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Ciencia-ficción, ¿juguete o algo más?

Javier Fernández López

Si buscáis una definición para el cine de ciencia-ficción, raro es que encontréis algo lo bastante claro. Yo, por mi parte, considero este género como un complemento, que puede tener más protagonismo o menos en la película, más o menos trascendencia, pero que sirve de fondo para una historia que posiblemente se mueva por otros temas o incluso otros géneros. Creo que una película de ciencia-ficción, de algún modo, siempre propone un mundo alternativo al nuestro, pero lo presenta como una posibilidad real en cuanto al carácter filosófico latente. Encontrar una película de ciencia-ficción pura puede ser todo un hito, una odisea más compleja que 2001: Una odisea del espacio, aunque posiblemente para muchos sea ésta el ejemplo de sci-fi puro. Fijémonos en Alien, el octavo pasajero, de Ridley Scott. La película es una joya dentro del género, pero también está catalogada como una cinta de terror y de aventura espacial. Lo más común es encontrarnos con películas de ciencia-ficción que dan lugar a películas de aventuras, terror, acción, animación o incluso romances. Por ello, me inclino a pensar que es el tipo de cine más rico, y lo irónico es que más que un género puede considerarse un subgénero, tanto dentro de la literatura como del cine.

Este género ni siquiera se lo toman en serio los académicos del cine. A día de hoy, ninguna película de ciencia-ficción ha ganado el Óscar a mejor película. Puede hablarse de El señor de los anillos: El retorno del rey como la excepción, pero lo cierto es que esa película pertenece al género fantástico. Bien es cierto que aún es complejo distinguir entre un género y otro, más aún cuando la ciencia hace posible cosas que vemos en películas de fantasía.

Así pues, ¿por qué esta discriminación? Quizá porque estas películas son vistas como un juguete bonito, un cine efectista que se mueve más por los efectos especiales que por la fuerza del guión, y algo de razón, para ser sinceros, no le falta, pero como ya hemos dicho, hay grandes joyas, obras de arte dentro de este género.

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Para un servidor, el título más perfecto dentro de este género es Terminator 2: El juicio final, de James Cameron. Precisamente en esta película que menciono, además de ser una excelente película de acción, es una cinta llena de temas filosóficos. El sci-fi está prácticamente atado a la filosofía por los argumentos que suele proponer. Busquen la película por internet y verán el nivel de aceptación y valoración que tiene, y no se llevó ni siquiera una nominación a mejor película. Cada cinéfilo al que le gusta la ciencia-ficción tendrá su película favorita con respecto al género. Y seguramente pensará que se merecía un poco más de reconocimiento. Bien, a partir de ahí, ¿cuáles pueden ser los motivos para desmerecer tanto la ciencia-ficción?

Jurassic Park, 2001: Una odisea del espacio y Blade Runner son tres grandes joyas dentro del género que no se llevaron el premio Óscar a mejor película, y sin embargo su trascendencia dentro del cine no pasa desapercibida por nadie. La primera fue un fenómeno de masas que daría inicio a lo que podemos llamar “dino-fiebre”. La segunda es la obra magna del género para muchos, la gran obra de Stanley Kubrick, arte hecho cine. La tercera, más allá de algún título perdido por ahí, es la película que daría comienzo al subgénero cyberpunk en el cine, a partir de ahí aparecían films como Johnny Mnemonic, Equilibrium o Minority Report. A mí personalmente no me gusta la obra de Kubrick, y tampoco admiro demasiado la cinta de Scott, pero su relevancia en el mundo del cine, su repercusión, es indiscutible.

Ahora bien, fijémonos en estas tres películas. ¿Alguien podría decirme cuántos géneros hay en ellas a parte del sci-fi? Así, mirando superficialmente, está el género de terror, de monstruos, aventura espacial, aventuras, acción, suspense, thriller, de robots,… y antes hemos mencionado el cyberpunk, porque eso es otro tema distinto, y es que la ciencia-ficción es un género tan rico que sus mundos pueden estar basados en lugares distópicos, pasados, futuristas, biopunk, el espacio exterior, cine retro o incluso mundos post-cyberpunk.

