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El Hobbit: Una mirada sobre la trilogía al completo

Por David López Gónzalez

[Aviso para navegantes: en este artículo hay spoilers sin freno]

Hace pocos días, y en sesión de preestreno, ofrecían en uno de los cines de Madrid una oferta que, para  amantes del universo cinematográfico de Tolkien (a través, claro, de las manos de Peter Jackson) se hacía irresistible: Un maratón con las tres películas de la nueva saga de la Tierra Media, teniendo como colofón final, claro está, El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos. Evidentemente, no tardé en convencer a un grupo de amigos para que me acompañaran a esta aventura de nueve horas sentado en una butaca. Además de pasar un buen rato, si me ha servido de algo esta hazaña es para ver de manera global, y también particular, esta nueva trilogía precuela de la épica historia del anillo. Siendo así, me he decido a elaborar una mirada especial a toda la aventura de Bilbo y la compañía de Thorin Escudo de Roble, desde el inicio de su viaje hasta el ansiado final.

Y es que la ocasión lo merece: puede que sea, por lo menos en un largo tiempo, el último acercamiento cinematográfico al universo fantástico de la Tierra Media y, además (Como precuela que es), juega un papel vital en cuanto a la percepción que tenemos de la que me aventuraría a denominar como la mejor trilogía de la historia del cine (Empatando, quizás, con el reinicio de la figura de Batman de Christopher Nolan). Admito que esta es, sin duda, una visión tremendamente subjetiva, pero me crie viendo el épico viaje de Frodo, Sam y del resto de la Comunidad del Anillo, y eso es algo que acaba por marcar.

EL HOBBIT: UN VIAJE INESPERADO

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Si algo parecía darse por asumido cuando se anunció que en lugar de dos películas abordando la adaptación de El Hobbit, de J.R.R. Tolkien, iban a realizarse tres largometrajes era que se iba a producir una catástrofe de proporciones épicas. La opinión general parecía decir ¿Cómo demonios se van a sacar tres películas de tan sólo 300 páginas?”. Yo fui de los pocos que defendí  que era una tarea perfectamente posible. Y, por mucho que me pueda meter con las películas que voy a someter hoy a análisis, sigo defendiéndolo. Y es que había que entender cuál era el verdadero objetivo del director australiano: Crear una precuela en forma de saga para El Señor de los Anillos. Parece evidente, pero no es un detalle que se haya tenido muy en cuenta. Si observamos con detenimiento El Hobbit de Tolkien, descubriremos que es una historia independiente. Sólo guarda en común con los posteriores libros el propio universo, los personajes y el anillo. De hecho, la manera de tratar el propio anillo en la primera historia del autor en la Tierra Media era bastante banal: era una reliquia que te hacía invisible. Nada del Señor Oscuro, ni tentación del anillo, ni del poder de Sauron. Era un relato para niños que, si no fuera porque Tolkien decidió ampliar su propio mundo a partir del mismo, se hubiera quedado simplemente en eso, en un cuento.

Pero una precuela de cine necesita mucho más material: De ahí todo lo que se ha añadido y que mucha gente no duda en calificar de relleno: Azog el Profonador, Légolas, el Concilio, el retorno de Sauron… digamos que, para Peter Jackson, la historia del Hobbit le sirve como excusa perfecta para contar la historia anterior a sus películas estrella. Y eso, mal que pese, podía hacerse en una, dos o tres partes. Ahora bien, esto no tiene por qué suponer que la calidad tenga que ser buena por definición. Una cosa es una buena idea y otra muy distinta es la ejecución.

