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Joseba Fiestras, director de FesTVal: «Estoy haciendo algo que realmente me gusta»

  • «Antes significaba lo mismo televisión que televisor, y ahora ya no; ahora la televisión es una forma de hacer y el televisor es un aparato donde lo ves».

  • «El festival se ha consolidado como una cita ineludible para las cadenas y el sector audiovisual en general».

  • «Un buen anfitrión tiene que quedarse hasta que sale el último y despertarse el primero para atender al más madrugador».

  • «Un actor se dio un golpe en un jacuzzi del hotel a las tantas de la mañana y no se rompió la crisma de milagro».

Joseba Fiestras (Vitoria-Gasteiz, 1968) es periodista y director del Festival de Televisión de Vitoria-Gasteiz, FesTVal. Es una persona dinámica que transmite optimismo, energía y pasión por lo que hace. En esta charla nos habla de su experiencia al frente de FesTVal y de su profesión.

Este año el FesTVal celebra su quinta edición, ¿cómo surgió la idea?

Estuvimos seis años haciendo un festival de cine aquí en Vitoria, creo que fue desde el año 99 hasta el 2004 o 2005, no recuerdo exactamente la fecha. Y luego por circunstancias, dejamos de celebrarlo y pensamos en hacer algo distinto. Ahora mismo ha pasado esa moda de los festivales de cine, me imagino que por la crisis que depura las cosas, pero hubo un momento en aquella época en la que España estaba absolutamente saturada de festivales de cine; los había en todos los sitios. Todos buscaban hacer un festival diferente, algo original. Durante los seis años que hicimos aquí el festival, nos decían que teníamos que buscar una especialidad, algo distinto, pero llegó un momento en el que había festivales un tanto surrealistas. Una cosa es hacer una muestra de cine submarino y otra es un “Festival de cine submarino” o un “Festival de cine y fútbol”, estaban condenados a morir. Y era porque buscaban esa originalidad. A nosotros siempre nos ha gustado la televisión y se me ocurrió la idea de hacer un festival de cine pero sin cine: alfombra roja, preestrenos, ruedas de prensa, etc., pero en lugar de cine, televisión. Le propusimos la idea a las cadenas de televisión y, para nuestro asombro, cuajó. Que todas las cadenas generalistas participaran en el festival parecía una utopía, algo imposible. Sin embargo, todas aceptaron y nos pusimos manos a la obra.

¿Por qué se decidió eliminar la parte dedicada a la radio en el festival?

En principio, cuando decidimos crear el festival, pensamos sólo en televisión. Lo de añadir la radio fue idea mía, ya que yo trabajo en el medio y me di cuenta que la radio y la televisión van muy unidos. Un claro ejemplo es Radio Televisión Española. Como la radio tampoco tenía un festival, pensamos «¿y por qué no metemos radio?». Pero fundamentalmente estábamos concentrados en televisión. En los tres primeros años de festival nos dimos cuenta que la televisión fagocitaba absolutamente a la radio, y decidimos eliminar todo lo relacionado con ella del festival.

¿Te imaginabas que después de 4 años el FesTVal continuaría celebrándose?

Que continuaría celebrándose sí; que iba a tener el éxito que ha tenido nunca. Y te pongo un ejemplo: cuando estábamos “vendiendo” el festival a las cadenas y a las productoras de televisión nos dimos cuenta que la idea funcionaba, pero jamás pensamos que iba a crecer de una forma tan rápida. La primera intuición de que aquello funcionaba fue en el primer festival de 2009. En mayo de ese año fuimos a Barcelona a hablar con Josep María Mainat, que trabajaba en Gestmusic, y le propusimos que los premios de festival llevaran el nombre de su hermano, que había fallecido hacía poco tiempo. La idea le pareció fantástica así que nos citó en Barcelona, para hablar del tema con Toni Cruz. La primera sorpresa fue que nos recibieron los dos en persona en el despacho. Tras plantearles el proyecto nos interrumpieron para preguntarnos si nos importaría que se sumara a la reunión una tercera persona. Nosotros pensamos en una secretaria para tomar notas, pero cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos a Javier Sardá en persona interesándose por nuestro proyecto. Nos dijo que le parecía una idea excelente y que quería venir a Vitoria al homenaje de Joan Ramón. Cuando salimos, Arantza Lalinde, que es la subdirectora, y yo, nos dimos cuenta de que aquello estaba funcionando. Nosotros hemos sido los primeros sorprendidos con la gran acogida del festival. Normalmente, un festival necesita entre 6 y 10 años para consolidarse definitivamente y nosotros podemos decir (dicho por las cadenas de televisión, no por nosotros mismos) que a partir del tercer año se consolidó como una cita ineludible para las cadenas y para el sector audiovisual en general. No nos imaginábamos ese éxito. Además, año tras año las cadenas vienen con más cosas, quieren hacer actividades en la calle además de la propia alfombra roja. Para nosotros todo esto es fantástico.

