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El cine de terror de las antípodas. El gran desconocido

Por Javier Morales

Después de haberles presentado dos de mis grandes pasiones, el terror coreano y el nuevo terror francés, vamos a analizar la tercera de mis preferencias, un cine del que no se habla mucho en conjunto y que merece, según mi modesta opinión, un análisis pormenorizado por su valentía, su capacidad de innovación y su efectismo en cuanto a provocar terror se refiere: el terror de Australia y Nueva Zelanda de los últimos años.

Es relativamente fácil encontrar información a día de hoy sobre el terror coreano y francés, al estar perfectamente definidos y ser muy representativos de sus lugares de procedencia. Sin embargo no lo es tanto encontrarse un listado medianamente completo del terror que se viene haciendo en las antípodas en los últimos años, al ser producciones mucho más pequeñas y no lograr las repercusiones que los otros logran. Pero no por eso nos encontramos ante un cine carente de interés, al contrario, algunas de las mejores cintas de género de la última década provienen de allí, sin ir más lejos Triangle, sin duda mi preferida de la lista que vendrá a continuación junto a The Loved Ones.

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Igual que sucede con nuestro país, estas producciones no se cuidan como merecen en sus países de origen. Pocas alcanzan las carteleras mundiales y si lo hacen están predestinadas, cosas de las distribuidoras, a durar dos semanas como mucho.

En el mundo de los festivales, el único reducto que nos queda a frikis ansiosos de nuevas cosas, el panorama es bien distinto. Estas películas reciben un trato digno como lo que son muchas de ellas, auténticas obras maestras que acaban influyendo irremediablemente en el ámbito del cine universal.

Sin embargo existe actualmente una hornada de nuevos directores australianos y neozelandeses empeñados en reforzar, mejorar y reavivar de manera asombrosa el castigadísimo género del terror que se produce en sus tierras, partiendo de sus planteamientos y esquemas efectivos, sin perder de vista lo que en otros países está sucediendo, como ya vimos en el terror asiático o francés. Así, autores como Andrew Traucki, David Nerlich, Sean Byrne, Steven Kastrissios, Spierig, McLean, Christopher Smith, y otros, nos están regalando una serie de cintas afortunadísimas, con arriesgados puntos de vista diferenciadores y evolucionadores del clásico slasher o terror de criaturas y utilizando un gore como recurso narrativo de lo más depurado, a veces bestia y perfecto.

Descubrí este cine, como la mayoría, de la mano del inmenso genio y talento de Peter Jackson y sus arriesgadas, canallas y fabulosas propuestas de Bad Taste y Braindead. Tu madre se ha comido a mi perro, representantes perfectas del gore que se hacía por aquellos años, sin pretensiones pero con inmenso calado. Quentin Tarantino, por poner un ejemplo -y vaya ejemplo- no puede negar la repercusión que en su carrera tuvieron este tipo de películas.

Poco después, en el 94, Jackson firmó una de las impresionantes películas que caben y tienen su sitio de honor en esta lista, Criaturas celestiales, en la que una aún casi desconocida Kate Winslet, una de las mejores actrices de todos los tiempos, compartía protagonismo con una maravillosa Melanie Lynskey, relatando una perturbadora relación lésbica en la que una de las madres salía mal parada. La película, de factura impecable a pesar de no gozar de un presupuesto como años después lograría Jackson con sólo pedirlo, bordea el cine de terror en esa enfermiza y turbia relación y consiguió que le precediera toda una fama de cinta imprescindible allá por donde se estrenara, ganando galardones en Toronto y en Venecia y logrando una nominación al Óscar al mejor guión original, palabras mayores.

Ni que decir tiene que el resto de las cintas que el director ha rodado con presupuesto australiano estarán en este apartado, sean mejores o peores, por esa capacidad de unión y globalizaciñon que da al género. Antes de entrar en faena, recordemos que además de rodar las asombrosas Trilogía de

El señor de los anillos, de lo más grande jamás rodado, El hobbit y King Kong, todas con capital americano aunque localizadas en las antípodas, el director rodó previamente la simpática

Agárrame esos fantasmas, taquillazo australiano absoluto, y años después la fallida y blandengue The lovely bones, ambas australianas y con un reparto grandioso.

Pero volvamos a los orígenes. Como ha sucedido en otros lugares, de la nada empezaron a surgir directores que estrenaban sus óperas primas y nos dejaban boquiabiertos a propios y extraños por su calidad indudable y su sentido del terror, entre canalla y absolutamente serio, pero siempre -o casi-convincente.

No voy a extenderme demasiado, porque podría escribirse una tesis doctoral con este contenido, analizando pormenorizadamente cada una de esas cintas, y ya les he dado bastante la vara con mis otras divagaciones, así que simplemente nombraré los que para mí son los inicios de este tipo de terror.

Películas como In the Winter Dark del desconocido James Bogle (1998), sobre una criatura que mata ganado; la fabulosa El pozo de Samantha Lang, una ópera prima aterradora, conmovedora y audaz como pocas; Stygian, obra del 2000 no estrenada de mi admiradísimo e idolatrado James Wan; la irregular Cut, de Kimble Rendal en el mismo año, bastante poco acertada, pero con las notas de terror en conjunto que rigen este artículo; la aterradora pero flojilla Cubbyhouse (La cabaña) de Murray Fahey del 2001; los premiadísimos cortos, Harvey del 2002 y Ward 13, del 2003, tocando la animación experimental, hasta llegar al -agárrense los machos- origen y caldo de cultivo de la que sería una saga imprescindible para cualquier medianamente fan del terror, el corto Saw, nuevamente de James Wan, que pronto vería su salto al largo revolucionando nuevamente -parece mentira, pero es un género vivo- el terror.

Todas estas obras, que comparten más o menos unos años decisivos para que arriesgados directores se hipotecaran y endeudaran hasta el cuello con tal de estrenar sus valientes películas, son lo que yo considero “el origen”. Pero es cierto que en Nueva Zelanda y Australia llevaba mucho tiempo haciéndose un terror magnífico. No puedo evitar recordar Los coches que devoraron París, de Peter Weir del 74, una magnífica cinta que supone la presentación del estupendo Weir como creador, con escasos recursos y haciendo por primera vez un cine de terror social.