-EN GENERAL:

Si algo me emocionó de la primera parte de esta aventura fue que, por lo menos a mi modo de ver, se cerraron muchas bocas. Era la demostración de que, si Jackson seguía ese camino, su titánico proyecto era posible. Hubo mucha crítica que no tardó en catalogarla de lenta. Aunque si es cierto que es la que menos ritmo narrativo tiene de las tres, en composición general y de guion es la más redonda. Por un lado, conseguimos coger afecto al nuevo grupo que se nos presenta (13 enanos a los que, de manera previa, no conocemos absolutamente de nada). Por otro lado, las secuencias de acción, aunque pueden resultar escasas, están muy bien repartidas y, por qué no decirlo, realizadas. No he podido evitar sufrir un escalofrío cuando he vuelto a ver a Gandalf encabezando a los enanos de Érebor a través de los túneles de los trasgos, o cuando he podido disfrutar de la primera pelea cara a cara de Thorin Escudo de Roble contra su nemesis, Azog, el Orco Blanco. En ocasiones parece que la calidad de las peleas llega a acercarse a las de la Trilogía del Anillo. Eso sí, evidentemente, la película goza de otro tono distinto: deja la epicidad ligeramente a un lado para acercarse más a lo personal: El dolor de los enanos al haber perdido su hogar, la evolución de Biblo Bolsón, el sufrimiento de Gollum…

Sin duda, la cinta deja escenas para el recuerdo. Quizás el momento estelar sea, casi sin duda, la conversación de Bilbo con Gollum/Smeagol en las profundidades de las montañas de los trasgos. Más allá de la parte de los acertijos (muy adecuada, combinando humor y seriedad), donde más brilla la mano del director es en la escena en la que Bilbo se encuentra decidiendo si matar a la criatura o huir dejándole con vida. No tarda en venirnos a la mente esa frase pronunciada por Gandalf en La Comunidad del Anillo: “Gollum merece la muerte. La merece, sin duda.Muchos que viven merecen la muerte. Y algunos que mueren merecen la vida ¿Tú se las puedes dar, Frodo?”.

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-PERSONAJES:

Si tuviera que quedarme con un rol principal en esta película, elegiría sin duda el papel de Bilbo. Es el personaje que más destaca, porque la cinta parece centrarse casi por entero en su figura. Esto es un completo acierto. Uno de los temas principales del libro “El Hobbit” es la transformación de Bilbo de un acomodado y hogareño hobbit a un saqueador aventurero. De un Bolsón a un Tuk. Y esta metamorfosis se produce en la primera parte, dejando, claro está, espacio para su desarrollo en las sucesivas cintas. Es por eso que, durante toda la historia, se nos bombardea con la idea de que Bilbo no pinta nada en la aventura. Thorin deja ver su descontento respecto al saqueador continuamente. Y sin embargo, las acciones del protagonista consiguen revertir esta situación para forjar un lazo de unión importantísimo entre el Príncipe Enano y el Hobbit que va a funcionar como un tiro en el resto de la historia. Este es el acierto principal en cuanto a las relaciones entre personajes en Un Viaje Inesperado y para ello no ha venido mal contar con la estupenda actuación de Martin Freeman.

-LO BUENO

  • Escenas de acción muy bien repartidas y realizadas
  • Bilbo, Gollum y el anillo único
  • Se ha sabido explotar tremendamente bien la relación Bilbo-Thorin

-LO MALO

  • En ocasiones se puede hacer algo lenta
  • No se produce una profundización muy seria en el resto de personajes: Al terminar la película seguimos sin tener ni idea de quién es quién entre los enanos.

EL HOBBIT: LA DESOLACIÓN DE SMAUG

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Teníamos una primera parte completamente adecuada sobre la que trabajar. Ahora que se había visto el potencial de El Hobbit como saga-precuela, lo que quedaba por dilucidar era ya, precisamente, el ámbito de la calidad. Y si la primera película podía caracterizarse por tener un ritmo algo más pausado, yo, como fanático de la Tierra Media,  esperaba que La Desolación de Smaug fuera una completa apoteosis. Si uno ha leído el libro original, no le costará ver que las partes más, digamos, entretenidas del viaje se encuentran precisamente en el trozo de historia que ocupa esta película: La estancia en la casa de Beorn, la lucha contra las arañas del Bosque Negro, la escapada de la Compañía de las mazmorras de los elfos, la llegada a la Ciudad del Lago y, por supuesto, el primer encuentro de los personajes con el temido Smaug el Terrible.