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¿Te han sido útiles para promover el FesTVal los contactos que hiciste durante tu trayectoria periodística cubriendo festivales y otros eventos audiovisuales? 

Sí, desde luego, los contactos son fundamentales. El primer contacto potente que hicimos fue a través de Emilio Aragón, a quién no conocíamos, pero me animé a mandarle un mail expresándole la idea y le gustó. Fue él quién me abrió las puertas de Globomedia, donde nos trataron fantásticamente bien y desde entonces colaboran en el festival. El siguiente paso era hablar con las productoras. Nuestra idea era ir a por las productoras y que, a través de ellas, todas las cadenas estuvieran reflejadas en el evento. Lo hacíamos de esta manera porque no creíamos que las cadenas fueran a aceptar, por la competitividad existente entre ellas. Una vez que una dijera que sí, el resto se echarían atrás. Pero las productoras nos dijeron que necesitaban el beneplácito de la cadena, así que hubo que empezar otra vez de cero. El tiempo se nos empezaba a echar encima hasta que Mikel Lejarza, entonces director de Antena 3, apadrinó el proyecto y nos abrió las puertas de su cadena. El siguiente paso fue Telecinco, a la que contactamos mediante nuestro amigo Óscar, (Óscar Forniés, director de producción de Telecinco) el otro gran padrino del festival. La cadena que nos faltaba era Televisión Española, a la que llamamos sin conocer a nadie y curiosamente les gustó la idea. A partir de ahí fue surgiendo todo, pero es fundamental tener una buena agenda de contactos.

Con la distancia que da el tiempo, ¿qué valoración haces del Festival de Cine de Vitoria-Nuevos Realizadores del que también fuiste director? 

No tiene nada que ver. Aquel festival fue un pequeño capricho. Yo cubría como periodista varios festivales a lo largo de la geografía española y me llamaba mucho la atención el auge de festivales de cine. En todos lados había festivales y aquí en Vitoria, no. Los había en pueblecitos muy pequeños que incluso no tenían cine y resulta que en una ciudad importante como Vitoria no teníamos nada parecido. Nuestra primera idea fue hablar con gente de Vitoria relacionada con el mundo del cine y proponerles que ellos crearan un festival. Pero todo eso se dio la vuelta y la gente empezó a animarnos a nosotros mismos a crearlo. Y, poco a poco, lo llevamos adelante, pero sin ninguna pretensión. No pretendíamos hacer sombra a nadie ni convertirnos en el Festival de Cine de San Sebastián ni nada parecido; lo único que pretendíamos era que aquí hubiese un pequeño festival. Poco a poco, fue creciendo hasta que entró el ayuntamiento para unificar las diferentes muestras cinematográficas y audiovisuales que había en Vitoria. Al final de ahí surgió el NEFF (Festival de Nuevo Cine Europeo) que duró tres años, pero nosotros no lo acabábamos de ver y nos desvinculamos desde el primer año.

¿Fue un aprendizaje valioso para la creación del FesTVal?

Sí, porque toda experiencia es válida, las buenas y las malas, esa es mi filosofía. Vivimos en una sociedad en la que no se valora el fracaso. Puede resultar paradójico, pero yo creo que valorar el fracaso es fundamental; en Estados Unidos hay empresas multinacionales que no te cogen como empleado si en tu currículum no figuran fracasos, porque de eso se aprende. Con el Festival de cine hubo cosas que hicimos bien y cosas que hicimos mal; aprendimos mucho y seguimos aprendiendo. Sigue habiendo cosas, hoy, con cinco años de festival de televisión, que seguimos haciendo mal y seguiremos haciéndolas mal, porque somos humanos y siempre se cometen errores. Pero eso es fundamental. Cada año que finaliza el festival, voy a hablar con las cadenas y les pregunto qué les ha parecido esa edición, pero no para que me digan lo bueno, sino para que me digan lo malo para ir mejorando las cosas.

