diferente a todo lo visto anteriormente y que desde luego cumple los requisitos del nuevo Extremismo Francés, logrando perturbar, incomodar, molestar y sufrir, en esta ocasión sin hacer un uso desmedido del gore. Decisión personal y puramente alabable.

La presencia del magnífico Vincent Cassel es una verdadera delicia.

6) Frontière(s) de Xavier Gens 2007

El año siguiente Xavier Gens se presentó con la historia, visualmente estremecedora, de una familia neonazi y caníbal dominada por un viejo malvado enfundado en un peto de carnicero y guantes de látex con una pistola nazi en la mano, que toman como rehenes a los que cenarse a un grupo de jóvenes de origen magrebí que tratan de cometer un robo aprovechándose de las rebeliones callejeras y las protestas que sufrió París durante las elecciones francesas.

Todo sale mal, y va a peor cuando huyendo de la ciudad deciden alojarse en un hostal alejado de la civilización donde las peores pesadillas imaginables cobrarán sentido para ellos.

La ambientación puede recordar mucho a películas de género como La matanza de Texas o Hostel, de las que toma referencias en un ejercicio de casi homenaje con un uso de la brutalidad extremo y una atmósfera prácticamente irrespirable. Y es sin duda la cinta que mejor ha sabido rendir homenaje y pleitesía a La matanza de Texas original, con elementos que nos la recordará constantemente, como ganchos para colgar a las víctimas, el canibalismo familiar, la ropa de carnicero… Que se logre el nivel de horror que alcanza la última media hora en una película cuyo guión parte de una trama de queja social es más que admirable.

La carrera de Xavier Gens, genial director de esta película, continuó al año siguiente con la pésima Hitman, de la que se recuperó con creces en sus siguientes cintas, dos de capítulos, The ABCs of Death  y Paris, I´ll kill you y una de las pelis más brillantes del 2011, The Divide, película que se enmarca perfectamente en esta categoría del nuevo cine francés pero rodada ya en los USA.

Tiene un planteamiento estupendo, con una primera secuencia propia de una megapelícula de superestudio con Tom Cruise al frente. Unos efectos digitales atractivos y una situación bastante angustiosa: los vecinos de Aquí no hay quién viva atrapados en el búnker del portero.

Lo malo es que el desarrollo es una auténtica montaña rusa en la que no sabes si lo que ves, lo estás percibiendo con tus sanos sentidos o bajo los efectos lisérgicos de un champiñón en mal estado: travestismo, violaciones, sumisión, pozos de mierda, valientes, cobardes y una única protagonista con un buen par de huevos: Lauren German, mi musa desde Hostel II sobre todo, pero también en Dark Country y Happy Town. También pulula por ahí una Arquette, la maleja, recauchutada y haciendo un rol de loca pelín expresionista abstracto.

La cosa remonta y el final se resuelve con un tono modernillo propio del director francés, que por mucho capital americano no llega a rozar ni por asomo la brutal calidad cinematográfica de Frontière(s).

7) À l’Intérieur de Alexandre Bustillo y Julien Maury 2007

La auténtica joya de la corona de la lista, una de las mejores películas de todos los tiempos y además la mejor y más salvaje propuesta de nuevo terror a la francesa, que emplea la violencia visual de una manera pocas veces mejor justificada en el cine. Un thriller extremo y terrorífico que gira alrededor del concepto de maternidad de la forma más enfermiza posible con unas dosis de brutalidad y gore magníficos que no dan ni un segundo de respiro al espectador. poco dispuestos a dar concesiones al espectador que observa perplejo como la angustia se va adueñando de su cuerpo poco a poco. Una mujer embarazada, la guapísima Alysson Paradis sufre el terrible acoso de una psicópata, la estupenda Beatrice Dalle que pretende robarle a su hijo aún no parido. Tras esta premisa hay una justificación en la demencia, un uso ultraviolento de la necesidad y un gore, repito, delicioso.

