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El oscuro y estrafalario Tim Burton

Por Javier Fernández López

De entre todos los directores del panorama actual, Tim Burton es ese hombre que puede darte un título diferente, algo peculiar. El que comenzara haciendo cortometrajes como Vincent en 1982 con la técnica del stop-motion se ha convertido ahora en un director a tener en cuenta cada vez que aparece una película suya. Gótico por momentos, oscuro y loco, Burton es un director que busca divertir ante todo. No se aparta de la comercialidad, no la niega. Propone argumentos con buenas dosis de enigmas y toques fantásticos, mientras que sus protagonistas suelen ser personajes con un trasfondo triste, oscuro e inadaptado.

Su filmografía, no obstante, está llena tanto de grandes obras como pifias cinematográficas. Sus últimas películas rozan el ridículo, la vergüenza ajena que siente cualquier espectador cuando está viendo una película que resulta incoherente o incluso estúpida.

En 1984 realizó el mediometraje Frankenweenie, donde vemos al joven Barret Oliver (La historia interminable) en el rol de Víctor y protagonizando una versión diferente y paródica del relato de Mary Shelley, Frankeinstein. En vez de un hombre, será un perro, Sparky, el que sufra el experimento de ser devuelto al mundo. Filmado en blanco y negro, este mediometraje muestra completamente el sello característico de Tim Burton. Los personajes resultan ser estrafalarios, raros, sacados de un cuento infantil, mientras que la ambientación suele moverse por senderos oscuros y, al mismo tiempo, encantadores. Por supuesto, no puede faltar ese final feliz para todos los públicos.

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Pero fue otro proyecto el que le lanzó al estrellato como director, concretamente con la cinta Bitelchús. Protagonizada por Michael Keaton (Jackie Brown), Winona Ryder (La edad de la inocencia), Alec Baldwin (No es tan fácil) y Geena Davis (La mosca), la película marca las bases de lo que se conocería posteriormente como “cine burtoniano”, regalando al público una historia loca y paródica. Lo estrafalario se multiplica, mientras que la protagonista se mueve entre lo gótico y lo emo. Todo resulta peculiar en esta película, hay numerosos detalles que llaman la atención, aunque no hay que olvidar el trabajo del compositor Danny Elfman, quien ya colaboró con Burton en el debut de éste con el largometraje La gran aventura de Pee-wee en 1985. La pareja Burton-Elfman se convertiría posteriormente en una tradición, un equipo que cuando se junta funciona. Bitelchús es la historia de un matrimonio que acaba teniendo un accidente (el humor negro de la película resulta magnífico), hasta convertirse en unos pobres fantasmas que ven cómo otra familia adquiere su casa. A partir de ese momento, buscarán la manera de echarlos, hasta que tengan que recurrir a un ser misterioso y maligno, un personaje cómico que hasta se ríe de la propia realidad modificando cualquier cosa que se le antoje y creando los mayores sustos que puedan verse.

Un año después, en 1989, aparecería en la gran pantalla la esperada adaptación de uno de los personajes de cómics más emblemáticos, Batman. Rodada con el sello y el estilo de Burton, mantiene un carácter puramente teatral y gótico. Más moderada que Bitelchús, pero igualmente rara, el director ofrecía una perspectiva oscura del personaje sin contarnos apenas nada de sus orígenes. Volvió a confiar en Michael Keaton para protagonizar la película haciendo del hombre murciélago, y para el antagonista y gran villano llamó al gran Jack Nicholson (Mejor… imposible), quien haría del Joker, la archinémesis de Batman. Fue un éxito rotundo, tanto que la serie animada del personaje recogió el testigo conceptual de la cinta. La banda sonora de Danny Elfman marcó al personaje durante años. Por ahí aparecía la bellísima Kim Basinger (L.A. Confidencial) para ser la “chica Batman” en el film. Burton, por su parte, no profundizó en los personajes ni demasiado en la historia, pero supo dar un buen entretenimiento aunque fuese desde lo fantástico.

En 1990 se iniciaría una relación que duraría hasta nuestros días, pues llegó a los cines Eduardo Manostijeras, la historia de un hombre que en lugar de manos tiene, como ya pueden suponer, tijeras. Colorida y con cierto enfoque de relato infantil e incluso cuento de hadas, la película resultó ser un rotundo éxito. No es para menos, pues mantiene un valor estético magnífico, una puesta en escena alegre, jovial y en ciertos momentos algo tétrica y oscura. El personaje de Eduardo, caracterizado por Johnny Depp (Pesadilla en Elm Street), es uno de los grandes papeles del cine, un personaje eterno. Escrita, producida y dirigida por Tim Burton, es una película que nadie debería perderse, obligatoria incluso para los detractores del sello Burton, y puede que algunos vean en ella una versión bastante original del cuento de La bella y la bestia. Con esta cinta, el actor Johnny Depp se volvería un habitual en sus películas. Además, regresó para este proyecto una de las grandes actrices de Burton, Winona Ryder. Curiosamente, y desde lo personal, creo que lo raro en esta película no era tanto el personaje de Eduardo Manostijeras como el vecindario de la película, pues sus habitantes resultan ridículos.

