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Michael Cimino: Ascenso y decadencia del Nuevo Hollywood y el fin de United Artists

Por Jorge Hernández Pérez

El Cazador y La Puerta del Cielo 

Introducción: Fin del nuevo Hollywood

Entre los críticos y analistas de cine existen algunas discrepancias para establecer el inicio de lo que se llamó Nuevo Hollywood, fenómeno cinematográfico que apareció a finales de los años sesenta con largometrajes como Bonnie & Clyde, (Arthur Penn, 1967) o Easy Rider (Dennis Hopper, 1969), caracterizado por la frescura de nuevos realizadores jóvenes que llevaron a cabo proyectos arriesgados y de bajo presupuesto en comparación con el resto de los largometrajes que se llevaban a cabo en ese entonces, y que cosecharon gran éxito comercial.

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Fotograma de la película Easy Rider (Dennis Hopper, 1969)

Sin embargo, durante los años setenta la prosperidad de la industria del cine en Hollywood ocultaba problemas graves a la hora de financiar los largometrajes, ya que en muchos de los estudios se rumoreaba que los directores ejercían demasiado poder en el film pues en numerosas ocasiones el presupuesto se veía disparado estrepitosamente. No obstante, las discrepancias se eliminan a la hora de establecer el film que supuso la caída de la industria y de este fenómeno conocido como Nuevo Hollywood: La puerta del cielo (Michael Cimino, 1980).

Por tanto, en estas líneas se tratará de analizar las causas que llevaron a la quiebra el nuevo modelo hollywoodiense a finales de los años setenta a partir de uno de los casos más inquietantes y característicos de la historia del cine en Norteamérica y que tiene que ver con el director y guionista Michael Cimino, cuyos dos filmes más relevantes representan el más claro ejemplo de ascenso y caída meteóricas, no solo para él, sino también para el resto del panorama de Hollywood. Hablamos de El Cazador y La Puerta del Cielo, respectivamente.

Antecedentes

En 1919, Charles Chaplin, Douglas Fairbanks, David W. Griffith y la actriz Mary Pickford decidieron fundar United Artists, una compañía cinematográfica cuyo objetivo sería hacer frente a las Mayors del cine de Hollywood. De esta forma, durante casi sesenta años la productora cinematográfica se mantuvo entre las más importantes del panorama internacional, llegando a producir hasta finales de los setenta películas como El maquinista de la general (Buster Keaton, 1926), El Gran Dictador (Charles Chaplin, 1940), Duelo al Sol (King Vidor, 1946) o los exitosos largometrajes de James Bond.

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Décadas más tarde y con la madura entrada en los años setenta, United Artists se encontraba en un momento álgido tras el éxito de Rocky (John Avildsen, 1976) y Annie Hall (Woody Allen, 1977), además de que el final de los sesenta había proporcionado para el cine americano la frescura de un nuevo tipo de cine más arriesgado y que estaba teniendo grandes resultados.

Estos grandes resultados se tradujeron en que en los grandes éxitos del cine para Estados Unidos comenzaron a dejar entrever un nuevo fenómeno, que fue la compatibilidad entre el cine como arte para gran parte del público y el rotundo éxito en taquilla para las grandes productoras. De esta forma se llevaron a cabo películas como El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972); Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979); El Resplandor (Stanley Kubrick, 1979); Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976); Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979); Chinatown (Roman Polanski, 1974) o la ya mencionada El Cazador (Michael Cimino, 1978), entre muchos otros clásicos.

Se produjo en este periodo un lanzamiento y consolidación de la carrera de grandes realizadores con sus filmes más característicos, como es el caso de Francis Ford Coppola con las dos primeras partes de El Padrino, Apocalypse Now o La Conversación; Martin Scorsese con Taxi Driver o Toro Salvaje; George Lucas con Star Wars; Woody Allen con Annie Hall y Manhattan o George Roy Gill con El Golpe o Dos hombres y un destino.

