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Las autonomías televisadas

Por Íñigo Bolao Merlo

Todo comenzó el 6 de diciembre de 1978, cuando la Constitución de 1978 entró en vigor para hacer posible el funcionamiento de un nuevo Estado democrático en España después de un proceso de transición plagado de dificultades que estuvieron a punto de acabar con la tentativa de democratizar el país. Ahora bien, en ese texto se contemplaba la creación de un modelo de organización territorial que había sido puesto en práctica en tiempos de la Segunda República (1931-1939) y que se presentaba como una solución intermedia al exceso de centralización o de descentralización.

Este modelo se basaría en las denominadas Comunidades Autónomas, regiones uniprovinciales o de varias provincias que comparten unos lazos históricos y culturales comunes, dotadas de estatutos de autonomía e instituciones encargadas de regular la vida pública y de aplicar los principios de la constitución a un nivel territorial más reducido por medio del ejercicio de unas competencias cedidas por el Estado. En casi dos décadas, entre 1979 y 1995, todas las regiones españolas, incluidas las ciudades de Ceuta y de Melilla, accedieron a su nuevo estatus, con las lógicas críticas surgidas a este fenómeno.

Al empezar la década de los años ochenta, y a consecuencia de este proceso, Televisión Española dejó de ser el único grupo de radiotelevisión en emitir programas en toda España a través de sus dos canales. Por la denominada Ley del Tercer Canal de Televisión de diciembre de 1983, cada autonomía se empezó a dotar de sus propios canales, de titularidad pública y bajo control de los órganos autonómicos, de modo paralelo a la emergencia de cadenas locales, intentando reforzar las identidades regionales de cada rincón de España por medio de programas muy variados o, simplemente, emitiendo las mismas series de televisión y películas dobladas a las lenguas cooficiales del país.

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Pero, ¿alguien se ha parado a pensar en qué se muestra realmente en esos programas? ¿Qué ideología –o idiosincrasia- se esconde detrás de cada cadena autonómica? ¿Cómo se ha ido reflejando la evolución histórica de cada parte de España? Casi como una segunda parte del artículo “Una pequeña historia de la televisión en España”, se presenta en OjoCrítico.com todos y cada uno de los distintos canales autonómicos con el fin de resolver todas estas cuestiones: qué programas había, y sigue habiendo, para que podamos conocer mejor la idiosincrasia, bien de Madrid, bien de Cataluña, bien del País Vasco, bien de cualquier otra parte; cómo han evolucionado a tenor de la situación nacional en los últimos treinta años; y también habría que responder a la pregunta de qué es más importante a través de ellas, si la singularidad excluyente de cada comunidad o la interrelación unitaria entre ellas. Como haría Max Renn (James Woods) en la cinta de David Cronenberg Videodrome (1983), es hora de despertar, encender la tele y echar un buen vistazo a cada cadena. Vamos allá.

LAS AUTONOMÍAS HISTÓRICAS DESPEGAN (1982-1987).

Las primeras autonomías en desarrollar sus propios canales de televisión fueron las denominadas “autonomías históricas”, llamadas así porque éstas consiguieron sus primeros estatutos de autonomía durante el periodo republicano. Precisamente, las tres regiones españolas más singulares a nivel cultural y lingüístico –el País Vasco, Cataluña y Galicia- obtuvieron sus licencias de emisión durante la primera mitad de la década de 1980, en plena época socialista, bajo el mandato de Felipe González (1982-1996). Y, como veremos más adelante, en torno a los canales surgidos de estas tres autonomías surgiría uno de los grupos audiovisuales más importantes de España: la Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómicos, o FORTA, en 1989.

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Desde una situación de alegalidad –es decir, anterior a la aprobación de la ley del tercer canal sin ser ilegal-, los pioneros en el desarrollo de una televisión autonómica fueron los vascos. Gobernada la comunidad por el Partido Nacionalista Vasco tras la proclamación de la autonomía del País Vasco en 1979, se aprobó en 1982 una ley que permitía crear un canal autonómico. El resultado fue Euskal Telebista (ETB), que dispondría de dos canales: la ETB 1, con una programación íntegra en euskera las veinticuatro horas al día, y la ETB 2, surgida al calor de la ley del tercer canal en 1986, y completamente en español para la población no vascoparlante. Aunque las emisiones del primer canal empezaron en diciembre de 1982, no fue hasta febrero del año siguiente cuando ya empezó a emitir programación regular, empezando con la bienvenida de rigor precedida del himno autonómico y con el saludo del que por entonces era lehendakari, Carlos Garaicoechea (1980-1985), antiguo líder del PNV y fundador de Eusko Alkartasuna (EA).

https://www.youtube.com/watch?v=D8eDXgYbFFo

¿Qué tal si empezamos echándole un vistazo general a la programación de la ETB? Bueno, como cualquier canal de televisión, y sobre todo al ser un ente público autonómico, las dos cadenas de Euskal Telebista ofrecen toda clase de programación (noticias, deportes, documentales, programación infantil…), destacando en la promoción de la lengua vasca. En todos estos programas trabajaron muchos de los profesionales de la televisión más célebres de toda España, siendo la ETB como una especie de escuela de preparación para gente como Ramón García, Karlos Arguiñano, Carlos Sobera, Anne Igartiburu, Emma García, Óscar Terol, y un largo etcétera.

Dentro de la parrilla histórica de ETB, hay dos programas que posiblemente definen muy bien la idiosincrasia de la región. Uno de ellos es la serie de televisión más larga de la televisión vasca (y española), Goenkale (1994-2015), que significa “Calle de arriba” o “Calle mayor”. Con 22 temporadas y más de 3000 episodios emitidos fue una de las telenovelas más seguidas por la audiencia de Euskadi, en un momento en el que a las demás cadenas llegaban telenovelas de América Latina. Fue tan exitosa y tan seguida por la audiencia que hubo casos en los que la gente se dejó llevar por sucesos curiosos: hubo un niño que fue secuestrado en la ficción y la audiencia lo estaba buscando en la realidad, y una de las actrices era increpada en plena calle por hacer de la mala de la serie, hasta el punto de que alguien escribió una carta a la actriz, con el nombre de su personaje, para convencerla de que hiciera lo correcto en la ficción, y un cartero, que vio la dirección, la entregó a la sede de la ETB.

https://www.youtube.com/watch?v=cBhgjr8BE8o

https://www.youtube.com/watch?v=GxSYq80OKQo

Todas las historias de Goenkale tienen lugar en una villa ficticia de la costa vasca llamada Arralde, que bien podría ser Zumaya, u Orio, o Bermeo; incluso podría ser alguna localidad del interior, como Durango, Tolosa o Llodio. Es la viva representación del País Vasco en pequeño, y cada temporada giraba en torno a las tramas que se desarrollaban entre las distintas familias del pueblo, relacionadas con conflictos entre hermanos por herencias, relaciones amorosas fuera del matrimonio, muertes trágicas, mentiras entre amigos e historias construidas para ocultar un pasado oculto. En general, son los típicos dramas familiares mostrados tal vez desde una perspectiva muy conservadora, lo típico de una telenovela, pero tal vez basada en dos elementos típicos de la idiosincrasia regional: la consideración cristiana de la familia y la unión del pueblo vasco a través de los valores familiares para acabar con cualquier fisura desde el hogar –incluso algo del poder de la institución del matriarcado vasco como generador del orden social-, parecen, aventurándonos un poco con el comentario, filtrarse en Goenkale.