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En 1992 realizó la secuela de Batman con Batman Vuelve, recuperando el elenco de la primera entrega, esta vez con villanos como Catwoman por parte Michelle Pfeiffer (Lobo) y Danny DeVito (Los gemelos golpean dos veces) interpretando el papel del trastornado Pingüino. Villanos menos potentes pero que Burton supo llevar con acierto mediante un guión aún más loco que la original. Más gótica y con cierto contenido sexual gracias al personaje de Catwoman, la película se alejaba del público infantil y ofrecía un producto, sencillamente, raro para cualquier tipo de público.

Después de terminar Batman Vuelve, Burton aparecía en las carteleras de todo el mundo, pero no como director. A pesar de que mucha gente se confunde, Burton no dirigió esta cinta, aunque la idea sí que era suya. Se convirtió en el productor de la cinta, dando las labores de dirección a Henry Selick, quien años más tarde nos traería Los mundos de Coraline. Estamos hablando, por supuesto, de Pesadilla antes de Navidad, una de las joyas de animación stop-motion que han perdurado con el paso de los años. La película narra la historia de Jack Skeleton, el rey del mal y del mundo de Halloween, el cual se siente aburrido porque cada año es siempre lo mismo. Un día, por casualidad y en mitad del bosque, se encuentra un árbol con una puerta que tiene dibujado a su vez un árbol, pero navideño. Al entrar, Jack quedará asombrado ante un mundo nuevo, lleno de magia, luces e ilusiones, y entonces decidirá ser él mismo el encargado de llevar los regalos a los niños. Lo que desconoce es que cada uno de nosotros tiene un lugar en el mundo. Para los que quieran disfrutar de esta magnífica película y excelente musical, no sólo puede volver a visionar el film, sino que pueden jugar al famoso videojuego Kingdom Hearts y su secuela, donde se recrea fielmente el mundo de Halloween.

Burton no paraba, y ya en la cima del éxito y asentado como un director de gran nivel, con su propio estilo, dirigió el biopic Ed Wood. Rodada en blanco y negro, y ganadora de dos Oscar (mejor actor de reparto a Martin Landau y mejor maquillaje), el film resulta una genialidad que, irónicamente, cuenta la historia de un horrible y nada talentoso director de cine, descrito muchas veces como el peor de toda la historia. En lo personal, nadie es peor que Uwe Boll. Este biopic cuenta la historia del propio Ed Wood, un director de cine de serie B, bastante ambicioso pero que apenas guarda virtudes dentro de él a la hora de montar nada. Burton caracteriza los personajes de una forma magnífica, y retrata con fidelidad el Hollywood de los años 50. Johnny Depp es el encargado de protagonizar la película encarnando el rol del poco exitoso Ed Wood, y le acompañan Sarah Jessica Parker (Sexo en Nueva York), Martin Landau (Cleopatra) y Patricia Arquette (Stigmata). Es de las pocas películas de Burton en las que no compone la banda sonora Elfman. En este caso, el encargado de componer la música para la cinta fue Howard Shore.

Finalmente se apartaría de la dirección de la saga fílmica de Batman, dejando Batman Forever en manos de Joel Schumacher. El director estadounidense volvería a la dirección en 1996 con la comedia extraterrestre Mars Attacks!, una película que puede considerarse una contestación paródica al film de Roland Emerich Independence Day. El reparto era de lujo, volvían algunos que ya colaboraron con él como Sarah Jessica Parker, Jack Nicholson o Danny DeVito, y se sumaron Michael J. Fox (Regreso al futuro), Pierce Brosnan (007 Goldeneye), Jack Black (Escuela de rock), Glenn Close (101 dálmatas), Natalie Portman (León, el profesional) e incluso el cantante Tom Jones como él mismo. ¿De qué trata este loco proyecto? Una premisa muy sencilla: los marcianos vienen a acabar con nosotros. Partiendo de ahí, todo se vuelve en una constante lucha por sobrevivir ante la amenaza marciana, unos seres de un aspecto que mezcla lo repelente con lo cómico. Jack Nicholson haría de dos personajes, el presidente de los Estados Unidos y un magnate de Las Vegas. Si bien se puede pensar que es una cinta distinta a lo burtoniano, sigue manteniendo ese carácter de humor negro que lo caracteriza. La mayoría de las muertes de la película resultan irónicas, crueles y divertidas.

