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5 películas distópicas que no son adaptaciones

Por Sergi Monfort

En eso que el otro día me fui a ver Los juegos del hambre: En llamas y me llevé un chasco monumental. Pensé en lo lamentable que resultaba que esta generación tuviera como referencia de una sociedad indeseable y oprimida el culebrón adolescente del librito que pasará de moda en cuanto se exprima el último centavo de la última película.

En calidad de literatura y cine sobre distopía (esto es, lo directamente opuesto a la utopía; una sociedad imaginada en la que las condiciones de vida son miserables y que la represión de las libertades está a la orden del día, construyendo un entorno de pesadilla) es muy fácil mencionar a las archiconocidas 1984 y Un mundo feliz, pero el mundo no se termina ahí.

Como se suele decir, «el libro era mejor», y a veces eso suele ser verdad. Hoy lo que os traigo es una brevísima lista de recomendaciones de películas sobre distopías que sean originales: que no estén basadas en ninguna obra literaria (esto significa que no va a estar ni Metrópolis, ni Blade Runner, Stalker, V de Vendetta…) ni cinematográfica anterior (12 monos, THX 1138…). Tampoco cuento como distopía una sociedad post-apocalíptica (Mad Max). Están posicionadas según mi propio orden ascendente de preferencia. Por supuestísimo, esto significa que, si echáis de menos algún título, os animo a que me lo recomendéis.

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#5 Pleasantville (1998, dir.: Gary Ross)

Nada más empezamos y ya estoy pasándome un poquito por el forro la definición que os he puesto anteriormente. La “sociedad pesadillesca” de Pleasantville no deriva de un control gubernamental excesivo ni de la extrema miseria, sino más bien de algo estrictamente moral. Tobey Maguire y Reese Witherspoon son engullidos por la televisión al interior de su show favorito (homónimo del título de la película) en blanco y negro, en el cual sus habitantes no conocen la violencia ni las pasiones ni la incorreción política. Están corruptos de limpieza moral extrema y sus sentimientos están reprimidos, tanto que Pleasantville es, irónicamente, un lugar tan placentero que da asco. No es una obra maestra, pero es una curiosidad a la que vale la pena echarle un ojo (precisamente, el director fue el encargado de la primera y desastrosa de «Los juegos del hambre»).

#4 Gattaca (1997, dir: Andrew Niccol)

Lo más cercano que está esta película de parecerse a una obra literaria es su parecido con la novela Gataca de Franck Thilliez, con la que nada tiene que ver excepto su tratamiento del tema del ADN y la genética. Es la historia de una sociedad totalmente determinista en la que tu vida y tu futuro dependen por entero de tus rasgos genéticos. Eres válido o no lo eres (un poco huxleyano). Una película que depende por entero de su notable guión y se opone a las películas de ciencia-ficción sobrecargadas de acción y efectos especiales… como la que viene a continuación.

#3 Matrix (1999, dir: Andy Wachowski, Larry Wachowski)

Imagino que ya conocéis como va el rollo: Keanu Reeves, como un hacker llamado Neo, debe salvar a la humanidad que ha sido esclavizada y controlada por las máquinas con la ayuda de Morfeo (Laurence Fishburne) y Trinity (Carrie-Anne Moss). Mucha gente defiende que el cine contemporáneo tan sólo se puede entender como antes y después de Matrix. Evidentemente, fue una película tecnológicamente avanzada a su tiempo y temáticamente con mucho gancho (lo suficiente para no ahuyentar al gran público y para removerte las neuronas un rato… cosa que sus secuelas malograron enormemente). Desde luego, es una de las distopías más icónicas de la historia del cine.

#2 Videodrome (1983, dir.: David Cronenberg)

Con Cronenberg hemos topado. Esta deliciosa rareza se mete en el mundo de las películas snuff, el sexo y la influencia y el control de la televisión. James Woods, el dueño de una estación de TV por cable, descubre una cinta de vídeo en la que aparece una tortura genuinamente real. Poco a poco, irá descubriendo que lo que empieza como simple morbo termina por ser algo un poco más inquietante. Con una frase final imborrable y un acabado desconcertante y descomunal, es una para perturbarte por las noches.
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#1 Brazil (1985, dir.: Terry Gilliam)

Cada fotograma de Brazil es la locura y el exceso hechos película. Terry Gilliam, miembro de los Monty Python, resulta ser también un director fascinante y extraño. Inspirada (que no basada) en parte en «1984», cuenta la historia de un funcionario (Jonathan Pryce) que vive en un mundo de burocracia extrema y terrorismo. El diseño de producción es delirante, tal vez no para todo el mundo y la inquietud y el estrés van en crescendo hasta culminar en un final que te devuelve a la realidad (siempre y cuando no veas la versión “edulcorada” de la TV americana). Fue un batacazo comercial pero, hoy en día, es una película de culto imperdible.

Como pequeño extra, os dejo también tres cortos distópicos excelentes:

- La Jetée (1962, dir.: Chris Marker) (por supuestísimo, no podía faltar. Mencionando este corto, tal vez estoy saltándome la máixma de no incluir futuros post-apocalípticos… no obstante, en una lista de obras audiovisuales sobre distopías, dejar de lado esta joyita equivale a reservarse un pase VIP a un sitio especial en el infierno)

- Fard (2009, dir.: David Alapont, Luis Briceno) (al parecer, no ha contentado a todos. A mí me ha dejado muy satisfecho, gracias a una idea brillante que no voy a estropearos aquí, con un desarrollo al que tal vez se le podría haber sacado más partido. Sin embargo, muy original)

- El empleo (2008, dir.: Santiago Grasso) (otro imprescindible: un tratado brevísimo y demoledor sobre la deshumanización con un giro final que no hace sino subrayar su significado)

Comentarios

  1. Jaro

    Conocía las 5 películas y las he visto así que me apunto la lista de cortos que recomiendas para verlos (espero que estén en youtube).

    Saludos!

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