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Vergüenza me daría olvidar películas como Largo fin de semana del 78, de Colin Eggleston, que se alzó ese mismo año en el Festival de Cine Fantástico de Sitges con el merecido premio al Mejor actor, un asombroso John Hargreaves. O la perfecta por completo Ghosts… of the Civil Dead, de John Hillcoat, del 88, y la notable Celia de Ann Turner del año siguiente, que mezclaba con valentía los terrores infantiles con un realismo mágico casi propio de García Márquez. Otra película previa a las anteriores fue Calma Total, del 89 también, y que gozó de una mayor y mejor distribución por tener en cartel a tres estrellas, en especial mi adorada Nicole Kidman, pese a ser un thriller bastante convencional.

Pues bien, recalcaré que la primera cinta que supone un terror claramente marca de la casa australiana es In the winter dark, con una asombrosa Brenda Blethyn y un arriesgado paso adelante en el género.

Características del nuevo cine de las antípodas

Como notas, que comparten todas las cintas que a continuación analizaremos y las que ya he señalado de pasada como primeros orígenes de este cine, están el fantástico aprovechamiento de recursos, las vueltas de tuerca absolutamente inesperadas y la falta de complejos o miedos por tocar temas tabúes.

También se caracterizan por actuar como auténticas esponjas que se retroalimentan unas a otras y que son capaces de coger lo mejor del cine que se hace fuera de sus fronteras.

En los últimos tiempos se ha regresado al gore. Pero ya no es el gore sucio, desmedido y sinvergüenza del estupendo Jackson. El gore ahora se depura, se mide, pero eso sí, se muestra sin reparo alguno.

Con independencia de si intervienen elementos paranormales o no, se suele hacer un retrato muy violento en la historia.

El giro final se sustituye muchas veces por un cambio de género por completo en mitad de la cinta, desorientando, impactando y arriesgando todo.

Melissa George es la actual “Scream Queen” por excelencia. Su presencia en cintas de terror de varios países es cada vez más perfecta, habitual y sublime.

Lista de cintas australianas a revisitar

Ajustando mucho -muchísimo en realidad- para que este artículo no sea muy denso, y teniendo en cuenta que entre las que voy a señalar a continuación hay mucha cinta de serie B y no del todo interesantes (aunque formen parte de la corriente que trato en este artículo), las pelis y cortometrajes a destacar dentro del nuevo terror australiano son las siguientes:

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Dark Hollow (2013) Paul Campion
Kill Me Three Times (2013) Greg McLean
Love Written in Blood (C) (2013) Erik Magnusson
Patrick
(2013) Mark Hartley
Wolf Creek 2
(2013) Greg McLean
100 Bloody Acres
(2012)
6 Plots (2012)
Alistair (C) (2012)
Bait (Carnada)
(2012)
Crawl
(2012)
Redd Inc. (Inhuman Resources)
(2012)
Pánico en Rock Island (TV) (2011)
The Killage (2011)
The Tunnel (2011)
At the Formal
(C) (2010)
El arrecife (The Reef) (2010)
El monstruo del mar! (2010)
Hobby Farm
(AKA Chained) (2010)
Needle (2010)
Road Train
(2010)
The Clinic
(2010)
The Dark Lurking
(2010)
Crush (2009)
Damned By Dawn (2009)
Daybreakers (2009)
The Loved Ones (Cita de sangre) (2009) Sean Byrne
Tiburones en Malibú (TV) (2009)
Triangle (2009) Christopher Smith
Acolytes (2008) Jon Hewitt
Dead Country (2008)
Dying Breed (2008)
I Know How Many Runs You Scored Last Summer (2008)
Lake Mungo (2008)
Long Weekend (2008)
Black Water (2007)
El territorio de la bestia (2007) Greg McLean
Gabriel (2007)
Gone, un viaje que nunca olvidarás (2007)
Storm Warning (Aviso de Tormenta) (2007)
Gloomy Valentine (2006)
La isla del miedo (AKA El ataque de Dientes de Sable)
Monster (C) (2005)
Two Twisted (Serie de TV) (2005)
Wolf Creek (2005) Greg McLean
En la oscuridad (2003)
Los no muertos (2003)
Lost Things: Un paraíso en el Infierno (2003)

Todas, hasta la peor, me han gustado por algo, pero para no aburrirles analizaré sólo mis preferidas, aquellas que hacen que me decante por el terror de estas tierras y no por otro.

Lista de cintas neozelandesas a destacar

Igual que con las australianas, las cintas de Nueva Zelanda tienen resultados desiguales, pero al menos las que deben figurar en la lista serían las siguientes:

Fresh Meat (2012)
The Devil’s Rock (2011) Paul Campion
Diagnosis: Death (2009)
Primal (2009)
Blackspot (2008)
Eel Girl (C) (2008) Paul Campion
Last of the Living (2008)
El tatuador (The Tattooist) (2007)
Ovejas asesinas (2006)
The Lost Spider Pit Sequence (C) (2005) Peter Jackson
Zombie Movie (C) (2005)
The Locals (Viaje tenebroso) (2003)
Dark Stories 2 (2002)
Dark Stories (2000)
The Irrefutable Truth About Demons (AKA Truth About Demons) (2000)
Marihuana. El sótano maldito (1999)

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Sería igualmente interesante hacer un apartado hablando de cintas que sin ser producciones puramente de terror o películas no australianas o neozelandesas han sido rodadas íntegramente o en parte allí.

Me enrollaría a lo bestia con una de mis pelis preferidas de todos los tiempos, la neozelandesa El piano, de Jane Campion, de 1993; película galardonadísima, con, por ejemplo 3 Óscar: mejor actriz (Hunter), actriz secundaria (Paquin) y guión original; 8 nominaciones al Globo de Oro ganando el de mejor actriz drama (Holly Hunter); 3 Premios BAFTA de 10 nominaciones: mejor actriz (Hunter), vestuario y diseño de producción; 2 premios en el Festival de Cannes entre ellos la Palma de Oro a mejor actriz (Hunter); Premios Cesar: mejor película extranjera; National Board of Review: mejor actriz (Holly Hunter); 3 premios Círculo de críticos de Nueva York: Actriz (Hunter), director y guión; Premios Independent Spirit: mejor película extranjera… Y podría seguir porque arrasó a lo bestia en taquilla, en opinión de la crítica y en premios.

También me enrollaría alabando al Peter Jackson de El señor de los anillos, pero vamos, en plan de echar horas alabando esa Tierra Media neozelandesa. O con el de King Kong, y esa isla de arrecifes también localizada en los países que nos ocupan. Pero, como estamos a lo que estamos, pasaré a comentarles mis películas de terror antípodas preferidas, que es para lo que estoy aquí.

