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Héroes caídos (Parte 2)

Por Miguel Ávalos

LANZAROTE DEL LAGO

Película: Excalibur

Actor: Nicholas Clay

Ocupación: Caballero de la Tabla Redonda

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Lanzarote fue un noble y honorable caballero al servicio de su majestad el Rey Arturo, habitante del Castillo de Camelot y miembro destacado de la Tabla Redonda. Su destreza solo era comparable con su bondad. Había gente que lo consideraba un dios con forma humana tanto por lo uno como por lo otro. Lanzarote fue también conocido por su belleza, siendo objeto de deseo de muchas mujeres.

Procedente de más allá de los mares, Lanzarote se encontro por primera vez con el Rey Arturo y sus caballeros cuando estos trataban de tomar un paso que el propio Lanzarote obstaculizaba, derrotando uno a uno a los caballeros del Rey. Indignado ante semejante conflicto, Arturo en persona acudió al encuentro del misterioso caballero para exigirle que se apartara. Lanzarote se negó argumentando que esperaba al Rey en persona y que se sentía decepcionado con la destreza de sus caballeros. Acto seguido reveló su identidad y su propósito, encontrar a un Rey que fuese digno de su espada, aparte de dejar claro que no había perdido un solo duelo. Sintiéndose insultado y no atendiendo a razones, Arturo se dispuso a acabar con él, pero Lanzarote resulto claro ganador del duelo. La situación dió un giro cuando el Rey recurrió al poder de Excalibur y derribó a su oponente, partiéndose la espada en dicha acción, pues había sido usada de manera deshonrosa. El Rey Arturo arrojó la espada al lago, se amedrentó y pidió perdón en presencia de Merlin. Sus plegarias se atendieron y la Dama del Lago emergió reparando la espada y entregándosela de nuevo a su dueño legítimo. Por si fuese poco Lanzarote aun estaba vivo y emocionado al haber encontrado por fin al Rey que buscaba desde hace tanto, alguien digno de su destreza y a quien pudiese servir. Renunciando a sus dominios, se arrodilló ante el Rey Arturo suplicándole que lo admitiera entre sus caballeros, a lo que el Rey aceptó de enorme grado.

Durante los años posteriores, Lanzarote se convirtió en un pilar fundamental para las victorias que el Rey Arturo obtuvo con el objetivo de unificar todos los territorios. En una noche histórica, Merlin pronunció un discurso felicitando a los caballeros, pues habían logrado la meta de “Ser uno bajo las estrellas” y al mismo tiempo advirtiendo que la perdición del hombre era el olvido. Conmovido por su discurso y ante Lanzarote y el resto de los caballeros presentes, Arturo juró que en ese mismo lugar construiría el castillo más hermoso que la tierra hubiese contemplado nunca y una tabla redonda para rememorar las victorias más importantes obtenidas. Así se hizo. Lanzarote se convirtió no solo en el caballero de más confianza del Rey, sino también en su mejor amigo.

Años después todo estaba dispuesto para la boda entre Arturo y Ginebra y la confianza entre el Rey y su amigo Lanzarote era tal que le asignó la misión de llevar a Ginebra a Camelot. Aquel encuentro lo cambió todo. Lanzarote y Ginebra se enamoraron al instante. El noble caballero ansiaba yacer con ella al precio que fuese y al mismo tiempo se maldecía a si mismo por tamaña traición hacia su Rey y amigo. No encontrando reposo en Camelot se marcho lejos hacia los bosques. Fue así como conocio a Perceval y entusiasmado por la energía del jóven lo guió hasta Camelot. No obstante su tormento seguía acosándolo y luchando contra si mismo en sueños hundió su propia espada en su cuerpo. Mientras tanto Galvan, otro noble caballero de la Tabla Redonda, influenciado negativamente por Morgana, acusó a la ya entonces Reina Ginebra de ser la responsable de las continuas ausencias de Lanzarote, dando a entender que la creía enamorada de él. Un enfurecido Arturo montó en cólera y decretó que Galvan y Lanzarote debían enfrentarse para conocimiento de la verdad. Lanzarote llegó a tiempo para probar la inociencia de la Reina resultando ganador del duelo, pero quedando sin sentido por la herida de su propia espada. Estaba destinado a morir, pues no sentía ningún deseo de lo contrario, pero Arturo pidió a Merlin que se lo arrebatase a la muerte. El mago pronunció el conocido conjuro de la creación y Lanzarote volvió.

