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Héroes caídos (Parte 4)

Por Miguel Ávalos

QUINCEY P. MORRIS

Película: Drácula de Bram Stoker

Actor: Billy Campbell

Ocupación: Jóven y aventurero tejano de familia adinerada.

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Quincey P. Morris fue un jóven tejano procedente de una familia rica. Aunque rudo y presumido, en el fondo era un hombre honorable y con gran destreza en las armas, en especial con su Cuchillo Bowie y los rifles. El proceder de una familia adinerada y el ser tan apuesto, le convertía en un hombre con éxito entre las jóvenes. Al mismo tiempo Quincey era uno de los tres pretendientes de la bella Lucy Westenra y amigo de los otros dos, el Doctor Jack Seward y Arthur Holmwood con quien finalmente Lucy acepta casarse.

Quincey se ve involucrado en un extraño y terrible suceso. Lucy presenta unas marcas extrañas en su cuello y nadie, ni siquiera Jack Seward, es capaz de averiguar que le ocurre. Frente a tal confusión Jack telegrafía a su maestro y mentor Abraham Van Helsing el mayor experto en enfermedades oscuras del mundo. Quincy se muestra reacio a ello, etiquetando a Van Helsing de “Doctor Brujo” y reprendiéndole en un par de ocasiones por su conducta. La primera cuando Lucy le seduce para que se besen, siendo esto una treta. La segunda cuando Van Helsing está poseido por el júbilo tras haber averiguado la verdadera causa de la enfermedad de Lucy, que no es otra que el Conde Drácula de Transilvania, el Rey de los Vampiros.

Sin embargo tras la aparente muerte de Lucy, un desolado Quincy empieza a creer en Van Helsing y en que algo realmente extraño esta sucediendo. Los cuatro se dirigen a la cripta de Lucy, momento en que se confirman las sospechas de Van Helsing. Lucy es una vampiresa. Esta aparece con un niño pequeño y el grupo se esconde para lograr emboscarla. Ante unos estupefactos Quincy, Jack y Arthur, Lucy trata de seducir a este último, pero Van Helsing interviene mostrándole un crucifijo para repelerla y pronunciando un conjuro religioso para liberarla de la influencia de Drácula. Acto seguido su prometido Arthur, alentado por Van Helsing, le clava una estaca en el corazón y le corta la cabeza. Lucy al fin descansaba en paz.

Quincy, junto con el resto del grupo, estaba decidido a acabar con Drácula al precio que fuese. A su complicada empresa se unió Jonathan Harker, esposo de Mina, a la que Drácula pretendía por ser la encarnación de su amada Elisabeta. El vampiro cada vez tenía más influencia sobre ella. El grupo acudió a la Abadía de Carfax donde Drácula reposaba y quemaron todas las tumbas y rincones ocultos del lugar. El Conde no obstante estaba leyendo la mente de Mina y sabía que acudirían, de modo que consiguió eludirles. Quincy y los demás le volvieron a alcanzar en los aposentos de Seward, donde Mina dormía. Nadie pudo impedir que Drácula la bautizase con su propia sangre. Gracias a los conjuros de Van Helsing, Drácula se vió forzado a huir de nuevo.

El grupo siguió al vampiro hasta su castillo en Transilvania, momento en que dió lugar una persecución para tratar de alcanzar la caja donde iba Drácula, que estaba bien protegida por sus gitanos. Quincy y sus amigos lograron abatir a varios de ellos, alcanzar el carruaje e introducirse en el castillo. Sin embargo el jóven tejano fue herido a traición por uno de los gitanos del Conde. Aun y así Quincy logró desembarazarse de su oponente. El sol se ocultó y Drácula emergió tratando de asesinar a Harker, pero este fue más rápido y le hizo un gran corte en el cuello. En ese momento Quincy, con las fuerzas que le quedaban, sacó su gran machete y le propino una gran estocada en el corazón, derribándolo Drácula acto seguido. Cuando Seward advirtió el estado de Quincy ya nada se podía hacer, la herida causada por el siervo del Conde era mortal. El valiente y aguerrido Quincy P. Morris murió en ese momento. Su intervención fue clave para la muerte de Drácula y la salvación de Mina. En agradecimiento Jonathan y Mina pusieron a su hijo su nombre.

