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Relatos insólitos: Por la senda de lo Weird

Por Íñigo Bolao Merlo

“¿Qué es eso del weird?” Esa es la pregunta que Jorge Fernández Pérez (1988), escritor y creador de la Editorial Hiboria, plantea en la introducción de Relatos insólitos (2016), una colección de seis relatos adscritos a esa palabra. Lo weird, según nuestro amigo, no es un género concreto; es una combinación de estilos y temas muy diversos en los que prima una sensación de extrañeza hacia algo desconocido o inexplicable. Un cadáver en medio de un camino, alguien que puede manipular todo lo que rodea, extrañas desapariciones, mujeres que experimentan mutaciones… Todo eso forma parte de esa denominación, independientemente de que el relato escrito sea de terror, ciencia-ficción, histórico, fantástico, e incluso cómico.

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Pues bien, bajo esta premisa Hiboria ha lanzado este libro, de descarga gratuita y compartida en redes sociales a través de la plataforma de libros digitales Lektu, en el que seis autores han desarrollado su propia visión del weird, tan subjetiva como la vida misma. Confiesa Jorge que unos relatos, que contienen menos de 8000 palabras –esa era la norma a seguir para su publicación- incluyen “unas cuantas pinceladas de lo extraño y asombroso” y los de otros escritores “lo cogen, hacen con ello una bola compacta y nos lo tiran con saña a la cara”. Es por eso que vamos a echarle un vistazo a cada uno de los seis relatos y, como con cualquier película, serie u obra de teatro, analizarlo y criticarlo, saltándome un poco mi repertorio habitual a petición de la revista. ¿Os atrevéis a entrar todos en el mundo del weird? ¿A qué estamos esperando? ¡¡Vamos!!

1.    El guardián de mi hermano, de Jaume Vicent.

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Su nombre es Jaume Vicent Bernat. Castellonense de Villarreal y admirador confeso de la literatura de terror –cita entre sus influencias a Edgar Allan Poe, H.P. Lovecraft y Stephen King-, es un tipo que no tiene ningún remilgo al decir en su página web que ha hecho de todo, pero que siempre ha deseado escribir (aunque tenga un gato que le odia). Con esa pasión por la escritura, sumada a esas influencias literarias, escribió el primer relato de la antología, El guardián de mi hermano.

La historia tiene lugar en Estados Unidos. Un hombre, ya anciano, recuerda un terrible, a la par que extraño, suceso de su infancia que le ha marcado para siempre. Se trata de la desaparición de los niños de un pequeño pueblo americano durante la década de 1950, en plena Guerra Fría y con la paranoia de la Caza de Brujas de por medio. Uno de los desaparecidos es su hermano pequeño, quien cayó, junto con los demás, a manos de quien el protagonista llama “el Guardián de los niños”. Cincuenta años después de estos sucesos, el protagonista regresa al mismo pueblo, completamente abandonado tras las desapariciones, para afrontar su terrible pasado y buscar una explicación racional a todo lo que ha vivido y de lo que, asegura el protagonista, no sabe si fue real.

El relato es un claro homenaje al estilo literario de escritores de terror estadounidenses a la manera de Stephen King. Cuenta con una atmósfera sombría muy bien recreada por el autor y que casa muy bien con el clima de paranoia que existía en los Estados Unidos de aquel momento. Pero, sin lugar a dudas, lo mejor del relato es cómo se trata el tema del sentimiento de culpa. Vemos, a través de la lectura, cómo una herida nunca se cierra en alguien que ha vivido una experiencia muy intensa, por mucho que el protagonista intente olvidarlo o quiera creer que todo fue falso, de un modo parejo al intento de Johnathan Harker por olvidar el incidente del conde Drácula. En resumen, estamos ante una lectura muy amena en la que lo weird está asociado al dolor que arrastramos con nosotros, inexplicable pero existente en nuestras almas.

2.    Los hilos que mueven el mundo, de Pedro Pablo Picazo.

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Licenciado en Guión por la Escuela de Cinematografía de Madrid (E.C.A.M.) en 2004, además de ser ganador y finalista de varios concursos y certámenes de novela y de guión, y aunque cultiva más de un tipo de escritura (novela, teatro, etc.), Pedro Pablo Picazo ha escrito dentro de Relatos insólitos la historia más cómica de todas las que componen el libro, casi en forma de pequeño cuento, titulada Los hilos que mueven el mundo.