Sin embargo, ya anuncié en su día que salí decepcionado de la sala de cine (y eso es una de la pocas cosas que me hacen sentir mal de verdad). Y no fue por el ambiente conseguido, que, en cierta manera es completamente adecuado (La Casa de Beorn es tal como uno la puede imaginar, el Bosque Negro da auténtica sensación de pérdida, la Ciudad del Lago tiene un toque muy peculiar y curioso…) sino más bien por la manera de tratar todo el conjunto. Pese a que la mayoría de gente la eleva por encima de su predecesora, los fallos de guion continuos y la sensación que deja al final, hacen que, por lo menos para mí, no fuera lo que me esperaba.

-EN GENERAL:

Si bien la película goza indudablemente de un mayor nivel de acción, lo que la hace más rápida y fácil de ver (lo he podido comprobar en las butacas), lo que es cierto que parece metida muchas veces con calzador. Las cosas suceden por un “Porque sí”, continuo. Todo parece dejado a la casualidad. Aunque esto podría funcionar más en El Hobbit, al tener un tono completamente diferente a la trilogía de El Señor de los Anillos, parece que se abusa del recurso. Las escenas se exageran a veces hasta límites ridículos, y en no pocas ocasiones se violan deliberadamente las más básicas leyes de la física.

Y no hay más que ver para ello la pelea de los enanos contra el dragónSmaug en el interior de Érebor. De hecho, el problema principal se encuentra en esa parte. Hasta el momento, la película, con más o menos fallos, podía considerarse superior a su predecesora. Podíamos pasar por alto ciertas cosas, como a Bombur haciendo Kung Fu y lucha ninja enfundado en un barril o un romance completamente insulso entre Kili y el personaje inventado de Tauriel. De hecho, la conversación de Bilbo con el dragón (con la profunda voz de Benedict Cumberbatch) es tan impresionante que parece servir de redención para el resto de fallos de guion. Pero después todo se estropea por dos factores fundamentales, que dejan la cinta en un punto muy bajo de cara a su sucesora: Primero, la pelea contra Smaug atenta contra toda lógica y, segundo, se combina el plano de lo que sucede en Érebor con ciertos sucesos de la Ciudad del Lago que tienen escaso interés.

En el primer caso, no hay más que ver como se desenvuelven los enanos en el interior de la Montaña. Corren más que el dragón, saltan sus llamas como si fueran una comba de colegio y tocan cosas candentes como si tuvieran la piel hecha de aluminio. Memorable es la escena en la que Thorin se agarra a una cadena que previamente ha sido rociada por puro fuego de dragón o, más todavía, cómo este mismo personaje hace “Gold Boarding” montado en una carretilla de metal sobre un pequeño riachuelo de oro fundido. Es más, Smaug, un ser terriblemente poderoso e inteligente, parece sufrir un marcado problema mental: los enanos consiguen engañarle como quieren, cuando tiene a tiro a los invasores (continuamente, para que mentir) no dispara sus llamas del infierno y parece ser provocable como un niño de tres años. La escena que más molesta en este aspecto es muy clara: Casi al final, Smaug, enfurecido por haber sido bañado en oro fundido, escapa de la Montaña Solitaria para destruir la Ciudad del Lago cuando en ese preciso momento los enanos se encuentran junto a él, sin ningún tipo de escapatoria posible. Es decir, que si el inteligente y feroz Smaug se gira en ese preciso instante y lanza una llamarada en la estancia, todos los enanos presentes, sin excepción, acaban muertos. ¡¿Pero qué narices te pasa, Smaug?!” dan ganas de gritar a la pantalla.

En el segundo caso, respecto a los sucesos de Ciudad del Lago, volvemos a ver el tema del amor entre Kili y Tauriel, que, además de gozar de poco interés, parece un reciclaje de escenas de la trilogía original (El momento en que la elfa cura al enano recuerda de manera más que evidente al momento en el que Arwen cura a Frodo en La Comunidad del Anillo). Además, la pelea de Légolas con los orcos comandados por Bolgo se hace monótona a partir de cierta parte. Lo único que verdaderamente se queda como un detalle positivo en este aspecto es la introducción de la “Ballelanza” como el instrumento adecuado para lanzar “flechas negras”, las únicas que pueden matar a un dragón. Esto parece preparar el terreno para la tercera parte (aunque, como comentaré más adelante, se ve tremendamente desaprovechado en La Batalla de los Cinco Ejércitos).