JAMES NORRINGTON
Películas: Piratas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra
Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto
Piratas del Caribe: El Fin del Mundo

Actor: Jack Davenport
Ocupación: Comodoro/Pirata/Almirante

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James Norrington fue un miembro destacado de la Armada Real y de la Compañía Británica de las Indias Orientales. Llegó a ser Comodoro de la Isla de Port Royal, convirtiéndose en pirata tiempo después y finalmente volviendo a la Armada con el rango de Almirante. Estuvo enamorado de la hija del Gobernador de Port Royal Weatherby Swann, Elizabeth Swann, pero ella nunca le correspondió.

Nacido y criado en Inglaterra, James siempre destacó por su valentía, honor y fidelidad a la causa de la Armada, aborreciendo a todo aquel que navegase bajo una bandera pirata y siendo el responsable de la captura de más de uno. Sus excelentes cualidades le hicieron no solo ascender al rango de Teniente, sino también ganarse la confianza del recién nombrado Gobernador de la Isla de Port Royal Weatherby Swann. James fue asignado al barco que transportaba al Gobernador y a su hija a la Isla. Durante el viaje fueron sorprendidos por una inmensa explosión, pues el navio de nombre La Santa Bárbara que transportaba cargamentos de gran munición, había estallado. Poco imaginaba la tripulación que era obra de piratas. La tripulación también rescato a un muchacho a la deriva gracias al aviso de Elizabeth Swann. El jóven respondía al nombre de William Turner.

Algún tiempo después James Norrington y sus hombres se vieron envueltos en una buena escaramuza protagonizada por piratas, quienes tenían cada vez más actividad en la zona de Port Royal y alerededores. Entre los nombres más destacados hubo uno que se grabó en James. Jack Sparrow, el pirata más atrevido y escurridizo que pululaba por los siete mares. La creciente piratería hizo que algunos de estos prófugos de la justicia fuesen ejecutados y colgados al lado de la zona de amarre como señal de aviso. Incluso había un cartel que decía textualmente “Piratas quedáis avisados”

Años después James fue ascendido a Comodoro de Port Royal. A la celebración asistieron el Gobernador y su hija Elizabeth de quien James estaba profundamente enamorado, pero los sentimientos de ella pertenecían a otro. Debido a su muy ceñido vestido, Elizabeth no podía respirar bien y cayó al agua evitando de milagro las rocas y siendo rescatada por un inesperado visitante, Jack Sparrow. Reconociéndolo de inmediato James ordenó su ejecución, pero Sparrow logró evadirse hasta que fue descubierto por William Turner y dejado sin sentido por el borracho sueño de la herrería. Sin embargo justo esa noche mientras James y el Gobernador mantenían una conversación sobre Elizabeth, la isla fue atacada por el barco pirata maldito La Perla Negra, capitaneado por Hector Barbossa. James vió como en una sola noche Port Royal era asaltada, Elizabeth secuestrada y Sparrow se fugaba con la ayuda de Turner. Tras una larga búsqueda dieron con Elizabeth y Sparrow. James fue persuadido por esta para que rescatasen a Turner de Barbossa y sus hombres a cambio de casarse con él, pero Sparrow tenía su propio plan para ello y tras una larga batalla Barbossa y el resto de piratas fueron derrotados y/o encarcelados. A pesar de que, a su retorcida manera, Sparrow había colaborado, James estaba obligado por la ley a mandarlo a la horca, pero ello no sucedió. Las intervenciones de Turner, Elisabeth, la tripulación leal de Sparrow que llegaron con su recuperada Perla Negra y el propio James que le dió un día de ventaja en compensación, permitieron a Sparrow escapar con vida.