Si acudimos al Collins buscando una acepción del término gore y siendo literales, encontraremos que es el derramamiento de sangre de una herida. Esto es ni más ni menos À l’intérieur, el sangrado de no una, sino varias heridas, porque, compartiendo otra nota más con la películas antes mencionadas, tiene diferentes lecturas que van mucho más allá de lo sangriento y retorcido que vemos en pantalla. Sangra la herida de la soledad de una mujer que pierde a su marido, la herida de la que pierde lo que más ansía, la herida del miedo y del dolor… Y sí, efectivamente sangran, y muy bien por cierto, las heridas de lo sangriento, retorcido y salvaje de la puesta en escena. Pero a diferencia de lo que ocurre con el gore generalmente, nada más lejos de la risa y el disparate. La sangre es tan real, tan propia, que acabamos de ver la película anémicos y redolidos, necesitados de transfusión urgente o sustituto que aligere la sensación de haber sufrido en carnes propias lo que acabamos de ver.

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Es tan salvaje que duele, y mucho.
Los directores logran construir una atmósfera absolutamente opresiva, amenazadora y claustrofóbica en el interior de una casa de ambientes cargados de tristeza y vacío.
Cómo me gusta cuando una película logra eso… Y qué pocas veces lo hace, por desgracia…
Por cierto, la banda sonora, de lo mejor y más acertado que recuerdo y las interpretaciones de ambas protagonistas, premiadas en Sitges, rozan lo sobrenatural.

Lo mejor: TODO, no tiene ni un solo punto débil. Y mucho menos la broma Romeresca al final, todo un acierto…
Lo peor: Que pelis así pasen sin pena ni gloria por nuestros cines.

La película más recomendable que se me ocurre para cualquier mínimamente fan del género.

Salvajes son muchos de los momentos de la cinta, de esos que tardas mucho en borrar:
- Primer intento de cesárea
- Cesárea en la escalera.
- Parricidio materno indeseado.
- Pesadilla con gato esperando a que salga el feto. Espeluznante.
- Cristal resquebrajándose en primer encuentro con la acosadora.
- Todas las imágenes del feto.
- La resureccción zombie. Nos aleja un poco de la faceta de realidad casi documental que alcanza el final de la cinta, de manera soberbia.

Es una obra maestra.

8) Martyrs de Pascal Laugier 2008

Tras el estreno y el consiguiente exitazo de À l’Intérieur parecía prácticamente imposible superar e incluso alcanzar las tremendas dosis de angustia cinematográfica que aquella conseguía, sin embargo, casi de la nada, apareció Pascal Laugier con Martyrs, una película muy, muy cruda y compleja bajo el brazo, como quien no quiere la cosa. La película se convirtió evidentemente en la más polémica del festival de Sitges donde se presentó como “La película más perturbadora de la historia”, considerándola un ejercicio de torture porn existencialista, y la más violenta del 2008.

Por supuesto venía de Francia y por supuesto trataba un tema espinosísimo con una brutalidad y una violencia que muchos tacharon de interminable. Una cinta difícil de explicar, con una sinopsis complicadísima y una ejecución brillante, maravillosa y perfecta que no deja nada por explicar. A diferencia de las cintas antes nombradas, en las que se mataba a víctimas inocentes o no, aquí no sólo se las mata y tortura, sino que alargan ese proceso, ese calvario personal, todo lo posible. La magistral realización se encamina más a transferir una terrible sensación de miedo mental, siendo la violencia más dura de la película precisamente la que se omite al espectador, y quizás por eso sea una película difícil de olvidar. Yo estuve una semana con unas pesadillas terribles y durmiendo con la luz de la mesita de noche.

Considero Martyrs junto con À l’Intérieur las dos mejores cintas de la lista, obligatorio su visionado pero recomendable para muy pocos, porque en muy pocas ocasiones servidor, que tiene el estómago más que hecho y habituado a digerir todo tipo de cine se ha sentido tan y tan angustiado tras ver una película.

Lo de menos es ya lo desagradable de lo visual de la cinta, impecable por otra parte. Lo difícil es entrar en la película y salir airoso, como si tal cosa, tras su visionado, porque es con diferencia la película que ha dejado una huella más honda en mi vida de espectador cinéfago. Por eso, y pese al diez que le di en su momento en mis votaciones personales, la recomiendo a pocos, a muy pocos.

Desde luego a espíritus poco sensibles y/o traumatizables.