-PERSONAJES:

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Para empezar, hay que fijar esta vez la vista en Gandalf. Quizás las mejores escenas de toda la película se basen en su personaje: Son las que más contenido tienen como precuela. Se puede ver la investigación del mago, con la ayuda de Radagast el Pardo, respecto al surgimiento de una nueva fuerza oscura, que después se descubre como Sauron, elNigromante. De hecho, la mejor escena de la película se produce, a mi humilde modo de ver, cuando Mithrandir descubre cuál es la verdadera identidad de la misteriosa figura que está haciendo resurgir el mal en la Tierra Media.

En este apartado, también tenemos que señalar por obligación al propio dragón Smaug. Si bien es cierto que, como ya hemos dicho, en ciertos puntos parece no ser del todo lógico, la conversación que la bestia mantiene con Bilbo en su primera aparición está tan cuidada y tan bien interpretada que hace que, finalmente y pese a todo, sea uno de los mejores papeles de la película. Es aquí donde se ve el talento de Cumberbatch para ponerle voz a tan terrible ser.

-LO BUENO

  • Mucha más acción y ritmo
  • La ambientación es muy acertada
  • Toca las partes más interesantes
  • La conversación de Bilbo y Smaug

-LO MALO

  • Tauriel en general como personificación de fallo
  • Fallos constantes de guion
  • Atentados contrala lógica y contra las mismas leyes de la física
  • Desaprovechamiento total de lo que podría haber sido una lucha de lo más increíble (respecto a los sucesos del interior de Érebor)

EL HOBBIT: LA BATALLA DE LOS CINCO EJÉRCITOS

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Con un antecedente que yo podía considerar como bueno (Un Viaje Inesperado) y otro que no me gustó demasiado (La Desolación de Smaug) lo único que podía quedar por esperar era que La Batalla de los Cinco Ejércitos no decepcionara. Es más, contando con momentos tan épicos como la ira de Smaug sobre la Ciudad del Lago y con lapropia Batalla, podría hacerse una legendaria película heroica que podría darle a esta trilogía la epicidad que parecía no haber desarrollado por el momento. Además, ofrecía una serie de posibilidades totalmente abiertas. Hay que recordar que, en el libro, Bilbo, que relata la historia, se desmaya al principio de la batalla a causa de un golpe y, cuando despierta, se le informa de los resultados. Tolkien no describió batalla alguna, y por eso la oportunidad era perfecta para construir un gigantesco choque de bandos que elevara en general la calidad de toda la saga.

Bien pensando, es la película que más se parece a las de la trilogía original (Sobre todo a Las Dos Torres y a El Retorno del Rey), precisamente por esa presencia bélica, del enfrentamiento a lo imposible, que se respiraba en todo momento. Pero parece que, pese a dejar momentos ciertamente épicos, no se consigue dar con el tino que necesita el enfrentamiento armado. Quizás sea por la complejidad misma de la batalla: No se trata de defender una fortaleza como tal. Hablamos de Érebor, un reino enano vacío al que todas las razas han puesto sus ojos encima. En su interior, sólo 13 enanos y un hobbit montan guardia. A diferencia con El Señor de los Anillos, en la que ya tenemos conocidos de manera previa en cada uno de los bandos, aquí la mayoría de soldados son desconocidos. Más allá de Thandruil, Légolas y Tauriel en el bando de los elfos y Bardo en el bando de los hombres, no tenemos nada más que un puñado de soldados peleando por una montaña. Ni si quiera podemos definir claramente, hasta que la batalla estalla, que bando es, digamos “el bueno” y qué bando es el “malo” (aunque esto podría ser un aspecto diferenciador y positivo).

-EN GENERAL:

Si bien se puede considerar que la película, a niveles generales, supera a La Desolación de Smaug, comete los mismos fallos que su predecesora. Es esa continua intención por asombrar, dejando de lado toda lógica, lo que más le pesa a esta última parte. Es que, por muy alucinantes que puedan resultar determinadas escenas, si la propia película está continuamente atentando a tu credibilidad, el resultado final se ve completamente alterado. Parece que la enormidad de la batalla le sirve a Peter Jackson como excusa para incluir todo tipo de momentos irrealizables que buscan sin duda sorprender al espectador, y que muchas veces resultan ridículos. Por poner ejemplo, sin realizar ningún spoiler: Légolas llega a ser capaz de caminar por un puente en plena caída. Y hablamos de piedras que se encuentran ya flotando en el aire, listas para caer al vacío. Parece que, momentáneamente, la Tierra Media se ha convertido en Matrix. Total, se puede aprovechar que tenemos al agente Smith paseando por ahí (Hugo Weaving, haciendo de Elrond).

