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La película más importante de la historia (Parte II)

Por Borja Álvarez “Jita”

Al margen de la fotografía, el filme también fue innovador en otros campos. En el sonido (no hay que olvidar que Welles provenía del teatro y de la radio) hay que destacar los cortes sonoros que camuflan las elipsis temporales.

Cito un caso: la secuencia en la que Thatcher entrega a Kane (niño) su regalo de navidad y este le dice: “Feliz Navidad. Thatcher responde en contraplano: “Y próspero año Nuevo. En el diálogo hay una continuidad sonora lógica, pero en la acción hay una elipsis de muchos años, puesto que Kane ya se ha hecho adulto.

Y con el maquillaje ocurrió lo mismo, ya que nunca antes se había visto unos personajes tan bien envejecidos o rejuvenecidos. Sirva como ejemplo Everett Sloane, que con 22 añitos parecía un anciano de verdad. Ya quisieran muchas películas de hoy en día alcanzar ese nivel.

La película también fue innovadora en su narrativa no lineal, contándola del final al principio utilizando unos magníficos flashbacks. Decía Roger Ebert que podrías verla cien veces y no ser capaz de recordar que viene después.

Welles rodó 16 horas al día durante 3 meses. La idea de los contrapicados la sacó de los planos de  La diligencia de John Ford, la cual vio más de 40 veces. El montador fue un desconocido por aquel entonces Robert Wise (Sonrisas y lágrimas, West side story) que con apenas 24 años consiguió unas transiciones –mención especial al encadenado del retrato fotográfico- perfectas. Las actuaciones, pese a que muchos de los actores eran debutantes en el cine también rayaron a un gran nivel.

Podríamos seguir añadiendo detalles que hacen de Ciudadano Kane la película más importante de la historia. Y digo importante, y no la mejor, porque me gusta seguir pensando que el cine es cuestión de gustos. Sin ir más lejos, ese mismo año John Ford firmaba Qué verde era mi valle (película que arrebató el Oscar a Ciudadano Kane) y si  tuviera que elegir entre las dos, me quedaría con la de Ford. Quizás porque tiendo más a lo emocional (sin olvidar lo técnico y artístico por supuesto) pero dónde no puede existir el debate, es en el valor cinematográfico que Ciudadano Kane tiene en la historia del cine.

Welles fue un rupturista, marcó un antes y un después, pero al mismo tiempo asentó el lenguaje cinematográfico visto hasta la fecha. Cogió el relevo del cine mudo y enseñó al mundo el carácter precursor de las nuevas olas que llegarían años después. La película tiene sus detractores y puedo entender que con ojos de hoy no pueda parecer gran cosa, pero hay que situarse en el año 1941 y en la influencia posterior que tuvo la película. En pocas palabras: Ciudadano Kane es la puerta al cine moderno.

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Su argumento es conocido por todos, no en vano Rosebud (¿Sabían que así llamaba Hearst a las partes íntimas de su esposa?) es probablemente el Macguffin más emblemático del séptimo arte. Los ideales perdidos, la felicidad de la infancia, el poder, la grandiosidad (Xanadú es todo un icono), la decadencia y el mundo del periodismo son algunos de los numerosos temas que abarca la película.

Sin embargo, a Welles le costó caro tanta osadía, la película fue un fracaso en taquilla (aunque recibió buenas críticas) entre otras causas por las trabas que puso Hearst, ya que no le gustó nada que el personaje de Charles Foster Kane estuviera basado en él.

Llegó a “vetar” los Oscars y la película sólo ganó la estatuilla al mejor guión original. Guión por cierto que tiene un fallo garrafal muy curioso. Ocurre cuando el protagonista muere y dice la palabra Rosebud, detalle que desencadena que todo el mundo quiera averiguar el significado de dicha palabra. El fallo tiene lugar en el momento en el que pronuncia la palabra, ya que el protagonista esta sólo en la habitación. Después entra una enfermera, pero es imposible que hubiera escuchado algo. Ya ven, hasta la película más importante tiene sus fallos.

La película dejó de emitirse en los cines y en los años posteriores la reputación de Welles se hundió. Años después en Francia cosechó excelentes críticas de futuros cineastas como Truffaut o Goddard. Pero no fue hasta su reestreno en USA en la década de los 50, cuando la película pasó a ser denominada como la gran película americana y a encabezar desde entonces la mayoría de listas de las mejores películas de la historia.

Welles fue una víctima del sistema, la RKO violó su contrato en su siguiente película, El cuarto mandamiento, ya que no pudo contarla como el ideó. Mientras estaba en Brasil filmando los carnavales de Rio, la RKO (a través de Robert Wise) mutiló la película con diferentes cortes y filmó otro final. Welles no volvió a dirigir la palabra a Wise nunca más. Fue despedido, el FBI llegó a investigarle por comunismo -el presidente Hoover y Hearst era íntimos amigos y este último seguía empeñado en acabar con el director- y se marchó a Europa.

Orson dejó otras grandes películas como La dama de Shanghái (la cual rodó gracias a su mujer Rita Hayworth), Sed de Mal (su majestuosa opening scene es una de las razones por las que cualquier cinéfilo querría ser director de cine) o su fantástica interpretación como Harry Lime en el El tercer hombre. Pero desafortunadamente su carrera siempre estuvo acompañada de problemas de producción, pleitos financieros y un ritmo de trabajo casi inhumano que mermó su salud. Algunos incluso se atreven a señalar el paralelismo de destinos entre el personaje de Ciudadano Kane y el de Welles en la vida real. Se refugió adaptando al cine obras de su amado Shakespeare, como por ejemplo Campanadas a medianoche, la cual rodó en España. En 1971 ganó el Oscar honorífico -no fue a recogerlo- y falleció en Los Ángeles en 1985.

Me gustaría terminar con dos preciosos detalles:

-   El primero es como saben el amor de Welles por nuestro país. Por ello sus cenizas fueron esparcidas en la finca Recreo de San Cayetano en la localidad malagueña de Ronda. Finca que perteneció al ex torero Antonio Ordoñez, íntimo amigo del director. Además, en una entrevista le preguntaron en que lugar del mundo echaría raíces. Esta fue su respuesta:

- Y el segundo es que en 1982 Steven Spielberg compró por 45.000$ uno de los tres trineos que se usaron en el filme y declaró:

Rosebud dará vueltas sobre mi máquina de escribir para recordarme que en las películas la calidad es lo primero.

Comentarios

  1. Enrique Fdez. Lópiz

    Cuando yo empezaba a ver cine de adultos, lo cual fue muy pronto, vi Ciudadano Kane varias veces, y a pesar de mi corta edad, me subyugaba. Por eso quiero agradecer tu magnífica crítica, y me he podido reír a gusto con la excéntrica elección de Ávila como elección de residencia de Welles. En cuanto pueda, yo también escribiré sobre esta cima del cine. Saludos amigo. Enrique

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