Al día siguiente James Norrington y sus hombres se lanzaron a la caza y captura de Jack Sparrow y su preciada Perla Negra. El Comodoro estuvo cerca de ello en Trípoli, pero la mala fortuna quiso que su barco tropezase con el famoso huracan de la zona. James cometió su primera imprudencia al intentar atravesarlo, perdiendo a toda su tripulación y su barco. Desolado y deprimido renunció a su grado de oficial de la Armada y se marchó de Port Royal a la Isla Tortuga, uno de los puertos piratas mas conocidos de los siete mares. Allí vagó borracho perdido hasta encontrarse de nuevo con antiguos conocidos como Joshamee Gibbs, Jack Sparrow y su amor imposible Elizabeth Swann. Sparrow le contrató como excusa para evitar males mayores, sin saber James que era una de las 100 supuestas almas a entregar a Davy Jones nada menos. Cuando James descubrió el meollo del asunto que giraba entre otras cosas entorno a unas patentes de corso y que Lord Cutler Beckett ansiaba el corazón de Davy Jones, vió la oportunidad perfecta para recuperar su vida. Tras llegar a la Isla Cruces, entablar un duelo tanto con Sparrow como con Will Turner, hacerse con las patentes de corso y el corazón de Davy Jones y evitar a sus hombres, logró llegar hasta Beckett y entregarle el corazón. Por esta acción fué nombrado Almirante.

Poco tardó en descubrir que se había equivocado de bando, amen de que un uniforme no otorga ni quita honor. Una muestra de ello fueron las ejecuciones en masa que Beckett ordenó y con las cuales James en el fondo no estaba de acuerdo. Fué asignado al Holandes Errante tras la captura de Davy Jones y la muerte del Kraken a manos de este. En alguna ocasión Jones era reprendido por no dejar prisioneros y James estaba presente cuando Beckett le recordó quien mandaba. El momento crucial llegó cuando el pirata Sao Feng que había sido comprado por Beckett, traicionó al Lord. A ello añadámosle la intervención de Jack Sparrow. Los piratas pusieron rumbo a la Cala de los Naufragios y el Holandes Errante fue tras el navio de Sao Feng, interceptando y capturando a sus tripulantes. En este proceso Sao Feng fué asesinado, nombrando Capitana a Elizabeth antes de morir. James se sorprendió al verla, siendo la sorpresa mutua. Sin embargo estaban en bandos opuestos y pese a que James intentó ayudarla ella lo rechazó, pues no había sabido escoger el bando correcto. Finalmente vió la cruda realidad, la Armada era el verdadero enemigo y representaba el deshonor en ese momento. Beckett debía ser derrotado. Yendo hasta las celdas, liberó a Elizabeth y a sus hombres y los escoltó hasta la popa del Holandes Errante para que pudiesen escapar. Aunque Elizabeth le ofreció acompañarla ya era tarde, habían sido descubiertos. James le dijo sus últimas palabras a su amor imposible “Nuestros destinos se han entrelazado Elizabeth, pero nunca se han unido” Tras lo cual la besó en señal de despedida. James fue finalmente asesinado por William Turner alias Bill el Botas, el padre de Will, que estaba bajo la influencia de Davy Jones. Antes de morir, este le ofreció unirse a su tripulación, pero James con sus últimas fuerzas le atravesó con su espada en señal de valentía, honor y de todo un hombre sin miedo a la muerte.

HECTOR DOMADOR DE CABALLOS
Película: Troya
Actor: Eric Bana
Ocupación: Principe de Troya y líder de su ejército

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Héctor, apodado domador de caballos, fue un Príncipe de Troya. Su padre fue el Rey Priamo, su madre la Reina Hécuba y era el mayor de sus hermanos Paris, Héleno, Deífobo y Troilo, así como de su hermana Casandra. Su esposa fué Andrómaca con quien tendría un hijo llamado Astianacte. Como primogénito del Rey era el descendiente con mayor prioridad al gobierno de Troya. A muy temprana edad fue adiestrado en el arte del combate y con el tiempo se ganó la fama de ser el número uno entre los guerreros troyanos. Había quien decía que su destreza era incluso superior a la del número uno entre los griegos, Aquiles.

