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Los llamaron secundarios

Adrián Pena

Cada año el cine no sólo nos deja buenas películas, también nos deja actuaciones y personajes que siempre recordaremos, muchos de ellos son los que conocemos como secundarios. Tal vez no nos narren la historia que vamos a ver, ni ocupen la mayor parte del metraje, pero de lo que no hay duda es que no podríamos imaginarnos muchas películas sin ellos en el reparto. Nos hacen reír, nos hacen llorar, son capaces de eclipsar a los héroes e incluso de conseguir llevarse el Óscar a la mejor película por una mirada suya.

Probablemente la que mejores actuaciones de secundarios haya dejado sea la trilogía de El padrino, uno de los pilares fundamentales de esta saga son sus actuaciones, y en esta todos funcionan como una verdadera familia. Cierto es que nombrando a El padrino nos viene a la mente la imagen del gran Marlon Brando, pero a su lado hubo unos actores que mostraron su enorme talento, actores como Al Pacino, James Caan y Robert Duvall (nominados), sin olvidar a John Cazale y a Talia Shire, que elevaron a la cinta de Coppola al Olimpo cinematográfico. Su segunda parte nos dejó la vacante de Marlon Brando en el papel de Don Vito, pero dándonos a cambio al mejor sustituto posible, Robert de Niro, que consiguió llevarse el Óscar al mejor secundario y no sólo eso, consiguió por primera y única vez que un personaje obtuviera el galardón siendo interpretado por dos actores distintos, en esta segunda relatándonos la vida del mafioso italiano; junto a él y sin compartir ni una escena en toda la película, Al Pacino de nuevo y en el mismo papel, pero esta vez como el patriarca del clan Corleone. Estas dos actuaciones fueron antológicas y llegaron a eclipsar las nominaciones de Michael V. Gazzo (Pentangeli en la cinta) y Lee Strasberg (Hyman Roth). Si a todo ello le sumamos la buena actuación de Andy García en su tercera y peor parte, lo que nos encontramos es con una clase magistral de cómo actuar en tres tomos.

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En esa misma década podemos encontrarnos con las excelentes actuaciones de Robert Duvall, otra vez bajo la dirección de Coppola y cambiando de registro en esa obra maestra bélica llamada Apocalypse now, interpretando a un teniente estrafalario loco por el surf, que con una aparición de escasa media hora, sus dos míticas escenas y dos frases geniales se mete al público en el bolsillo. En Vietnam también pero con un personaje bien distinto nos encontramos al mejor Christopher Walken (Óscar incluido), que nos enseñaría las miserias post-guerra, lo devastadora que es y el drama del juego de la ruleta rusa (como olvidarlo). Junto a estos dos titanes de la interpretación destaco también la actuación de Jason Miller en lo que fue la gran genialidad de William Friedkin, El exorcista en la que interpretó el papel del padre Damien Karras para salvar a Regan, una genial y mítica Linda Blair, en lo que es una de las obras cumbre del cine de terror. Algo más joven nos encontramos con la estupenda Jodie Foster que sorprendió a propios y extraños tan sólo tres años después de El exorcista en el papel de prostituta que le deparó Taxi driver, de la mano de Scorsese. Mientras que Alec Guiness nos iniciaría en el camino del Jedi.

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Ya en la década de los 80 nos encontramos con grandes actuaciones como la de Sean Connery en Los intocables de De Palma, o la de Denzel Washington en Tiempos de gloria, siendo esta una de las mejores interpretaciones de su carrera. John Huston nos dejó con su penúltimo vals las actuaciones de una Angélica Huston que no mereció el Óscar a la mejor actriz de reparto, en mi humilde opinión, y la de William Hickey como Don Conrrado Prizzi, siendo ésta la gran actuación en la sobrevalorada El honor de los Prizzi. Mientras tanto, William Dafoe y Tom Berenger se enfrentaban por sus diferencias en el Vietnam que Oliver Stone reflejo en Platoon, dejando en esta década uno de los mejores pulsos actorales en mucho tiempo.

Los 90 dejaron en el recuerdo actuaciones como las de Joe Pesci, por partida doble, excelente en Uno de los nuestros y a gran nivel en Casino, donde Sharon Stone realiza probablemente su mejor papel; un actor que bajo las órdenes del gran Martin Scorsese ha funcionado a las mil maravillas, dejándonos grandes momentos en el recuerdo, pero que desgraciadamente ha caído en el olvido estos ultimo años. Algo similar ocurrió con Michael Clarke Duncan que logró enternecernos a todos en La milla verde, pero que desgraciadamente ha caído en el olvido de los espectadores como actor, es más desde entonces no ha vuelto a lucir ese porte en pantalla pareciendo su personaje un oasis en medio de mediocres interpretaciones. Al igual que Whoopi Goldberg, que tras estar sensacional en Ghost pocas noticias tenemos de ella en los últimos años. Todo lo contrario que Kevin Spacey, siempre genial, a excepción de Superman returns, pero a este se le perdona todo, más aún cuando nos trajo a una de las revelaciones del momento al interpretar a Verbal Kint en la sorprendente Sospechosos habituales, una película con uno de los mejores finales de la historia del cine. En el año 94 nos encontramos compitiendo por el galardón, sin éxito, a Gary Sinise, por su gran labor como teniente Dan en Forrest Gump, y a Samuel L. Jackson acompañado de Uma Thurman (actriz que sólo funciona si es Tarantino el que está al mando) en la gran Pulp Fiction, película que nos dejó esa gran pareja de gángsters trajeada que nos deparó momentos y frases para la eternidad. Una gran década sin duda.