Lo mejor: La pareja protagonista, rozando por momentos la actuación documental cinema verité.
Lo peor: La explicación final.

No la vean, háganme caso…

9) La Horde de Yannick Dahan y Benjamín Rocher 2009

Truculenta y frenética cinta que cuenta la historia de un grupo de policías dispuestos a vengar la muerte de uno de los suyos. Así empieza, en un cementerio, al más puro cine negro, una película que evoluciona y muta a cada poco. El grupo de polis vengadores se cuela en el bloque del matón y de buenas a primeras hace su aparición una auténtica horda de zombies sedientos de sangre

Con infinitas referencias al cine de género que hará las delicias de cualquier espectador interesado en el terror, La Horde es una película absolutamente disfrutable.

El hecho de contener un elemento sobrenatural no la saca del concepto de “Nuevo cine de terror”, pues cumple sobradamente el resto, a saber, violencia extrema, litros de sangre, vísceras y maravillosos efectos visuales y de maquillaje.

Impactante, en su falta de pretensiones y prejuicios radica gran parte de su encanto y la convierte en un referente obligado para directores de nueva ola y aficionados al subgénero zombie hoy muy en vigor.

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10) L’autre monde (Black Heaven) 2010 de Gilles Marchand

 TIERNO VERANO DE LUJURIAS Y VIDEOJUEGOS

Película inexplicablemente desconocida en nuestro país, Black Heaven supone un paso adelante en el nuevo terror francés, pues si bien no es una película de terror al uso, es un experimento notable y maravilloso de estilo. Con un encanto difícilmente igualable, mientras en España rodamos cosas como 3MSC en el país vecino siguen llevándonos la delantera con películas sobre iniciaciones –al amor, al sexo, al dolor- como Black Heaven, en la que a pesar de notarse cierta falta de pericia, la buena intención supera con creces el reto.

Gaspard se queda solo en casa. Ha empezado una relación con Marión (preciosa Pauline Etienne) y por casualidad encuentran el móvil de Audrey, interpretada por la impresionante Louise Bourgoin, que ya nos deleitó en Adele y el misterio de la momia de Luc Besson, que le arrastra al mundo de Black Hole, un videojuego en el que realidad y ficción se entremezclan. El director retrata así un verano de descubrimientos en el que la inocencia cede poco a poco a la experiencia, mezclando imagen real, bucólica y preciosista con animación.

Lo mejor: Louise Bourgoin, de las mujeres más hermosas del mundo, en un rol enigmático resuelto con solvencia. El resto del reparto igualmente bien.
Lo peor: El arranque con brío y los 2/3 del metraje bien mantenidos se disipan en un final regular.

Sin gore, sin violencia extrema, pero con un componente psicológico de terror muy vivo, es una de esas películas que deberían estrenarse en nuestras salas sin complejos ni temores.

11) Captifs de Yann Gozlan 2010

El país vecino volvía a darnos una buena lección de cine con un thriller de marcados tintes psicológicos y lo hace nuevamente a través de un debutante -qué les darán para desayunar-  que nos regala una película sufrible, disfrutable y en ningún momento tibia.

Con un guión muy sólido, en el que enseguida se plantea la miga de la historia, el cautiverio que da título a la cinta, Gozlan muestra la buenísima capacidad de aprovechar recursos siendo original y provocando terror y angustia palpables y sensibles, que compartimos con la protagonista en su descenso a la locura.

Todo es tratado con una sutil delicadeza casi impropia en este género, es decir, no abusa de la violencia visual, al contrario, sólo la sugiere, huyendo de escenas cargadas de gore extremo, que sustituye por el recurso del fuera de plano sin hacer que la angustia y el disfrute decaigan ni un minuto. Al contrario, nos regala uno de los thrillers con notas de terror psicológico más destacables de los últimos años y una de las cintas de cabecera en esto del nuevo terror francés.

12) La meute (The Pack) de Frank Richard 2010

Si los mineros chilenos mutaran en topo-jabalí sedientos de sangre

Como todo lo que nos llega del país vecino, nos llega lleno de originalidad, golpes de efecto, sorpresas y buenas intenciones e interpretaciones. A mí, desde luego, que me sorprendan en un género como es el terror, tan sumamente trillado, me complace, y el gore es ligerillo, por lo que recomendable queda también para estómagos delicados.