El problema principal es que, si la película tiene en su esquema narrativo tres partes muy marcadas, a cada una de ellas se le puede sacar fallos, tanto de lógica y física como de guion. Por un lado, tenemos el ataque de Smaug a la Ciudad del Lago. Era el momento que había utilizado el final de la anterior parte como gancho. El ¿Qué hemos hecho? de Bilbo cuando ve alejarse volando a la bestia, lista para sumergir a cientos de personas inocentes en las llamas. Cualquiera que haya leído el libro sabrá que, guste o no guste, Smaug apenas aparece, más allá de su encuentro con el hobbit en las profundidades de la montaña y su breve y rápido ataque a Esgaroth. Uno se podría esperar que, dado que Jackson tiene una película entera para poder explayarse, le dedicaría una mayor profundidad a las implicaciones que tiene el hecho de que el terrible monstruo reduzca una ciudad entera a cenizas. Sin embargo, el australiano despecha estos momentos en pocos segundos. El terrible Smaug está muerto incluso antes de salir el título de la película, y la manera en la que fenece es completamente rocambolesca. ¿Para qué mencionar la “Ballelanza” en la segunda película si no se va a emplear en la tercera? ¿Qué lógica tiene utilizar al hijo de Bardo como si fuera un arco? ¿Por qué Smaug se queda mirando como un tonto como el barquero le apunta al cuello con una flecha negra? ¿Cómo es posible que Girion en la Ciudad del Valle fallara los tiros contando con la más afinada tecnología del momento y que Bardo con una cuerda y dos palos acabe con el dragón más temido del Norte? Demasiadas preguntas como para pasarlas por alto.

La segunda parte a destacar de La Batalla de los Cinco Ejércitos es el plano de la historia- precuela: volvemos a tener a Gandalf en DolGuldur, en pleno descubrimiento del nacimiento del mal que va a asolar toda la Tierra Media en el futuro. Aunque es verdad que se consiguen escenas verdaderamente acojonantes (para qué mentir) cuando Elrond, Galadirel y Saruman ayudan a Gandalf a luchar contra los espíritus de los nazguls, hay un fallo que yo considero fundamental, que atenta contra el desarrollo lógico de la precuela general tal y como iba encaminada. Si en el concilio que tenemos en Un Viaje Inesperado, Saruman se opone a actuar contra el desconocido Nigromante que ha surgido en el Bosque Negro (deducimos que porque ya se ha vendido al bando de Sauron) ¿por qué acude en rescate de Gandalf junto con el resto del Concilio? Uno puede pensar que, o bien todavía no se ha cambiado de posición o bien que todavía mantiene la fachada, pero aun así es un momento que, personalmente, me rechina.

Y por último tenemos ya la propia Batalla; el momento que se suponía como más apoteósico de toda la historia de Thorin Escudo de Roble y su compañía. No nos vamos a engañar: Peter Jackson tiene ya el suficiente manejo en la representación de enfrentamientos bélicos como para asumir que existen escenas realmente épicas. No hay más que ver el momento en el que los enanos cargan en solitario hacia el recién llegado ejército de orcos y, en el último momento, se ven apoyados por los elfos. Sin embargo, también es una batalla muy muy confusa: La mayor parte del tiempo no sabes en qué posición se encuentra cada uno de los Ejércitos o en qué situación se encuentra cada personaje. Además, se vuelve a abusar de esos momentos en los que la lógica se deja completamente de lado, lo que le quita terriblemente la seriedad. Ahí tenemos, por ejemplo, como Thranduil rebana cuatro cabezas de un tajo o como Dain, sin casco, se dedica a tumbar a cabezazos a trasgos y orcos perfectamente protegidos por yelmos de hierro.El punto positivo en este aspecto lo deja el dramatismo de las muertes. Mientras que en libro apenas se le prestan atención (como recordamos, Tolkien ni siquiera cuenta la batalla), aquí el fallecimiento de Fili, Kili y Thorin tiene mucha más importancia: la cámara está allí para enseñarlo.