El otro programa, surgido después de los años más duros del terrorismo perpetrado por ETA y del denominado “conflicto vasco” –la ETB llegó incluso a recibir toca clase de amenazas y ataques frustrados por parte de la organización- se estrenó en ETB 2, y se trata del popular Vaya semanita (2003), uno de los mejores programas de humor a nivel nacional. A pesar de haber conocido varias interrupciones siempre ha vuelto a las pantallas y por él han pasado algunos de los mejores humoristas y guionistas de televisión, entre los primeros Andoni Aguirregomezcorta o  Gorka Otxoa, y entre los segundos Borja Cobeaga y Diego San José. Por medio de toda clase de sketches de actualidad y sobre la idiosincrasia vasca, fue uno de los primeros programas en tratar los tópicos del pueblo vasco y temas antes considerados como tabú durante mucho tiempo. En parte por las diversas series en las que vemos personajes pertenecientes a cada sector de la sociedad vasca (Los Santxez, La Cuadrilla, El Jonan, Antxón y Maite, Los Urrutia…), en parte por su sentido satírico, ha obtenido muchos premios en varios festivales y es el contrapunto crítico a toda la idiosincrasia creada por otros programas de la cadena, la antítesis a lo que representa Goenkale.

https://www.youtube.com/watch?v=GZnCz8L7qeY

https://www.youtube.com/watch?v=jWJh3sVvVZo

https://www.youtube.com/watch?v=t9Khaqv33X8&list=PL52A8BB9AF3961553&index=3

https://www.youtube.com/watch?v=YXMGD8YYRPU

https://www.youtube.com/watch?v=Z2aKBdAHz34

https://www.youtube.com/watch?v=X0CZh4rZv6Q

TV3-Logo

Ahora salgamos del País Vasco y vayamos a Cataluña. También de un modo alegal, y por medio de otra ley autonómica previa a la puesta en vigor de la ley del tercer canal –vascos y catalanes parecían ansiosos por expresar su lengua y su cultura-, comenzó sus emisiones, un 10 de septiembre de 1983 (el día anterior a la Diada de ese año), la Televisión de Cataluña, TV3, a iniciativa del gobierno autonómico presidido por la coalición conservadora Convergència i Unió (CIU), siendo por entonces presidente el ex molt honorable Jordi Pujol (1980-2003). El actor Joan Pera dio el discurso inicial, con la traducción y que se puede ver a continuación, con una calidad un poco mala: “Señoras y señores, buenas tardes. Amigos, hoy, 10 de septiembre de 1983, os saludamos por primera vez desde TV3, Televisión de Catalunya. Muchos de vosotros ya sabéis que hoy ofreceremos un programa especial, una especie de prólogo. La de hoy es una emisión que nace con la humildad del que comienza, llegamos hasta vosotros con la ilusión que podéis notar en el esfuerzo que lleva este primer contacto, con todos sus errores y aciertos”.

Son muchas cosas las que han hecho que TV3 sea tal vez la cadena autonómica más célebre de España. Dejando aparte todo el tema sobre el Catalanismo, también, como la ETB, sirvió de escuela de formación para muchos profesionales del mundo de la televisión (Àngels Barceló, Carles Francino, Jordi Estadella, el trío cómico-vocal La Trinca, Xavier Sardá, Andreu Buenafuente…) y era una cadena en la que cualquier fenómeno televisivo que tuviese mucha audiencia en Cataluña pasaba luego a emitirse en las cadenas generalistas, como es el caso de Dragon Ball y de otras series de anime japonés. Incluso hay otras dos anécdotas interesantes: TV3 emitió la tercera temporada de la famosa telenovela Dallas (1978-1991), en la que se resolvía quién mató a J.R. Ewing y que no había sido emitida por Televisión Española, lo que hizo que la audiencia fuese mayor; y que, al más puro estilo de una comedia de Berlanga, un grupo de radioaficionados valencianos instaló un repetidor para coger la señal del canal, el recinto fue precintado por la policía y, a iniciativa de una asociación cultural, se recaudaron bonos para instalar repetidores en toda la comunidad, emitiéndose la TV3 en la Comunidad Valenciana desde 1985 hasta 2011 por sanciones hacia el gobierno valenciano.

En cuanto a la programación de producción propia, hay algo parecido en TV3 a la ETB con Goenkale y Vaya semanita. A lo largo de su historia se han realizado muchas telenovelas para el público catalanoparlante, la mayor parte de ellas creadas bajo la autoría de Josep Maria Benet i Jornet (1940), un dramaturgo y guionista célebre por ser el creador de la telenovela de Televisión Española Amar en tiempos revueltos (2005-2012), con su continuación para Antena 3 Amar es para siempre (2012). Una de estas series es Poblenou (1994), ambientada en el barrio barcelonés del mismo nombre y que fue emitida en Antena 3, redoblada y titulada Los mejores años entre 1995 y 1996. Aquí tenemos el making of (y estoy seguro de que muchos reconocen a algún actor que ya se ha hecho bastante famoso hacia el minuto 2:20).

Mientras que en Poblenou se muestran las historias típicas de un barrio como otro cualquiera, en otras series de TV3, tanto las realizadas por el mismo autor como en otras, podemos comprobar qué temas eran los más abordados desde la televisión pública catalana. Una de ellas, Nissaga de poder (Benet i Jornet, 1996-1998) trata sobre las disputas familiares por el control de unas bodegas de la región de Villafranca del Penedés. También está El cor de la ciutat (Benet i Jornet, 2000-2009), una de las series de mayor duración y audiencia de la cadena, la historia de varias familias ambientada en Barcelona, con una serie de tramas oscuras y complejas.

Por otra parte, se encuentran Ventdelplà (Benet i Jornet, 2005-2010) y La Riera (David Plana, 2010-2016), ambientadas en dos localidades ficticias. En la primera serie, Teresa Clarís (Emma Vilasarau) es una mujer que huye de su marido, quien la maltrata, y ésta huye a la casa de su tío en un pueblo que podría ser la pequeña representación de Cataluña, Ventdelplà. Mientras que la segunda es la historia de un restaurante situado en una localidad costera catalana donde el hombre que regenta el negocio se retira y sus familiares luchan por controlarlo. En resumidas cuentas: siempre se abordan dramas familiares, historias de personajes con un pasado oscuro y se confronta la, en ocasiones aparente, “pureza” del campo catalán –más concretamente en la Cataluña Vieja, la zona geográfica que simbolizaba los valores del nacionalismo catalán- con la “suciedad” de la sórdida Barcelona, donde puede haber también lugares y gentes encantadoras.

Es el turno de la comedia, y en el caso de los programas de TV3 éstas tienen un contenido mucho más político que en Vaya semanita. Posiblemente el programa más conocido, no solo en Cataluña, sino también en España por toda la polémica surgida en torno a muchos de sus contenidos, sea Polònia (2006), en la que se critica la vida política de la autonomía y del país. Los mismos autores también han realizado el programa Crakòvia (2008), sobre la actualidad en el mundo del deporte. Precisamente los dos temas más comentados cada día en España, política y deportes, son la diana en la que los humoristas de ambos programas se han centrado desde el principio, como hemos dicho anteriormente, con polémica relacionada, por ejemplo, con la visión que se ofrece del Papa de Roma (que sentó muy mal a la democracia cristiana representada en CIU), del Franquismo y de personalidades varias de cada campo. Como con el programa de humor de la ETB, ambos son la antítesis de la visión conformista de las telenovelas mencionadas antes.

https://www.youtube.com/watch?v=-vRxFTlo7go

https://www.youtube.com/watch?v=adT2ENkGk3s

https://www.youtube.com/watch?v=f2Rhs0FOjmI

Television-de-Galicia

Y de la punta más oriental de España saltamos a la más occidental, donde se encuentra Galicia. Fue allí, en un 24 de julio de 1985, cuando comenzaron las emisiones de Televisión de Galicia, conocida popularmente como La Gallega. Como con la ETB y TV3, las primeras emisiones fueron de prueba hasta septiembre de ese mismo año, muchos profesionales del medio comenzaron su carrera en la cadena autonómica y pronto surgió una programación del mismo tipo que las cadenas antes mencionadas. Incluso el esquema de telenovelas sobre personajes y situaciones típicas de toda una tierra se repite simultáneamente.

