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Kirk Douglas ¡Felicidades por su centenario!

Por Enrique Fernández Lópiz

1. Breve semblanza

Issur Danielovitch Demsky, de nombre artístico Kirk Douglas (Ámsterdam, Nueva York, 9 de diciembre de 1916), cuya biografía tituló El hijo del trapero ha cumplido ya cien años. Nació en el seno de una humilde familia. Kirk era el único hijo varón de Jacob y Channa, judíos analfabetos que emigraron de Mogilev, en Bielorrusia, a Nueva York. Resultó que su padre los abandonó cuando Douglas tenía cinco años. Entonces, fue él mismo el que se tuvo que hacer cargo de sus seis hermanas y de su madre, trabajando pero sin abandonar sus estudios, incluida la enseñanza superior que se costeó trabajando de jardinero en la Universidad St. Lawrence de N.Y. donde alcanzaría el equivalente a nuestro Grado en Filosofía y Letras («Bachelor of Arts»). En sus años universitarios, e incluso en el secundario, ya participaba en obras de teatro, declamando poemas e incluso como un importante luchador en plan circense. También estudió con beca en la Academia Norteamericana de Arte Dramático de N.Y., y durante su estancia ejerció dando clases de arte dramático a los niños del Centro. Durante el verano actuaba en teatros de estación. En esas actuaciones ya profesionales, con 23 años, es cuando adoptó su nombre artístico. Dispuesto a triunfar en Brodway, debutó en 1941 en una obra de título Spring Again, protagonizada por Sir Charles Aubrey Smith, y en 1942 participó como regidor en la obra Las tres hermanas de Katharine Cornell. Tampoco se libró de luchar en la Segunda Guerra Mundial en ese mismo año de 1942, incorporándose a la Armada de los EE.UU. donde se graduó como alférez. Licenciado con honores, volvió a Nueva York.

2. Los comienzos en su carrera cinematográfica

Justamente a la vuelta de la guerra, Douglas inicia su netamente profesional y de primer orden en el teatro, llegando a sustituir a Richard Widmarck en una obra titulada Kiss and Tell. Tras sucesivos trabajos, entre otros en la radio, la bellísima y gran actriz Lauren Bacall, a quien había conocido tiempo atrás, lo recomendó a un cazatalentos de nombre Hal B. Wallis. De esta guisa, Douglas realizó una prueba en la que también participaron los igualmente principiantes Montgomery Cliff y Richard Widmark, consiguiendo un papel en el film The Stange Love of Martha Ivers (“El extraño amor de Martha Ivers”), 1946, dirigida por Lewis Milestone, compartiendo trabajo junto a la inmensa Barbara Standwick, entre otros. Su carrera fue en ascenso desde entonces y llegado el año 1949 interpretó a un boxeador en la cinta de Mark Robson, El ídolo de barro, cuyo expresivo trabajo cargado de carácter le valió la nominación al Oscar de la Academia. Fue ahí que sus ideas de izquierdas se hicieron conocidas en su ámbito, lo cual no fue muy positivo para él, en líneas generales. De hecho ni le dieron el Oscar ni se lo darían nunca, salvo como homenaje a su carrera como luego diré.

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En 1951 se divorcia de su primera esposa Diana Dill y tras un recorrido de flor en flor con diferentes mujeres, contrajo matrimonio con Anne Mars Buydens, una agente de prensa con quien tuvo dos hijos, Peter y Eric, y con la que continúa su unión felizmente. «La amo», dice al referirse a Anne, «ella me ha dado la estabilidad en un mundo de locos», explica Kirk, que no tiene más que palabras de afecto y agradecimiento hacia su esposa. «Tuve la suerte de encontrar a mi alma gemela y creo que nuestro matrimonio es maravilloso».

