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Jurassic World y sus cinco grandes posibilidades

Por David López González

Hace pocos días nos pillaba totalmente de sorpresa la salida del primer tráiler de la cuarta edición de la saga Jurásica, cuando estaba previsto para finales de semana. Sea como fuere, sin duda ha provocado una enorme sacudida mediática y de redes sociales. Y no es para menos. Hace ya más de 20 años (que se dice pronto) que se estrenó la original, esa maravilla que conocemos como Jurassic Park (1993), y 13 desde la aparición en cines de la tercera entrega de la saga. Sin duda, es un evento cinematográfico que, para bien o para mal, provoca una tremenda expectación. Jurassic World tiene entonces en sus manos el potencial para hacer subir la calidad de la saga y “reparar”, en cierto modo, los errores de sus dos predecesoras. Pero también tiene el poder para acabar de hundir por completo la imagen cinematográfica del mundo jurásico creado por Michael Crichton.

Aun así, un servidor ha creído ver, a simple vista, cinco aspectos que consideraría que, bien explotados, darían a la película el crédito que puede llegar a merecer; situarse como una predecesora digna de satisfacer a los numerosos fans de una de las múltiples sagas iniciadas por Steven Spielberg. Sin duda, la cinta podrá ser acusada (y no vengo a reclamar lo contrario en este artículo) de ser una estrategia clara de explotación de una saga acabada, pero ¿acaso no es algo ya tristemente habitual en el engranaje del cine comercial americano? No obstante, cabe establecer la diferencia fundamental que existe entre los propósitos que se pueda tener con una película y su calidad. No me hace falta para pensar mucho para encontrar remakes (palabra a la que muchos cinéfilos sienten una alergia directa) que pueden hacer perfectamente frente a las versiones originales (ahí tenemos, por ejemplo, La Cosa de John Carpenter, de 1982, que no tiene nada de qué avergonzarse respecto a su predecesora). Siendo así, se puede esperar (con sus riesgos, no me cabe duda) que esta nueva edición pueda funcionar en el público actual como funcionó a finales del siglo pasado. Así pues, me limitaré a exponer los elementos que podrían hacer de Jurassic World, un peso pesado de la cartelera del año próximo.

1.- De vuelta a la emoción de la falsa seguridad

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Si me preguntaran por la diferencia fundamental que existe entre la primera entrega, del 93, y sus predecesoras (The Lost World de 1997, y Jurassic Park III (2001), más allá de jugar con la carta de la originalidad, yo hablaría de lo que denomino como el “efecto de la falsa seguridad”. Pongámonos en situación: Es de noche. Pleno invierno. Fuera llueve a cántaros. Pero tú, persona de costumbres, estás ya dentro de tu casa, bajo las mantas. De vez en cuando sopla un rugido de viento, o se escucha como estalla un trueno. Pero da igual, porque tú estás seguro. El peligro está fuera y tú estás dentro. Y aunque está pequeña situación hipotética pueda parecer una tontería, es algo fundamental (o así lo considero) para el funcionamiento de la primera película. Esa era la magia del Parque Jurásico original.

John Hammond, jefe de la megalómana locura genética que se ha creado en las islas Sorna y Nublar, se ha creído capaz de hacer de un tema tremendamente serio un completo pasatiempo. Ha jugado a ser Dios, ha creado barreras, seguridad, contención. Todo ello para controlar algo tan incontrolable como el temperamento de unas bestias impredecibles. Spielberg nos sitúa con unos personajes en una olla a presión, lista para explotar. Les acompañamos en esos coches sobre raíles, que bordean la silenciosa selva vallada del parque. Disfrutando de esa tensión tan especial de saber que hay algo ahí fuera que, de momento, no pude atacar.  Aunque ya es manido acudir a Hitchcock para hablar de temas de cine, esta vez las palabras del mago del suspense vienen como anillo al dedo: “There is a bomb under the table”, “Hay una bomba bajo la mesa”: Estamos en una situación controlada en la que introducimos un elemento que, tarde o temprano, va explotar. Va a destruir todos los esquemas, todas las barreras que nos hemos impuesto para intentar poner orden.