¿Cómo te ha cambiado la vida dirigir el FesTVal?

La verdad que no me había planteado esto…, ¿cómo me ha cambiado la vida? Me imagino que me la habrá cambiado, aunque yo no veo mucho cambio porque siempre he sido muy inquieto, siempre me ha gustado este mundillo. Quizá me ha cambiado por el hecho de que estoy haciendo algo que me gusta mucho. La televisión me ha gustado mucho siempre, pero como hacía el festival de cine y en la radio hacía un programa sobre cine, la gente me vinculaba siempre al cine, no me vinculaba a la televisión; y a mí el cine me gusta mucho, pero la televisión mucho más. Por eso ahora estoy haciendo algo que realmente me gusta. Me ha cambiado la vida en el sentido de que voy a Madrid y tengo unos contactos con las principales cadenas que son muy valiosos. Puedo ir a Telecinco, a Televisión Española, a Antena 3 o a La Sexta y siempre me reciben como si estuviese en mi casa, los considero casi como amigos. Y poco más, tampoco creas que me ha cambiado mucho porque siempre me he estado moviendo un poco en un terreno un poco inestable. Soy autónomo desde hace unos catorce o quince años y ése sí que fue el paso que cambió mi vida realmente como periodista. Yo trabajaba en El periódico de Álava, tenía un contrato fijo, pero me empezaron a surgir ofertas para televisión, radio, y otros medios. Llegó un punto en el que me planteé ser autónomo para manejar mi horario y mi vida. Es algo inestable, pero no me arrepiento del paso que di. Yo siempre he sido inquieto, he tenido siempre claro desde pequeñito que quería ser periodista, es lo que realmente me gustaba. Mi padre es pintor y yo pinto razonablemente bien, pero era muy mal estudiante y los profesores me decían: «Dedícate a la pintura, si pintas tan bien como tu padre, te puede abrir puertas», pero yo siempre contestaba: «No, no, no, yo quiero ser periodista». Es una profesión que te tiene que gustar realmente porque no tiene horarios, tu cabeza está continuamente pensando. Y la prueba es que de la generación que estudió conmigo Periodismo, en torno al 80% no está trabajando como periodista, están trabajando en otras facetas.

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¿Volverás a subirte al escenario del Teatro Principal para conducir una gala?

¡Ojalá! A mí me gusta mucho, me lo he pasado fenomenal los tres años que he hecho la gala de inauguración, he disfrutado como un enano y era complicado, ¡eh! es una de las galas más difíciles que he hecho nunca. Sí que presento habitualmente inauguraciones o conciertos, pero aquello eran galas muy potentes y además con gente muy importante a tu lado. Dejamos de hacerlo por problemas económicos fundamentalmente, porque con la que está cayendo teníamos que recortar algunos actos. Las galas son caras, costaban bastante dinero y decidimos prescindir de ellas, pero en el futuro no descarto recuperar la gala de inauguración del festival y presentarla yo. Recuerdo que mis compañeros del festival me decían que estaba loco, con toda la organización del festival y todo lo que ello supone, pero presentar la gala es lo que más me gustaba de todo el festival. Es egoísta, yo no cobraba por hacer la gala evidentemente, pero me lo pasaba como un enano. Tener la oportunidad de compartir escenario con los actores de La que se avecinacon Carmen Sevillacon Matías Prats, era algo maravilloso. Y, fundamental, tener el respaldo de Luis Larrodera, que es quién desde el primer año presenta la gala de clausura, pero no sólo eso, también es el guionista y el director. Y él era el director y el guionista de las galas de inauguración del festival también. Tenerlo detrás y dirigirme era un apoyo, yo me sentía respaldado al cien por cien.