El ranking definitivo de mis cintas australianas y neozelandesas favoritas:

20) Fresh Meat (2012) [Nueva Zelanda] 19) El Pozo (1998) Samantha Lang. Festival de Cannes: Sección Oficial
18) The Killage (2011) [Australia] 17) Dark Hollow (2013) [Australia] Paul Campion
16) Dying Breed (2008) [Australia] 15) The Dark Lurking (2010) [Australia] Greg Connors

Cine de género, gamberro y simpático a más no poder con un planteamiento y desarrollo bastante sencillos, a la par que eficaces, reforzado por un gore generoso sin llegar a ser excesivo. Toma como referentes impecables películas de ciencia ficción de superior calado conceptual y visual, pero no intenta nada más que entretener rindiendo su particular homenaje a esas cintas. Bien rodada e interpretada, tiene unos efectos sonoros y de iluminación muy por encima de la media, y aunque miedo, lo que se dice miedo en esa mezcla de La cosa, Aliens vs Predators y Romero, no provoca, tiene algún que otro sustillo decente.

Una estación de investigación situada bajo el suelo antártico deja de pronto de estar operativa dejando a centenares de terroríficas y hambrientas criaturas mutantes a su libre albedrío, y cómo no, lo que más les pone es la carne humana. Un grupito de héroes deberá tratar de reparar la estación y bueno… no todos acaban muy bien. Sincera y honesta, ofrece justo lo que promete.

14) El territorio de la bestia (2007) [Australia] Greg McLean

La película de Greg Mclean puede ser muchas cosas, pero desde luego no es engañosa en absoluto, es una cinta de terror y aventuras desenfadada en la que el protagonista es un enorme cocodrilo hambriento de carne humana… A simple vista puede parecer otra más del subgénero “bichejos cabreados contra la humanidad” de la cual ya hemos tenido pirañas, tiburones, serpientes, arañas, murciélagos y hasta babosas; pero es una película con una producción estupenda, entretenida a rabiar y además, y lo que suele ser menos común, muy, muy bien realizada. En especial, en su primera parte, en la que el director nos da una lección magistral de cómo debe hacerse este tipo de cine, qué sugerir y qué mostrar, sin necesidad de una postproducción de dos años con efectos especiales a tutiplén y poco más. El suspense e incluso el terror están más que garantizados, con una prolongación de la sensación angustiosa de los protagonistas que el director sabe transmitir como un auténtico genio. Es cierto que en su parte final las cosas se le van un pelín de las manos. Sigue siendo igual de entretenida pero se nota menos la maestría a la hora de resolver las situaciones y lugares comunes a los que una cinta de género lleva inevitablemente.

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Planteamiento perfecto, humilde y sin pretenciosidad, desarrollo asombroso, personajes bien perfilados e interpretados y una muy buena cámara y banda sonora hacen que los pequeños defectos que pueda tener -y los tiene- se perdonen absolutamente, gracias a la solidez narrativa de la que McLean hace gala durante al menos una hora seguida.

Lo mejor: La capacidad de plantearnos una peli de subgénero como un peliculón de tomo y lomo.
Lo peor: Las soluciones a algunos conflictos y la pérdida de credibilidad momentánea.

Recomendable, una cinta más que solvente, cuya capacidad de entretener, agobiar y arrancar una sonrisa de satisfacción ya quisieran muchas de las grandes.

13) En la oscuridad (2003) [Australia] Jonathan Liebesman

EL HADA SINIESTRA DE LOS DIENTES…
Si ya de pequeño me parecía siniestro lo de dejar el diente de leche que se me caía bajo la almohada para que un ratón con poderes se lo llevara y me dejara a cambio una moneda de 25 pesetas, ni que decir tiene que la sustitución del ratón por una vieja quemada con careta me pone los pelos de punta, como escarpias.

Película al menos interesante con un argumento que, es cierto, daba para mucho más, pero que hizo una buenísima taquilla y tuvo dos propuestas firmes de remake americano que quedaron en el aire.

El guapo de Kyle, un tipo que tuvo que dejar su pueblo tras la muerte de su madre en extrañas circunstancias, debe regresar enfrentándose a su traumático pasado, para salvar al hermano de la chica que fue el amor de su infancia, Katelyn, cuyo hermano pequeño sufre las mismas y terribles alucinaciones que él sufrió de niño, provocadas por la leyenda local del fantasma de una viejecita colgada por error 150 años atrás, por los habitantes de Darkness Falls -toma nombrecito apacible para un pueblo- por la desaparición de dos niños que aparecieron sanos y salvos dos días después. El caso es que la viejecita, Matilda, muy normal ella, coleccionaba los dientes de leche de todo el pueblo en botes de cristal en su casa. Tras un incendio que la dejó deforme perdida, sólo salía de casa de noche, con una máscara pelín siniestra, yendo casa por casa a pillar sus objetos de colección a cambio de una moneda de oro. Tras ser colgada injustamente juró venganza y vuelve de la tumba cada vez que a un chaval se le cae un diente… Con el plus de que si abre los ojos y la ve en la oscuridad, se lleva también, la vida del chaval en cuestión. El argumento, a todas luces una ida de olla, promete sin embargo, gracias sobre todo a un potente arranque, dosis frenéticas de sustos y terror medianamente decente con una historia ágil y original y una factura técnica impecable en su mayor parte. Y lo consigue a medias, porque siendo sumamente entretenida en sus dos tercios, viene rematada por un final bastante precipitado y por qué no decirlo, malo como él solo, encuadrable en la larga lista de películas con final en un faro.

Quizás el fallo más importante de Darkness Falls se encuentra en que promete mucho más de lo que acaba ofreciendo, y en un reparto, cómo decirlo, bastante regulero. Guapos todos pero no muy buenos intérpretes. Aún así, la película no defrauda en cuanto a entretenimiento y sustos más que logrados y tras un planteamiento fabuloso que debería haber durado un poco más que los créditos, sigue siendo una valiente propuesta, digna, entretenida y bastante convincente en el género por el que se mueve.

Lo mejor: Los tres primeros minutos. El rollo dientes, escalofriante.
Lo peor: Los tres últimos. La careta.

Recomendable para cualquier degustador de pelis clásicas de terror con un malo sobrenatural que eso sí, no pasará a las listas de malos por excelencia.

Lo dicho, factura decente, créditos iniciales y finales estupendos, buena fotografía y banda sonora y unos efectos un poco chirriantes, sobre todo en el final en el faro, un poco noventeros.