Esto es algo que no podemos decir que las secuelas aprovecharan del todo. Al fin y al cabo, el escenario es completamente diferente. Los personajes ya están advertidos: van, por el motivo que sea, a introducirse en un infierno. Los dinosaurios están completamente libres, dejándose llevar por la cadena de las especies. Algunos son depredadores voraces. Otros prefieren esconderse entre los árboles, esperando el momento para atacar. Algunos prefieren pastar en llanuras abiertas. Todo está vivo, al libre albedrío. Y esta situación, que a priori podría resultar más emocionante y excitante, hace que se pierda mucho: Se echa de menos la mano del hombre, esa situación previa de una calma tensa, de un control momentáneo antes del total descontrol. Hace falta construir para luego derruir. Digamos que, con The Lost World y con Jurassic Park III vamos con la lección aprendida.

Sin embargo, al parecer, Jurassic World retoma esta idea original de la soberbia, del creerse superior, casi divino. De nuevo el parque. De nuevo, las bestias. De nuevo, la seguridad. Y como si fuera predestinado, como no puede suceder de otra forma, de nuevo, el estallido que lo desbarata todo. Y todo esto es, sin lugar a dudas, un punto positivo.

2.- Bienvenidos a la Isla Nublar

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La localización no podía estar mejor elegida. ¿Qué mejor para marcar una diferencia fundamental, ese deseo de parecerse a la original más que a sus posteriores secuelas, que retomar el lugar de origen? Y no sólo por el hecho que he explicado en el punto anterior (recordemos que la isla Sorna era, digamos, el “hábitat abierto”, mientras que Nublar era el “escaparate”, el espectáculo que se convertirá en el circo de los horrores). Más que nada, la elección Nublar en lugar de Sorna o de, quién sabe, una nueva isla o lugar, es un acto simbólico: una demostración de vuelta a los orígenes y de quizás buenas intenciones.

Ahora bien; esto puede ser también un arma de doble filo. Salvando las comparativas que podrán hacerse (y se harán) con la original, el peligro reside precisamente en la repetición de la fórmula: si ya salió mal una vez ¿Cómo se puede esperar que en un segundo intento en el mismo lugar vaya a salir mejor? La cinta tiene que tener constancia de ello, y, a ser posible, aprovecharse de este factor. Me refiero a que, precisamente al repetir destino, la película tiene que estar plagada de referencias: comparaciones con el plan anterior, hablar de los niveles de seguridad de la instalación en comparación con el proyecto de Hammond, motivos por los cuales el modelo de negocio sigue funcionando pese a las catástrofes “jurásicas” sucedidas en las anteriores entregas… en fin, la idea es no dejar pasar como si nada el contexto anterior ya existente, si no precisamente hacer a la película más detallista y coherente con la saga en general. Y eso es algo que en la isla Nublar puede dar mucho juego.

3.- Star Lord, ahora en moto y con velocirraptors

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Evidentemente, un solo actor no puede hacer que una cinta sea eficiente por sí mismo, pero sin duda es una carta a favor, que bien jugada puede dar un resultado tremendamente positivo y satisfactorio. En este caso, Jurassic World cuenta con Chris Pratt, que pese a tener un recorrido relativamente reciente, es sin duda una elección adecuada. No es costoso imaginarle en el entorno de esta saga de Spielberg, y eso sin duda se debe a su reciente éxito como Star Lord en Guardianes de la Galaxia (2014).

Sí, estas dos películas se parecen lo que yo me parezco a Scarlett Johansson, pero sin duda hay que reconocer que Chris Pratt se ha hecho un hueco como posible tipo duro para proyectos de acción, sumando (y esto es tremendamente importante) el toque de humor y carisma necesario para no ser el típico macho de cartón. Y es que, después de verle haciendo del ignorante y bobalicón Andy en la serie Parks and Recreations, podría costar un tanto verle como un héroe de acción en toda regla, con la inteligencia, el humor, la valentía y la capacidad para ganarse al público suficientes para cuajar en el imaginario cinéfilo moderno. Pero sin duda lo ha conseguido, mayormente con el éxito de la última de Marvel a sus espaldas. Y si se le aprovecha bien aquí, puede dar un resultado más que satisfactorio, al nivel del Doctor Alan Grant (Sam Neill) o del matemático Ian Malcom (Jeff Goldblum). Además, su nombre ya se baraja para muchas otras producciones del género de aventura (¿Quién se quejaría de que lo eligieran, quién sabe, como el próximo Indiana Jones?).