Una película de ciencia-ficción no tiene por qué moverse sobre un solo argumento, ni tampoco en una misma línea temporal. Es lo que sucede con El atlas de las nubes. El cine biopunk tiene su mayor ejemplo en Gattaca, dirigida por Andrew Niccol en 1997, y películas situadas en el espacio exterior tenemos muchas, como los universos de Star Trek o Star Wars. Películas distópicas o post-apocalípticas tenemos muchas, como la trilogía Mad Max protagonizada por Mel Gibson, la reciente Oblivion protagonizada por Tom Cruise o la cinta de animación Wall-E.

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Y cómo no hablar de una película con tan magnífico y sensacional final como El planeta de los simios, de 1968, dirigida por Franklin J. Schaffner. Esa película es pura intriga durante todo su metraje, y acaba de la forma más impactante posible. Una genialidad que desgraciadamente Tim Burton no supo conducir correctamente con su remake en 2001. No obstante, diez años después llegó El origen del planeta de los simios, de la cual veremos pronto su segunda parte, y que ofrece un entretenimiento formidable y unos efectos muy realistas, sobre todo en lo que refiere al personaje de César interpretado por Andy Serkis.

De todas las películas que he mencionado, hay una que destaca como el ejemplo claro de por qué este género cae en desgracia en la mayoría de las ocasiones, y es que grandes argumentos suelen tener finales flojos, por decirlo de alguna manera. Me refiero a Gattaca, una película tan filosófica, profunda, como ridícula e insuficiente dado su final tan simple. Ojo, que la tercera entrega de Mad Max y la cinta Johnny Mnemonic no se quedan atrás. Grandes ideas se quedan a medio gas por culpa del poco ingenio de los guiones al no saber finalizar una historia interesante.

Otras veces sucede que con una entrega podría haber sido más que suficiente, como pasa con The Matrix, La mosca (1986) o Robocop. La obra de culto de los hermanos Wachowski cuenta con dos secuelas que tienen un nivel bastante bueno, un ritmo acertado, pero quedan por detrás de la cinta original. Aunque a mi parecer Matrix Reloaded, la segunda entrega, es bastante mejor en algunos aspectos y tiene incluso mejores escenas de diálogo (la conversación el arquitecto, magnífica). La mosca, protagonizada por Jeff Goldblum, es una cinta de terror sumamente entretenida y llena de suspense, que acariciaba el toque gore y el asco para hacerle sentir al espectador la desgracia del protagonista, una genialidad que no necesitaba de una secuela más que innecesaria (aunque tenía una escena bastante dramática). Robocop, por su parte, tiene una segunda entrega que peca demasiado de serie B, mientras que la tercera parte, con mejor puesta en escena y mejor banda sonora, se apartó tanto de la idea original que acabó siendo un insulto. La original narraba la historia de un policía que es resucitado por una empresa a modo de cyborg, con el fin de ser un pacificador y limpiar las calles y así poder construir la famosa Delta City. Con esto, la ciencia-ficción trata también el tema de la resurrección, como podemos ver en películas de corte más teen y de serie B como Re-animator y Amiga mortal, ambas pertenecientes a su vez al género de terror, y en Soldado Universal, protagonizada por Jean-Claude Van Damme y que ha dado varias secuelas, también de un nivel mediocre, aunque la original es una excelente película de acción, totalmente recomendable.

Una buena manera de introducirse en este género es ver Viaje a la luna, un cortometraje de 14 minutos dirigido por Georges Méliès en 1902. Los efectos especiales, por entonces, impactaron al público. Ahí entra en juego el pecado capital de la ciencia-ficción: “son sólo efectos especiales”. Un tópico bastante dañino si me lo permiten, y bastante hipócrita si negamos que no nos gusta disfrutar de los avances de la tecnología en la gran pantalla. La isla, de Michael Bay, puede que sean sólo efectos especiales en ciertos momentos, pero el argumento de la película es puramente filosófico: un mundo donde los hombres pagan para crear clones de sí mismos a modo de seguro de vida. Inteligencia Artificial, de Steven Spielberg, no tuvo demasiada suerte debido a su última hora de metraje, pero es precisamente esta película el ejemplo perfecto para mostrar por qué la ciencia-ficción acaba dando títulos a veces mediocres. Esta película ambiciona mucho, quizá demasiado, pues toca temas que pueden llegar a sernos personales: robots que sustituyen a máquinas. Simple, pero con una profundidad magistral, es un tema de actualidad dentro del ámbito de la filosofía: máquinas que piensan, sienten, y pueden ser como nosotros. Tal y como sucede cuando se habla de la corriente del funcionalismo, los espectadores se dividirán entre los que defienden que las máquinas podrán ser semejantes a los seres humanos y los que rechazan la idea de ver un futuro con máquinas pensantes. Para estos últimos, lo más seguro es que la película quedará en el olvido.