12) The Tunnel (2011) [Australia]

Otra película, encubierta de falso documental cantoso, surgida como los champiñones, a la sombra de la exageradamente sobrestimada The Blair With Project. Como la mayoría de cintas que se encuadran tanto en found footage como en mockumentary, The Tunnel peca de unos errores difícilmente salvables. A saber, la novedad ya no es tal, y el tufillo a falso planea por todas o casi todas estas producciones. Sin embargo, esta cinta cuenta una historia supuestamente real, lo bastante potente por sí misma, como para hacernos perdonar sus defectos, y estando filmada con cámaras de video y narrada a través de sus protagonistas para agregarle realismo, no acaba cantando demasiado y se convierte en un producto destacable y a tener en cuenta.

El formato del falso documental en esta película de bajo presupuesto y producción independiente, está milagrosamente bien empleado y contribuye a conformar una sólida historia en torno a la expedición de un grupo de periodistas australianos que se adentran en los abandonados túneles de una ciudad para comprobar una leyenda urbana y obtener una primicia con la historia.

El gran acierto de la cinta es una ambientación oscura, sucia e inquietante que añade una sensación de angustia y claustrofobia que ayuda a construir esa sensación de realismo documental, además de proporcionarnos una buena dosis de sustos facilones que francamente son de agradecer para no caer en ningún momento en el aburrimiento, sugiriendo más que mostrando y acabando de forma inesperada tal y como empieza, sin esclarecer si la amenaza existente la conforma un grupo de mutantes que habitan en el subsuelo o criaturas no humanas subterráneas, lo cual en mi opinión y dada la pobre factura de la cinta es todo un acierto.

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Lo mejor: Su ambientación tenebrosa.
Lo peor: Los defectos de todo falso documental y la falta de sorpresa.

11) Redd Inc. (Inhuman Resources) (2012) [Australia]

Y DECÍA YO QUE MI JEFE ERA UN ASCO…

Comedia de humor negrísimo y gore delicioso en la que un hombre que fue acusado de asesinar en serie a varias personas a las que cortó la cabeza, secuestra a las personas que testificaron y ayudaron a inculparle y les pone a trabajar en un cuartucho buscando la identidad del verdadero asesino. La protagonista, una actriz de web cam, saca partido y escribe el libro… Pero bueno, no les destriparé la historia.

Como la mayoría del terror de las antípodas, derrocha innovación, originalidad y estupendo resultado.

Lo que parece en un principio que va a ser la enésima muestra de torture soft porn, poco a poco, gracias al carisma de los personajes perfectamente perfilados, en especial el asesino, una forma de narrar original y nunca vista, un humor negro australiano delicioso y unos giros de guión ajustados y para nada innecesarios se convierte en una de las mejores propuestas del cine de las antípodas de terror de los últimos años.

Estos Recursos Inhumanos merecen un visionado pero ya…

Lo mejor: El protagonista, justiciero trepanado “con gancho”. El director, gracias a un sólido y redondo guión aborda por vez primera el cine de género de manera sobresaliente, con un gore ligero, unos efectos estéticos baratos pero estupendos y unos personajes inolvidables.
Lo peor: Me temo que como viene siendo costumbre aquí ni se estrenará en dvd…

Recomendada a todo amante del género con ganas de sorprenderse con algo inteligente de veras.

10) Ovejas asesinas (2006) [Nueva Zelanda] Jonathan King

Enfrentarse a hacer una crítica coherente de una película gamberra como Ovejas asesinas que no se toma en serio a sí misma ni un solo segundo es cosa complicada. Echando mano de un gore depurado, friki y sublime, conjuga el terror y la comedia negra desde un mismo punto de vista cachondo, fabuloso y muy, muy fino. Desde su comienzo en tono serio, en el que los protagonistas son tan ovejas como los propios animales que se están modificando genéticamente hasta un final arrebatadoramente bueno, la película es todo un clásico ya en lo que a “terror de las antípodas” podemos citar. Tiene tiempo además, en esa breve hora y media de hacer una reflexión sobre cómo el hombre humano se está “aborregando” y nos abre la reflexión sobre las verdaderas posibles consecuencias de la manipulación genética y el dominio de la ciencia que realmente nos creemos tener y dominar como conquista propia. Aquí las ovejas no son como “Dolly”, sino que se comportan como cualquier cabestro bípedo en una cinta gore.

Lógicamente la peli, proyectada a la par que Desmembrados en lo más canalla y travieso que puede ser una doble entrega tipo Grindhouse, parte de su categorización como serie B con la cabeza bien alta y total orgullo, tomando mucho de lo que Peter Jackson hizo en su tierra y que ya hemos analizado al principio, y con un guión para nada depurado, lo imprescindible para acometer un largo y poco más, entra en los terrenos del gore extremo, simpático y burlón desde casi el primer minuto.

Un largo con una producción estupenda, unas exageradas interpretaciones acordes al género y como ya hemos dicho, un gore bastante decente, de ese que los recatados estómagos delicados no soportarán del todo bien.

El resultado es, sin duda, una película entretenida, novedosa, con una estimulante propuesta y un desarrollo a buen ritmo que se separa de las pelis gores baratas y mal planteadas en su tratamiento, en el respeto que el director ha puesto en cada plano aún no tomándose en serio su labor, en cada secuencia y regalándonos momentos de lo más bizarro como la presentación del producto, las ovejas mutadas, en las que La matanza de Texas pasa a ser protagonizada por ovinos zumbados sedientos de carne humana. Un gustazo, en serio.

Lo mejor: Lo canalla del planteamiento y el buen gusto con que se acomete toda la producción.
Lo peor: Evidente, no es un peliculón, pero por su aspecto y distribución puede llevar a muchos a engaños creyendo que estamos ante una bizarrada barata más. Nada más lejos de la realidad.

Ya podemos decir sin ser corregidos eso de “está como una oveja” en vez de como una cabra. Simpatía a raudales.

9) El arrecife (The Reef) (2010) [Australia] Andrew Traucki

TERROR, TIBURONES, AUSTRALIANA… NOTABLE SEGURO

Como me viene pasando últimamente, todo el terror australiano que me encuentro es cuando menos, interesante. Es el caso de The reef, peli de tiburones al más puro estilo terror intenso, con hora y veinte de tensión continua, agobio, mal rollo y carne de gallina… Vamos, que se le quitan a uno las ganas de hacer submarinismo por una temporadita.