En 1954 se produce su participación en la película Dysney, 20.000 leguas de viaje submarino, y en 1955 en Hombres temerarios de Henry Hathaway, sin olvidar La Pradera sin Ley de King Vidor, lo cual no sólo lo consagra sino que por fin Douglas puede fundar en 1955 su propia productora cinematográfica Bryna (en honor a su madre), realizando su primera película como productor: Pacto de honor, 1955, dirigida por André De Toth. Finalmente, el unánime reconocimiento de la crítica vendría por su participación en El loco del pelo rojo (1956) que dirigiera Vicente Minelli, quien por cierto siempre habló maravillas de Kirk. Luego vendría el memorable Stanley Kubrick a quien ayuda y con el que trabaja en una película antológica: Senderos de Gloria, 1957, film en el que Douglas, además de actor, colaboró dinerariamente con su productora. Luego Bryna produjo Los vikingos, extraordinario film de 1958, obra a la justa medida para un actor dramático de fuerza como Douglas. Vendrían luego El último tren de Gun Hill (1959) de John Sturges (con quien ya había trabajado en 1957 en Duelo de Titanes); con Kubrick de nuevo, Espartaco (1960), film para el que Douglas recupera a Dalton Trumbo (un guionista represaliado por el Macarthismo) para adaptar la novela Howard Fast, encomiable acción de Kirk.

En fin, Douglas sigue trabajando en la década de los ´60, ´70 y ´80 y así hasta la última la producción de Bryna, El final de la cuenta atrás de 1980 bajo la batuta de Don Taylor; al poco vuelve al teatro. En los noventa trabaja en TV y en reservados papeles. Kirk Douglas fue por tres veces candidato a los Oscar sin conseguirlo por sus ideas “avanzadas” que chocaban con el Staff del mundo del cine. Fue sin embargo galardonado en 1996 con un Oscar honorífico por sus cincuenta años de dedicación a la industria del cine, tras más de ochenta películas en su haber. También posee dos Globos de oro, entre otros muchos galardones: ¡la cosa no es para para menos!

3. Un actor puente, un luchador, un valiente benefactor

Cien años es un lapso de tiempo importante en el cine, de manera que a Douglas bien se le puede considerar parte de una generación puente entre los inmensos clásicos de los años cincuenta, hasta los nuevos genios de Hollywood como Scorsese, Coppola o Spielberg. Douglas fue un Espartaco único, un productor avezado que recuperó a Dalton Trumbo y una fuerza libre que le hizo frente al Hollywood más conservador.

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Fue homenajeado con la Medalla de la Libertad, el premio civil más alto en Estados Unidos. En 1995 sufrió un accidente cerebro vascular que le afectó al habla y aún hoy padece secuelas. «El humor me salvó. Un derrame cerebral, especialmente para un actor, es una cosa terrible, porque si no puedes hablar, no puedes actuar. Al principio pensé que mi vida había terminado, pero cuando puse la pistola en mi boca chocó contra un diente y me dolió. Un dolor de muelas paró mi suicidio, ¿gracioso no?» Así y todo, con la ayuda de logopedas, Douglas aún habría de participar en cuatro películas más.

A pesar de sucesivas desgracias en su familia (falleció su hijo Eric consecuencia de sus adicciones a las drogas y al alcohol; su nieto Camerón ingresó en prisión por delito con sustancias tóxicas; y su hijo mayor Michael fue diagnosticado de un tumor en la garganta); a pesar de todo este cúmulo de desgracias, Erik aguantó el chaparrón con la misma fuerza que irradiaba en sus interpretaciones. Como él mismo dijo: «Todo esto se acaba soportando. Es parte de la vida». Acuerdo plenamente con Navajas cuando escribe, a propósito de su “poderío”: “La misma intensidad y “rocosidad” que puso en su vida lo volcó en el cine. Sus interpretaciones están siempre dotadas de la fuerza de su mentón y de la gracia de su hoyuelo en la barbilla. Explosivas, atléticas, robustas… había que tener el carácter de John Wayne, Burt Lancaster o Anthony Quinn para estar a su altura”.

Además, Kirk tenía un abanico de posibilidades actorales tan amplio que todo lo hacía bien, ya fuera héroe (Espartaco, 1960) o villano (Los vikingos1958). Comedia (Herencia de familia, 2003) o drama (El loco del pelo rojo, 1956). Western (Duelo de titanes, 1957) o cine negro (Retorno al pasado, 1947). Un lujo para los amantes del Séptimo Arte, pues Douglas es ya sin duda todo un hito del cine universal.