Una más a sumar de la lista… de pelis de terror gabacho más que notables.

Lo mejor: La madre.
Lo peor: Se hace corta

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El debutante en guión y dirección y Franck Richard utiliza un mix de recursos ya trillados en el mundo del terror consiguiendo una película que si bien no es redonda, supone una más que decente ópera prima y una clara declaración de amor e intenciones.

Atmósfera insana, recursos técnicos buenos, personajes más o menos definidos, pero perfectamente interpretados y una violencia contenida pero protagonista. Eso es ni más ni menos La meute.

13) Dans ton sommeil (In Their Sleep) de Caroline du Potet, Eric du Potet 2010

Triste, violenta, desgarrada y dolorosa nueva muestra del cine de terror francés que narra el sufrimiento de una madre que pierde a su hijo en un accidente cuando intentaba escapar de casa para ir a una fiesta. La vida de Sarah, años después está destrozada y sin rumbo. Una noche tiene un accidente con el coche y golpea a un adolescente que aparece de la nada en la carretera. Ella le lleva a casa para ayudarle, pero movida en el fondo por una terrorífica sensación de recuperación de lo perdido.

Estos tintes dramáticos son la marca de la casa de los realizadores, que pronto tornan al thriller de terror oscuro y violento.

Las interpretaciones, el uso de la iluminación, la violencia y el componente psicológico, como en toda buena muestra de la Nouvelle horreur vague no escasean.

14) The Incident (Asylum Blackout) de Alexandre Courtés 2011

AY, SI HANNIBAL LECTER LEVANTARA LA CABEZA…

Sorpresón que el director de la regular Los infieles dirigiera un año antes semejante peliculón, ida de olla absoluta. Rozando lo cómico, lo patético y sí, señores, el más profundo de los terrores,

Courtés nos cuenta un cuentecillo de manera más que notable, en el que los personajes lo son casi todo y en el que los medios técnicos son simplemente, maravillosos. Grupito grunge-punkgoth… what else? trabaja para sacar adelante sus maquetas como cocineros (!) en un psiquiátrico (!).

Un día, tormentaza mediante, la máxima seguridad del edificio pasa a ser mínima y los cocineros greñudos se las ven con el grupete de “loquers” comandado por un terrorífico zumbado de ojos color mar que de verdad da miedete del bueno.

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Ajena a pretensiones conceptuales y de fondo y carente de pretenciosidad la película acaba resultando estupenda. Ya les digo, un sorpresón.

Testosterona en el psiquiátrico. Un lujo.

Lo mejor: La idea, absurda y genial.
Lo peor: Roza convencionalismos en su tramo final que podían haberse evitado. Pero aún así es de lo más decente del año.

Bravo nuevamente por el vigor del francés de terror.
(Aplausos)

15) The Hunters de Chris Briant 2011

FIN DE SEMANA EN FORT GOBERN

Frenética, angustiosa y escalofriante película de producción francesa -se nota en cada uno de sus planos y secuencias- en la que uno pasa uno de los peores ratos pasados frente a la pantalla. Un grupo de personas cuyas vidas se entrecruzan a lo Robert Altman en una auténtica pesadilla.

Recomendable para todo aquel que disfrute de un buen rato de tensión continua con toquecillos gores fantásticos y mucho, pero mucho, mal rollo.

Lo mejor: El planteamiento, el desarrollo… Música de Mark Snow, el de Expediente X. Agron preciosa, como en Glee.
Lo peor: El epílogo amarillento. El excesivo planteamiento moral de si vivimos el libre albedrío o estamos predestinados.

En serio, merece, como todas las películas de esta lista, y mucho, la pena.