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TRON Legacy es otra película reciente que trata temas sobre el mundo digital y la inteligencia artificial. Esta película representa con claridad lo que la crítica especializada quiere decir con eso de “sólo son efectos especiales”. Argumento simple, actuaciones decentes sin llegar a más y una factura técnica impresionante para dar lugar a unos efectos especiales asombrosos, aunque bien es cierto que lo que normalmente se critica, sobre todo ahora, es el abusivo uso de escenas generadas por ordenador. Lo pudimos ver en la trilogía moderna de Star Wars, dirigida por George Lucas, donde la ambientación quedaba demasiada “plástica”, demasiado digital, mientras que las películas de hace treinta años tendían a ser mucho más artesanales, algo que beneficia en los últimos años al director Christopher Nolan. Miren los extras de la trilogía del hombre murciélago y vean cómo este hombre se las ingenia para usar lo menos posible escenas CGI. No por ello los rechaza para lograr resultados tan buenos como los vistos en Origen, una excelente película de ciencia-ficción sobre los sueños, y ya valorada como una gran película de culto.

Antes se ha mencionado el género “biopunk”, y sería insultante mencionarlo dejando atrás el manga Alita: Ángel de combate, que tuvo su adaptación en 1993 en forma de cine de animación y que James Cameron llevará a la gran pantalla para ofrecernos una increíble historia sobre “transhumanos”. Este mismo 2013 ha llegado a los cines una película con ciertas similitudes en cuanto a argumento, Elysium, del director Neill Blomkamp, en la que los más afortunados viven por encima de la Tierra sin problemas, guerras o enfermedades, mientras que el resto de la humanidad se pudre en el planeta. Este director, además, es responsable de otra excelente película de ciencia-ficción: Distrito 9. Por supuesto, si hay que mencionar una adaptación de un manga, hay que destacar Akira, joya, obra de arte y cine de culto que enamorará a los más fieles seguidores del género aunque al principio resulte ser caótica. Luego, cuando la vean por segunda vez, verán una genialidad de película. Cabe destacar en la animación Animatrix, basada en el universo de The Matrix, y Titan AE, una cinta de animación que ha pasado casi desapercibida, cuando realmente contiene una historia genial y unas escenas alucinantes, fusionando animación tradicional con animación 3D.

Y ya que antes hemos mencionado a Cameron, en 2009 nos trajo Avatar, una de las películas más controvertidas de los últimos años, y otra cinta que ejemplifica el tópico sobre los efectos especiales. Más allá de la controversia, la película se ha convertido en todo un fenómeno mediático, y ha servido para dar cabida a nuevas técnicas para hacer cine, o más bien técnicas que se han visto mejoradas a un nivel jamás antes visto.

Por mencionar otro clásico del género, cómo olvidarse de esa maravilla de película llamada El increíble hombre menguante, basada en la obra homónima de Richard Matheson (guionista de la película) y dirigida por Jack Arnold en 1957. Por favor, si aún no la han visto, háganlo. No les dejará insatisfechos pese al paso del tiempo.

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También es cierto que para la ciencia-ficción grandes presupuestos y fracasos comerciales van a veces de la mano. No sucede con Avatar, que es la película más taquillera de la historia, pero ha sucedido con John Carter, que costó alrededor de 200 millones de dólares y no pudo superar la barrera de los 300 millones de recaudación. También le pasó a Metrópolis, de 1927, una gran película de ciencia-ficción que fue un fracaso en taquilla. Obra cumbre del género steampunk, la cinta se merece el visionado de cualquier espectador.

Películas que merecerían un poco más de reconocimiento por parte de la crítica son El quinto elemento y 12 monos, ambas protagonizadas por Bruce Willis, aunque éste tiene films que podrían haber llegado a más, como Los sustitutos, que tiene una premisa muy interesante -personas que usan robots para vivir a modo de avatares- pero que se cae por un final demasiado simple y flojo.