Otro de los grandes méritos de nuestro actor fue su generosidad, pues nunca olvidó sus humildes orígenes, unido a que en lo esencial, fue un actor que se hizo a sí mismo, un auténtico self-made man en Hollywood, a quien le pusieron la proa enfrente por sus ideas sociales; pero él tenía un talento bien fundamentado en su sólida preparación, en sus convicciones y también en su potencia. No sólo levantó su propia productora sino que ayudó a cineastas de diferentes ámbitos con una proyección espectacular. Ya referí antes cómo recuperó al represaliado y gran guionista Trumbo; impulsó la obra del universal y mítico Stanley Kubrick; incluso a día de hoy Kirk es todo un filántropo que se ha dedicado, junto con su esposa, a participar en numerosas acciones benéficas. Además, como él mismo ha declarado, su intención es donar la mayor parte de su fortuna a la caridad cuando muera.

4. El carisma de Douglas

No había más que verlo en pantalla para comprobar que Douglas era todo un carácter, alguien que de seguro concitaba la admiración y el respeto de quienes le rodeaban. Formaba parte de esos actores cuya presencia magnética llena pantalla, y no sólo eso, según cuentan y yo creo a pies juntillas, Kirk ejercía un efecto multiplicador sobre los que le rodeaban. “A diferencia de otros actores que resultan empáticos y estimulan la solidaridad del espectador, Douglas era más bien carismático, postulando más un modelo para imitar que un patrón con el que identificarte” (Navajas). Es el caso, por tomar un ejemplo, de su papel de Einar y el descenso del personaje al infierno de la amargura en la película Los vikingos, 1958 de Fleischer; o su trabajo en Tatum en El gran carnaval (1951), amarga película de Billy Wilder en la que Douglas interpreta a un periodista alcohólico, ejemplo del egoísmo humano y crueldad. Nuestro actor es una verdadera estrella, no una “estrella fugaz”, sino un hombre capaz de trasladar al espectador un sentimiento de verdad, de humanidad, de maldad, y todas estas emociones juntas o por separado de una manera muy convincente, porque Douglas, además de sus cualidades, tenía una sólida preparación, era un señor curtido en mil batallas: teatro, cine o TV, y triunfador en todas. Alguien que trabajó hasta la saturación para lograr un porvenir diferente al que veía ante sí cuando era un joven, que luchó por emerger del bajo estrato social en el que le tocó nacer, un ejemplo de amor por su profesión y mucha voluntad. Una “autoridad” en toda regla, y cuando alguien como Kirk es una genuina autoridad, no lo es meramente en el plató. Por eso he querido aquí hablar del “carisma” de Kirk Douglas.

5. Sus mejores películas

No creo justo escribir sobre Douglas sin mencionar al menos de pasada, algunas de sus mejores películas. Yo lo estoy viendo desde los cinco o seis años, cuando se estrenaban sus películas en España, y luego en DVDs, reposiciones o en TV. De muy niño, la que me impactó muchísimo fue Los vikingos, película a la que fuimos toda la familia. Apenas tenía cinco años y los vikingos como etnia y sus costumbres, etc., me encantaban; había ojeado o leído de ellos en mis cuentos y TBOs. Pues bien, estábamos en un teatro de mi ciudad y habíamos ido a un palco en una altura superior. Fue tanta mi agitación y mi identificación masiva con Kirk cuando caminaba sobre los remos del Drakkar, que cuando vi esa escena tan emocionante di un brinco tal que mi padre me cogió al vuelo antes de caer a plomo sobre la platea: ¡grande, pa!

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Pero veamos este sucinto repaso de películas.