Suponed que un día se os concede un don y que lo utilizáis para satisfacer todas vuestras necesidades. Es más, os permite alcanzar un éxito y una posición socioeconómica como nunca antes hubieseis imaginado. Pero luego todo se va al carajo a consecuencia de múltiples efectos colaterales que hacen que perdáis todo lo logrado. Es el don del rey Midas que acaba volviéndose del revés para su poseedor. Y el autor de Los hilos que mueven el mundo narra precisamente esa historia. O para ser más precisos, trata sobre cómo un joven utiliza las gafas de su abuelo para ver, a través de ellos, los hilos invisibles que mueven nuestro mundo para conseguir todo ello… y luego perderlo.

Lo más destacable de la historia es su estructura en forma de ciclo junto con el tono tragicómico del relato, además de la descripción de cada una de las situaciones. Sin embargo, cabe decir que el relato es bastante breve y que una historia de este tipo podría expandirse un poco más –mostrándose, por ejemplo, la historia paralela de quien sufre a consecuencia del movimiento de los hilos hasta que se produce el encontronazo entre el protagonista y éste. No obstante, el relato no pierde su carácter divertido y vemos cómo, en cualquier momento de nuestras vidas, podemos ser como el protagonista cuando todo nos va bien y, de repente, todo se torna en nuestra contra. Con sinceridad: no hay premisa weird más clara y más común en nuestra sociedad que la que se ve en el segundo relato de la antología.

3.    Linaje, de Carlos Gómez Gurpegui.

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Nacido en Sevilla, licenciado en Comunicación Audiovisual por la universidad de esa ciudad y Máster en Estudios Narrativos de las Artes Visuales por la Universidad Rey Juan Carlos I, además de ser autor de varios ensayos sobre medios de comunicación y redactor de varias revistas sobre videojuegos como Presura o IGN, Carlos Gómez Gurpegui es autor de la que considero la más oscura –aunque podría estar a la altura del relato de Jaume Vicent- de todas las historias de la antología publicada por Editorial Hiboria, Linaje.

Estamos en la Sevilla de mediados de los años ochenta del siglo pasado. Isabel es una mujer a la que le han diagnosticado infertilidad. Vive con su marido Robert, un investigador británico de libros prohibidos de quien se enamoró hace unos años. La protagonista tiene un sueño recurrente: un ser con la apariencia de una cabra demoníaca la asalta constantemente. A consecuencia del dolor por la noticia del médico, y por sus pesadillas, decide dejar de trabajar durante unos días en la Bilbioteca Capitular y Colombina de Sevilla –donde estaban almacenados los documentos de la familia de Cristóbal Colón antes de ser trasladados a la Catedral de Sevilla- y viaja con Robert al parque natural de la Sierra Norte. En una casa que pertenece a la familia del investigador británico, Isabel sigue soñando con ese oscuro ser que, ni más ni menos, es un preludio del oscuro destino que le aguarda.

Algunos momentos de Linaje pueden recordar a la película La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968), pero Carlos Gómez Gurpegui ha combinado muy acertadamente el misticismo y el terror típico de las novelas de Lovecraft con los escenarios típicos de Sevilla y de sus alrededores, demostrando el autor tener un muy buen conocimiento de todo lo que le rodea. No solo hay buenas descripciones de la ciudad y de Sierra Norte, sino también de todo lo que contiene cada archivo y los datos que da de diversos manuscritos. Entre ellos destaca el “lovecraftiano” Unaussprechlichten Kulten, un manuscrito falso inventado por el escritor Robert E. Howard (creador de Conan, el bárbaro y destacado miembro de la literatura weird), pero que en el relato es verídico y que, además, está ligado a los cultos a una divinidad, creada también por Lovecraft, llamada Shub-Niggurath, “La Cabra de los Diez Mil Retoños”. En resumen, posiblemente este relato sea el más cercano al concepto original de weird de principios del siglo XX: nada es lo que parece y, sin embargo, siempre está ahí, a nuestro lado, omnipresente, ligado a lo cósmico y a lo macabro.