Finalmente se produjo lo inevitable. Ginebra fue al encuentro de Lanzarote y el caballero y la Reina yacieron juntos en el bosque. Arturo fue hasta el lugar donde se encontraban y hundió Excalibur en la tierra. El Rey sin espada, la tierra sin Rey. Era el principio del dominio de Morgana y su hijo Mordred. Lanzarote se convirtió en desertor y predicador durante años, hasta que se volvió a encontrar con Perceval quien le suplicó volver debido a que le necesitaban. El honor y la nobleza que una vez representaron a Lanzarote regresaron, a la vez que sus fuerzas para luchar una última vez. De esta manera irrumpio al galope en el asedio al campamento de Morgana y Mordred, eliminando a un número indeterminado de adversarios, puede que hasta una quincena. Sin embargo al mismo tiempo recibió varias heridas mortales. Antes de morir Lanzarote se reconcilió con su Rey y mejor amigo Arturo, quien le reconoció como “El mejor de los hombres” Lanzarote le preguntó si Ginebra volvía a ser Reina, a lo que Arturo respondió afirmativamente. El legendario Lanzarote del Lago pudo al fin descansar en paz.

QUI-GON JINN
Película: Star Wars Episodio I La Amenaza Fantasma
Actor: Liam Neeson
Ocupación:Caballero Jedi al servicio de la República Galáctica

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Qui-Gon Jinn fue un Caballero perteneciente a la orden de los Jedi y uno de los más grandes maestros de los últimos años de la República Galáctica. Aunque nunca llegó a formar parte del Consejo Jedi, muy pocos eran los que se equiparaban con él y menos aun quienes le superaban. Su mentor fue el Conde Dooku quien más adelante se convertiría en el Lord Sith Darth Tyranus, mientras que su aprendiz fue Obi-Wan Kenobi, que se convertiría a posteriori en otro miembro muy destacado de la orden. Qui-Gon Jinn creía ciegamente en la profecía del elegido, aquel que restauraría el equilibrio en la fuerza. El destino quiso que fuese él precisamente quien diera con dicho elegido, Anakin Skywalker.

A muy temprana edad sus habilidades como usuario de la fuerza llamaron la atención de la orden jedi y fue llevado a Coruscant, sistema central de la República Galáctica. Entrenado en un principio, tal como mandaba la tradición, por el maestro de maestros Yoda, sus habilidades fueron captadas detenidamente por uno de los miembros más poderosos y sabios que la orden había tenido durante años e incluso décadas, el Conde Dooku, quien lo tomó de inmediato como su padawan. Dooku se aseguro de entrenar a Qui-Gon Jinn con el objetivo de que fuese uno de los jedi más destacados de su tiempo en absolutamente todo. Conocimento de la fuerza, sintonía con la fuerza viva, habilidad en el manejo de la espada laser y conocimientos diplomáticos ya que Dooku al ser Conde tenía amplia sabiduría en dicho campo. Otra de las cosas que precisamente aprendió de su mentor, fue el saber que normas del código jedi eran las que realmente debía seguir con entera fidelidad y cuales eran las que no siempre era conveniente respetar al pie de la letra. Dooku transmitió a Qui-Gon la valisosa lección de que un jedi debía confiar en sus instintos y no siempre en las normas, pues hay seres que pueden abusar de ellas y tergiversarlas a su modo. Finalmente Qui-Gon Jinn concluyo su aprendizaje, se sometió a las pruebas jedi y fue nombrado caballero.