¿Se creían que me iba a dejar a Isaac Asimov y Philip K. Dick? Son los dos grandes genios de la literatura de ciencia-ficción. Hablemos del primero, de Asimov. Su contribución al género es enorme, y todo posiblemente se debe a las Tres leyes de la robótica, a saber:

-Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

-Un robot debe obedecer las órdenes de un ser humano, excepto cuando dicha orden entra en conflicto con la primera ley.

-Un robot puede defenderse a sí mismo, siempre y cuando no se entre en conflicto con la primera y segunda ley.

Las dos películas más importantes referentes a Asimov son El hombre bicentenario, de Chris Columbus, y Yo, robot, de Alex Proyas. Para un servidor mucho mejor la primera que la segunda, pues me pareció una hermosa película romántica y una excelente visión del paso del tiempo desde la perspectiva de un robot que aprende. Algo parecido lo podemos ver en la reciente película Un amigo para Frank, no por romántica, pero sí toca valores como la amistad de una forma muy emotiva, y por decir otra película parecida, Cortocircuito es sin duda una película digna de un visionado y con bastante filosofía analítica de por medio. Por el contrario Yo, robot se mueve por senderos excesivamente comerciales, tanto que el coche de la película, el Audi RSQ, es todo un protagonista dentro de la misma, y no es que me desagrade el coche, ni muchos menos, pero daba la impresión de ser, más que una película, un gran comercial en algunas ocasiones.

Por su parte, Philip K. Dick es un maestro del sci-fi, un genio como pocos. A él le debemos esa gran película de los 90 -con una banda sonora espléndida- llamada Desafío Total, que tuvo su remake en el año 2012. Imaginemos un mundo donde podemos introducir ideas o recuerdos en nuestra mente directamente sin necesidad de haberlos vivido en la vida real. Algo parecido pudimos ver en The Matrix. También Blade Runner se le debe a él, puesto que está basada en su novela de 1968 ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

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Hemos mencionado antes la película protagonizada por Tom Cruise, Minority Report, una cinta futurista y muy filosófica, donde las personas éramos arrestadas antes de cometer los crímenes que supuestamente íbamos a cometer. ¿Ético? Y más recientemente, en 2007, llegó a los cines Next, protagonizada por Nicolas Cage y basada en la obra El hombre dorado.

Y como hemos dicho anteriormente, este género toca otros temas, y uno de los más destacados es el de alienígenas o extraterrestres. También hay cierta discusión sobre si este género debería ser catalogado como ciencia-ficción, pero polémicas aparte, tenemos varias películas de este género que merecen mencionarse. Steven Spielberg, por su parte, realizó tres grandes películas: E.T. El extraterrestre, Encuentros en la tercera fase y La guerra de los mundos. Mi favorita la última por la perspectiva ofrecida, la de una familia que lucha por sobrevivir ante la cruda situación que se les presenta, sin escenas de hombres trajeados hablando sobre estrategias militares ni nada por el estilo. Luego tenemos ese espectáculo de película como es Independence Day, de Roland Emerich, patriótica como si sola cuando el argumento versa sobre una amenaza a escala mundial, pero el discurso de Bill Pullman es tan bueno que todo se perdona. Y ya que hablamos de una película protagonizada por Will Smith, cómo dejarnos atrás Men in Black, que puede que los efectos especiales ya resulten algo cutres, pero sigue teniendo una puesta en escena espectacular y una historia muy original y divertida. Además, y permítanme el spoiler, ese final con los alienígenas jugando con los universos como si fuesen canicas… simplemente alucinante. Aunque para películas de extraterrestres, me quedo con esa joya incomprendida por muchos, Señales, de M. Night Shyamalan. Me parece una belleza de película tanto por actuaciones como por el suspense que imprime al espectador. Puede que al final muchos digan que es cutre o que le faltó chispa, pero a mí me pareció puro arte hecho película, con una banda sonora magistral.

Voy a despedir el artículo recomendando el visionado de un gran cortometraje: Portal: No escape. Porque a veces unos pocos minutos ofrecen más que una película de dos horas, este cortometraje basado en el videojuego Portal presenta una calidad y ritmo frenético. Es increíble cómo un elemento tan simple como un arma puede llegar a convertirse en todo un protagonista, como pasa en películas como Dredd (la buena, la de 2012, no eso que protagonizó Sylvester Stallone), en la que el pacificador parecía uno más en la película.