16) Livide, Guión y dirección Alexandre Bustillo y Julien Maury 2011

Cuando años atrás revolucionaron el concepto “cine de terror francés” con la inconmensurable À l’intérieur me dejaron con unas ganas locas de ver cuál sería el siguiente paso de estos dos genios franceses. Por fin, en versión original y sin subtitular cayó en mis manos Livide cuando ya lo daba por perdido todo y las esperanzas de su estreno en España más allá de Sitges se deshacían poco a poco. Y lejos de decepcionarme, que en el fondo es lo que uno espera tras una obra maestra que encima es ópera prima, me vuelven a conquistar con una reinterpretación del terror gótico a todas luces soberbia. Heredera del giallo, del gore más exquisito, de la Hammer, de Poe y del oriental del bueno, Livide no sólo resulta escalofriante y terrorífica, sino que nos ofrece una pequeña esperanza de que no todo está perdido en cuanto a pasar miedo de verdad, con una peli de miedo se refiere.

Virtudes a tutiplén, un solo defecto, que perdono y omito y una puesta en escena impecable hacen que ansíe aún más una tercera peli por venir.

Te encantará si los siguientes términos te dan por lo menos, repelús:

Taxidermia, heterocromía, autómatas, bailarinas, madres severas demoniacas, hijas sordas que levitan, componente zombie (por supuesto), caserones terroríficos, polillas y sangre negra y roja.

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Partiendo de un componente de cine social como la crisis económica, las pocas esperanzas laborales de la juventud, la pérdida materna y la avaricia del pobre, Bustillo y Maury se encaminan por sendas peligrosas que no todo director de cine sabría resolver y salen más que bien parados.

Si alguien después de ver la escena de las bailarinas con velo y praxinoscopio bisturí en mano no tiene al menos un poquito de miedo, es mi héroe. Y me cae mal, muy mal.

IMPRESCINDIBLE.

Lo mejor: Todo, ambientación, música, efectos visuales, terror… Todas las actrices, impecables.
Lo peor: Quizás un final redentor no de todos los gustos.

17) Aux yeux de tous de Cédric Jimenez y Arnaud Duprey 2012

Impactante, brillante, terrorífica…

Impresionante película francesa ( y van…) rodada con una inteligencia superior y sobresaliente y aprovechando unos escasos recursos de manera impecable y absolutamente efectista.

Un atentado en plena estación francesa. Según las autoridades no hay grabaciones del momento. Un alto cargo francés implicado, un buenorro ejecutor y su novia, policía con madre enferma cuya aspiración es volver a Casablanca. La prensa cuelga el muerto ( los muertos) al integrismo islámico, pero la trama es mucho más retorcida.

Todo esto contado a través de cámaras de seguridad y webcams pirateadas con una simplicidad que constituye el auténtico punto aterrador del film. No es ya el atentado, la maldad de los últimos responsables ni las inocentes víctimas lo que provoca pavor, sino ese ojo del hacker que apenas pestañea mientras contempla y se introduce en las vidas ajenas de una forma absolutamente sencilla.

Abierto el debate sobre la libertad de expresión, la intimidad como derecho propio y la seguridad confrontada a esas libertades, la cinta es un acierto rotundo que demuestra nuevamente el vigor, la energía creadora y el poderoso brío que a la hora de innovar contando historias tienen nuestros vecinos.

Aquí se intentó, con peor resultado.

Lo mejor: El punto de vista subjetivo y morboso. Las ganas que le entran a uno de poner una pegatina en la cámara del pc. El terror en estado puro.
Lo peor: No apta para aprensivos, obsesivos e hipocondriacos.

Amigos hackers, tengan cuidado, siempre hay un ojo que observa al que observa.
Perfecta.
Nueva evolución en esto del thriller de terror francés sobresaliente.

18) Maniac de Franck Khalfoun 2012

Guión Alexandre Aja, Grégory Levasseur (Remake: Joe Spinell)

No voy a extenderme en elogios a mi admirado Aja ni al cine francés de terror que nos está regalando las mejores cintas en décadas y que ya he remarcado lo suficiente en este artículo.

Tampoco voy a liarme en parrafadas adulatorias a Wood, al que tengo por estupendo actor mucho más allá de su genial Bolsón. Pero he vuelto a ver Maniac y la sensación vuelve a ser la misma que cuando se estrenó en Sitges, lo he flipado pero mucho, mucho, mucho.