Lo que también es cierto y que sin embargo quedó relegado a un segundo plano en este periodo fue que este gran éxito obtenido por los realizadores se convirtió en un aumento del poder de los mismos sobre el film. De esta manera se produjo una escalada presupuestaria en muchos de los largometrajes de esta década. Un claro ejemplo es el de Apocalypse Now, que en un principio se cifró en 9,5 millones de dólares y no tardó en alcanzar los 13 durante el rodaje hasta concluir en 40 millones y más de un año de grabación. Todo este exceso presupuestario acabó viendo las negativas consecuencias en la ya mencionada La Puerta del Cielo de Michael Cimino, cuyo ejemplo relataremos a continuación.

Ascenso y caída de Michael Cimino

Michael Cimino nace en Nueva York en el año 1943 y se gradúa en Bellas Artes en la universidad de Yale en 1961. En un principio se dedicó a la publicidad y a los documentales, aunque también participó en la redacción de los guiones de Naves Misteriosas (Douglas Trumbull, 1972) y Harry el Fuerte (Ted Post, 1973). Fue en el año 1973 cuando Clint Eastwood dio la oportunidad a Michael Cimino para la dirección de su primer largometraje, Un botín de 500.000 dólares, con el que consiguió despegar su carrera como realizador.

Después de las críticas positivas que recibió el film, Universal Pictures dio la oportunidad al director a finales de la década de los setenta de llevar a cabo una historia sobre la guerra de Vietnam recién concluida en 1975. Con un guión de Deric Washburn, Michael Cimino fue el encargado de capitanear el primer gran proyecto sobre Vietnam, El Cazador.

“La destrucción de la infancia fue la verdadera violencia que se vivió allí”
Michael Cimino

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Fotograma de la película El Cazador (Michael Cimino, 1977)

El cazador: The Deer Hunter

A modo de introducción

El film narra la historia de tres amigos amantes de la caza que se marchan como voluntarios a la guerra de Vietnam, un conflicto bélico que les cambiará a todos la vida para siempre. La película se encuentra dividida en tres partes, la primera en la que se narra el último fin de semana en la vida de los tres jóvenes; una segunda en la que se muestra como tema central la supervivencia en la guerra de Vietnam; y la tercera y última en la que Michael Cimino narra las secuelas de los protagonistas, centrándose en Mike y Niky e interpretados por Robert de Niro y Christopher Walken.

Con un rotundo éxito tanto de crítica como en taquilla, la película de Cimino alcanzó la cima en la gala de los Premios Oscars del año 1978, donde consiguió cinco premios, entre los que se destaca la mejor película del año o el mejor director para el propio Cimino y otro a Christopher Walken por su interpretación como actor de reparto. Sin embargo, cabe destacar que un sector del público no aceptó la manera en que el film se había realizado pues las cicatrices de Vietnam no parecían haberse curado aún. Por ello, los realizadores de la película tuvieron que marcharse del teatro tras la gala por la puerta trasera debido a las protestas en contra del carácter derechista que se acusaba al film El Cazador.

 El ascenso de Michael Cimino

Aunque se ha comentado que El Cazador es un film sobre la guerra de Vietnam lo cierto es que juega un papel un tanto secundario. No obstante, el hilo de la narrativa a pesar de que su temática principal sea la amistad sigue el transcurso de la guerra como principal motor. O como ya indicó Carlos Boyero, crítico de El País, El Cazador es más bien un emocionante retrato sobre la amistad y un canto a la supervivencia.

 Cuando se estrenó el film en 1978, el público reveló una clara y marcada sintonía con su tiempo. De hecho, ese fue el año en que las pantallas de cine comenzaron a interesarse por el recién acabado enfrentamiento, con filmes como El regreso (H. Ashby, 1978) o La patrulla, (Ted Post, 1978), de las que El Cazador fue la más agraciada tanto por taquilla como con la crítica en Estados Unidos.

