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El tiempo pasará (Parte II)

Por Borja Álvarez “Jita”

En esta segunda parte les quiero hablar de mi escena favorita. La escena en la que Rick se refugia en la oscuridad y en una botella de whisky. Sentado y bebiendo sólo maldice por su suerte: De todos los cafés del mundo, tuvo que escoger el mío”. Poco después aparece el inseparable Sam para ayudarle a llevar las penas. Pero Rick no es de los que se deja ayudar y le pide que toque la canción, dando comienzo a una impresionante secuencia en flashback de lo acontecido años atrás en París. Dicen que la melancolía es el placer de estar triste. Pues algo así le pasa a él, no quiere olvidarla, no puede hacerlo, y mucho menos después de la escalofriante primera mirada –prodigioso primerísimo plano de la actriz- que se cruzan tras años sin verse. Y es que Rick es de los que hurgan en la herida recordando el pasado, ¿a quién diablos no le ha pasado algo así?

Al finalizar el flashback, Ilsa aparece en el club y Bogart le echa en cara haberle abandonado en París llegando a lastimar sus sentimientos de una manera cruel. La escena finaliza con un Bogart absolutamente derrotado y llorando. No recuerdo un momento así en toda su carrera. Imborrables minutos.

La historia de amor de Casablanca tiene lugar en un marco ideal: la segunda guerra mundial. La película de hecho se rueda en pleno apogeo de la guerra y el propio Curtiz pasó un tiempo en el exilio por lo que conocía bien como funcionaban las cosas. Con citas como El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramosquerían mandar el optimista mensaje de que hasta en tiempos difíciles pasan cosas buenas.

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En mi alegato final diré que Casablanca es tan grande porque tienen docenas de frases que guardar y otros tantos detalles que se van descubriendo cuanto más veces se ve. Es el clásico de los clásicos,  posiblemente el mejor guión de la historia del cine, la pareja perfecta, una historia de desamor imperecedera y un final doblemente épico.

Por un lado la famosa frase: “Louis, pienso que este es el comienzo de una bella amistad”. Frase que por cierto fue grabada un mes después de terminar el rodaje, ya que el productor pensó que era la línea ideal para finalizar el film. Incluso se pensó en añadir una escena que mostraba a Rick y Renault en un barco de soldados franceses para incorporarse a la invasión de 1942 a África del Norte. Sin embargo, no pudieron conseguir que Claude Rains asistiera la grabación, y la idea fue definitivamente desechada cuando el productor David O. Selznick, declaró que sería un error enorme cambiar el final”.

Y por otro lado, tenemos el encomiable gesto de Bogart de renunciar a su vuelta a Estados Unidos y dejar los salvoconductos a Ilsa Y Laszlo. Un gesto que resume a la perfección la descripción que Renault hizo del personaje de Rick: “Eres un cínico sentimental”. Y es que les deja libres sí, pero no sin antes añadir: También tengo cosas que realizar. No puedes ser parte de lo que yo debo hacer”. Hasta el último momento quiere mostrar su coraza, pero a esas altura todos sabemos que el bueno de Bogart ya había pecado de romántico.

Y es que el romanticismo no es un ramo de rosas en San Valentín o una noche en un hotel con champagne y fresas.

“Si amas a alguien, déjalo ir.
Si regresa, es tuyo.
Si no regresa, nunca lo fue.”

El romanticismo no es leer este verso del poeta uruguayo Mario Benedetti. El romanticismo es llevarlo a cabo hasta las últimas consecuencias. Y cuando el que lo hace se llama Humphrey Bogart y va vestido con gabardina y sombrero, se le otorga la etiqueta de mito del celuloide.

El tiempo pasará sí… pero no para Casablanca.

Ver El tiempo pasará (Parte I)

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