Cuando William Lustig estrenó su Maniac, allá por el 80, yo aún casi gateaba. Tuve la potra de verla en uno de esos locos cineclubes que nos montábamos en Segovia mis colegas de carrera y yo, y bueno, teniendo en cuenta lo fatal que envejece la mayoría de los slashers de la época me pareció bastante decente, guarruna, salvaje y sucia. Me enteré que Alexandre Aja barajaba hacer el remake, que se puso a escribir con su compañero de correrías Levasseur, autor de las pelis que más he disfrutado del director francés, así que empecé a relamerme con un peliculón a lo Alta tensión, o Las colinas tienen ojos, o incluso a lo Piraña 3D.

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Pronto el proyecto cambió de manos y cedió la dirección a Khalfoun, y ahí empecé a tener menos y menos ganas de estreno. Aunque sus dos pelis anteriores, Parking 2 y A un paso de la muerte no me disgustaron, tampoco son para tirar cohetes, así que acabé casi olvidándome de la cinta. Un año después se estrena, y flipo viendo lo estupendamente bien que lo han hecho, productores, guionistas, actor y director. Porque Maniac está muy, muy bien interpretada, pero aún mejor dirigida. Casi desde un plano subjetivo completo el director nos mete en la piel de su protagonista, un psicópata al uso con alucinaciones, sensaciones mal interpretadas, obsesiones extremas y fantásticas migrañas y jaquecas. La fijación del chaval es cortar cabelleras femeninas que selecciona minuciosamente en cada uno de sus objetivos de caza y lucirlos en los maniquíes que pueblan su casa.

Calles sucias, música decadente, homenaje incluido a El silencio de los corderos con Goodbye Horses -qué listo es el tío- y a su Buffalo Bill, iluminación potente y a ratos tenebrosa, un gore totalmente delicioso y una capacidad para hacer comprender al espectador asombrosa, hacen de Maniac una de las mejores cintas de terror del año.

Aja, mientras, tras mutar a Frodo en psycho killer, utiliza a Harry Potter como borracho vengativo en su próxima cinta americana.

Cuando las cosas están bien hechas, redondas, perfectas, uno se da cuenta de la suerte que tiene de seguir disfrutando del cine como en aquellas filanderas-cineclubes de hace veinte años.

Y para terminar la lista, dos recomendaciones que se salen de la misma:

-La serie de Tv Les Revenants de Fabrice Gobert y Frédéric Mermoud 2012

Huérfano como me sentía después de devorar el último capítulo de American Horror Story, que aprovecho no para recomendar sino para casi exigir que vean, me topé con esta serie francesa inspirada en la peli de hace casi diez años del mismo nombre. Bueno, pues lo de los pelos como escarpias se queda corto ante las sensaciones que provoca desde ya el primer capítulo-magistral-que comienza con un accidente de bus escolar y en el que los muertos empiezan a regresar a sus casas sin ser conscientes de que hace tiempo, ya, que dejaron este mundo. 8 capitulazos de tensión asegurada, escalofrío y repelús con interpretaciones asombrosas y una agilidad a la hora de dar soluciones pasmosa a todas luces.

Recomendada queda.
No se arrepentirán.

-Una película ajena al nuevo terror, pero con componentes brutales:

Venganza (Taken) de Pierre Morel 2008 con guión de Luc Besson:

Cuando la vi por vez primera me encantó y escribí:
«Soy fan absoluto, cada vez más, del cine francés de acción-terror, pero lo de esta peli ya es que sobrepasa hasta la exageración, normal en mí».

Con un pulso y una tensión que no decae un solo segundo, unas interpretaciones fantásticas y una banda sonora, fotografía y montaje dignos de cualquier premio, Venganza no es ni de lejos lo que podría parecer. Fundamentalmente porque los franceses hacen las cosas de forma bruta, salvaje y sin los remilgos de Hollywood.

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En una peli americana, Tom Cruise, de metro y medio, daría las patadas y bofetadas mortales de Neeson más coreografiadas, pero mucho menos intensas. O Mel Gibson sería un granjero de Texas que por obra y gracia del Dios de la leña bestial mataría a los 37 que se carga Liam sin la menor credibilidad… Pero recordemos que está dirigida por un franchute. Así que la peli, además de entretenida, tensa y bestia es absolutamente creíble.