-PERSONAJES:

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Si la primera parte es de Bilbo y la segunda de Gandalf y de Smaug, La Batalla de los Cinco Ejércitos pertenece, sin ningún tipo de duda, a Thorin Escudo de Roble. Sucede esto por una razón principal: El Príncipe Enano, reconvertido en Rey Bajo la Montaña, comienza a sufrir la enfermedad que ya asoló a su abuelo Thror. La pura avaricia afecta a la mentalidad de Thorin durante todo el desarrollo de la película. Las mejores escenas (y las más dramáticas) están relacionadas con el giro que da el personaje del líder enano. A mí, personalmente, me encantó el momento en el que Thorin pasea por el Salón de los Reyes y ve su reflejo en el suelo de oro. Esa tensión, esa manera de representar la locura que le pervierte, esa manera tan perfectamente llevada de relacionar al personaje con Smaug y su avaricia… Richard Armitage se lleva aquí la mejor actuación. Vemos al mejor Thorin de todas las tres películas.

Toda esta tensión luego beneficia enormemente el final de la saga. No tengo duda en afirmar que la mejor escena de toda La Batalla de los Cinco Ejércitos (y, si me apuras, podría competir para ser la mejor de toda la saga de El Hobbit) se produce cuando Thorin se da cuenta de su error y sale por la puerta principal de Érebor encabezando a su Compañía hacia la Batalla. Magnífico, simplemente.

-LO BUENO

  • La megalómana epicidad de la Batalla de los Cinco Ejércitos
  • Thorin y la compañía cargando contra el Ejército de los Orcos
  • La actuación de Richard Ardmitage respecto a la locura del Tesoro de Érebor

-LO MALO

  • El poco tiempo y la solución chapucera que se le da al asunto de Smaug
  • El desaprovechamiento de los cabos que tendía la segunda película en cuanto a la propia trama (La ballelanza)
  • Las “sobradas” que se van intercalando en la batalla
  • Fallos de lógica en general en el desarrollo de la historia

CONCLUSIÓN: “EL HOBBIT” COMO SAGA EN GENERAL

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Tristemente, tras ver todas las películas como un conjunto, tengo que admitir que no se pueden acercar ni de lejos al nivel que alcanzó Peter Jackson la primera vez que abordó la Tierra Media con El Señor de los Anillos. Es algo que ya era prácticamente asumido, pero en lugar de tres películas entretenidas se podría haber conseguido una saga precuela épica, aprovechando la tecnología digital del momento, que debía de ponerse al servicio de la historia y no al revés.

No hay que pensar mucho para darse cuenta de lo evidente que es que la precuela está exclusivamente realizada para aprovechar el tirón comercial de El Señor de los Anillos. Es algo lógico, y ocurre con todas las sagas blockbuster que se producen actualmente. Ahora bien, eso no sirve de excusa para ofrecer un producto basado en la espectacularidad visual, en el humor y en los guiños dejando de lado la historia, más todavía cuando esta no es independiente. Y aun así, después de todo, sigo pensando que, en cuanto al polémico tema del número de películas,  tres partes eran una medida adecuada. De hecho, la separación de la historia en la adaptación está bien estructurada, tomando como puntos de corte la salida de los túneles de los trasgos, con el rescate de las águilas, y el momento de la explosión de la ira de Smaug. También está bien pensada la formulación a modo de precuela, con el tema de DolGuldur y los ejércitos orcos de Azog el profanador y de su hijo Bolgo. Sin embargo, no funciona como cabría esperar, y no es por un tema de “estirar el chicle”, como se le acusa constantemente, sino que el fallo reside, más bien, en la realización. El Hobbit se queda, sin más, como un recuerdo, pero no llega ser el antecedente de la historia del anillo que podría haberse construido.

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Comentarios

  1. javi

    super chidas todas la series

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