  • Al volver a la vida (1948) de Byron Haskin

Esta estupenda película merece ser recordada con paradigma de la rivalidad que Douglas siempre mantuvo con Burt Lancaster. En este film, un pez gordo que se hizo de una posición (Lancaster) en la época de la prohibición junto a su compinche interpretado por Douglas, sale de la cárcel tras una larga temporada con la idea de hacerse con la parte del night-club que regenta su antiguo amigo, un hombre frío y calculador. Pero las cosas no son tan fáciles. Un duelo entre ambos actores en los que ninguno defrauda. En su momento fue un encuentro de dos futuros colosos de la gran pantalla.

  • El ídolo de barro (1949) de Mark Robson

Producida por Stanley Kramer la película cuenta la historia de Midge Kelly (Kirk Douglas) y de su hermano Connie (Arthur Kennedy), que se dirigen a California a pie. Un boxeador importante los recoge y le aconseja a Midge que se dedique al boxeo. Con la ayuda de un buen entrenador aprende la técnica del deporte y comienza una carrera de victorias encadenadas. Este estado de cosas hará repuntar en él una auténtica furia de pasiones, que acabarán por convertirlo en un “ídolo de barro”. Gran actuación de Douglas que le hará merecedor a la nominación al Oscar. Un film sobre la ambición ciega y sin escrúpulos, dispuesta a cualquier cosa incluida la violencia, para conseguir las aspiraciones del protagonista. La película sería todo un referente de las películas posteriores de boxeo.

  • Carta a tres esposas (1949) de Joseph L. Mankiewicz

Sensacional film de Mankiewicz sobre las dudas de infidelidad y los recelos de tres mujeres en torno a sus maridos, articulada a base de flashbacks, con un Douglas grandioso.

  • El trompetista (1950) de Michael Curtiz

En esta película, Douglas comparte reparto con su amiga y mentora Lauren Bacal y también con la celebérrima Doris Day. Cuenta la historia de un joven músico siguiendo los pasos de un brillante intérprete de blues, que se convierte en un músico excelente con cuyo talento asciende de los tugurios hasta codearse con la alta clase en los lujosos clubes de la ciudad. Sin embargo, de nuevo aparece en este film el papel de músico torturado por no conseguir plasmar la música que siente y crea en su mente, lo que habrá de arrastrarlo al mundo de la bebida.

  • Camino de la horca (1951) de Raoul Walsh

En este film tenso y emocionante de Walsh, Kirk Douglas interpreta su primer papel en un western, lo cual era paso necesario entonces para poder aspirar a papeles dramáticos de cierta enjundia. Es una historia sencilla, cuyo desarrollo se presenta lleno de matices, tensión, giros, lances de interés, sorpresas y una sucesión ininterrumpida de brillantes y vibrantes secuencias de acción, amén del excelente trabajo de Kirk.

  • El gran carnaval (1951) de Billy Wilder

El gran Wilder hace una invectiva desconsolada al periodismo sensacionalista: “con el colmillo más retorcido que nunca, Wilder ofrece aquí uno de los más duros retratos del egoísmo humano y la crueldad de la sociedad contemporánea que se hayan rodado jamás” (Andreas). Un mundo dispuesto a comprar periódicos con noticias lo más morbosas posibles. Un cruel retrato a la prensa en EE.UU., razón quizá por la no tuvo éxito dentro del país, llegándose a tachar de antiamericana. Sin embargo sí fue muy bien recibida en Europa. Acuerdo que es una de las críticas “más lúcidas y feroces que el cine ha hecho nunca sobre la manipulación que ejerce cierto periodismo y sobre el morbo y el egoísmo de las masas” (Boyero). Douglas hace un excelente papel de periodista arrogante, embustero, cínico, manipulador y alcohólico.

  • Brigada 21 (1951) de William Wyler

Este film fue una adaptación de una obra de Broadway que describe la cotidianeidad en la Comisaría 21 de la policía de Manhattan. En ella, un policía de mucho carácter interpretado genialmente por Douglas, con escasos medios técnicos, científicos y personales, le llevaba a investigar a las personas más que a los hechos y a dejarse conducir más por la intuición que por las pruebas; a la vez, a utilizar métodos violentos e implacables para sacar la información a todo sospechoso que pisa la comisaría. Obtuvo cuatro nominaciones a los Óscar de 1952.