A medida que transcurrían los años la reputación de Qui-Gon Jinn como caballero jedi no hacía más que aumentar tanto entre la orden jedi como en la República en general, si bien es cierto que al no seguir el código enteramente, no formaba parte del consejo. Aun así era considerado de los mejores entre los suyos. Su sintonía con la fuerza viva era impresionante y sus habilidades diplomáticas excelentes. Cierto día la atención de Qui-Gon Jinn fue atraida por la magnífica habilidad en la fuerza procedente de un muchacho de nombre Obi-Wan Kenobi. Observando el potencial del jóven, Qui-Gon lo tomó como su padawan. En los años posteriores Qui-Gon adiestro a Kenobi con la intención de transmitirle todo lo que había aprendido. La habilidad de su aprendiz tanto como espadachín y en la fuerza, así como su creciente sabiduría y diplomacia, le llenaban de orgullo, pero veía en él una obstinación innecesaria y falta de sintonía con la fuerza viva. Aun y así tenía la firme esperanza y confianza de que su padawan acabaría convirtiéndose en un jedi de enorme reputación. Qui-Gon Jinn compartió con su padawan muchas misiones y eso hizo que se acabaran labrando una gran amistad.

Hasta que finalmente llegó la misión más importante del duo. La Federación de Comercio había bloqueado todos los envíos al Sistema de Naboo. El Canciller Supremo Finis Valorum envió a Qui-Gon Jinn y a Obi-Wan Kenobi para negociar el cese de dicho bloqueo, sin embargo no solo no hubo ninguna negociación, sino que la nave en la que habían llegado fue destruida, siendo atacados a continuación por los droides del ejército de la Federación. La sorpresa de Qui-Gon aumento al ver que la Federación se disponía a invadir Naboo, considerándolo muy extraño. Tras lograr llegar al planeta con la intención de alertar a sus habitantes, eludir a los droides y salvar por dos veces la vida de un Gungan llamado Jar Jar Binks, Qui-Gon se refugió junto con Kenobi y Binks en el reino subacuático de los Gungan. No logrando convencer a su líder el jefe Nass de ayudar a los Naboo, pero persuadiéndolo con el conocido truco mental jedi de que los dejaran marchar, usaron un transporte gungan para llegar a Theed, capital de Naboo. Cosa que consiguieron después de alguna que otra dificultad durante su travesía submarina.

Después de rescatar a la Reina Amidala, su séquito y hombres de confianza, Qui-Gon la convenció de que era menester que viajara a Coruscant para comunicar la situación al Senado Galáctico. A bordo de la nave personal de la Reina, la Nubian 327 de tipo J, escaparon del bloqueo, pero la nave fue dañada en el proceso. Para cambiar el generador de hipermotor aterrizaron en Tatooine. Nada más llegar Qui-Gon Jinn sintió una perturbación en la fuerza, nunca en su vida como jedi había percibido nada igual. Acompañado por Jar Jar, el astrodroide R2D2 y la jóven Padme para adquirir el material que precisaban, el maestro jedi descubrió que dicha perturbación procedía de un niño esclavo llamado Anakin Skywalker. Qui-Gon supo desde el principio que este encuentro no era casual, sus sospechas se vieron confirmadas debido a su abrumador nivel midicloriano y todavía más si cabe al ver en persona sus reflejos en la carrera de vainas celebrada en Boonta Eve, en la cual el muchacho resultó vencedor. Tras estas demostraciones Qui-Gon ya no tenía dudas, Anakin Skywalker era el elegido. Liberó al chico gracias a las apuestas con la intención de llevarlo al templo jedi para que fuese adiestrado. Sin embargo de regreso a la nave de la Reina, el maestro jedi y el muchacho fueron asaltados por un misterioso guerrero encapuchado. En pleno desierto tuvo lugar un breve e intenso duelo entre Qui-Gon y el misterioso guerrero que blandia una espada laser roja. Qui-Gon salió ileso, pero quedó agotado y sorprendido por la destreza de su oponente que no era otro que Darth Maul, Lord Sith de raza Zabrak cuyo maestro era Darth Sidious.