Lo mejor: Todo
Lo peor: Que no haya muchas más así.
Lo que no haga un padre por su hija…

El futuro

La nueva ola de terror francés no lo va a tener demasiado fácil para sobrevivir con fuerza y vigor.

Cierto es que ha arrasado tanto en taquilla como en la crítica de la mayoría de entendidos, pero a pesar de esa admiración, del reconocimiento y el fanatismo de cinéfilos como yo, las cosas no son demasiado sencillas. Y es que el negocio del cine va cayendo en picado y cada vez cuesta más competir con el gigante de Hollywood. A pesar de haber copado las expectativas de taquilla en su país, la gran mayoría de las cintas que componen este artículo sólo han pisado nuestro país en festivales mientras bodrios de coste inmensamente mayor que provienen de América llenan las carteleras de cines palomiteros.

Si a lo anterior sumamos la capacidad de Hollywood para fagocitar la creatividad de los nuevos talentos europeos para rodar secuelas indecentes o remakes de dudosa calidad, que no permiten a los directores desarrollar la brillante creatividad que usaron en Francia, la situación no es lo que se dice muy optimista.

Aún así es cierto que hay una nueva generación de autores franceses dispuestos a continuar el movimiento deslumbrante de la Nouvelle Horreur Vague, como ocurre con el terror oriental que no deja de reinventarse manteniéndose en una línea definida.

Esperemos que las cosas vayan como deberían y sigamos sufriendo, sintiendo y disfrutando de nuevas cintas de nuevos talentos y seguir gritando: “Vive la France!!!”

¿Y España, qué?

No quiero enrollarme demasiado con este espinoso tema, pero para empezar diré que el cine español no atraviesa lo que se dice un buen momento en general. La influencia por ejemplo de la cinematografía francesa en su propio país es algo envidiable que en nuestro caso no ocurre, allí se protege su cine con uñas y dientes. Aquí, son contadas las pelis españolas de terror que logran hacerse con una buena taquilla.

Y eso que talentos no nos faltan. Tenemos una estupenda cantera de directores que desgraciadamente en su mayoría ven coartada su libertad expresiva por las presiones de las productoras. Y eso se acaba notando.

Tenemos grandes taquillazos, es cierto, aunque en la mayoría de los casos no comparto la opinión del público que masivamente llena las salas con películas como Buried de Rodrigo Cortés, que me parece absurda y cansina. Películas planificadas hasta el mínimo detalle como Afterparty de Miguel Larraya en este 2013 no logran conseguir esos llenazos y a la semana se acaban retirando de cartelera.

Algo así sucedió con mi película española preferida de terror de los últimos años, NO-DO, de Elio Quiroga, director asombroso, personal y deslumbrante.

Otra de las películas que más he disfrutado en los últimos años es la muy sobresaliente El Orfanato, una producción de Guillermo del Toro que recupera el terror clásico del cine de hace décadas.

Pero si nos fijamos, no tenemos una tendencia a un cine de terror coherente y conjunta.

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Obras casi maestras como Dictado, de Antonio Chavarrías pasan desapercibidas frente a cintas bastantes regulares como Intruders de Juan Carlos Fresnadillo, Emergo de Carles TorrensLa posesión de Emma Evans de Manuel Carballo, que rozan lo cutre y vergonzoso, al igual que la malísima El callejón de Antonio Trashorras.

Lo que sí se ha revelado como una sorpresa más que estupenda es que tenemos una “Scream Queen” como la copa de un pino, la estupenda Belén Rueda, de la ya mencionada El orfanato, Los ojos de Julia y El cuerpo.

Pero no todo el panorama es desolador. En los últimos meses hemos tenido obras dignas, valientes, potentes y atrevidas, como Mientras duermes de Jaume Balagueró, El apóstol de Fernando Cortizo, la notable e interesantísima Luces rojas de Rodrigo Cortés, el decentísimo experimento visual Hamelín de Carlos RiveroAlonso Valbuena, la interesante propuesta de Para Elisa de Juanra Fernández con una maravillosa Ana Turpin, la denostada, pero estupendísima Vulnerables de Miguel Cruz Carretero, una arriesgada propuesta de terror manchego a mi juicio casi deliciosa y la vibrante y estupenda Secuestrados de Miguel Ángel Vivas.