Una de estas telenovelas, que compitió contra series producidas por cadenas generalistas, como Los Serrano o Aquí no hay quien viva, fue Pratos combinados (Xosé Cermeño, 1995-2006), la historia de una familia gallega retornada de la emigración que monta un bar en la pequeña localidad de A Vila, el equivalente gallego a Arralde o Ventdelplà, sucediéndose las historias típicas de cada serial. Con un contenido más dramático, y creada por el músico, productor y ex-director de la SGAE Antón Reixa (1957), se encuentra Mareas vivas (1998-2002), situada en un pueblecito pesquero de la Costa de la Muerte con un toque más costumbrista, con sus alegrías y sus penas. Otros ejemplos de series son Libro de familia (2005-2013), ambientada en la Galicia de los años sesenta, en los últimos momentos de la emigración y en los comienzos del Desarrollismo en España, y Padre Casares (2008-2015), sobre un sacerdote que es destinado como párroco a la villa de San Antonio de Louredo. Cabe reseñar que todas estas series sirvieron para que iniciasen su carrera actores y actrices muy populares en la actualidad, como Cristina Castaño, María Castro, Luis Zahera, pero sobre todo, el gran Luis Tosar.

Incluso la TVG ha realizado una serie que ha obtenido varios premios y reconocimientos a nivel nacional e internacional, Matalobos (2009-2013), sobre un fenómeno aún no resuelto en la vida de Galicia: el del narcotráfico y su control por clanes familiares que han obtenido grandes cantidades de dinero a partir de la nada en las villas costeras. Una vez más, algo de la mentalidad gallega, y no solo de la política autonómica, se aprecia muy levemente en todos estos programas. Como nos muestran sus realizadores, tanto lo bueno como lo malo, la bondad con la mezquindad, todo aquello que es noble con aquello que es infame, coexisten en unos mundos, ficticios pero representativos de Galicia, donde todo es como las mareas de su costa: cambiante sin cesar, inseguro a más no poder y difícil de calibrar por parte de quien no tiene una intuición profunda y sabe más de las cosas que cualquier otro… aunque aparentando no saber nada.

EL TURNO DE LAS NUEVAS AUTONOMÍAS (1988-1998).

A partir de finales de la década de 1980 ETB, TV3 y Televisión de Galicia ya se habían consolidado como los tres modelos representativos de televisión autonómica en España, constituyendo la FORTA y estimulando la creación de segundos canales. La ETB ya lo hizo en 1986 con ETB 2 y desde el canal autonómico catalán se crearía el Canal 33, pero la Televisión de Galicia se mantuvo en una posición mucho más modesta que las dos grandes cadenas del País Vasco y Cataluña. Ahora bien, tres comunidades que nunca fueron autónomas hasta ese momento empezaron a desarrollar sus propios canales: Andalucía, Madrid y la Comunidad Valenciana.

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Empezamos en primer lugar con el canal autonómico andaluz, Canal Sur, cuyas emisiones comenzaron el 28 de febrero de 1989, durante las fiestas de la comunidad de Andalucía, al igual que en otras cadenas con las fiestas de sus respectivas autonomías. En el territorio andaluz también nos encontramos con una programación muy variada, destacando sobre todo en programas de actualidad siempre cercanos al espectador, entre ellos Andalucía Directo (1998), que se antoja como un precedente de lo que sería España Directo para Televisión Española, o Los reporteros (1990), un programa sobre reportajes similar a Informe Semanal. También Canal Sur ha cultivado el formato del talk show con los programas presentados por Juan y Medio (1962), como La tarde, aquí y ahora (2009), o Tiene arreglo (2011-2014) con Toñi Moreno (1973), con momentos en los que, aparte de esa cercanía, hay ese gracejo andaluz tan famoso que descoloca a cualquiera que no sea de allí, incluso en programas históricos de la cadena con un contenido serio como Ratones coloraos (2002-2012), un programa de entrevistas presentado por Jesús Quintero.

https://www.youtube.com/watch?v=dPEuaplRpt0

https://www.youtube.com/watch?v=cDphUib5iG4

En cuanto a otros contenidos, y en menor medida que la ETB o TV3, también se hicieron telenovelas o seriales, como Arrayán (2001-2013), sobre una familia que regenta el hotel de una localidad andaluza en el que, a raíz de la muerte del director, surgen luchas por el control del establecimiento, siendo la segunda serie más larga de la televisión española por debajo de Goenkale. También hubo programas de humor, destacando los protagonizados por Jorge y César Cadaval, Los Morancos, que también reflejan esa idiosincrasia tan andaluza basada en que todo hay que tomárselo en broma pero con un ligero toque de seriedad en el fondo. Se podría incluso llegar a la conclusión de que es en Andalucía, más que en cualquier parte de España, donde más se reflejan las polarizaciones entre los individuos a partir de un apasionamiento más manifiesto.

https://www.youtube.com/watch?v=lZgv9all9Gw

https://www.youtube.com/watch?v=xN5x5blyZHQ

https://www.youtube.com/watch?v=VT7lMVkaNGs

https://www.youtube.com/watch?v=UFGWW6ggMQs

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Y es ahora cuando desembarcamos en Madrid. Durante las celebraciones del 2 de mayo de 1989 comenzó sus emisiones Telemadrid, la cadena autonómica de la capital castiza. Con ella pasó algo parecido con la TV3 en la Comunidad Valenciana; por desbordamiento de la señal de televisión desde el repetidor de Navacerrada las emisiones de la cadena llegaban hasta Castilla y León, donde se podía ver un canal autonómico en un paraje lleno de cadenas locales –recuerdo que cuando era niño la señal no llegaba hasta León, pero sí hasta Salamanca-; y hasta Castilla-La Mancha, sin su propio canal hasta finales de la década de 1990. En el año 2010 se produjo el cierre del receptor y desde entonces la población de ambas zonas han exigido el reencendido del repetidor, alegando el gobierno autonómico que emitir Telemadrid fuera del territorio autonómico es ilegal. Aún así, y por desbordamiento de la señal desde Torrespaña, se sigue viendo en las provincias de Toledo, Guadalajara y Cuenca.

La cadena se ha hecho célebre por ese asunto, pero también por el excesivo control político que los sucesivos gobiernos del Partido Popular han ejercido sobre el ente. Ha habido intentos por privatizar la cadena, su cuota de pantalla siempre ha ido variando con el paso de los años y ha habido momentos, sobre todo en los años de la Crisis Económica de 2008, en los que, repentinamente, sus programas han dejado de emitirse y la cadena ha estado en negro o ha emitido redifusiones. E incluso muchos de sus empleados han tenido que participar en huelgas como consecuencia de despidos masivos o de vulneración de la libertad sindical por parte de la dirección. Hoy en día la situación se ha calmado en la cadena, pero ha habido un momento en el que Telemadrid estuvo a punto de desaparecer, pero ahí sigue, como un reflejo de los contrastes de España en general, y de Madrid en particular.

Aún así, vamos a centrarnos en la programación. En Telemadrid, como en Canal Sur, hay un énfasis especial en los programas en directo, tanto de tertulias y de noticias, como de reportajes. Madrid Directo (1993-2013), uno de los programas más veteranos de la cadena, ha emitido muchos reportajes en los que se muestran historias de la provincia y de la capital. Buenos días, Madrid (1994-2012) es un programa matutino de noticias locales, nacionales e internacionales. De un modo pionero, estrenó en 2005 Madrileños por el mundo, como precedente de Españoles en el mundo de TVE (2009-2015), un programa de entrevistas a gente originaria de Madrid que ha hecho su vida en el extranjero. Y así sucesivamente. En general se podría concluir con que Telemadrid, más que ninguna otra cadena autonómica nacional, ha cultivado una cultura televisiva del directo, que resulta mucho más natural u honesto para una parte de la audiencia española que el distanciamiento reflexivo proporcionado por las telenovelas catalanas o vascas. Esa honestidad, esa búsqueda de lo auténtico en directo o en plena calle, podría explicar el por qué en la década de los 2000 se ha apostado tanto por los programas de reportajes del tipo de Callejeros (2005-2014) o 21 días (2009).

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Ahora nos dirigimos a la Comunidad Valenciana, donde un 9 de octubre de 1989, un año después de la fundación de Radiotelevisión Valenciana, comenzaba a emitir Canal Nou, otra de las cadenas autonómicas más célebres de España por varias razones. La primera de todas ellas es por la realización de programas, en lengua valenciana y española, que han tenido una audiencia muy elevada, como es el caso del epítome de la telebasura, Tómbola (1997-2004), influyente programa sobre el mundo rosa que ha sido un claro precedente de la actual programación rosa en cadenas como Telecinco con Sálvame (2009).