  • Río de sangre (1952) de Howard Hawks

Dos exploradores van en expedición por el río Missouri para localizar un asentamiento en territorio indio. Les acompañan un comerciante de pieles, una india que hace de guía y un indio que ha renegado de su tribu. Western dramático itinerante que se desarrolla sobre todo en escenarios exteriores y abiertos; enaltecimiento del compañerismo y exaltación de la amistad, así como del espíritu innovador y el sentimiento aventurero, con un impresionante Douglas.

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  • Cautivos del mal (1952) de Vincente Minnelli

En este film Douglas interpreta a un productor que utiliza las vidas de los demás y lo que haga falta para triunfar. Minnelli se mete en el interior del Hollywod más oscuro para evidenciar que la Industria no perdona nada y muestra el tortuoso mundillo del cine, ese lado que no se ve y que huele muy mal. Douglas está fantástico y a su lado actores y actrices como Barry Sullivan, Lana Turner o Dick Powel.

  • 20.000 leguas de viaje submarino (1954) de Richard Fleisher

En este film Douglas logra trabajar para la factoría Walt Disney en la adaptación de la novela homónima de Julio Verne, el enorme y extraño submarino y el famoso capitán Nemo protagonizado por James Mason. En este film Douglas interpreta maravillosamente al intrépido y alegre arponero. Ni que decir tiene el éxito que esta película tuvo en su momento, por los entonces desconocidos efectos especiales y, cómo no, por la excelente mano de Fleisher con quien luego Douglas habría de trabajar de nuevo.

  • La Pradera sin Ley (1955) de King Vidor

Demsey Rae (Kirk Douglas) es un vaquero a quien no gustan las cercas de los grandes ranchos de Texas. Se dirige a Wyoming buscando tierras abiertas y libres, y lo hace como polizón en un tren donde congenia con un inexperto joven. Ambos encuentran trabajo en el Triangle Ranch, el mayor del lugar adquirido recientemente por una joven ambiciosa. Un relato épico y de trazos clásicos que expone la pugna entre los grandes empresarios de ganado y los pequeños. Douglas hace un trabajo extraordinario y creíble del tipo cowboy rudo, libre, mujeriego, valiente y viviendo solo su presente.

  • El loco del pelo rojo (1956) de Vincente Minnelli

En este film Douglas es el fiel retrato en todo sentido del famoso pintor expresionista Vincent Van Gogh. Lo es por su físico tan parecido, como por la carga dramática que le pone a un hombre que todos sabemos era un demente, un enfermo mental con brotes psicóticos muy fuertes y de gran intensidad. De otro lado Minnelli es totalmente riguroso con las recreaciones y la ambientación. En esta cinta, Anthony Quinn, en el papel de Gaugin, ganó un Óscar. Kirk solo fue nominado.

Como ya he escrito antes, Douglas ayudó mucho a Stanley Kubrick en sus comienzos. Kirk había quedado tan impactado con el guión del propio Kubrick, junto a Calder Willingham y Jim Thompson (novela de Humphrey Cobb) que decidió poner todo de su parte para que esta película bélica saliera a la luz. Ambientada en la Primera Guerra Mundial, presenta a un Douglas en “su lucha para salvar la vida de sus hombres como abogado en el consejo de guerra es la lucha de David contra Goliat, sólo que en este caso gana Goliat pues el juicio es un mero teatro, una burla donde no existe auténtica justicia” (Fernández Lópiz). O sea, muestra cómo los altos cargos del mundo militar usan las vidas de sus soldados como forma de ascenso, cuando la valentía de unos sirve de provecho y galardones a otros. Película antibelicista y antimilitarista donde las haya. Genial.

  • Duelo de titanes (1957) de John Sturges

El título original de la película que era ‘Gunfight at O.K. Corral’, es cambiado al castellano por Duelo de titanes, lo cual que por una vez acertó de pleno pues en este film se da el verdadero duelo entre los grandes de la época: Burt Lancaster (su rival de siempre) y Douglas de quien se rumoreaba que se ponía un calzado trucado para parecer más alto frente al gigantón Lancaster. Un interesante western que conserva, entre otros encantos, un impresionante duelo interpretativo y una gran fotografía de lujo de Charles Lang.