Un guión normal, mil veces visto, pero rodado con la tensión suficiente para hacer de la película no una más, sino la peli de tiburones de la década con cotas de tensión, escalofrío y terror pocas veces alcanzadas, gracias sin duda a un guión bastante trabajado y verosímil, una fotografía maravillosa que aprovecha los recursos naturales al completo y unas interpretaciones notables que logran una atmósfera de autenticidad casi documental y mantiene la tensión hasta su final.

El director ya nos arrastró en su anterior film, Black Water a los pantanos australianos contándonos las peripecias de un grupo de turistas sitiado por cocodrilos en un film más que notable y ahora nos lleva hasta aguas más profundas en compañía de unos temidos tiburones.

Buenas interpretaciones, buena fotografía… Lo dicho, justo lo que promete, pero bien contado.

El argumento, bastante trillado ya, nos cuenta la historia de un grupo de amigos de vacaciones en Australia, que parten hacia uno de los arrecifes más bellos y peligrosos del mundo, cosa de la que se darán cuenta cuando el barco naufraga al rajarse la cubierta. La tensión comienza cuando los protagonistas discuten y deciden nadar buscando la zona firme que les quede más cerca. Entonces, sin hacerse esperar demasiado, en medio de ese entorno de naturaleza privilegiada, hace su aparición el otro protagonista de la historia, un enorme tiburón blanco.

El añadido de “basado en hechos reales” sumará morbo para algunos, a mí, personalmente me molesta un poco y quizás por eso no le doy el 9. Más que recomendable.

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Lo mejor: Tensión absoluta durante hora y pico.
Lo peor: El tema está ya un poco trillado y es imposible no recordar Open Water a ratos, aunque en mi opinión, ésta la supera con creces en todos sus aspectos, gracias a, como ya hemos destacado, un guión bien construido sin concesiones, una tensión soportada hasta el final y una factura técnica del todo impecable.

Después de lo logrado por Spielberg con Tiburón, parecía que el género estaba más que acabado. Open Water nos recuerda que sigue habiendo valientes realizadores que se atreven a dar su punto de vista y sorprendernos una y mil veces resucitando el tema. Estupenda.

8) Black Water (2007) [Australia] Andrew Traucki y David Nerlich.

Deudora de la ya analizada y del mismo año, Rogue, el territorio de la bestia, esta película se gana a pulso su lugar en la lista al estar escrita y dirigida con un brío sobresaliente por los nuevos talentos australianos David Nerlich y Andrew Traucki, bien interpretada por actores entregados al

100%, una factura técnica soberbia, que cuenta con una excelente fotografía, una banda sonora estupenda y una edición y efectos escasos pero más que trabajados, lo que la convierten en una de las mejores, sin duda, películas del subgénero de animales peligrosos acosando a un grupo de humanos en lo que parecía que iba a ser una experiencia cotidiana y acaba siendo de lo más peligrosa, con una trama redonda, bien planteada y ejecutada y una tensión absorbente. Un matrimonio y la hermana de uno de ellos, en plena excursión por los bellos parajes australianos, deciden contratar un pequeño bote y salir a pescar por lo que parece ser un plácido río más. Al poco, un enorme cocodrilo golpea el bote y consigue volcarlo devorando al capitán del bote. Los turistas consiguen aferrarse a un árbol mientras que el bote está encallado a lo lejos.

Así de simple es el argumento, lo cual no significa en absoluto que la tensión decaiga en un solo momento. Los directores, que optan por sugerir más que por enseñar, en la mayor parte de la cinta, son capaces de tenernos en vilo ante cada una de las decisiones del grupo y la amenaza, que aún escondida bajo las aguas, no dejamos de tener presente en absoluto.

Lo mejor: Lo maravillosamente bien planteada que está. El aprovechamiento de sus ajustados recursos, brillante.
Lo peor: Al final tiene un par de bajones del todo perdonables.

Recomendada queda como descubrimiento del talento creador de sus directores, de su amor por el cine y de cómo con un presupuesto bajo se puede hacer una gran -casi enorme- película de género.

7) Primal (2009) [Nueva Zelanda] Josh Reed

Hace 12.000 años un ser primitivo y malvado campaba a sus anchas por la selva australiana. Los chamanes y brujos de las tribus humanas trataron de avisar a los incautos del futuro con sus pinturas en la roca, pero hasta ellos mismos, como vemos en el minuto uno de la cinta se vieron devorados por la brutalidad animal y maligna del ente.

Miles de años después, la misma selva es un escenario turístico perfecto, y el grupo formado por nuestra protagonista, Anja y sus amigos, seis tipos bastante inconscientes, acuden a investigar las pinturas rupestres que el hombre del pasado dejó en la roca, justo al otro lado de una cueva, ocultando un mensaje místico cuya interpretación es lo único que separará a nuestros protagonistas del mal primigenio que, despertado por ellos mismos con la sangre derramada sin querer en la boca de la cueva, les acecha y persigue con un ansia colonizadora atávica.

Una vez han acampado en la zona, una de las chicas se ve infectada por ese “algo” que les acecha y pasa a transformarse en un depredador primitivo y salvaje voraz y deseoso de más sangre humana, y es entonces cuando se nos muestra la mejor interpretación de un reparto que, por qué no decirlo, está repleto de clichés y estereotipos que recorren lugares comunes nuevamente sin el más mínimo atisbo de complejo o pretenciosidad.

Primal es una de esas películas que uno se encuentra casi por casualidad y una vez arrancada se da cuenta de que es justo lo que su premisa promete: diversión, entretenimiento y horror sin complejos.

Así es la ópera prima de Reed, que haciendo de director, guionista, productor y editor demuestra de nuevo que el cine neozelandés tiene, y mucho, que decir aún.

La cinta no se detiene a plantear argumentos enrevesados, truculentos o distintos, sino una historia bien contada, que desde que arranca va al grano y cumple los dictámenes clásicos del cine de género al que el director rinde un profundo homenaje desde el respecto, el amor incontestable y las ganas, rodando a un ritmo más que correcto que permite unas dosis necesarias de tensión y suspense hasta un desenlace demasiado apresurado, como suele suceder en el cine de este tipo, pero que para nada estropea los numerosos méritos logrados durante el resto del metraje.

Lo mejor: Sus referentes. Bebe claramente de las fuentes de Evil Dead -la original, claro-, Demons, The Descent, Mushroom o la maravillosa Cabin Fever.
Lo peor: La ambientación sonora, bastante poco potente, casi pobre, lo que no contribuye demasiado a eso de pasar miedo. El CGI baratillo del final, innecesario.