Es, en segundo lugar, y precisamente por retransmitirse también fuera de su territorio autonómico como Telemadrid por lo que ha sido tan conocida, dado que la señal de televisión llegaba hasta las provincias de Albacete y Cuenca, e incluso hasta las Islas Baleares, por la propagación de las ondas y sin necesidad de utilizar repetidores. Y, en tercer lugar, por toda la polémica que se ha generado en torno a su control por el gobierno autonómico del Partido Popular a modo propagandístico y porque la mayor parte de su programación era en español y no en valenciano (hasta un 58% según un informe elaborado por Comisiones Obreras en 2010). Pero no nos detengamos demasiado y esta vez dejemos que sean quienes trabajaron en Canal Nou quienes nos hablen un poco más de su historia y programación. Debo advertir que algunas de estas imágenes contienen algo de ese extraño modo de vivir que cierta ex alcaldesa de Valencia ilustró con el palabro caloret.

https://www.youtube.com/watch?v=dQiY4yCixtU

NUEVOS VECINOS EN LA PARRILLA TELEVISIVA (1999-2014).

Al comenzar el siglo XXI el modelo de televisión autonómica se implantó en prácticamente toda España, y las cadenas surgidas en los ochenta diversificaron su oferta televisiva conforme la Televisión Digital Terrestre reemplazaba a la televisión analógica. La ETB, por ejemplo, creó el canal ETB 3 en 2008 para el público juvenil, junto a ETB 4 con una programación mixta en español y euskera, así como los canales principales en alta definición o el Canal Vasco en 1996, creado para los inmigrantes españoles de origen vasco residentes en Hispanoamérica. Con TV3 surgieron Canal Super3 para el público infantil en 2009, Esport3 en 2011 sobre el mundo del deporte y 3/24, un canal de noticias que emite las 24 horas del día. Como no podía ser menos, Televisión de Galicia, Canal Sur, Telemadrid y Canal Nou hicieron lo propio con la creación de canales de alta definición y segundos o terceros canales, muchos de ellos de carácter internacional como con TVE.

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De un modo progresivo se fueron creando desde la FORTA nuevos canales autonómicos. En 1999 se crea Televisión Canaria, la primera cadena autonómica para las Islas Canarias y dotada con un modelo de programación similar al de los canales anteriores como nos cuentan los miembros de la cadena y la población que ha crecido viéndola. Al año siguiente, en el 2000, comenzó a emitir Castilla-La Mancha Televisión, una cadena de televisión similar en sus contenidos a cualquier otra y que también causó polémica por su politización en debates y tertulias durante los años de mandato del Partido Popular entre 2011 y 2015 al frente del gobierno autonómico. Lo importante es que el mismo modelo de canal autonómico desarrollado hace años se repite, con las variantes regionales, en estas zonas de España.

https://www.youtube.com/watch?v=I6VxoAyyVXQ

https://www.youtube.com/watch?v=I5mdYmaz_Hc

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A mediados de la década de los 2000 se produjo una nueva explosión de canales autonómicos en España. Entre 2005 y 2006 surgieron IB3 en las Islas Baleares, Aragón TV en Aragón, la TPA en Asturias y la Televisión Región de Murcia. Sobre los contenidos generales de cada una, IB3 emite sus programas en lengua catalana y se emite en Cataluña por un convenio entre ambas comunidades autónomas, apostando por una programación que puede recordar a la de la TV3 pero en pequeño, con reportajes, tertulias y series de ficción propia; Aragón TV ha sido una cadena autonómica que ha gozado de un mayor éxito con el paso de los años, compitiendo con las cadenas generalistas y las autonómicas veteranas con una programación muy variada, pero siempre mostrando con orgullo los rasgos típicamente aragoneses; y con la TPA y la Televisión de Murcia poco hay que decir, dado que los esquemas de contenidos son los mismos pero siempre tendiendo hacia la muestra de lo regional con una vena humorística tomada de Vaya Semanita o de Canal Sur.

https://www.youtube.com/watch?v=NppdJVMfcS8

https://www.youtube.com/watch?v=ffI959EcPy4

https://www.youtube.com/watch?v=MVoR4H81rn0

https://www.youtube.com/watch?v=e205Aul7498

https://www.youtube.com/watch?v=i2qZ_ItDvuM

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Ahora bien, la moda de constituir un canal autonómico no solo se llevó a cabo desde la FORTA, sino también desde modestos grupos audiovisuales autonómicos independientes y grupos mediáticos privados en aquellas zonas de España donde no hay tanto presupuesto. Entre 1994 y el año 2000 las ciudades de Ceuta y Melilla y la comunidad de La Rioja crearon sus propias cadenas, Televisión Melilla, Radio Televisión Ceuta y Rioja Televisión, esta última perteneciente al Grupo Vocento, propietario del diario ABC y de la Cadena COPE, para después comenzar sus emisiones en el año 2005 Canal Extremadura. Lo que encontramos en estas cuatro regiones españolas es un panorama televisivo más humilde, centrado en una vida regional mucho más próxima al mundo rural, sobre todo en el caso de Extremadura, y con la excepción de Ceuta y Melilla, que limitan con Marruecos y donde coexiste la cultura magrebí con otra más ligada a Andalucía.

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Es precisamente ese panorama humilde del interior de España, económicamente más modesto y demográficamente reducido y envejecido el que ha provocado que la creación de cadenas autonómicas fuese más singular. Hasta el momento Cantabria es la única comunidad autónoma que no cuenta con una cadena autonómica de televisión, aunque hubo muchos intentos por crear una. Desde TeleCabarga, una cadena local creada en 1995, se quiso retransmitir programas de televisión para todo el territorio autonómico. Al vencer a la competencia local, TeleCabarga se convirtió en 2008 en Cantabria TV, pero su vida fue muy corta: a consecuencia de la crisis y de los recortes en los medios de comunicación dejó de emitir en 2009, para que después dejasen de hacerlo otras cadenas locales de la comunidad. En cuanto a Navarra, una sociedad independiente emitió a partir de 2012 Navarra Televisión, con dos canales, uno para el público hispanoparlante y otro para el público vascoparlante, a imagen y semejanza de la ETB.

Y en lo que toca a mi comunidad de residencia, Castilla y León, la situación es bastante peculiar. En cada una de las nueve provincias de la comunidad se fundaron cadenas locales por medio de redes de televisión por cable para que la señal llegara a  todos los territorios provinciales. A partir de la fusión de las sociedades de televisión por cable surgieron grupos mediáticos como Televisión Castilla y León o Canal 4 Castilla y León, perteneciente en su momento al grupo Antena 3, en la década de los 2000. Finalmente, ambas empresas se fusionaron en 2009 para la creación de Castilla y León Televisión, que cuenta con dos canales: La 7 de Castilla y León, que emite para toda la comunidad autónoma; y La 8, que es el nombre empleado para las nueve cadenas provinciales, junto a una más que emite en Ponferrada, la capital de la región leonesa de El Bierzo.

En los canales de la comunidad hay unos programas más generalistas para toda la zona y otros más específicos para cada provincia, conectados siempre con el pasado histórico (remoto o reciente) o con el mundo rural por una mayor proximidad que con otras zonas de España. Pero, a diferencia de las cadenas de la FORTA, no vemos ni seriales ni programas en directo con grandes medios; solo hay producciones modestas (reportajes, talk shows, tertulias…) que muy difícilmente pueden competir con las “grandes” de comunidades tan distintas como Madrid, Aragón o Galicia.

https://www.youtube.com/watch?v=R1wbVEUEdBA&list=PLjAoTbctaQcw4MZhPqEyQYmmPAxWWHWaw

https://www.youtube.com/watch?v=xs4vxNm23IE

CÓMO FUNCIONA UNA TELEVISIÓN LOCAL: EL EJEMPLO DE LEÓN.