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Fotograma de El Cazador (Michael Cimino, 1977)

A pesar de ello, los hechos que se narran fueron el principal y casi único motivo de crítica hacia el film, debido a como ya se ha comentado que la cicatriz de la guerra aún no se había cerrado y a que no existía demasiada adecuación histórica en los enfrentamientos de la famosa ruleta rusa. También, el sector de público que más duramente criticó el largometraje encontró también adjetivos para tachar la película de xenófoba, machista y de derechas. También fue bastante achacada la imagen que se ofrecía de los vietnamitas y sobre todo la última escena de la película que merece casi mención aparte.

La secuencia que cierra las tres horas de metraje está construida en una cafetería a la que acuden a desayunar los compañeros de Niky tras su muerte. En ese lugar y cabizbajos mientras toman el desayuno, una joven Meryl Streep comienza a cantar God Bless America seguida del resto de compañeros. Un final que tuvo bastante repercusión debido a que dividía las posturas que entornaban a lo patriótico y al orgullo norteamericano por pertenecer al país frente a otro sector que entendió que se trataba de un enaltecimiento a la intervención estadounidense en Vietnam.

Sin embargo y a pesar de las críticas de parte del público, la mayor parte de comentarios que recibió la película fueron positivos. Tanto es así que el apoyo popular le llevó a obtener 43 millones de dólares de beneficio frente a los 15 de presupuesto con los que contó. Además, el American Film Institute (AFI) ha situado a El Cazador entre las 100 mejores películas de la historia del cine.

Además, la implicación emocional que despertó el film tuvo una consecuencia de carácter histórico: la elevación del primer monumento conmemorativo dedicado a los caídos en Vietnam y, por tanto, el primer recordatorio oficial de una guerra dolorosa para la memoria de la nación. (Muruzábal, 2007). En marzo de 1979 un antiguo combatiente en la Brigada de Infantería Ligera, vio el film y la conmoción que experimentó le sirvió como impulso para iniciar la formación del Fondo para el Monumento de Veteranos de Vietnam en Washington D.C.

Este fenómeno producido en los excombatientes no es algo no demasiado extraño si se tiene en cuenta lo reciente que quedaba el fin de la guerra (apenas tres años); la dureza de gran parte de las escenas, sobre todo las correspondientes a la segunda parte del metraje; y al retrato que Cimino ofreció sobre los veteranos en Vietnam y sobre el conflicto, un síndrome psicótico que se observa perfectamente en los tres protagonistas: desde Mike y la inadaptación a su país; pasando por Niky y la conmoción que le impide volver a Estados Unidos; o el tercer personaje llamado Steven y la incapacidad de regresar con su esposa después de haber perdido las piernas y sentirse avergonzado.

Ahora bien, otro de los aspectos con los que jugó a favor fue la construcción cuidada y meticulosa del film, aspecto que llevado al extremo le pasaría factura al director, además de que el hecho de tratar el conflicto de indochina como un contexto secundario frente a la importancia de la amistad y el honor entre compañeros, que queda reflejado en la primera parte tras la promesa de Mike a Niky de regresar juntos, otorga a la película una moraleja bastante compartida por los ciudadanos norteamericanos y que tiene que ver también con la última escena del film, una canción como es God Bless America que parece restar importancia al hecho de que Niky no haya regresado con vida para situarse del modo en que un ciudadano muere por defender a su país que nunca le ha defraudado y nunca lo hará.

Lo que sí quedó muy claro es que El Cazador propulsó a Michael Cimino a lo más alto de Hollywood tras la gala de los Oscars, un director casi desconocido que había acaparado toda la fama en la Academia de Cine estadounidense con su segundo largometraje, lo que parecía augurarle una exitosa carrera como cineasta internacional.

La Puerta del Cielo: Heaven’s Gate

A modo de introducción

Después del rotundo éxito que generó El Cazador, al realizador neoyorquino le llovieron ofertas de diferentes productoras de Hollywood. Y fue la United Artists y la Paramount Pictures con las que firmó varios contratos, de los que solo pudo dirigir uno, el que le catapultó a su fracaso en el mundo de Hollywood, y que condenó a la productora a la quiebra, La Puerta del Cielo.