Una más que decente película de género sin mayores pretensiones que entretener y dar un par de sustos sin necesidad de mostrar la más mínima novedad fuera de los parámetros típicos del cine de terror underground, recomendable, y mucho, para quienes disfruten con el terror teñido de clasicismo y humor chusco.

6) Crawl (2012) [Australia]

Un mezquino y mafioso dueño de un bar, un asesino implacable, una camarera inocente, encarnada en una bella Georgina Haig en estado de gracia, y un camino abierto sin retorno posible para ninguno de ellos. Esto es Crawl.

Dirigida por el debutante Paul China, producida por su gemelo Benjamin, Crawl es un tenso y despiadado thriller australiano que bien podría estar firmado por los Coen, Shyamalan o la resurrección actualizada de Hitchcock.

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Toma idea de numerosos referentes con descaro y admiración y sin convertirse en un refrito de ideas ajenas, como podría suceder y generalmente ocurre, Crawl es una película prácticamente redonda, con un guión estupendamente perfilado, unos personajes brillantemente interpretados y una tensión constante, efectiva, que se desarrolla en un ambiente malsano, difícilmente mejor retratado que aquí. El director, lejos de acongojarse a la hora de subvertir el género, pero sin alejarse de los cánones marcados por la nueva ola de terror de su país, hace de ésta película una de esas sensacionales nuevas experiencias llegadas en este caso de la Australia más profunda, salvaje y rural, en un pueblo que verá afectada su cotidianeidad, su tranquilidad y apacible existir con la presencia de un personaje de esos merecedores de premios a raudales.

La cinta transcurre con un suspense propio del mejor Hitchcock y un brío y saber hacer a la hora de narrar la historia que inevitablemente recuerda, como ya hemos señalado, a la de los hermanos Coen. Incluso uno de los personajes nos puede recordar al estupendo Bardem de No es país para viejos en una historia que circunscribe las constantes del thriller clásico más oscuro y duro, con una fotografía contundente, mágica, maravillosa, una auténtica obra de arte que en mi opinión es lo más acertado y logrado de la cinta, con una cámara en estado de gracia, unos enfoques y planos soberbios y una iluminación insuperable, en una película totalmente diferente, con una entidad propia marcada y un saber hacer meritorio.

Lo mejor: Aparte de esa fotografía magnífica, los claros y marcados referentes de grandes genios reinterpretados en una producción dotada de identidad propia y destacable dentro de un cine independiente que cada vez se va pareciendo más y que aquí no es desde luego el caso. Su potencia visual, es una delicatesen que ningún fan del género debería dejar escapar.
Lo peor: Esperar su estreno.

En el Scream Fest 2011 obtuvo los premios al Mejor Director Paul China, Mejor Actriz para la magnífica Georgina Haig y Mejor Fotografía, como no podía ser de otra forma, de Brian J. Breheny.

5) Lake Mungo (2008) [Australia] Joel Anderson.

SI TODOS FUERAN ASÍ…

Después de ver esta peli me queda mucho más claro que una cosa es el falso documental, el metraje encontrado, y otra bien diferente el “Documental sobre un acontecimiento falso.”

En esta última calificación se encuentra Lake Mungo, ópera prima en esto del largo del director, que recrea con un realismo documentario, unas interpretaciones absolutamente creíbles, insinuando más que mostrando y resolviendo de manera más que correcta, la historia de la muerte de Alice Palmer, adolescente normal que esconde secretos y finge no hacerlo.

Una familia residente en Ararat, una pequeña ciudad en el suroeste de Victoria, Australia, pierde a su hija mientras nadaba en la presa con su hijo. Comienza planteando unos hechos que supuestamente sucedieron a partir de que en 2005 desapareciera en una presa la tal Alice Palmer, de 16 años. Durante los siguiente 15 minutos el director nos cuenta, a través de entrevistas a amigos y familiares y fragmentos de las noticias australianas, cómo se estaba buscando a la desaparecida y el dolor y sufrimiento que la pérdida conllevaba. A continuación, a través de filmaciones privadas y fotografías de la policía nos enteramos del hallazgo del cadáver y la identificación del cuerpo en avanzado estado de descomposición de la chica por parte del padre.

Juega con los insertos como pocas recuerdo, roza el terror a través de las pareidolias a lo Cuarto Milenio y rara cosa, se arregla todo explicando lo necesario, para no dejar dudas, ni malos rollos abiertos. A continuación, el director vuelve a sorprendernos introduciendo el elemento paranormal.

Al parecer, el espíritu de Alice sigue volviendo a la casa e incluso es grabado y fotografiado en la misma por el hijo de la familia. Las relaciones de la chica con un matrimonio vecino y una excursión a Lake Mungo parece que lo cambiaron todo…

Entra en escena Ray, el psíquico más famoso de Australia que intenta contactar con su espíritu. El director, entonces, utiliza imágenes de video mostrándonos a la chica cuando estaba viva. Qué sucedió nos acaba quedando claro y enlaza perfectamente con este nuevo terror australiano a la hora de hacerlo. Fantástica, muy recomendable y disfrutable como ejercicio de amor a un género.

Eso sí, si lo que quieren son falsos documentales tienen ahora mismo sobre dinosaurios, Frankenstein, vampiros, sádicos empedernidos y demás quincalla y ésta, sin duda, no es su película.

Lo mejor: Lo arriesgado de no caer en tópicos. El rigor documental, perfecto.
Lo peor: Podría dar miedo de verdad, por muy poco que lo hubiera intentado el tal Anderson, nuevo talento de un cine que avanza a pasos agigantados, sobre todo en cuanto al terror se refiere.

Muy buena. Una cinta estupendamente producida, con una calidad técnica soberbia, unas interpretaciones más que solventes y unas ganas de hacer las cosas bien del todo loables.

En esto de los falsos documentales me suelo poner bastante tonto y tajante, porque la verdad es que la mayoría son carne de dvd cutre, pero diría que junto con la absolutamente ATERRADORA Megan is missing de Michael Goi, ésta es una de las mejores cintas del subgénero.

4) Wolf Creek (2005) Australia Greg McLean

COMO TURISTAS….

De vez en cuando uno se topa, por casualidad, con películas que, de seguro, no serán estrenadas ni mucho menos en todos los cines patrios, y bendice nuevamente internet…

Este es mi caso ante esta “pequeña” obra maestra del género. Una película desconcertante de principio a fin, con giro argumental sorprendente e interpretaciones, por fin, creíbles.