Televisiones locales hay muchas en toda España. Y sería mejor no hacer un listado de todas ellas y contar aquí qué programación contiene cada una para que el lector no se aburra y estrelle contra la pared el ordenador o tablet que está utilizando en estos momentos para leer el artículo en su casa o mientras viaja en bus o en el metro. No, lo más adecuado es hablar un poco de un ejemplo concreto de cadena local para ver cómo funciona y qué clase de programación se transmite. Como llevo viviendo veintiséis años de mi vida en la pequeña y tranquila ciudad de León solo puedo hablar del panorama televisivo que hay en mi ciudad de la manera más sencilla posible, así que vamos al tajo.

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Si por algo se caracteriza la ciudad, y la provincia, de León, es por ser un lugar cuya gente siempre quiere marcar diferencias respecto del resto de los españoles. Y los leoneses insisten mucho en demostrarlo en cada momento, con orgullo: cuando hablan del pasado histórico de la ciudad (como la época romana o cuando fue capital del Reino de León durante la Reconquista medieval), cuando defienden las festividades típicas de la zona (como la Semana Santa con su antítesis, la fiesta de “San” Genarín, un borracho histórico de la ciudad), cuando consideran que su catedral es mejor que la de cualquier otra ciudad española, cuando viajan por el mundo mostrando la bandera leonesa y no la de España para enorgullecerse de su presencia a lo largo y ancho del planeta (práctica popularizada por Jesús Calleja) y cuando dicen que es el mejor lugar donde comer grandes tapas de jamón o cecina con vino (lo cual llaman “irse de cortos”).

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Son solo tópicos, pero existe ese sentimiento que tal vez se asocia con lo que se llama “ser cazurro” que, aparte de sus muchas acepciones negativas (ser tosco, malicioso o torpe según el Diccionario de la Real Academia), en su sentido positivo quiere decir “alguien que nunca cede”. Un leonés nunca cederá en su orgullo de ser de León aunque la Cultural y Deportiva Leonesa, el equipo de futbol local al que todo leonés de pro apoya, no haya podido ascender a Primera División desde 1955. O aunque pertenezca a la Comunidad de Castilla y León, considerada por muchos como un engendro territorial que beneficia solo a Valladolid, una ciudad contra la que los leoneses siempre protestan porque el dinero público siempre va a esa ciudad y su provincia y no a la de León, donde la minería del carbón y el negocio ganadero pasan por dificultades. En fin, por ese orgullo cazurro a los leoneses les gusta diferenciarse hasta dentro de esa comunidad autónoma –odian que se les llame “castellano-leoneses”, así que tened cuidado los que no seáis de allí si los llamáis de esa manera- y no han faltado voces autonomistas pro-leonesas partidarias de separarse de Castilla.

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Y ese toque de orgullo leonés se aprecia en su cadena local, La 8 León, antigua Televisión de León. Como muchas otras cadenas de televisión de la comunidad, surgió a partir de 1990 con el fin de transmitir programas sobre la actualidad en León y su provincia junto a la muestra de programas en los que se tratan la vida y costumbres de sus habitantes. Los principios, modestos y divertidos, son un reflejo de cómo empieza cualquier cadena local: con ingenuidad, improvisación, un poco de mala leche, pero siempre con ganas de esforzarse por hacer las cosas mejor. Actualmente se ubica en la Avenida de los Reyes Leoneses, donde también tiene su sede la emisora esRadio León.

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De entre los programas más conocidos de la cadena se encuentran, como todo canal que se precie, las noticias, presentadas a las nueve de la noche por un veterano de la cadena local, Germán Gavela; el programa de actualidad La 8 magazine, presentado por Dani Alfageme y Emma Rosa Posada; El filandón, un programa de tertulia política local y nacional entre otros temas; nuestra versión local de la tertulia deportiva, La jornada; y el pasado, presente y futuro de León, la vida urbana y rural, en otros programas locales (Informe León, Magazine Extra, El Café TV, Correr es vivir –éste no está hecho por presentadores licenciados en Periodismo, sino por los propietarios de un negocio local, la tienda de calzado deportivo Deportes Chorco- o A pie de campo). También está el programa humorístico local, titulado Cazurrines, que mezcla doblajes de películas con reportajes, momentos de cámara oculta y reportajes en los que se ve la vida nocturna local y, por si no fuera suficiente, alguna que otra entrevista y reportajes sobre el pasado de León realizados por gente que estudió conmigo en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León y a quienes mando un saludo muy afectuoso.

https://www.youtube.com/watch?v=TT67tAZFqrg&list=PL3BE5CB767FD40DCB&index=21

https://www.youtube.com/watch?v=BWydpD5_1SI&list=PL3BE5CB767FD40DCB&index=38

Por lo general, lo que presenta La 8 León no dista mucho de lo que se puede ver en cualquier cadena local. En general es un medio humilde que muy difícilmente puede competir con las grandes cadenas generalistas, pero que está ahí para hacer un servicio público a un número muy reducido de habitantes, para ser exactos en toda la parte oriental de la provincia de León hasta la región de la Maragatería, con capital en Astorga. Ponferrada, y la zona de El Bierzo, son harina de otro costal, porque allí hay gente que, por su proximidad hacia Galicia –la Televisión de Galicia se emite allí por esa razón-, tiene un poco de esa cultura local. Sin embargo, las características de su televisión local, La 8 Ponferrada, se parecen a las que tenemos aquí: pocos medios con un personal deseoso de informar, entretener y mostrar lo propio.

https://www.youtube.com/watch?v=VTTQyl8O2V4

https://www.youtube.com/watch?v=Tcpno6Qd4IM

“JORGE, ¿QUÉ ESTÁ PASANDO AHORA?” EL FUTURO Y LAS CONCLUSIONES.

29 de noviembre de 2013, casi a las doce y veinte de la mañana. El gobierno autonómico valenciano, salpicado por numerosos casos de corrupción y endeudado por la crisis, decide cerrar Canal Nou después de varios años de mala gestión y despilfarro de dinero público. Muchos de sus trabajadores, cansados de la manipulación institucional y de mostrar una visión que no era la que se correspondía con la realidad de la Comunidad Valenciana, deciden emitir en directo, antes del cierre, todas sus quejas y su indignación hacia el estado de cosas en el que estuvieron sometidos durante casi más de diez años.

El ambiente, que no se oculta ante las cámaras, es de enfado y de desesperación: nadie quiere que se cierre Canal Nou, nadie quiere irse a la cola del paro y por lo tanto nadie quiere abandonar un lugar en el que ha compartido buenos y malos momentos con sus compañeros de trabajo. Los agentes de policía entran en el edificio y la prensa informa sobre lo que está sucediendo en los estudios, al filo de la noticia. Uno dice, momentos antes del cierre en negro: “Jorge, ¿qué está pasando ahora?”. Esa pregunta, y esas imágenes, casi han pasado a la historia reciente de la televisión española y han simbolizado el fin de una era de las televisiones autonómicas y el comienzo de otra muy diferente.

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Aunque aparentemente –y solo aparentemente- lo peor de la crisis actual ya ha terminado y el país ha cambiado mucho con tantas elecciones, España sigue manteniendo su modelo de televisiones autonómicas, reajustando los directivos sus plantillas en ocasiones por el interés del partido en el poder y otras veces por la acuciante necesidad de recuperar la audiencia perdida después de tantos años de mala gestión. No obstante, y a pesar de que el modelo no es perfecto del todo y de que no hay una gran uniformidad entre las diversas cadenas, todas ellas han mostrado la evolución histórica de España. Nos han permitido ver la idiosincrasia de cada territorio, a veces en directo, a veces en forma de ficción, a veces a través de una tertulia. Por ende, han provocado que nos hagamos varias preguntas relacionadas con las televisiones autonómicas y, a su vez, con este modelo de organización territorial nacional y sus consecuencias. Lo mejor sería responderlas todas poco a poco.

1ª. ¿Pueden las cadenas autonómicas emitir programas en dos idiomas sin que haya roces entre comunidades lingüísticas?