Pero antes del rodaje de La Puerta del Cielo, Michael Cimino había preparado el guión de El Manantial y Vida y sueños de Frank Costello, ambos con United Artists. Envió a Paramount Pictures el guión de Perfect Strangers y Los Perros de la guerra, películas que pensaba dirigir y que tras las circunstancias acontecidas durante la producción de La Puerta del Cielo hizo que los productores de Paramount le retiraron la confianza, además de que United Artists tuvo que ser adquirida y reducida a empresa de distribución por Metro Goldwyn Mayer después de verse en la quiebra.

El film se sitúa a finales del siglo XIX, y narra la historia de dos jóvenes que viven en circunstancias diferentes después de enamorarse en la universidad. Además, la película trata la guerra acontecida en aquel periodo en el estado de Wyoming y está basada en una novela escrita por Gay Talese titulada The Neighbour’s Wife, cuyos derechos fueron adquiridos por la propia United Artists por la suma record de 2,5 millones de dólares.

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Fotograma de La Puerta del Cielo (Michael Cimino, 1980)

La caída de Cimino y el fin del nuevo Hollywood

Lo que verdaderamente ocurrió con el catastrófico film que hundió su carrera y a la United Artists es algo que se llevaba tiempo intuyendo en el mundo de Hollywood. Como indica Peter Biskind en su libro Moteros tranquilos, Toros salvajes: La generación que cambió Hollywood, las cláusulas de los contratos de directores que comenzaban a cosechar grandes éxitos incluían el permiso de exceder el presupuesto en caso de considerarlo necesario, y el de Michael Cimino no fue un caso aislado ni mucho menos. Como previamente se ha mencionado podemos encontrar el ejemplo de Apocalypse Now, aunque también nos encontramos con otros como Tiburón o Star Wars, que sin embargo sí consiguieron cosechar el éxito y recuperar con creces el dinero invertido.

Cabe destacar que La puerta del cielo es un film perteneciente al género western que narra la guerra entre unos terratenientes y unos inmigrantes europeos en Wyoming a finales del siglo XIX. Un film que desde el punto de vista del guión y a pesar de sus dimensiones, parecía un ambicioso proyecto para los productores que buscaban aumentar el tirón de sus beneficios gracias a las recientes condecoraciones del director.

Por ello, ¿Qué ocurrió con La Puerta del Cielo para que se produjese un desenlace tan fatal? Probablemente sean muchos los factores que influyeron y más adelante trataremos de desmembrar cada uno de ellos, aunque cabe destacar que desde la primera semana de rodaje el presupuesto inicial de 7,5 millones de dólares se había disparado a 10, y que al cabo de doce días de rodaje llevaba casi siete de retraso. Comenzó a  rodar el mismo plano en diferentes tomas similares, lo que llevó a la productora a gastar casi 200.000 dólares por día de rodaje debido al gran número de extras y al metraje.

Otro de los aspectos que tuvo bastante que ver fue la paranoia que adolecía el realizador, ya que debido al enfado de sus productores y no pudiesen ver el montaje que estaba haciendo, el director cambió la cerradura de la sala de trabajo y contrató a un guardia para que vigilase el montaje de cualquier otra persona.

Antes del estreno, Hollywood era un hervidero de rumores que tildaban al realizador de perfeccionista, pretencioso y maniaco, y el estreno oficial para prensa supuso el primer fracaso para la cinta debido a que al hotel “Four Seasons” de New York acudieron muy pocos medios y los que lo hicieron fueron muy justicieros con el film. Se trataba de un metraje de casi 220 minutos que había superado los 40 millones de dólares de presupuesto y la crítica cinematográfica cargó negativamente contra la película.

Hice La puerta del cielo muy joven, si hubiera ido a una escuela de cine antes de hacerla, nunca la habría hecho. Habría tenido demasiados miedos. Incluso hoy, cuando me dicen que algo no va a funcionar,  cuando me dicen ‘has cruzado la línea’, todavía no sé de qué línea me hablan”
Michael Cimino

Hasta tal modo que United Artists pidió un nuevo montaje para el film que lo redujo a dos horas y media. Sin embargo, en el estreno en cines el público salió descontento debido a que el montaje dejaba partes del film inconexas y no quedaban claras muchas partes del mismo. Como consecuencia de ello el film no logró recaudar en taquilla más de 1,5 millones, catapultando a la productora al fracaso.