A pesar de su fama como guerrero y de que había matado a incontables hombres en el campo de batalla, Héctor ni se enorgullecía de ello ni lo consideraba algo glorioso. En el fondo de su ser aborrecía las guerras, pero era consciente de que estaban presentes en todo el mundo y que muchas veces eran capricho de los dioses. La guerra que su pueblo libraba frente a los espartanos liderados por el Rey Menelao, no era para nada de su agrado y junto con su padre luchó porque hubiese un acuerdo de paz cuanto antes. En alguna que otra ocasión reprendía a su hermano menor Paris de su conducta, pues para este lo único importante era conquistar a cuantas más mujeres mejor y no reparaba en las consecuencias a las que se arriesgaba. Consecuencias que llegaron cuando Paris y la Reina de Esparta Helena se enamoraron profundamente. El hermano de Héctor la ayudo a fugarse al navio troyano, pero fueron descubiertos por un pescador espartano que informó a la guardia y acto seguido al Rey Menelao quien no dudo en acudir a su hermano mayor Agamenón, verdadero enemigo de Troya.

Héctor reprendió más que nunca a Paris al considerar su acto como el mayor de sus caprichos, pero ya no había marcha atrás. El conflicto entre Grecia y Troya era inevitable. Así sucedió. Una de las guerras más legendarias que ningún mundo antiguo ha contemplado nunca dió comienzo. Héctor no pudo evitar que los griegos tomasen la playa y tuvo que retirar a sus tropas. Después de este primer asalto y tras una larga deliberación Paris tomó la decisión de dar la cara y retar a Menelao a un combate. A pesar de este acto honroso, Héctor no las tenía todas consigo, pues sabía no solo que Paris no era un experto con la espada sino que su contricante era nada menos que un Rey espartano. Esa noche Helena intentó bajar hasta las naves griegas, pero el príncipe troyano la detuvo diciéndole que ahora era Princesa de Troya y que Paris necesitaría su apoyo más que nunca. A la mañana siguiente el duelo singular entre Paris y Menelao dió comienzo, venciendo el segundo de forma aplastante. Invadido por el miedo a la muerte, Paris acudió hacia su hermano. Un enfurecido Menelao, viendo tamaña cobardía, intentó darle el golpe de gracia, pero Héctor fue más rápido y atravesó al Rey de Esparta con su espada.

Una terrible batalla dió comienzo. Los troyanos, que estaban mejor situados y liderados por Héctor, provocaban cada vez más bajas en el ejército griego. Unicamente el grupo de Ayax resistía. El gigantesco y legendario guerrero griego causaba estragos entre las filas troyanas y Héctor se vio forzado a intervenir, comenzando así un mítico duelo singular en el que después de bastantes apuros el príncipe troyano resulto ganador, eliminando así a Ayax y con él a las escasas esperanzas de victoria griega. Por consejo de Ulises, Agamenón ordenó la retirada.

La guerra proseguía y por orden de Priamo, Héctor encabezó una ofensiva para quemar los puestos y los navios griegos. A duras penas el ejército de Agamenón pudo repeler dicho ataque. Al amanecer los troyanos parecían tener la victoria asegurada. Una hueste encabezada por Ulises trató de contener la embestida de forma desesperada, pero para sorpresa de todos aparecieron los Mirmidones en escena provocando que los griegos empezasen a ganar terreno. El líder de los Mirmidones y el caudillo de los troyanos se encontraron cara a cara y lucharon. Héctor salió victorioso degollando a su rival que estaba en el suelo agonizando. Cuando le quitó el yelmo la sorpresa fue mayúscula ¡Era Patroclo! No queriendo que sufriese más, Héctor le remató. Acto seguido acordó una retirada mutua con Ulises. Sin embargo era consciente de lo que acababa de provocar.