Ya en Coruscant Qui-Gon tuvo que afrontar la decepción de que Anakin fuese rechazado por el consejo, volviendo a desafiar las normas con la intención de adiestrarlo. Sin embargo había un asunto de mayor importancia, la identidad del guerrero misterioso era la clave para saber si los Sith habían vuelto. Por si fuese poco la Reina Amidala no había encontrado apoyo en el Senado Galáctico y decidió volver a Naboo para estar junto a su gente. El consejo jedi asigno a Qui-Gon y a Kenobi la misión de protegerla y partieron de nuevo a Naboo. Después de que la Reina convenciera a los Gungan de luchar a su lado, comenzó una batalla que se extendió por el palació de Theed, las afueras de la ciudad y el espacio exterior. En el palacio Qui-Gon Jinn se encontró de nuevo con Darth Maul. Al lado de su padawan Obi-Wan, el maestro jedi se enfrentó de nuevo al sith. A mitad de duelo Maul logró rezagar a Kenobi y Qui-Gon quedó solo. Pese a la valentía y experiencia del maestro jedi, Darth Maul era más jóven y fuerte que él, sin mencionar que había sido adiestrado por uno de los dos seres más poderosos de la galaxia conocida. El sith del sable de doble filo ganó terreno hasta que en una gran demostración de habilidad, atravesó el plexo solar de su oponente, quedando Qui-Gon moribundo en el suelo. Antes de morir le hizo prometer a Obi-Wan que adiestraría a Anakin, pues el muchacho era el elegido y traería el equilibrio. Finalmente Qui-Gon Jinn falleció y se hizo uno con la fuerza.

OBI-WAN KENOBI
Película: Star Wars Episodio IV Una Nueva Esperanza
Actor: Sir Alec Guinness
Ocupación: Caballero Jedi al servicio de la Alianza Rebelde

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Obi-Wan Kenobi fue un caballero jedi que sirvió a la República Galáctica en los últimos años de dicho régimen y años más tarde a la Alianza Rebelde, siendo uno de los más sabios y poderosos jedi de su tiempo. Su maestro fué Qui-Gon Jinn y su discípulo Anakin Skywalker quien se supone traería el equilibrio a la fuerza.

En tiempos de la República Galáctica, Obi-Wan Kenobi tuvo un amor imposible con la Duquesa de Mandalore Satine Kryze quien murió durante las guerras clon a manos de Darth Maul, el sith que 12 años atrás había matado en combate al propio maestro de Kenobi. El jóven jedi tuvo el infortunio de presenciar con sus propios ojos ambas muertes. Obi-Wan fue un pilar fundamental durante el transcurso de las guerras clon, liderando como general batallones enteros y obteniendo muchas e importantes victorias a lo largo de la guerra. Era frecuente que luchase al lado de su mejor amigo Anakin Skywalker, además de con maestros de la talla de Ki-Adi-Mundi, Mace Windu, Plo Koon o Yoda. Su brazo diestro era un comandante clon llamado Cody con el que se labró una amistad a medida que combatían juntos. Sin embargo el Canciller Palpatine, cuya otra identidad era la del maestro y señor de los sith Darth Sidious, mandó cumplir la tristemente famosa Orden 66 que consistía en que todos los batallones clon debían ejecutar a los jedi, al tiempo que les hacía quedar como traidores y abolía la República Galáctica para transformarla en el primer Imperio Galáctico. Obi-Wan tuvo que afrontar el hecho de que su amada orden jedi había sido manipulada, utilizada y al mismo tiempo exterminada por los sith, siendo un golpe incluso más duro el que su discípulo y mejor amigo Anakin Skywalker acabara conviértiendose en el despiadado lord sith Darth Vader. Sin embargo nada de eso impidió que fuese uno de los escasos supervivientes a la orden 66 y a la consecuente purga jedi iniciada poco después.

Obligado al exilio en la soledad del sistema Tatooine, Obi-Wan permaneció en silencio durante 20 años velando por la seguridad del vástago de Anakin Skywalker, Luke Skywalker, hasta que llegase el momento en que el muchacho se hiciese dueño de su trascendental destino. En estas dos décadas era conocido como Ben Kenobi. Por obra y gracia de R2D2, Obi-Wan Kenobi y Luke Skywalker tuvieron su primer encuentro. El astrodroide y su amigo el droide de protocolo C3PO fueron a parar a Tatooine y Luke se convirtió en el nuevo dueño de ambos. R2D2 tenía datos vitales en su memoria introducidos por la Princesa Leia Organa de Alderaan y debía entregárselos al viejo maestro jedi. Tras conocerse por fín, Obi-Wan vio en persona el mensaje de la princesa pidiéndole ayuda para luchar contra el Imperio Galáctico. El maestro jedi supo entonces que había llegado el momento tan esperado y persuadió al jóven Luke de acompañarlo hasta el sistema Alderaan y aprender los caminos de la fuerza. Finalmente y tras las muertes de su tio Owen y su tia Beru, Luke accedió.