Uno de los temas más controvertidos que han surgido al respecto del reconocimiento de lenguas españolas como cooficiales –el catalán, vasco, gallego, valenciano, etc.- es el de cuál de estos idiomas, si el español o la lengua cooficial, han de emplearse en los servicios e instituciones públicas. El asunto ha generado mucha polémica, por ejemplo, en el terreno de la educación, donde no se sabe cuántas horas de clase hay que dedicar a un idioma u otro, con el agravante de que el inglés ya se ha convertido en una lengua de obligado aprendizaje en muchas asignaturas al introducirse un modelo de enseñanza bilingüe mal entendido y aplicado en España. La situación ha llegado hasta tal punto que muchos padres no saben qué se les enseña a sus hijos: si Matemáticas, o inglés, o catalán, u otra cosa.

En el caso del mundo de la televisión autonómica nos encontramos con que, para muchas zonas de España, siempre ha habido el predominio del español. En otras zonas, como en el País Vasco o en Navarra, la cuestión se ha podido resolver con facilidad: hay dos canales, uno para la audiencia que habla el euskera y otro para la audiencia de habla española. Pero en regiones como Cataluña ha dominado la lengua cooficial sin que se atienda al español, y en la Comunidad Valenciana han sido constantes las disputas entre el predominio, o del valenciano, o del español, en la emisión de unos programas u otros.

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Esta frase del filósofo Jeremy Bentham podría aplicarse al contexto de cualquier país: un servicio público, como una cadena de televisión, no puede ejercer su verdadera función si no es atendiendo a los intereses del espectador como base para hacer un buen servicio a la comunidad. Por lo tanto, y al haber diversas autonomías españolas con más de una lengua, mi respuesta a la pregunta de arriba es la siguiente: creo que, más que seguir en la línea de qué idioma debería o no predominar en la programación de una cadena, en cada comunidad autónoma se deberían evitar los choques entre comunidades lingüísticas por medio de la creación de una mayor variedad de canales, como han hecho vascos y navarros.

Por ejemplo, si yo viviese en Cataluña me gustaría tener muchas opciones para elegir qué quiero ver con mi mando a distancia. Puedo ver un programa de actualidad por la TV3, intentando aprender la lengua catalana para enterarme de lo que pasa, o ver otra cosa diferente en el Canal 33, atreviéndome a ver alguna serie de ficción doblada a ese idioma. Podría incluso ver otra cadena sobre la vida en Cataluña enteramente en mi idioma, o que combine la programación en lengua catalana con la que está en lengua española. Todas esas iniciativas pueden recaer en grupos mediáticos privados o independientes que pueden crear esas cadenas de televisión para que cualquier telespectador escoja lo que desea ver. Cuanta más variedad, mejor, y más aun si quienes están detrás de las cámaras tienen la sensibilidad que hace falta para que el espectador se informe, aprenda y disfrute y no sea politizado por unos o por otros a partir de la cuestión lingüística.

2ª. ¿Han sido fieles los gobiernos autonómicos a la hora de mostrar cuáles son las señas de identidad de los españoles de distintas regiones?

La respuesta es muy sencilla: depende de en qué región o comunidad autónoma se viva. Cataluña, el País Vasco, Galicia o Madrid son regiones que cuentan con una cultura e idiosincrasia muy singular, como Andalucía, Asturias o las Islas Canarias, que han podido ajustarla al tipo de televisión que realizan sin ningún problema. A pesar de las diferencias geográficas o históricas, todos esos elementos se han representado de un modo más o menos fidedigno en las cadenas autonómicas. Ha existido, en estos últimos treinta años, un afán por parte de las regiones españolas por marcar distancias del resto, de singularizarse, de que no solo hay una cultura televisiva nacional y generalista, sino también autonómica, como muestra de las señas de identidad de esa región.

Pero hay otras regiones españolas donde se han intentado, por medio de esos medios de comunicación, crear señas de identidad autonómicas con las que no todo el mundo se siente identificado por una razón muy evidente: se perciben como artificiales y parece que no tienen nada que ver con el pasado y la cultura propia de cada región. Es lo que pasa con las zonas situadas en el interior peninsular. Por ejemplo, una parte de los habitantes de la provincia de León no quieren seguir siendo parte de la Comunidad de Castilla y León, dado que históricamente existió una región leonesa conformada por las provincias de León, Zamora y Salamanca, heredera del antiguo reino integrado en la Corona de Castilla. Pero resulta que también hay otra parte de la población de las provincias castellanas que quiere que haya una autonomía castellana separada de León. Tanto desde un lado como desde el otro han surgido movimientos autonomistas –de izquierdas y de derechas- partidarios de la constitución de autonomías correspondientes con cada región histórica.

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Se podría concluir con la afirmación de que coexisten dos realidades geográficas en España, como en cualquier país del mundo: una político-administrativa con fronteras claras entre regiones, y otra de límites culturales más difíciles de precisar, donde se han asentado firmemente culturas regionales. Pretender fusionarlas con las culturas de otras regiones es una tarea muy difícil y también requiere su tiempo, algo que se intenta “acelerar” con las cadenas autonómicas y que no ha tenido resultados hasta el momento. El caso, de todos modos, es el mismo: se ha intentado crear un sentimiento común castellano-leonés que no tiene sentido porque existe una vinculación diferente al pasado y a las tradiciones desde ambas zonas.

Y la realidad es que lo que se ha mostrado con veracidad, a través de esas cadenas autonómicas, no han sido las señas de identidad autonómicas, sino las regionales o provinciales; no las que ha creado el régimen autonómico, sino las que han ido pasando de padres a hijos, muchas de ellas de origen rural. En el caso del norte de Castilla, el director burgalés Antonio Giménez-Rico (1938) mostró la idiosincrasia real de esa zona, diferente a lo que un gobierno autonómico pretende crear, en la adaptación que hizo en 1986 de la novela de Miguel Delibes El disputado voto del señor Cayo.

https://www.youtube.com/watch?v=VAaudNjr_Rc

https://www.youtube.com/watch?v=FQWLR0MC3pQ

3ª. ¿Pueden despolitizarse las cadenas autonómicas?

Sí y no. ¿Por qué doy esta respuesta? Vamos a ver: es una buena idea despolitizar cualquier cadena televisiva, ya sea nacional o autonómica. Se garantiza a los telespectadores la existencia de un verdadero servicio público –no ideologizado- que sea imparcial con la información que transmite a una audiencia más o menos numerosa y no existen trabas a la creatividad para desarrollar nuevos programas o contenidos. Sin embargo, no se quiere despolitizar a las cadenas autonómicas porque un gobierno autonómico, como el gobierno nacional, necesita siempre de una herramienta mediática para dotarse de prestigio y para garantizar su estabilidad ante la población durante un periodo determinado.

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Sobre todo ahora más que nunca, dado que vivimos en la era de la imagen. Hay pantallas por todas partes, se puede acceder a cualquier información en cualquier momento y lugar y todos estamos conectados, de modo que la existencia del gobierno catalán, o extremeño, o canario depende un poco de lo que se emita y de cómo representa sus actos y discursos. Esta moda de dirigirse a la población y de mostrar cuánto bien ha hecho tal gobierno en el poder para con su pueblo se ha incrementado en los últimos años y, con la excepción de Castilla y León, todos los presidentes autonómicos lanzaron, durante la Navidad, sus discursos ante la población en el año 2015 (salvo en el caso del presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, que lo hizo directamente por internet).

https://www.youtube.com/watch?v=iq2BM3GME2M

https://www.youtube.com/watch?v=sUz7YnXEV8A

https://www.youtube.com/watch?v=qDwr9iBsTBU

https://www.youtube.com/watch?v=aa_1bUMGCog

Pero, ¿qué puede pasar si una cadena es despolitizada? Es muy difícil que mantenga ese nuevo estatus, ya que necesita de una fuente de financiación permanente complicada de conseguir, y un gobierno puede garantizarla… si el medio comulga con la ideología del partido al frente de las instituciones. Tampoco debemos olvidar que la televisión es también un negocio; dispone de un ámbito empresarial en el que participan diversas productoras y grupos mediáticos. Cualquier inversor o empresario puede acceder con facilidad al control (o mejor dicho, “comprar”) un medio público despolitizado o poco controlado por un régimen autonómico si cuenta con información privilegiada sobre el funcionamiento de la empresa de radiodifusión que emite esa cadena; información que podría estar en manos de líderes políticos que conocen a ese empresario y que, dejándole al frente de ese grupo, le resulta más fácil controlarla. Por lo tanto se privatiza y es controlado indirectamente por ese gobierno. Aunque puede pasar también que pase a formar parte de otro grupo mediático que no para de crecer absorbiendo tantos periódicos, emisoras de radio y otros medios. La estrategia no es nueva: ya la puso en marcha Charles Foster Kane (Orson Welles), desde unos comienzos humildes e ingenuos, en Ciudadano Kane (1941), como el de cualquier cadena de televisión.