Angustiosa, angustiante, cruel, realista hasta el extremo, con un discreto componente gore que cualquier amante del terror comedido, agradecerá, aunque de comedida la película tiene bien poco y comparte mucho con otra de las grandes del terror reciente, Las colinas tienen ojos, remake de uno de mis clásicos de terror preferidos, aún mejorada por mi amado Aja.

La típica historia que en otras manos, con Buffy o cualquier otra actriz chillona y “pongomorritos” del momento habría sido una peli cutrona más, se convierte en una estupenda y, a mi juicio, prácticamente perfecta película que desde luego no deja al espectador indiferente aunque… con mal sabor de boca, desde luego.

Lo mejor: desde que arranca el verdadero terror, no da el más mínimo respiro… Lo fabulosamente aprovechados que están los escasos medios… Los actores, todos, pero sobre todo el malo más malo de los últimos malos.
Lo peor: el final, no por mal resuelto, sino porque las ganas de venganza extrema quedan sin saciar, y a uno, de vez en cuando, le mola que las cosas sean como tienen que ser. Afortunadamente ya está pendiente de estreno su continuación que visto lo visto promete cosa fina.

Spoiler:

¿Pero de verdad hay alguien que sigue haciendo viajes en coche por esas carreteras?
¿Es que la gente no ve pelis de miedo con psicópatas rurales?

Por fin dos chicas en una película de miedo que no son dos payasas. Reivindicable absolutamente como película antimachista, que ya iba siendo hora, porque me vienen a la mente unas cincuenta muestras de lo retardadas que pueden ser las adolescentes americanas en una peli de terror…

Por fin en una peli de miedo los coches arrancan no con la última de las llaves que se prueba.

Y bueno, Australia es grande, la región será enorme, pero (por ponerle un pero), ¿cómo que se desiste en la investigación por lo grande que es la zona y la inexactitud del pueblo?

3) Acolytes (2008) [Australia] Jon Hewitt

PERTURBADORAMENTE PERFECTA

Premiada doblemente en el festival de cine de Melbourne nos llega una cinta australiana absolutamente renovadora, original y bien dirigida, vamos, como la mayoría de cine que hacen por esas tierras. Pero en el caso del género de terror hacía mucho, desde Wolf Creek que ninguna otra cinta de las antípodas me llamaba tantísimo la atención como Acolytes.

Tiene todos los ingredientes para ser una obra maestra a recordar y, sin embargo, la crítica internacional parece hacer caso omiso de las bondades infinitas de la película. Misterios de la vida, señores.

En los primeros minutos de metraje, a modo de presentación de esta inquietante, brillante y bien conseguida producción australiana que podrían firmar perfectamente Barry Levinson o Larry Clark, por ejemplo; tres chavales, dos de los cuales mantienen una relación sentimental y que comparten un oscuro secreto bastante chungo del pasado, descubren por casualidad la identidad de un asesino, tras sorprenderle mientras enterraba a una de sus víctimas en medio del bosque. A partir de este planteamiento estupendo y con unos brillantes elementos de guión, fotografía e interpretación tenemos una película como la copa de un pino, con un desarrollo de la trama cumplidor y minucioso y una logradísima atmosfera que comparte con las últimas producciones provenientes de las antípodas y que ya señalamos en las características de este cine.

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Interpretaciones sublimes, sorprendentemente todas ellas. Guión perfecto y ejemplarmente desarrollado, la tensión no decae ni un segundo. Y miedo, otra cosa no sé yo, pero miedo… da un rato. Desde ya una de mis películas preferidas. Por lo tormentoso de su argumento, porque cuenta mucho más de lo que parece a simple vista. Porque perturba. Un DIEZ.

Lo mejor: Los giros argumentales siguen sorprendiendo en esta época de “Todo está ya visto”.
Lo peor: NADA EN ABSOLUTO.

2) The Loved Ones (Cita de sangre) (2009) [Australia] Sean Byrne

YO PARA SER FELIZ QUIERO UN TALADRO…

De las antípodas nos llega, bueno, es un decir, porque aún no sabemos si llegará a nuestras pantallas, una fresquísima película de género que como la mayoría del australiano de terror que vemos últimamente -Acolytes, Lake Mungo, Triangle, Wolf Creek- es más que estupenda. La típica historia de familia zumbada toma una vuelta de tuerca más y nos traslada a la fiesta de graduación de un instituto australiano a la que la protagonista, fantástica y terrorífica Jessica McNamee, se niega a ir sin la pareja elegida, un pobrecito muchacho marcado por la tragedia desde el minuto uno, que se convierte en un ecce homo en manos de la nena loca y el papi complaciente con instintos incestuosos. Manteniendo la tensión durante todo su metraje, la trama principal tiene unas deliciosas dosis de gore y un humor negrísimo que la ayudan a adquirir esa identidad propia que una gran película debe tener. El giro de guión, de los mejores que recuerdo, ayuda mucho también a que The Loved Ones sea una peli necesaria, perfecta y de visionado casi obligado en mi opinión.

Plagada de momentos inolvidables, con un toque a lo Aja en el gore ligerillo, si por algo destaca The Loved Ones es por el magnífico retrato de la locura y la recreación de ese universo insano en el que vive la protagonista.

Yo no me la perdería por nada del mundo, a pesar de alguna salida de tono fuera de lugar y demasiado desagradable. Aún así, la película es terror del bueno, del de ahora, que se atreve a mezclar géneros y tocar diferentes palos sin perder identidad.

Lo mejor: Lo dicho, la protagonista, el ambiente familiar con “ojos claros” lobotomizada, la meada en el vaso, el drama por encima del terror… Una factura técnica impecable, un desarrollo salvaje. Es una maravilla de cinta.
Lo peor: Que no tenga la repercusión que merece.

El momento álbum infantil narrando el terror del pasado es soberbio. Buena es decir muy poco…

El trozo del sótano con los “ex novios” es absolutamente terrorífico.

Uno la disfruta tanto que (casi) se le perdona todo, pero tiene unos cuántos contrapuntos negativos que hacen que la propuesta no resulte todo lo redonda que podría haber llegado a ser:

- La historia del hijo del sheriff, que ahí está puesta pero que ni se desarrolla ni se define ni se finaliza… ¿Dónde está el chaval?
- La subtrama es tan divertida cómo innecesaria, y teniendo en cuenta el punto anterior, podría haberse hilvanado mucho mejor con la historia principal.
- No se entiende cómo se puede desaprovechar toda la tensión y chicha que hubiese podido dar la parte de los caníbales.
- Hay que hacer la vista gorda (pero muy gorda) para pasar que el protagonista esté tan fresco después de haber recibido dos taladrazos considerables en mitad de la frente.