No podría terminar este artículo sin hacer mención-digna, desde luego-a uno de nuestros más poderosos baluartes en esto del terror patrio: Jaume Balagueró. Director de obras maestras como Los sin nombre, Frágiles, Darkness y las dos primeras entregas de REC, junto a Paco Plaza, dos películas diferentes, sorprendentes y arriesgadas, cosa que desgraciadamente no puedo decir de su tercera parte, dirigida en solitario por Paco Plaza

Pero los próximos meses son más que alentadores para Balagueró, con el estreno, en solitario de REC 4 y La dama número 13.

Ojalá sorprendan a propios y ajenos y se reavive un poco el terror made in Spain, que falta nos hace…

Ver Mis terrores favoritos (1)

Comentarios

  1. JRAMON

    Tan espectacular como el primero de los artículos de la serie, para nada me ha defraudado, por el contrario me ha encantado, no sé si la saga continúe pero yo seguiré atento.
    Muchas gracias, enhorabuena y …. a seguir.
    Un saludo.

  2. Toni Ruiz

    Estupendo artículo, de nuevo.
    Suscribo casi todo lo que comentas. “Los ojos son rostro” es una de las películas más inquietantes que se han rodado jamás. Punto. Y me alegra que recuerdes a la casi ignorada “Dictado”, también francamente perturbadora”. Alexandre Aja es un máquina aunque creo que su película de terror definitiva está aún por llegar…
    …Disiento sin embargo en tu apreciación de “El callejón”: a mí me pareció que su aire cutre y guión delirante era un homenaje al “giallo” y me resultó muy divertida. Y me encantó ver Benidorm como una ciudad fantasma.
    Dicho lo cual…Enhorabuena.

  3. Atilano

    Otro artículo muy bueno, en la misma línea que los demás del autor. Da gusto leerlo, se aprende mucho.

  4. Javi

    PERFECTO, MUCHAS GRACIAS

  5. Evita

    Brillante,Javier,da gusto leerte y seguir aprendiendo. Enhorabuena, ya quisieran muchos

  6. JESUS PALACIO ROLLÁN

    IMPECABLE, ARRIESGADO Y CONTUNDENTE, MI MAS SINCERA ENHORABUENA AL AUTOR

  7. Javi

    perfecto,muchas gracias!!!

  8. Evita

    Enhorabuena, Javier, da gusto leer todas y cada una de las cosas que escribes, ya sabes que soy tu fan número 1

  9. Javi

    PERFECTO!GRACIAS!!!!

  10. MAITE

    GRACIAS, PORQUE CUANDO LEES LO QUE HAS ESCRITO, SIEMPRE APRENDES.
    GRACIAS Y FELICIDADES.

  11. Mr. Canvil

    No he visto la mayoría de las pelis de K-Horror que citas en tu anterior articulo, extremadamente interesante. Sin embargo, sí que he visto algunas de las que aquí mencionas y estoy completamente de acuerdo. Gran capacidad de síntesis. Gracias y ENHORABUENA!!!
    Pendiente de un tercero??

  12. BELÉN

    Qué buenísima reflexión acerca del cine francés que tantísimo me gusta. Bravo!!!!
    Te seguiré leyendo, Javier

  13. FF.C.A:

    FELICIDADES!!! Un descubrimiento tu talentazo, te seguiré leyendo

  14. Anate

    GENIAL ARTÍCULO, MUCHAS FELICIDADES

  15. Sergio

    Enhorabuena, me gusta mucho el terror y sobre todo el francés, asi que considero tu artículo completisimo,y muy bien estructurado
    FELICIDADES

  16. Eve

    Por mucho que revise otras páginas dedicadas al tema es imposible encontrar tal nivel de profundidad y normalidad a la vez,
    Con autores así , alejados de la pedantería corriente, todo se disfruta más.
    Mis felicitaciones

  17. HaNi

    MAGISTRAL,gracias por una gran lección de cine

  18. LUCHI

    Magistral recopilación del género que tantísimo nos gusta. Aunque a mi Imborrable no me parece muy de género y si bastante ofensiva. Noé no me va mucho, la verdad.
    Tu artículo, como siempre, completo y profesional. Perfecto

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