Otro aspecto que pudo tener que ver en el estreno de la película es el género de la misma. Y es que el western se encontraba en un momento en el que había sido tal la saturación durante las décadas previas que parecía que estaba todo visto. Incluso la tan aclamada por la crítica Días del cielo (Terrence Malick, 1978) sufrió la crítica que remontaba al film a una ligera saturación. Lo que sí es cierto es que después de La Puerta del Cielo el género western murió y según muchos analistas no fue hasta la llegada de Sin Perdón (Clint Eastwood, 1992) cuando el género volvió a resucitar momentáneamente.

A pesar de que ambos filmes tratan temas diferentes, lo más sorprendente de lo acontecido a la carrera de Michael Cimino no es solamente que el exceso de presupuesto era un fenómeno bastante habitual en los años setenta, sino que a pesar de la paranoia y obsesión que se dice rodeaba al realizador neoyorquino, ambos filmes tenían todos los ingredientes tanto para triunfar como para caer estrepitosamente, y lo curioso es que uno elevó al director a la cima y el otro lo hundió en su carrera en Hollywood.

Para empezar, tanto El Cazador como La Puerta del Cielo son largometrajes de bastante duración, con 180 y 220 minutos respectivamente, además de que presentan una estructura y personajes bastante densa. Si bien El Cazador sitúa a los protagonistas muy claramente, sobre todo a Robert De Niro y a Christopher Walken, la gran elipsis temporal que acontece desde la primera a la segunda parte del film exige un contrato de atención mayor con el espectador. A esto hay que sumar que ambas películas desarrollan la trama en grandes tableaux épicos, es decir, a la boda inicial de El Cazador se puede comparar la duración de la graduación en Harvard de La Puerta del Cielo, aunque en el caso de esta segunda la trama sigue un desarrollo claro pero el director no escatima en presentar las situaciones con mayor lentitud y sin dejar detalles fuera de la cinta, tal vez uno de los principales problemas durante el rodaje.

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Fotograma de La Puerta del Cielo (Michael Cimino, 1980)

Decimos que ambas películas tenían tantas posibilidades de triunfar como de caer en el fracaso por varios motivos que tienen que ver en gran medida con el contexto histórico que rodea a cada una de las dos películas, separadas únicamente por tres años. Por una parte, El Cazador fue un arriesgado e innovador proyecto sobre la guerra de Vietnam, casi sin precedentes, entregado a las manos de un realizador aún desconocido. Y a esto se debe sumar que el conflicto de indochina había concluido tan solo dos años antes de comenzar a rodarse la película y en plena llegada de los años ochenta en los que el movimiento hippie en favor de la paz estaban haciendo mella en Estados Unidos y gran parte de occidente, además de que gran parte del pueblo americano sufrió una crisis de identidad debido a las cicatrices y secuelas que dejó la guerra.

Pero es que a La Puerta del Cielo le ocurría lo contrario. Si bien el film estaba dirigido por un Michael Cimino que acababa de conquistar el panorama de Hollywood, el género western se encontraba en una gran decadencia a la espera de un nuevo resurgimiento, que no llegó con este film, a lo que se debe sumar que el interesante conflicto que se destaca es fácilmente adaptable a los tiempos presentes. Desde la historia de amor imposible, pasando por el conflicto entre terratenientes, la lucha de clases o el ideal norteamericano explicado por Alberto González Pascual en su análisis sobre La Puerta del Cielo desde el punto de vista del arte de masas:

En la idea cultural de norteamérica, la fábula del don del ser absoluto es el centro es el centro de gravedad en todas las historias del arte de masas. No hay horror más grande en la cultura americana que no ser nadie, y aquí radica un sufrimiento de todos los personajes del cine y literatura estadounidenses. La desventaja de ser guapo o feo, judío o negro, pobre o rico, o de poder ir a Harvard o no. […] Genera una tensión brutal entre un sujeto mutilado por no ser quien desea ser, o que se frustra intentando llegar a ser. (González Pascual, 2004)