https://www.youtube.com/watch?v=icHwBmQxMwk

https://www.youtube.com/watch?v=0LG0Jch1OVc

Como con la primera pregunta, yo creo que la solución, más que en crear medios despolitizados, estaría en crear más variedad de canales que proporcionen distintas informaciones al espectador. Los brazos controladores de un gobierno o de un grupo empresarial, aunque pueden abarcar mucho, no pueden cogerlo todo, porque siempre hay un resquicio –muy pequeño, pero significativo- de libertad en la prensa, radio, televisión o internet. La clave está en que, en forma de un simple mando a distancia, nosotros tenemos un control que debemos utilizar para acceder a todo lo que queramos ver. Pero incluso en estos tiempos de TDT cada vez más parcelas de control televisivo siguen en manos de éstos grupos. En cuanto se haya superado la crisis económica puede haber una gran eclosión de canales independientes que, como un ciclo de eterno retorno, sean absorbidas por los peces grandes hasta que vuelvan a surgir nuevas cadenas humildes.

4ª. ¿Qué es más importante: la singularidad excluyente de cada comunidad autónoma o su interrelación unitaria en el mundo de la televisión?

Aquí necesito explicarme un poco más, porque la cuestión requiere tratarla con delicadeza. Algo excluyente es algo que deja fuera o rechaza algún patrón de ideas, comportamientos, creencias o visión de las cosas. Y lo singular se define como lo raro o único en algo o alguien, pero sin que por ello tenga que ser excluyente hacia todo lo ajeno. Las singularidades –una identidad, una procedencia, una pertenencia…- se vuelven excluyentes cuando damos más importancia a lo nuestro que a lo de los otros, en ocasiones por miedo, en ocasiones por celos hacia lo ajeno, porque la pérdida de algo que es nuestro puede hacernos inútiles, incomprendidos, marginados. De ahí que emerjan los nacionalismos exacerbados, que han causado múltiples guerras en los siglos XIX y XX por esa mezcla de miedo y odio.

En el caso de España las singularidades entre regiones son más grandes que en otros países europeos por una razón muy sencilla. Territorialmente, nuestro país presenta una geografía muy complicada; cuenta con numerosas cordilleras montañosas que separan unas regiones de otras y que han impedido un contacto fluido y permanente entre ellas durante siglos, reforzándose más la propia idiosincrasia dentro de cada zona en lugar de que cuajase, completamente, una uniformidad cultural sobre todo el país por la mera absorción de una región sobre todas las demás, aunque intentos nunca han faltado y siempre desde la antigua Corona de Castilla.

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Hoy en día no dependemos tanto del territorio y estamos mejor conectados entre nosotros, haciéndose posible la creación de una cultura nacional más extendida y aceptada. Pero esas singularidades han pervivido en el tiempo y se han plasmado en la televisión, como con otros medios y manifestaciones artísticas y culturales, vislumbrando la mentalidad de cada zona. El mantenimiento de ese distanciamiento entre regiones, una cultura mediterránea tendente hacia la extroversión y el rigor del tradicionalismo católico han provocado que España sea un país en donde existe un constante choque de egos y de manías, un lugar donde estamos permanentemente, pero ahora con más sutilidad, en conflicto, tanto con los demás, como con nosotros mismos, porque no aceptamos lo ajeno dado que atenta contra nuestro orgullo.

Hay una secuencia de una película, La piel quemada (Josep María Forn, 1966) donde, a pesar del comentario filosófico en off, se ve el enfrentamiento entre los inmigrantes andaluces que, atraídos por la prosperidad de la región, viajaron allí para trabajar, y un sector de la población catalana que, incluso durante el Franquismo, no renunció a sus convicciones e idioma para echar y despreciar a quienes eran “charnegos”. La presencia de otros españoles, con su música, habla y jerigonza, resultaba incómoda para estos senyorets. Además, ese comportamiento hostil era típico en Cataluña y en cualquier otra zona de España: por ejemplo, ¿cuántas veces hemos visto a la gente de los pueblos desconfiando de la gente de la ciudad, o a la gente de la ciudad menospreciando a la de los pueblos?

Me atrevería a decir que esa hostilidad es común a todos los españoles. Siempre se ha revestido bajo la bandera de algún nacionalismo periférico, creencia religiosa, ideología política o afición particular hacia algo (como un equipo de fútbol o un modo de convivencia distinto) que conduce a una confrontación innecesaria. Ese sentimiento ha impedido el asentamiento de una verdadera mentalidad democrática en España, y por eso el debate sobre en qué lengua se han de emitir los programas de canales autonómicos no se ha resuelto en algunas regiones. Tampoco se ha resuelto el debate sobre una verdadera libertad de prensa televisiva que acabe con un excesivo oligopolio en el sector, y ni tan siquiera el de garantizar una buena convivencia, tanto entre regiones españolas, como dentro de ellas.

https://www.youtube.com/watch?v=KB2nsR1dfYg

https://www.youtube.com/watch?v=5o8iXOPitkg

https://www.youtube.com/watch?v=E_rMC065_6A

¿Dónde estaría la solución? Pues como se ha mostrado en La piel quemada, e incluso en la bilogía de los Ocho apellidos (Emilio Martínez-Lázaro, 2014 y 2015), en convivir y en no dejarse llevar por el orgullo, aunque sea muy difícil, por medio de una aceptación de los errores y las ventajas de cada pueblo, y compensar los defectos con aquello que pueden cubrir los españoles de otras zonas. Es decir, en hacer autocrítica con lo regional como se ha hecho desde Vaya semanita, y en asumir que no estamos solos en cada comunidad autónoma, que también hay un mundo más allá en el que todos podemos participar. Las televisiones autonómicas pueden lograrlo de muchas maneras, por ejemplo, estableciendo acuerdos de complementariedad laboral y de información entre todas ellas, o que se vuelvan a emitir cadenas autonómicas en otras autonomías para permitir una mayor variedad televisiva en la parrilla de cada hogar.

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Creo que así se podría pasar a lo que me refiero como interrelación unitaria. No estamos solos, cada uno aporta cosas de su tierra que pueden combinarse con las de las demás y, si podemos intercambiar información para garantizar un servicio público al mayor número de telespectadores posible, entonces el modelo de televisiones autonómicas ya no sería tan cerrado. Habría una unidad en el sentido de que todos aceptaríamos el hecho de que vivimos en España, de que tenemos los mismos problemas a pesar de nuestras singularidades, y que esas mismas singularidades son la herramienta esencial para que cada uno eche una mano en todo lo que pueda en cualquier lugar y momento. Lo que habría que combatir, en todo caso, es el espíritu excluyente creado por unos u otros y que ha desprestigiado el sistema autonómico.

5ª. ¿Cómo se ha ido reflejando la evolución histórica de cada parte de España?

Desde la aprobación de la Constitución de 1978 hasta hoy, las cadenas autonómicas no han dejado de reflejar el progreso democrático, económico y social de España asociado a la reivindicación de las señas de identidad regionales. Estos temas fueron el punto en común de todas las cadenas autonómicas hasta que, a partir de la década de los 2000, aparecieron programas más críticos con todo lo que pasaba en cada autonomía y en España. Con la crisis económica de 2008 no ha llegado a haber una crisis general del sistema, pero sí parones y reestructuraciones del sistema televisivo –se sabe que a finales del 2016 Canal Nou volverá a emitir en la Comunidad Valenciana después de su cierre en 2013. Ahora todo lo propio se muestra tal vez desde una óptica menos ingenua y optimista como durante la de 1980, como si la idea de “progreso” bajo la que hemos vivido todos estos años no fuese real, sino como un sucedáneo, una imagen falsa en la que creímos casi a ciegas hasta la llegada de la crisis.