  • Los vikingos (1958) de Richard Fleischer

Esta es la película de mi primerísima infancia que luego he visionado varias veces más, que cuenta la historia de los dos hijos del rey vikingo Ragnar: Kirk Douglas, como no podía ser de otra forma interpreta al fiero y desfigurado heredero al trono, una interpretación magistral cargada de fuerza y emoción en el atormentado Einar. Le acompañaba Tony Curtis que da vida al otro hermano no reconocido, Eric. El trabajo de Kirk Douglas en esta obra le hizo merecedor de la Concha de Plata al mejor actor en el Festival de San Sebastián.

  • El último tren de Gun-Hill (1959) de John Sturges

Notabilísimo western de Sturges que cuenta el duelo en la ficción y también en el plano interpretativo entre el sheriff, un soberbio Kirk Douglas, decidido a arrestar a los asesinos de su mujer, y un gran Anthony Quinn, un viejo amigo, pero también el padre de uno de los encausados. Western de venganzas y rivalidades con la hora límite de la partida del tren. Dos grandes de Hollywood, un reparto de excepción y una puesta en escena eficaz, como bondades principales de esta trabajada historia.

  • Un extraño en mi vida (1960) de Richard Quine

Un clásico de Quine, una película de amores que trata la infidelidad conyugal de dos hombres, cuyas respectivas parejas no les prestan mucha atención, uno de los cuales está interpretado por un sobresaliente Douglas y su pareja la impresionante Kim Novack. Película que hace gala de gran talento para retratar la relación entre las personas y la complejidad de los sentimientos. Muy buen guión y dirección. Otra gran película a la que Kirk aportó su sello.

  • Espartaco (1960) de Stanley Kubrick

Creo que muchos aficionados al Séptimo Arte, al hablar de Espartaco ya le ponen la cara de Douglas. Esta historia del esclavo tracio vendido como gladiador y que promovió y dirigió la rebelión de los esclavos (73-71 a.C.) contra la República romana, es uno de los grandes y míticos filmes de Kubrick. Película que es ya todo un símbolo y que tiene de todo pues, además de dirección, reparto (está un Ustinov genial, un Olivier de lujo y un soberbio Laughton), guión nada menos que de Trumbo, aspectos técnicos de lujo, vestuarios portentosos y decorados tan buenos que parecen reales. No se da más.

  • Los valientes andan solos (1962) de David Miller

Esta es una de las películas favoritas de Kirk, un western de gran influencia en directores como Clint Eastwood que narra la historia de un vaquero amante de la libertad y de los horizontes abiertos, que llega cabalgando a un pueblo con la idea de liberar a un amigo de la cárcel, saltándose la ley y las convenciones. Es una de sus películas con guión de a cargo del fiel Dalton Trumbo. Douglas interpreta magistralmente a un hombre que vive una radical soledad, existencial e intrínseca, que llega a replicar en el film al consejo de una amiga de que “siente cabeza”: «Nunca podría adaptarme a vivir en familia [...], porque soy un hombre solitario hasta lo más profundo de mi ser, y un hombre así es un tipo inadaptado; la única persona con quien puede vivir es consigo mismo y lo único que de veras ama es poder vivir a su modo, un hombre así no dejaría vivir en paz a una familia, sería para ella una constante preocupación».

  • El compromiso (1969) de Elia Kazan

De los últimos filmes de Kazan cuya acción tiene lugar en Los Angeles y alrededores mediante flashbacks que explican hechos anteriores. Anderson (Douglas) es un publicista de éxito y adinerado que tras un accidente de tráfico, pasa revista a su vida, a las difíciles relaciones con su padre y con sus mujeres (madre, esposa y amante). Douglas perfecto.