Queda bastante claro tras el visionado de ambos filmes el cuidado artesanal y estético de los planos y la fotografía, el vigor fuera de lo común y las secuencias espectaculares. También encontramos un claro reflejo de dificultades a la hora de rodar las secuencias, es decir, en ambas cintas son frecuentes los planos que requieren gran número de extras, o una habilidad interpretativa difícil de lograr, o una dirección artística y fotográfica muy elaborada, o dificultades para los operadores de cámara; o en algunos casos en los que encontramos más de una característica.

Tal vez el enfoque político sea lo único en lo que realmente difieren, ya que ambas se enclavan en un contexto de guerra, la de Vietnam y la de Wyoming, además de que el tema principal en las dos es la amistad y las relaciones aunque en diferente medida y con gruesos matices. Lo que sí es cierto es que El Cazador ofrece una visión más patriótica y derechista frente a la manera en que trata la lucha de clases entre agricultores y ganaderos en La Puerta del Cielo, con matices más izquierdistas.

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El Cazador (Michael Cimino, 1977)

Conclusión

A pesar de todos los aspectos que reúnen ambos filmes en común no se puede prever en muchos casos lo que ocurrirá con una película, y en este paradójico caso una de ellas obtuvo un gran éxito y la otra el estrepitoso fracaso. Lo que sí es cierto y el tiempo lo ha demostrado es que narrativamente ambos largometrajes se encuentran, con sus más y sus menos, en el mismo escalón. Si bien es cierto que hay parte del público que prefiere El Cazador, también son muchos los que reclaman el éxito que La Puerta del Cielo merece.

Por último, destacar que este hecho demostró en Hollywood que el peso de los realizadores era demasiado fuerte, por lo que la financiación y la confianza depositada en ellos se vio bastante mermada, lo cual favoreció y sigue haciendo a día de hoy la aparición de cine independiente o de menor presupuesto pero con gran peso que consigue tener en muchos casos un notorio éxito. El propio Michael Cimino es uno de ellos, que a pesar de la falta de financiación por parte de los grandes estudios de Hollywood, continuó embarcándose en proyectos independientes hasta el año 2006.

Una reflexión histórica que esperamos haya expuesto correctamente las claves principales que motivaron la decadencia del nuevo modelo hollywoodiense a través del claro ejemplo de un realizador al que el poder sobrepasó. Sin embargo, y a pesar del paso del tiempo, para todos los espectadores quedarán siempre dos grandes joyas del cine, dos piezas que relatan increíbles epopeyas y reflexiones sobre la amistad, la injusticia y la supervivencia, dos cintas llamadas El Cazador y La Puerta del Cielo.

Moteros tranquilos, toros salvajes: la generación que cambió Hollywood. Biskind, Peter
La Guerra de Vietnam en la pantalla
. Caparrós Lera, J.M.
Vietnam en el cine: cuatro visiones de un mismo infierno. Trullols, Fernando
Muerte y transfiguración: Historia del cine americano/3. Guarner, José Luis
Post Hollywood. Mira, Alberto
La representación cinematográfica del regreso. Muruzábal, Amaya
Final Cut. Bach, Steven
El poder del cine político, militante, “de izquierdas”. Bassas Vila, Javier
La guerra de Vietnam, entre la historia y el cine. Caparrós Lera, J.M.

Comentarios

  1. Katia Lobo

    Exultante muestra de lo que es un excelente artículo de cine. Asombroso, enhorabuena al autor.

  2. Javi López

    Genial artículo y dos grandes películas

  3. Lorena Arnau

    Muy bien documentado e interesante

  4. Noelia Marcote

    Muy interesante el trabajo, gracias por la aportación. Mis felicitaciones.

  5. SERGI MONFORT FERRER

    ¡Coño, una Biblia gratis!

    :D

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