Eviten ver despropósitos como Prometheus o aquella cinta de Álex de la Iglesia titulada Acción Mutante. Pueden ver películas como La memoria de los muertos o El sexto día, aunque encontrarán sus finales demasiado insípidos. Se divertirán viendo films tan encantadores como El chip prodigioso. Quedarán clavados en el asiento cuando vean películas como K-Pax: Un universo aparte o Dark City, aunque exista la posibilidad de que acaben defraudados. Si quieren entretenimiento con algo de filosofía barata de por medio, In time es buena opción, aunque no esperen demasiado, ni siquiera de las actuaciones.

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Para los próximos años tenemos algún que otro proyecto interesante, como Robopocalypse de Steven Spielberg, Interstellar de Christopher Nolan o la versión de Robocop de José Padilha.

Como puede observarse, la ciencia-ficción tiene muchos títulos a su espalda y con un sinfín de argumentos e historias muy variadas. Cierto es que la mayoría resultan ser tan ambiciosas que al final se acaban estrellando. Pero no por ello hay que desmerecerlo, y seguramente muchos opinarán de forma diferente a lo expuesto en este artículo, y verán joyas en películas que yo he valorado negativamente. Así pues, ¿es este género un juguete que sólo sirve para entretener? ¿Argumentos pretenciosos bien maquillados? ¿Un juego de efectos especiales y luces para enamorar a los espectadores? ¿Filosofía barata al servicio de presupuestos elevados? Juzguen ustedes.

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Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    Saludos, enhorabuena por tu artículo ¡¡me ha encantado!! yo personalmente doy gracias a que en el Séptimo Arte exista un género como la Ciencia-Ficción, que como muy bien acabas de decir abarca un buen montón de posibilidades para una película. Algunas de las que has mencionado son aunténticas joyas, obras maestras, otras cuanto menos son muy entretenidas. Por supuesto para opiniones y gustos colores. Yo la última que he visto es Oblivion y no me ha gustado nada de nada, la considero una cinta mediocre, pero puede haber gente que este encantada. Un placer haber leido tu artículo.

  2. Javier Fernández López

    Hola Miguel, gracias por tu comentario!

    Yo mismo hice una crítica de ‘Oblivion’ aquí. La película me pareció interesante hasta que en los compases finales se mete en unos caminos demasiados ambiciosos, con un argumento un tanto pretencioso para mi gusto. Realmente poca gente ha salido contenta después de ver la película, ha sido un tipo de producto que Tom Cruise debería evitar.

    De nuevo gracias por leer el artículo!

  3. Adrian Pena

    Muy buen artículo, me ha encantado. Bravo!!

  4. Aralan

    Excelente artículo. Lo suscribo de arriba a abajo.
    Enhorabuena.

  5. Toni Ruiz

    ¡Enhorabuena por tu artículo! Excelentemente documentado, escrito con fluidez y sin pedanterías pero con rigor… Buenísimo.

    Yo ahora mismo tengo mis esperanzas depositadas en dos tipos: Neill Blomkamp, al que nombras en tu artículo (‘Distrito 9′, ‘Elysium’) y Duncan Jones, el director de ‘Moon’ y ‘Código fuente’, que considero dos interesantísimas muestras de ciencia-ficción que te recomiendo a cualquier amante del género.

  6. Iñigo

    Hola. Me gustó mucho tu artículo. Hay unas cuantas que quisiera ver, entre ellas “La mosca” y “El planeta de los simios” de 1968. Lo bueno de “Alien” de Ridley Scott es el hecho de que sus protagonistas no son los típicos héroes espaciales, sino “currelas” que solo piensan en cobrar su paga. Es más creible un mundo futuro sucio y de color gris que uno limpio y blanquecino. Es díficil hacer una película de ciencia-ficción notable, porque tienes que ser muy observador con la realidad. Los cineastas especializados en ese género son profetas en el sentido total de la palabra.

    P.D: Vale, “Acción mutante” no es buena, pero la escena de la masacre con “Aires de fiesta” de Karina no tiene desperdicio. O cosas como ésta:
    http://www.youtube.com/watch?v=4dfsdeVzdjs

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