  • El día de los tramposos (1970) de Joseph L. Mankiewicz

Douglas interpreta a un presidiario que ha escondido medio millón de dólares en medio del desierto y que vive con la idea fija de fugarse para recuperarlos. Con este objetivo, intenta convencer a varios presos para que lo acompañen y también intenta ganarse la confianza del nuevo alcaide (Peter Fonda). Película con un gran arranque que luego se desenvuelve por giros y sorpresas que son un auténtico disfrute para el espectador. Douglas y Fonda de diez.

  • Otra ciudad, otra ley (1986) de Tough Guys

Y para acabar, qué mejor que una película nostálgica, hilarante a veces, intrascendente pero entrañable en la que dos gánsteres ya mayores que han conseguido la libertad condicional, pretenden robar el mismo tren de antaño por el que fueron condenados. Es todo un lujo placentero y reconfortante, un caso raro, que el eterno dúo-rival tuviera la oportunidad de escenificar en un film y para siempre, su despedida. Lancaster se retiraría cuatro años después enfermo; al poco moriría. Fue la última aparición de ambos, dos grandes actores que ya nunca más aparecieron juntos en la pantalla.

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Dejo aquí, pues la filmografía de mi homenajeado es extensa. Sin embargo, creo hacerle justicia con este listado de los filmes más granados interpretados por él.

6. Concluyendo

Tengo un listado de actores que son cimeros para mi modo de ver y uno de los que más admiro es Kirk Douglas. Su talento, su fuerza, su sentido dramático, su propio físico, su atractivo o su inmensa profesionalidad, lo convierten para mí en un intérprete de los que han hecho historia en Hollywood. Como dice Ebert: “Un actor que podía helarte la sangre cuando se lo proponía”. Efectivamente, un intérprete único, un hombre que viniendo de muy abajo se colocó en el pódium de los más grandes, aun contando con el rechazo de la intrincada esfera hollywoodiense. Y ha cumplido cien años sobre la tierra, su mayor parte entregado a la interpretación. Ahora ya es viejito y con una afección cerebral que no le permite mucho, pero de él habla lo que hizo, que fue mucho, muy bueno y además, con directores de lujo y compañeros y actrices a su lado donde está lo más valioso de la filmografía de los cuarenta a los ochenta, y más.

Kirk Douglas, a pesar de otras versiones discrepantes pero no contrastadas según mi opinión, rompió con las listas negras de la “caza de brujas” en Hollywood, iniciada entre 1950 y 1956 por el senador Joseph Raymond McCarthy, basadas en acusaciones infundadas de anti patriotismo, comunismo, etc. Según el actor George Clooney, Kirk, con relación a las tales listas y su abolición, “dio un paso al frente en la oscuridad como productor y como guionista”. Y continúa Clooney: “Kirk Douglas es muchas cosas. Estrella de cine. Actor. Productor. Pero, en primer lugar y por encima de todo, es un hombre de una naturaleza extraordinaria”.

Douglas, que se libró de una muerte cierta en un accidente de helicóptero y que luego tuvo un infarto cerebral, retomó su religión judía materna. Él ha declarado: «Me salvé de un accidente de helicóptero y de un derrame para hacer más el bien en el mundo antes de irme […] Siempre me piden consejos sobre cómo vivir una vida larga y saludable. No tengo ninguno, pero creo que tenemos un propósito aquí». Y Michael Douglas, su también reconocido actor e hijo de su primer matrimonio ha declarado: «Para mí, su resistencia y tenacidad son las cualidades que más destacan. Me enseñó a dar lo mejor en cualquier cosa que haga. Él es el paquete completo». A lo cual se unen sus palabras en un evento del Motion Picture and Television Fund en el que lo calificó de icono, una leyenda y «un verdadero astro del cine de una era en la que las estrellas de las películas eran consideradas nuestra versión de la realeza».

Hace tiempo que le quería rendir mi homenaje a este hombre que el 9 de diciembre de 2016 cumplió cien años. Lo quiero significar en este año 2017 deseándole a él y a todos cuantos lean estos comentarios, un venturoso año que está por estrenar y ¡larga vida! Larga vida también y por supuesto a un maestro sin par.

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