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El nuevo siglo no iba a ser menos, y en cuanto a mí respecta, es durante estos años donde nos encontramos con las mejores interpretaciones. Empezaré por lo menos “fuerte”. En esta nueva era nos hemos deleitado con interpretaciones masculinas sin Óscar como las de Joaquin Phoenix en Gladiator, Ian McKellen en la trilogía de El Señor de los Anillos, Paul Newman en Camino a la perdición, donde nos regala una gran mirada bajo la lluvia por última vez, Geoffrey Rush en El discurso del rey o Mark Wahlberg en Infiltrados consiguiendo hacer que un policía pueda ser tan odiado como un mafioso. En cuanto a actuaciones femeninas, tenemos a Marisa Tomei como complemento perfecto de Mickey Rourke en El luchador, Berenice Bejo siendo el de Jean Dujardin en The Artist o Jackie Weaver siendo la madre perfecta de película este año en El lado bueno de las cosas. Todo lo contrario que Melissa Leo en The figther que se llevó el Óscar a casa por ser la madre poco equitativa del mejor Christian Bale en pantalla. Octavia Spencer y Catherine Zeta-Jones también nos deleitaron, con Óscar incluido, en Criadas y señoras y Chicago respectivamente.

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Y, por fin, voy a hablar de los que para mí son las mejores cinco actuaciones de secundarios. No haré ningún tipo de ranking, porque para mí los cinco están geniales. En primer lugar y por orden cronológico hablaré de Denzel Washington en Training day, sí, Training day, esa película que le otorgó el Óscar como mejor principal, pero no debe haber duda de que su personaje es el secundario, muy bueno, pero secundario, tanto que es capaz de desplazar al personaje de Ethan Hawke (genial y nominado por actor de reparto) a un plano secundario; hay que recordar que el que comienza y acaba el día es éste y no Denzel, ocupando así mayor metraje. El siguiente de la lista es Tim Robbins que bajo las órdenes de Clint Eastwood en Mystic River fue capaz de ponerse al nivel del mejor Sean Penn haciendo pasar desapercibida la actuación de un gran Kevin Bacon. Javier Bardem entra en esta lista gracias a la sorprendente No es país para viejos, él es la esencia de la película, su personaje está bien dibujado y mejor interpretado; verdaderamente produce escalofríos, con sólo una mirada suya fue suficiente para hacer ganar, no sólo su Óscar, sino el de mejor película del año. Como no, no podía faltar en esta lista el siguiente ganador del premio de la academia, Heath Ledger, capaz de eclipsar al caballero oscuro de Gotham, infectando el aire con su presencia y elevando su película a la categoría de obra maestra (probablemente la segunda mejor tras El padrino), una pena que ya nunca más vuelva a interpretar, el único consuelo es poder recordar su gran actuación. Por último, uno de los descubrimientos del genio Tarantino, Christoph Waltz, que se pone en la piel de un coronel nazi que transmite el asco y repugnancia que este debería dar, pero con el toque de carisma que sólo Quentin le podía añadir a un ser de esta calaña. Para más inri Waltz repetiría este año premio con Django desencadenado otra vez bajo las ordenes del director, demostrando que la conexión funciona y no fue cosa de un solo film, eso sí, acompañados de unos excelentísimos e infravalorados por la crítica Leonardo DiCaprio y Samuel L. Jackson.

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Ese carisma que desprenden estos actores, no sólo hace aportar calidad en sus películas, sino que muchas veces con su inestimable ayuda consiguen que las mismas sean obras maestras. El cine no sería lo mismo sin ellos. ¡Y los llamaron secundarios!

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Comentarios

  1. Lourdes lueiro

    Me encanto tu artículo, la verdad es que todas las interpretaciones que nombras son sobresalientes, no sabría con cual quedarme, me alegra que también te gustase Dicaprio en la estupenda Django, no entiendo el porque de las malas críticas. Pero tristemente MIchael Clarke DOuglas murió hace unos años, una pena

  2. Lourdes lueiro

    Perdón, el nombre es Michael Clarke Duncan, que puse mal el nombre

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