1) Triangle (2009) [Australia] Christopher Smith con Melissa George.

EL DIA DE LA MARMOTA DIABÓLICA

No me canso de decirlo una y mil veces… ¡Qué bueno es el cine de terror australiano de estos últimos tiempos!, y ésta película es un buenísimo ejemplo, con un planteamiento que huele a “esto ya lo he visto”, una incursión paranoica y enrevesada en un género que resucita, un desarrollo solvente y unas interpretaciones más que destacables, en especial esa Melissa George casi reina del género; la película tiene una de las mejores resoluciones que he visto nunca, con momentazos impactantísimos (que destripo en el spoiler) y hora y media de incertidumbre más que interesante que no debería pasar desapercibida para ni un solo amante del cine de intriga/terror con mínimamente buen paladar.

Sin dejar resuelto ni un solo cabo, no es necesario, el guión es de los más sorprendentes que recuerdo, y el tufillo a cine clásico del bueno es evidente en gran parte del metraje.

Supone un soplo, y tremendo, de aire fresco en un género que tiende a anquilosarse, con parámetros perfectamente expuestos con solvencia.

Sumemos una buena dosis de efectos visuales, fotografía estupenda e intriga, de morderte las uñas sin parar, y tenemos una maravilla del suspense que, repito, no deberían dejar de ver.

Lo mejor: La protagonista, las gaviotas, el toque fantástico sin explicación.
Lo peor: Con las truñadas que se estrenan en nuestras carteleras no entiendo cómo es posible que se dejen pasar peliculones como el que nos ocupa.

Momentos geniales:

- El naufragio.
- La cubierta de Sallys muertas, escalofriante.
- Los constantes giros de guión, estupendos.
- El acantilado con las gaviotas atropelladas… Uff…
- El final, ciclo-espiral, una pasada, que revaloriza todo su metraje, empalmando con el desconcertante principio y resolviendo coherentemente la historia.

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Escalofriante. Perfecta. Necesaria.

Como les prometí, traté de no ser demasiado extenso ni agobiarles con cincuenta películas seguidas, pero aunque sólo haya comentado mis preferidas, no dejo de recomendarles el resto. Las hay mejores y peores, terroríficas e incluso cómicas, geniales y corrientitas. Pero de verdad, todas ellas, hasta la peor, se hizo con una intencionalidad tan absolutamente genial, como la de reconvertir y relanzar un género nacional, por lo que merecen una oportunidad.

Aparte de que no todos tienen mis esquizofrénicos gustos.

¡Gracias a Dios!

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Comentarios

  1. Íñigo

    Amigo, se te ha olvidado mencionar a otro maestro australiano del cine de terror: Baz Luhrmann con “Moulin Rouge”.

    Fuera coñas, buen artículo. Con estos artículos te das cuenta de que el mundo es más grande de lo que parece.

  2. RAMON

    Como siempre, … perfecto. Mi enhorabuena y muchas gracias.
    Un saludo.

  3. Lourdes lueiro

    Como siempre felicidades, me encanta como escribes, y me apunto todas las películas que recomiendas, ya que de ellas solo vi Wolf Creek que me parece una auténtica joya, una maravilla de película, una de las pocas de terror de hoy en día que genera miedo de verdad, lo dicho, una pasada. Eso si, no me hace mucha gracia ( y no me mal interpretes porfi) lo que has dicho de The lovely bones, porque es una película que aunque pastelosa me marcó y me impactó muchísimo, la historia en sí es dura y cruel y tal vez la adornan demasiado, pero los dos actores principales, Saornise Ronan y Stanley Tucci están soberbios y le aportan a la película calidad. Un saludo, y encantada de leerte, como siempre.

  4. Buri

    Una vez más enhorabuena por tu excelente artículo y por descubrirnos este cine no tan conocido por estos lares. Me has creado unas ganas locas de ver “Triangle” .

  5. Fabulosa recopilación de todo un maestro
    Felicidades

  6. Ava

    Más que un artículo una tesis doctoral prácticamente
    Enhorabuena
    A ver si este me lo validan!!!!

  7. Javivi

    PERFECTO, MUCHAS GRACIAS!!!!

  8. Eve

    MARAVILLOSA LECCIÓN DE CINE DESCONOCIDO
    BRILLANTE, MUY DOCUMENTADO Y MUY BIEN RESUELTO
    FELICIDADES, JAVIER

  9. Zoe

    El tercero,y por complicado, el mejor
    Una auténtica tesina del cine antípoda,
    Amigo,es usted brillante
    Intento dejar comentarios en todos sus escritos,pero no se si le llegan
    Espero que así sea
    Felicitaciones

  10. MR KK

    SI ALGUIEN DESPUES DE LEER SU ARTICULO Y SUS CRITICAS NO CORRE A BUSCAR SUS RECOMENDACIONES ES QUE NO TIENE SANGRE EN LAS VENAS. MUY VALIENTE Y DIFICIL DE DOCUMENTAR NUEVA OLA AUSTRALIANA Y NEOZELANDESA QUE DESGRACIADAMENTE AQUI NO NOS LLEGAN.
    MIS MAS SINCERAS FELICITACIONES

  11. JESUS PALACIO ROLLÁN

    MARAVILLOSO. Tu mejor artículo hasta la fecha. Imposible encontrar nada parecido sobre el tema en la red y ya era hora. He visto muchas de ellas, pero otras me las perdí, así que me las apunto. Triangle es de lo mejor que he visto en terror en años, no sé si leiste mi crítica.
    Enhorabuena y Gracias de nuevo

  12. Toni Ruiz

    Genial artículo, como siempre.
    Anoto tus recomendaciones sobre películas que no he visto, y comparto tu entusiasmo por ‘Triangle’ y esa película tan cachonda llamada ‘Ovejas asesinas’. Ya que mencionas el cine neozelandés, te recomendaría también ‘El único superviviente’ (‘The Quiet Earth’), que no es exactamente una cinta de terror pero sí un ejemplo inquietante de cine post-apocalíptico.
    Enhorabuena.

  13. Lion

    Hola estoy buscando un film australiano que no recuerdo el título, director ni la época pero podría ser entre los 70′s y 90′s. Es una suerte de kaspar hauser autraliano lleno de morbo que vive encerrado con sus padres y un día se rebela viola a su madre y mata a ambos padres. Huye a la ciudad y se va con una banda de rock. alguna pista? Gracias!

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