Algunos años apartado del panorama cinematográfico, los fans estuvieron de enhorabuena con su vuelta gracias a Sleepy Hollow, película que mantiene todos los elementos propios del cine de Burton, dejando el humor negro a un lado para dar paso al suspense. Una versión oscura la leyenda del jinete sin cabeza. Johnny Depp y Christina Ricci (La familia Addams) protagonizan este film fantástico de intriga, totalmente recomendable.

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Pero lo interesante de la filmografía de Tim Burton vendría en el año 2001 con El planeta de los simios, remake del clásico de ciencia-ficción. Proyecto que pasó de unas manos a otras, finalmente, Burton se convirtió en el director de la película. No contrató a ningún actor que anteriormente hubiese colaborado con él, sólo estaba a su lado el compositor Danny Elfman. Siendo absolutamente objetivo, es la película más controvertida de su filmografía y una de las cintas más controvertidas de la historia del cine. ¿Por qué? Porque por un lado tiene aspectos brillantes, escenas para el recuerdo, una producción de lujo, mientras que por otro lado es una obra floja, sin sentido alguno, que carece de fuerza y empatía hacia el espectador. Dicen que lo único bueno que salió del proyecto fue la relación de Burton con Helena Bonham Carter, y posiblemente sea así. Todo se aleja de lo burtoniano, siendo un blockbuster que ambiciona tener alma, pero se queda a medias. El final resulta tan impactante y espectacular como confuso, falla el desarrollo de la cinta. No obstante, se muestra interesante durante la mayoría del metraje, aunque ni siquiera los actores de la película la comprenden del todo. Burton no salió demasiado contento con el film. Personalmente, creo que la idea era mucho más interesante que la original, e incluso el final, aun siendo menos impactante, resultaba magnífico, pero el guión era insostenible. Permitidme un consejo, a veces lo sencillo resulta más genial que lo complejo si te metes en demasiadas complicaciones.

Menos mal que en 2003 dirigió una joya del cine fantástico, Big Fish, una película que es como el buen vino, con los años mejora. Es una de esas obras que uno no se cansa de ver de lo encantadora que resulta. Todo es hermoso, hasta lo cómico de la película resulta bello e inteligente. Tim Burton dirige con ésta una película sensacional, protagonizada por Ewan McGregor (La isla), Alison Lohman (Gamer) y Marion Cotillard (Origen), entre otros. Es la historia de un padre que cuenta sus maravillosas historias una y otra vez, pero su hijo está harto de las mentiras de su padre. La película va contando la historia del padre desde lo fantástico, como lo eran sus historias, hasta que al final su hijo se dará cuenta de una gran verdad, la mayor de todas.

Luego vendrían tres musicales: Charlie y la fábrica de chocolate, La novia cadáver y Sweeney Todd. Tres obras de un nivel impecable, cada una en su ámbito. En todas aparecen Johnny Depp y Helena Bonham Carter (en La novia cadáver trabajando en el doblaje), y todas son musicales. La primera es una película infantil, un remake con personalidad, donde unos niños visitan la fábrica de chocolate más famosa del mundo y allí conocen al excéntrico y estrafalario Willy Wonka y a los Oompa Loompas, los trabajadores de la fábrica. Cada niño representa un defecto y cada uno tendrá su propia canción que los parodia y caracteriza, siempre interpretada por los Oompa Loompas. La segunda es el regreso de Burton a la animación stop-motion, con un cuento más oscuro que Pesadilla antes de Navidad. Es la historia de un hombre que, por error, acaba “casado” con una muerta. Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet es uno de los mejores musicales de la historia y con esta adaptación también del cine, un cuento sangriento y oscuro, donde Burton vuelve a jugar con el humor negro, lo grotesco y lo gótico. Una historia magnífica y absorbente, donde un hombre regresa a Londres con el objetivo de vengarse de aquellos que le arrebataron su felicidad. La obra retrata la injusticia social, los males de la aristocracia, la venganza personal, el egoísmo… una película absolutamente genial.

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Y fin. Sí, este es el final de la carrera de Tim Burton, o eso es lo que algunos quisieran. Por desgracia, no es así. El éxito muchas veces se sube a la cabeza, las buenas críticas y los elogios se pueden convertir en un arma de doble filo, y lo que antes resultaba fresco y con estilo, ahora resulta pesado, aburrido y pedante. Alicia en el país de las maravillas, la adaptación que dirigió Tim Burton en 2010, es uno de los fracasos más sonados en años. Anne Hathaway (Amor y otras drogas) realiza el peor papel de su carrera, Johnny Depp da vergüenza ajena y Helena Bonham Carter está sobreactuada. El cuento de Lewis Carroll aparece retratado aquí de una forma absurda, como si alguien, otro que no fuese Burton, hubiese querido hacer un homenaje al mismo de manera exagerada sin acercarse lo más mínimo. A priori, la cinta era un proyecto ideal para el director, pero todo lo contrario, sólo se salva por una magnífica dirección artística y un nivel visual impecable, pero ni siquiera los más pequeños pueden ver aquí algo de entretenimiento. La cinta de animación tradicional de Disney resultó incluso más oscura. Cabe decir que algunos esperábamos, erróneamente, algo parecido a aquel videojuego llamado American McGee’s Alice, un título del año 2000 que versionaba de forma mucho más oscura la historia de Lewis Carroll. Ni siquiera Depp está decente en la película.