Acudiendo al puerto espacial de Mos Eisley y librándose Obi-Wan de los soldados imperiales que andaban tras la pista de los droides mediante su truco mental jedi, Obi-Wan y Luke se introdujeron en la cantina de la ciudad con la esperanza de encontrar a un eficaz piloto contrabandista al que pagar para que les llevase hasta Alderaan. Así conocieron a Han Solo, capitán de la nave El Halcón Milenario y a su socio y amigo Chewbacca de la raza de los Wookiees. Tras una breve discusión y a cambio de 2000 créditos más otros 15.000 concluido el trabajo, Han Solo aceptó llevar al grupo hasta Alderaan. La travesía fue de todo menos sencilla. Los soldados imperiales les interceptaron antes de despegar, escapando por los pelos. Tres cruceros imperiales trataron de darles caza, pero afortunadamente Han alcanzó a tiempo la velocidad de la luz librándose de sus perseguidores. Lo peor parecía haber pasado, pero nada más lejos de la verdad la sorpresa fue mayúscula cuando comprobaron que Alderaan había sido inexplicable y literalmente borrada del mapa, aumentando a más no poder cuando atisbaron a lo lejos una especie de satélite extraño que resultó ser la estación espacial denominada Estrella de la Muerte. Ni la habilidad de Han Solo y Chewbacca ni la sabiduría de Obi-Wan pudieron evitar que el campo de tracción de la Estrella de la Muerte capturase la nave.

Tras ello se vieron obligados a esconderse en los compartimentos de la nave que Han Solo usaba para almacenar las cargas de contrabando que adquiría. Acto seguido eliminaron a dos soldados imperiales y haciéndose pasar por ellos lograron acceder a la central de transmisiones para averiguar, no solo donde estaba situado el panel de terminales que permitían anular el campo de tracción, sino también que la Princesa Leia Organa estaba presa en el bloque AA23 perteneciente al nivel 5 de la estación espacial. Antes de esta última averiguación, Obi-Wan Kenobi sintió la presencia de Darth Vader y sabía que el sith acudiría a su encuentro. No podía permitir que el grupo fuese expuesto a semejante peligro, pues representaban un valioso presente para la Alianza Rebelde. De modo que procedió a despedirse de Luke diciéndole “La fuerza estará ya contigo, siempre” y partió solo hacía el panel de terminales.

El maestro jedi logró desactivar el campo de tracción evitando ser visto, sin embargo tal como había presentido, Darth Vader le estaba esperando de vuelta hacia el Halcón Milenario. Tras unas breves palabras iniciaron un duelo en el que Vader demostró tener más aptitudes. Obi-Wan, aunque sabio y experto como muy pocos, ya no era el diestro jedi de antaño. Finalmente, viendo que el grupo había liberado a la princesa, sabiendo que a partir de ese momento nada les separaría y habiendo cumplido con éxito su última misión, dejó de luchar. Estaba listo. Darth Vader no dudo y le atacó con toda su ira, momento en que Obi-Wan Kenobi se hizo uno con la fuerza. A pesar de su muerte, su espíritu siguió alentando a Luke Skywalker siempre que lo necesitó, convirtiéndose en un talismán para él. Es uno de los tres jedi cuyos espíritus se manifiestan ante Luke en la Luna Santuario de Endor tras la caida del imperio.

Héroes Caídos (Parte 1)

Comentarios

  1. Íñigo

    De lo que llevas escrito me quedo con Reese de “Terminator” y con Qui-Gon. ¿Habrá tercera parte?

  2. Miguel Ávalos

    Hola Iñigo ¡Muchas gracias por comentar! Si, habrá 3ra y 4ta parte.
    Un cordial saludo para ti!!

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