Las diferencias residirían en el tipo de programación, contenido y presupuesto con el que se dotan estas cadenas. Habría un modelo “FORTA” (ETB, TV3, Televisión de Galicia, Telemadrid…) con programas que han ido ganando en variedad, calidad y audiencia, junto a unos buenos profesionales del audiovisual en el país, una importante asignación presupuestaria, y que ha conseguido integrarse completamente en la idiosincrasia de cada autonomía, potenciándose bien desde los dramas de ficción (como TV3), bien desde los reportajes (Canal Sur) y el directo televisivo (Telemadrid), bien desde la tertulia o desde la comedia (ETB). Pero también habría modelos más modestos en el resto de España, como el de Canal Extremadura o Castilla y León Televisión, con una financiación muy reducida y con poca audiencia por esa calidad inferior.

https://www.youtube.com/watch?v=QQ5EvLLxP9E

Siendo más concretos, el modelo “FORTA” ha sido el más competitivo con las cadenas generalistas, y lo que es más importante: ha sido muy influyente en la evolución de la televisión española de los últimos treinta años. ¿Cuántos programas, primero autonómicos, luego generalistas, han cambiado el tipo de programación nacional? ¿Cuántos profesionales formados en estas cadenas trabajan ahora en las “grandes” como La 1, Antena 3 o Telecinco? ¿Y cuánta audiencia tiene su programación respecto a la que emiten las generalistas? Lo que ha habido, posiblemente desde la década de 1990 hasta hoy, es una revolución de la tele nacional iniciada desde abajo, y los resultados son más que estimables: basta con ver el éxito que han tenido series como Doctor Mateo (2009-2011) o Allí abajo (2015) para comprender que las historias universales son más creíbles cuando la ambientación es más local.

Independientemente de las cadenas y de la programación existente, el modelo de televisiones autonómicas no está muerto; al contrario, está más vivo que nunca. Parece que ahora ha entrado en una especie de adolescencia en la que se hace muchas preguntas acerca de cómo ha vivido y qué es lo que va a hacer el día de mañana a raíz de la crisis de 2008. Y es que el modelo de televisión español, en general, ha cambiado con las transformaciones del país a nivel nacional. Tal vez en algunas zonas más dinámicas como Madrid, Cataluña, Aragón, el País Vasco, etc., las transformaciones han sido más tempranas por el peso de una realidad más urbana o metropolitana, pero en el interior peninsular (Castilla y León, Extremadura, Cantabria…) el cambio tarda en llegar por la vigencia del pasado rural. Recientemente han surgido muchos debates, estudios y coloquios desde las universidades acerca de cómo ha de ser el modelo de canales autonómicos, como éste organizado por la Universidad de Valencia, en colaboración con la de Guadalajara (México) en mayo de este año.

https://www.youtube.com/watch?v=vcUiWX_mmto

De todas maneras, las televisiones autonómicas han de cambiar de tal modo que entre las comunidades autónomas no haya demasiadas fronteras entre los españoles. ¿En qué sentido han de hacerlo? Comenzando con reconocer que son cadenas autonómicas, pero también españolas; en que pueden emitir en cualquier zona del país para atender al mayor número de telespectadores, no solo de sus tierras natales, sino también de otras zonas. Porque la televisión, como la sanidad o la educación, son servicios públicos que han de atender a todos por igual. Esto, por supuesto, es una utopía; ningún presidente de una cadena autonómica y, por ende, ningún gobierno autonómico, estará interesado en emitir fuera de Madrid, o de Galicia, o de las Islas Baleares, a toda España. Puede ser porque tal vez no tengan tanta audiencia fuera de sus tierras natales, lo cual es lógico: ningún leonés vería la programación de TV3 o de Televisión Canaria en su comunidad autónoma por la barrera idiomática y/o cultural entre ellas.

Las soluciones podrían ser tres: o la creación de canales nacionales a través de la TDT como hicieron con el desarrollo de cadenas internacionales que se ven por medio de Movistar Plus –el antiguo “Plus para el salón”-; o que más de una cadena trabaje conjuntamente para crear una gran cadena con contenidos de más de una autonomía (una especie de “Canal FORTA” o similar); o simplemente que, por proximidad territorial, se vuelvan a emitir algunas cadenas autonómicas según en qué comunidad se encuentre el telespectador, como emitir Telemadrid, la TPA o la ETB 2 en Castilla y León junto a Castilla y León Televisión, y luego incrementar el número, partiendo desde la mayor proximidad hasta la menor.

De momento tenemos que conformarnos con la cadena de la autonomía en la que hemos nacido y seguir dependiendo de las cadenas generalistas para ver esos programas. ¿De verdad? Pues no, porque ahora se puede acceder a todo ese contenido por internet, que ha facilitado tantas cosas que, al final, acabaremos renunciando a la propia televisión. O mejor dicho: con esa nueva tecnología la televisión, como con el cine, dejará de serlo en el sentido tradicional de la palabra. Ahora está en todas partes por medio de cualquier dispositivo, superando cualquier frontera. Dejando las consideraciones económicas a un lado, tal vez el modelo de Comunidades Autónomas esté en crisis porque internet ha traspasado cualquier barrera física; e incluso ha transformado el concepto tradicional de todo lo que está en nuestro entorno. Tarde o temprano se llegará a la creación de un mundo artificial para nuestros sentidos, llámesele “cibernación”, llámesele “Matrix”, en el que la división autonómica, y entre países, desaparecerá. Y como decían en El disputado voto del señor Cayo, será entonces cuando ya no sepamos ni para qué sirve la flor del saúco y lo regional desaparezca…hasta regresar bajo otra forma. Todo es posible, pero está cada vez más cerca de lo que pensamos.

https://www.youtube.com/watch?v=_nJHZWTMstg

https://www.youtube.com/watch?v=SJrkhNskaUs

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Comentarios

  1. Sancho P.

    ¡Madre mía que pedazo artículo! Mi más sincera enhorabuena al autor por semejante trabajo. Muy bien redactado.

    • Íñigo

      Hola Sancho. Muchas gracias por tus palabras y por leer el artículo. Un saludo.

  2. Miguel Ávalos

    Didáctico, con anécdotas curiosas y divertidas, fechas históricas tanto para bien como para mal(Lo de Canal Nou es una mancha en la historia de las televisiones y todo por culpa de esta pandilla de chorizos), datos vitales acerca de la progresión que han tenido los canales autonómicos y de cómo han tratado de visualizar las características de cada Comunidad Autónoma, cuestiones muy interesantes y relevantes acerca de quienes controlan el negocio de la televisión, que les interesa, que no y porque motivo/motivos.
    Y por si fuese poco perspectivas muy interesantes de cara al futuro sobre como pueden/deben ser los canales.
    Yo personalmente creo que mejor que hayan varios por cada Comunidad, de este modo aquellas que tengan dos idiomas(mi Comunidad Autónoma es un ejemplo, Comunidad Valenciana) podrán promover las dos, cosa que de alguna manera es también un deber ético y moral pienso yo.
    Además también haces hincapié en el hecho de que Internet ha ido ganando cada vez más territorio y eso no puede hacer más que aumentar.

    TU ARTÍCULO LO TIENE TODO ÍÑIGO
    UN CURRAZO IMPRESIONANTE
    11 SOBRE 10
    ENHORABUENA Y GRACIAS, TODO UN PLACER HABERLO LEÍDO

    • Íñigo

      Muchas gracias por leer y comentar, Miguel. Espero con ganas un próximo artículo tuyo. Un saludo.

  3. Irene Feito

    No me suele ocurrir, pero en este tema lo tengo clarísimo: las televisiones autonómicas son vergonzosas herramientas de propaganda para los gobiernos regionales, algunos de ellos -Ctatsaluña, Baleares, Euskadi-, las utilizan como un elemento más de ingeniería social para fomentar odio a nuestro país.

    Otro impresionante artículo de Iñigo Bolao. Impreisonante y dando que hablar y pensar.

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