Fue así como acudió a su encuentro aquel a quien llamaban el dios de los hombres y pies ligeros. El legendario Aquiles. Pleno en ira por la muerte de su primo, se presentó en las puertas de Troya, gritando el nombre de su adversario. Héctor presentía que había llegado su hora y se despidió de su padre, su hermano Paris, su esposa e hijo. Acto seguido las puertas de Troya se abrieron y el príncipe troyano se plantó frente a quien le reclamaba.

Héctor: Ya he vivido este momento en mis sueños. Hagamos un pacto, con los dioses como testigos prometemos, que el vencedor permitirá que el vencido tenga un funeral apropiado
Aquiles: No hay pacto que valga entre leones y hombres. Ahora si sabes con quien peleas.
Héctor: Ayer creí que eras tu con quien luchaba y ojalá hubieras sido tu, pero concedí a aquel niño el honor que merecía.
Aquiles: Le concediste el honor de tu espada. Esta noche no tendrás ojos ni oidos ni lengua, vagarás por el Infierno ciego, sordo y mudo y todos los muertos sabrán que eres Héctor, el iluso que creyó matar a Aquiles.

Después de este intercambio de palabras comenzó uno de los duelos singulares más inmortales de todos los tiempos. Héctor Domador de Caballos frente a Aquiles Pies Ligeros.

La lucha tuvo como testigos a los mismísimos dioses y es imposible saber cuanto tiempo duró. Ninguno de los dos quería ceder terreno al otro, pero a medida que transcurría el duelo el calor y el consecuente cansancio se fueron apoderando de los dos guerreros y Aquiles era quien tenía la ventaja de su lado, puesto que era un semidios y en consecuencia de mayor constitución y vitalidad. En un último intento de llevarse una victoria prohibida, Héctor se abalanzo contra su oponente, pero Aquiles hizo gala de su inhumana agilidad arrebatándole la lanza a su rival, realizando un espectacular movimiento y clavándole la lanza en el hombro izquierdo. Héctor cayó de rodillas y Aquiles le atravesó el corazón con su espada. Así murió el único y verdadero rival que el mejor guerrero de los griegos tuvo. De esta forma tan legendaria murió el gran y honorable Héctor Domador de Caballos.

Héroes Caídos (Parte 3)

Comentarios

  1. Javier Fernández López

    De estos héroes caído, me quedo con Héctor. Yo, habiéndome leído la obra de Homero, la ‘Ilíada’, considero ‘Troya’ una auténtica genialidad de película que transmite fielmente el mensaje de la filosofía homérica: el poder guerrero, el valor de las hazañas, la inmortalidad del héroe. No se mete en aspectos fantásticos, y bien es cierto que se modifican mil cosas en la película, pero a mí el resultado me parece igualmente bueno. Eric Bana es el perfecto Héctor, si bien transmite perfectamente el carácter que siempre le confirió Homero, el de segundón. Sabio, prudente, carecía de las habilidades suficientes para poder hacer frente a Aquiles, el héroe homérico por excelencia. No carente de sabiduría, demuestra ser una bestia en la batalla. La batalla entre estos dos guerreros resultó magnífica, si bien faltó un poco más de crueldad en la cólera de Aquiles, pues en la obra lleva el cadáver de Héctor por toda la muralla, mostrando su trofeo. Aquiles tenía razón, tanto en la obra como en la película. Los dioses los envidiarían, porque cada instante de ellos podía ser el último. Mortales en la vida, inmortales en la historia. Grande Héctor y grande Aquiles.

    Y grande Miguel por tu artículo! Un abrazo!

  2. Miguel Ávalos

    Muchas gracias Javier, celebro que te haya gustado. Un solo apunte, la canción que esta puesta no es la que yo seleccione. Aquí os pongo su enlace

    https://www.youtube.com/watch?v=YNXBEkISasw

    E-Nomine: Mysteria
    Con esta canción homenajeo a quienes son hasta la fecha los 12 Héroes Caídos de este artículo que en cuanto pueda tendrá 5ta entrega jejejeje

    Muchas gracias de nuevo Javi y un abrazo!!

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