En 2012 dirigió la adaptación al cine de la serie televisiva Sombras tenebrosas, con el mismo título. Volvía Michelle Pfeiffer a trabajar con Burton, pero esto ya no era humor negro, no había nada grotesco, todo era una pura comedia con toques fantásticos (un vampiro sorprendido con un McDonald’s…). Si bien algún chiste funciona, la película falla en argumento, puesta en escena y presentación. Una cinta sumamente aburrida que no merece el tiempo de nadie, pero como fans del director, muchos le darán una oportunidad, aunque luego acaben con mal sabor de boca.

Dicen algunos críticos que con su nuevo largometraje Frankenwennie, remake de su propia obra, ha vuelto el mejor Burton. Yo discrepo sobre ello, la película no creo que haya logrado contagiar la misma magia que contagiaron otras cintas anteriores. Es más, diría que está por detrás de otras películas de animación como El alucinante mundo de Norman. Suenan noticias de que se prepara una secuela de Bitelchús. Como siempre, pongo toda la confianza por delante, pero algo me dice que el proyecto ya está quemado desde un principio. En 2014 llegará Big eyes, basada en la historia real de Margaret y Walter Keane, proyecto que sí tiene mejor pinta.

En conclusión, un director que últimamente está en decaída, pero nunca se pierde la esperanza de que vuelva el mejor Burton. ¿Remontará el vuelo? Se podría pensar que ya ha dado lo mejor de sí mismo y lo que viene ahora es una repetición de lo que ya está hecho. Quizá sea así, o quizá, dentro de pocos años, nos sorprenda con una obra genial, oscura y estrafalaria, que no toque lo ridículo desde lo vergonzoso, sino desde lo mágico y encantador. Sea como sea, es uno de los directores a destacar.

Comentarios

  1. Íñigo

    Buen artículo amigo. ¡Al menos más breve y directo que los míos, cosas de historiador, jejeje! Enhorabuena.

  2. Lourdes lueiro

    Hola Javier, lo primero darte la enhorabuena por tu maravillosa crítica hacia el cine de Tim Burton, un director que no deja indiferente a nadie; estoy de acuerdo con muchas cosas que comentas en tu crítica, con otras pues no ( ahí está la gracia, en que cada uno tenga su opinión). Mi película favorita del maestro Burton (y una de mis películas favoritas en general) es Eduardo Manostijeras, magia pura, y una de las bandas sonoras más hermosas de la historia del cine, como no de Elfman, ya le dediqué una crítica en su momento en esta misma página, no era para menos; también me parecen geniales el resto que mencionas, y me encanta la unión entre Depp y Burton, siempre excéntricos y geniales. En lo que no estamos de acuerdo es en tu opinión sobre Alicia en el país de las maravillas y Sombras tenebrosas, la primera me parece estupenda, si, diría que una buena película, me encantan sus colores, su historia por supuesto y la siempre inquietante visión de Burton de ella, a mi me encantó; sobre la segunda, pues si, es de las peores de la carrera del director, pero yo creo que en el fondo él buscaba sólo que nos entretuviesemos con ella, y si ese era su objetivo, conmigo lo logró con creces, es una película divertida y sin pretensiones, sin más. Te felicito una vez más por tu crítica!!

  3. Rafa

    Hola, yo sólo quería comentar que para mi Tim Burton es como un puré cuando lo tiras al techo y se queda pegado, es algo que no te comerías porque eso no pasa ni con litros de aceite. Respeto mucho a quien le guste pero a mi no me gusta, de hecho un día estuve viendo una peli suya que iba de un internado y de un bombardeo en la II GM y joder estaba con una chica porque a ella si le gustaba y ya hubo un momento en el que literalmente me puse a llorar porque no aguantaba más seguir viendo esa peli, para mi nada tenía sentido era absurdo y aburrido. La verdad es que yo no soy mucho de ver películas, prefiero disfrutar de una noche bajo el manto de las estrellas o simplemente haciendo cualquier otra actividad bajo el calor del hogar. Si por mi fuera Burton estaría barriendo escaleras.

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