4.    Mantwoman, de Giny Valrís.

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Giny Valrís nació en Madrid el año 1994. Actualmente estudia Literatura Española y, como Jaume Vicent, escribe sobre todo relatos e historias de terror que la han hecho merecedora de varios premios literarios en distintos certámenes, además de publicar en su blog Los Cuentos de Vaho. Su aportación a la antología publicada por Jorge Fernández Pérez se titula Mantwoman y es una historia que produce extrañamiento en el lector desde el principio. Raquel se despierta de su cama como cada día. Pero, de repente, ve un extraño líquido blanco en toda la habitación. Una habitación que, por cierto, no es la suya. ¿Qué ha pasado? ¿Qué hace allí? No es capaz de recordar nada. Solo conserva en su mente fragmentos de sucesos que ha vivido. Sus dudas intentan ser respondidas por un doctor que la interroga. Ella no lo sabe, pero por alguna extraña razón se ha convertido en una mantis religiosa.

Tres ideas simultáneas fluyen en el relato escrito por Giny Valrís. Una de ellas es el elemento kafkiano que se puede vislumbrar en la novela La metamorfosis, donde Gregor Samsa se convierte de la noche a la mañana en un insecto, en un ser menospreciado cada vez más por la sociedad. Todos somos insectos ridículos en nuestro mundo, dispuestos a ser aplastados lo queramos o no. Otra idea es la que en más de una película ha tratado el cineasta David Cronenberg, como en La mosca (1986): la de ser víctima de un deseo cada vez más irracional que hace volver a uno un monstruo.

Incluso algún lector encontraría una analogía entre el poder secreto de la mujer y la vida sexual de la hembra de la mantis religiosa (tras copular con el macho, ella le devora sin sentir remordimientos y sin recordar nada de lo que hizo; la mujer “castra” al hombre). En fin, todos estos niveles de lectura e interpretaciones, tratados con un estilo narrativo muy ágil para el lector –casi toda la historia se narra a modo de un interrogatorio entre Raquel y el misterioso doctor-, hacen de Mantwoman un relato curioso de leer. Aquí lo que se considera como weird resulta estar, muchas veces, dentro de nosotros, latiendo hasta que decide liberarse de nuestro cuerpo y adueñarse de nuestras mentes, provocando una metamorfosis deseada o indeseada.

5.    El ojáncano, de Íñigo Bolao Merlo (es decir, un servidor).

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Creo que no hace falta que me presente, pero por si acaso repasamos. Soy un salmantino residente en León desde 1990, me licencié en Historia y soy Máster en Formación del Profesorado por la Universidad de León. Actualmente estoy cursando el doctorado en Humanidades y Comunicación por la Universidad de Burgos, aparte de opositar para profesor de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato. Publico en OjoCrítico.com desde 2013 y en mi tiempo libre escribo cualquier cosa. De ahí que se me ocurriera la idea de escribir El ojáncano.

Ambientada en la Corona de Castilla a mediados del siglo XV, en plena época de luchas señoriales y de crisis política permanente, un asesinato, el de la hija del conde don Manrique de Agüera, agita a todo el vecindario de la localidad cántabra de Santillana del Mar. Todo el pueblo sospecha que la muerte ha sido provocada por una criatura mitológica ciclópea y maligna, el ojáncano. Sin embargo, un fraile agustino, fray Juan de San Andrés, cree que detrás de ese asesinato puede haber algo más. Por lo tanto, y mientras toda la villa se lanza a cazar a la criatura para darle muerte, Juan decide salir al bosque para buscar a ese ser y resolver tan misterioso crimen por fuerza de su propia curiosidad intelectual.

En mi opinión, creo que mi relato es el menos weird de toda la antología por tres razones. La primera es que no está influenciado por la narrativa de Lovecraft ni de por la de Howard, ni tan siquiera por la de terror. La segunda es que se encuadraría más en el género de la novela negra histórica, al modo de El nombre de la rosa (Umberto Eco, 1983), porque trata sobre los abismos que hay debajo de una determinada sociedad. Y en la época medieval había muchos tabúes que ocultaban una realidad que no difiere mucho de las de las novelas de Dashiell Hammett o Raymond Chandler. Y la tercera es que, a diferencia de los cuatro relatos anteriores, ofrece una resolución optimista de todo el misterio que se ha ido narrando, con un cambio radical en la vida del protagonista. Junto a una narración bien estructurada –aunque ya me advirtió mi critica personal, mi hermana mayor, que no escriba frases tan largas para evitar una lectura pesada- y con una buena documentación de fondo, muestro con El ojáncano la idea de que lo weird es siempre, no lo que se nos oculta, sino lo que se emplea para ocultarlo, como el mito del ojáncano, hasta que descubrimos toda la verdad.