4.- El “Híbrido”, la nueva amenaza

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De la misma manera que el efecto de la falsa seguridad actúa aportando el ritmo de contraste entre tensión y tranquilidad que necesita la película, el enemigo más amenazante, el más superior a todos los demás peligros, actúa consiguiendo el efecto del “monstruo”. El ser humano siendo perseguido por una bestia sin razón, o por un ente que no comprende del todo. Es en nuestra propia mente en la que se empieza a fraguar ese respeto, por llamarlo de alguna manera, que sentimos hacia la quimera que persigue a los personajes. Solo hay que tomar como ejemplo a las grandes pesadillas del cine: el Alien en la Nostromo, la Cosa de otro mundo, Michael Myers escondido bajo su máscara blanca…

Es cuando no lo vemos de buenas a primeras, cuando se nos presentan primero sus huellas, o su silueta, cuando empezamos a recrearlo en nuestra cabeza antes siquiera de su propia aparición. Es un papel que ya no podía conseguir el clásico y amenazante T-Rex que se pasea por todas las películas de la saga. Simplemente porque ya lo conocemos. Está en logo principal; todos sabemos que su visión se basa en el movimiento; que son tremendamente protectores con sus crías… Por lo tanto, ese conocimiento que ya existe sobre la principal amenaza podía hacer disminuir la tensión que sentimos hacia la misma.

Por eso es una decisión tan inteligente el optar por un “hibrido”, por un nuevo ser tremendamente inteligente, hábil en el camuflaje y muy voraz. Un dinosaurio desconocido, creado por la mano humana, que actúe como terror persistente y necesario. Ya se intentó algo parecido en la tercera entrega introduciendo al espinosaurio, pero quizás por la manera de tratarlo en la historia, o por los pésimos efectos digitales utilizados en relación al mismo, no cuajó de la manera que se esperaba. Jurassic World ofrece una posibilidad de redención, en cierto modo, en este aspecto. Ahora bien, es de lógica asumir que lo que puede ser una idea funcional puede quedar en el futuro en un intento fracasado, pero la ocasión de crear una “amenaza épica” está sobre la mesa.

5.- Elemento nostalgia

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Vale, es cierto que esto no tiene porqué ser un aspecto necesariamente positivo, pero en combinación con todos elementos anteriores (bien aplicados) no dejaría de actuar como un elemento potenciador. Y precisamente esto es lo que hace que la maquinaria comercial de Hollywood de la que hablaba al principio del artículo tenga tanto gusto por las continuaciones, remakes y reboots: porque nos gustan las historias que más nos han impactado, porque nos encanta que haya nuevas ficciones que se desarrollen en los universos que ya conocemos y porque sentimos curiosidad por los sucesos que le ocurren a nuestros personajes preferidos.

Aun así, todo depende de la manera en la que se trate la nueva historia, porque precisamente de la misma depende la imagen que puede quedar del resto de la saga. Y tenemos ejemplos para el recuerdo de últimas partes que tardaron demasiado en salir: necesario es nombrar aquí una perteneciente a otra de las sagas más famosas de Spielberg: Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, del 2008 (aunque, de hecho, a mi precisamente no me pareció una continuación indigna). Pese a todo, también tenemos ejemplos de nuevas revisiones bien llevadas (Star Trek o la saga de Batman de Nolan). Ahora solo queda esperar y ver cómo se desarrolla Jurassic World y en qué lado de la balanza acaba por depositarse. The park is open.

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Comentarios

  1. Javi Marrero

    ¡Felicidades por tu primer artículo, campeón!

  2. David López

    Gracias, buen hombre :)

  3. Jorge Hdez.

    Gran artículo tío. Enhorabuena!

    • David López

      Gracias, chacho! :)

  4. Cinepata

    Esta es una de las películas que tengo anotadas para ver en el cine el año que viene. Espero que no me defraude. ¡Muy buen artículo!

    • David López

      Muchas gracias! Después de haber visto las tres originales miles de veces esta la tengo marcadísima, vamos…

  5. SERGI MONFORT FERRER

    ¿Llego tarde?

    Oh… Bueno, ¿siguen repartiendo caramelos?

    ¿Hola…? ¿Dónde está todo el mundo? ¿Por qué está todo destrozado?

    *rugido de T-Rex a lo lejos acercándose*

    • David López

      Vasito de agua vibrando…

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