6.    Solve et coagula, de Ana Nieto Morillo.

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La antología Relatos insólitos la cierra la autora zamorana Ana Nieto Morillo (1992). Escritora vocacional -¡como todos los que hemos participado!- y apasionada de la novela de terror, ha colaborado en varias editoriales de relatos cortos y revistas como Pulpture o Ánima Barda, junto a otros autores como el ya mencionado Jaume Vicent y con el propio Jorge Fernández Pérez. Además, y como en el caso de los demás colaboradores, publica en su propio blog, Epidemia.

Su relato se titula Solve et coagula, una frase latina que los alquimistas utilizaban en sus experimentos y que quiere decir “Disolver y coagular”. Su historia es la de Sam Jones, un norteamericano residente en Detroit que ha visto un fantasma. O, más concretamente, sus pies separados del resto del cuerpo. La visión es tan recurrente que Sam, completamente desesperado, decide pedir ayuda por internet a través de un foro sobre fenómenos sobrenaturales, Multirealidad.net. Finalmente, consiguen contactar con Sam y, al cabo de un rato, recibe la llegada de Neil, un chamán capaz de hacer desaparecer la visión que el protagonista tiene desde hace unos días. Por medio de un ancestral ritual, Sam se ve embarcado en un viaje hacia otra dimensión en la que experimentará unas sensaciones nunca antes vividas por ser humano alguno.

Lo más destacable del relato de Ana Nieto Morillo, místico de por sí, es una narración equilibrada en la que se alterna muy bien la descripción de distintos elementos con los diálogos. Así mismo, la autora aborda el fenómeno del chamanismo, no como un peligro, sino como una solución más a un problema extremadamente difícil de solucionar. Precisamente en Solve et coagula, lo weird no resulta ser representado como algo amenazador que causa temor con solo mencionarlo, sino como algo que se puede afrontar, y explicar, por medio de soluciones poco ortodoxas para el resto de nuestra sociedad. Soluciones que conducen a otro plano de realidad muy distinto y enriquecedor.

7.    Las conclusiones.

Por lo general, todos los escritores que hasta el momento han hecho reseñas de Relatos insólitos han destacado que hay unos relatos mejores que otros, sin una valoración general unánime. Es como una montaña rusa: hay relatos excitantes y otros que no lo son tanto. Pero aún así, esta antología editada por Hiboria presenta seis visiones del weird diferentes pero complementarias entre sí. Lo weird es tanto un peligro como una ayuda, algo terrorífico como místico, incluso una invención meramente social para ocultar ciertos intereses o algo que se nos puede volver del revés cuando menos nos lo esperamos.

Desde mi punto de vista, merece la pena crear una segunda antología de relatos weird. Y lo creo así por muchas razones. Aparte de que, personalmente, tengo más ganas de escribir y de desarrollar un poco ese tipo de narrativa, vivimos en una época en la que es prácticamente imposible escribir según las convenciones de un solo género. Todos los que hemos colaborado en la realización del libro hemos aportado una visión personal de éste, basada tanto en referentes tomados de la cultura popular como en nuestros estudios universitarios y novelas de cabecera. Lo cual enriquece más a la literatura y, por lo tanto, ya no hace falta estar encerrado en un género, escuela o tendencia literaria para desarrollarse como escritor, para expresarse por medio de la palabra. Puede que sea muy atrevido con mi comentario, pero lo weird puede estar incluso en una historia de amor, en una competición deportiva e incluso en una guerra.

También porque habría que expandir esa idea de “lo extraño” con mayor fuerza sin que se pierda el entretenimiento con relatos más extensos. E incluso sumar otras visiones de otros escritores que sirvan para hacer del género algo más rico. Relatos insólitos debería ser la primera piedra que se colocase sobre un edificio mucho más grande, el primer paso hacia un tipo de literatura más popular. No importa si las historias son de terror, históricas –valga la redundancia-, místicas o cómicas. Basta con que cada uno aporte lo que más le guste o conozca porque, insisto, ya no se puede vivir solo de un solo género o de una sola cosa. Somos nosotros lo que ponemos un límite: saber ponerlo es una virtud, no saberlo margina. ¿Y acaso ese saber no es lo suficientemente weird –en el buen sentido, claro?

Comentarios

  1. Íñigo

    NOTA DE ÚLTIMA HORA: Jorge Fernández, el editor de Hiboria, ha cerrado la editorial. Para los que les interese el libro y quieran descargarlo, por favor, hacedlo ahora porque a finales de septiembre ya no estará disponible. Un saludo a todos.

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