En gala inaugural de la tercera edición, dedicada a la comedia, tu función era más la de actor que la de un maestro de ceremonias…

Ésa fue la gala de La que se avecina y es porque los actores me brindaban una confianza tremenda. Recuerdo el día anterior con Jordi y con Nacho, que son los que hacen del señor Recio y de Coque, sentados en el Hotel Lakua con un guion en el que les decíamos que iban a hacer una aparición breve en el escenario, pero cuando llegaban se daban cuenta de que sus apariciones eran mucho más prolongadas. Fue realmente divertido.

Pues parecía una obra de teatro.

Sí, sí; aquello fue una especie de vodevil. Les decíamos que no estaban en un capítulo de La que se avecina, que no hacía falta que se aprendieran el guion al pie de la letra, era una gala, no una serie. Les decía que lo importante era pasárselo bien encima del escenario, improvisando. Se lo pasaron fenomenal, y a raíz de aquello nos hemos hecho amigos. Ellos mismo nos han dicho más de una vez: «Oye, para lo que queráis contad con nosotros», y es que nos lo pasábamos genial, ¡si parecía que estábamos en un capítulo de La que se avecina! Desde el principio, queríamos que las galas del festival no fuesen aburridas. Es algo muy difícil, pero estoy harto de ir a ver galas de festivales de entregas de premios que -con todos los respetos- son un coñazo. No deja de ser una gala en la que hay un presentador, sube un tío, recoge el premio, da las gracias, y luego otro, y otro, y otro. Para empezar la gran oportunidad la teníamos en la gala de inauguración porque no teníamos esa presión que suponen los premiados. En el resto de festivales, esa gala de inauguración sirve para que el presentador dé a conocer las actividades que va a haber a lo largo de esa semana en el festival. Nosotros pensamos que eso era absurdo, así que decidimos hacer un programa de televisión en la propia gala. Así que el primer año hicimos la historia de la televisión, el segundo año fue un juicio a favor y en contra de la televisión y el tercer año, que iba dedicado a la comedia, fue ese vodevil con todo lleno de cómicos. Por otra parte, teníamos a Luis que era el que tenía que entregar los premios, la tarea más aburrida. Pero el tipo es un fenómeno y consigue crear un ambiente en el que los premiados suben y no son los típicos discursos de agradecimiento plomazo, sino que suben con un ambiente bromista y de buen rollo.

¿Qué tiene que tener un programa para que te enganche?

Depende. A mí me gustan muchos programas de televisión. Yo creo que la televisión, fundamentalmente, tiene que ser entretenida. Pero el entretenimiento puede llegarte a través de una función como Isabel, que toca un tema histórico, pero lo han sabido retratar de una manera atractiva para el público; o puede llegarte en un documental perfectamente realizado y montado, pero que también te entretiene. El programa ideal para mí, personalmente, es el programa espectáculo, con entrevistas, tipo Buenafuente. Reconozco que mi primer ídolo a nivel profesional fue precisamente Emilio Aragón cuando hacía Vip Noche. Aquellas galas me parecían maravillosas, me parecía que el tío se comía la cámara, jugaba con ella y se divertía; es fundamental que el que esté delante de la cámara se lo esté pasando bien, porque eso se contagia. Y por muy bien que lo hagas, por muy buen guion que tengas, si un programa no te llena y lo estás haciendo por compromiso, por muy bueno que seas no acabas de conectar. Tiene que ser un programa que los que lo hacen -no solamente el que está delante de las cámaras, sino los que están detrás- lo pasen bien y disfruten con ello. Y luego, evidentemente, tener unos mínimos de calidad. Es fundamental tener unos buenos guionistas, sin un buen guion no se sostiene nada, máxime si es ficción.

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El FesTVal premia este año a Karlos Argiñano por sus veinte años de trayectoria televisiva, ¿te imaginas una vigésima edición del FesTVal?

Sí, no sé si estaré de director o cómo será la cosa, pero me lo imagino. Es cierto que las tecnologías están cambiando muy rápido, en nuestro festival hemos vivido cambios potentes. Del primer año al segundo año ya vivimos el paso drástico de la televisión analógica a la televisión digital terrestre, pero es que luego en sólo cuatro años ha habido fusiones entre cadenas y cambios tecnológicos muy notables. Yo siempre digo que el cambio fundamental radica en una palabra, y es que antes significaba lo mismo televisión que televisor, y ahora ya no; ahora la televisión es una forma de hacer y el televisor es un aparato donde lo ves, pero lo puedes ver en un televisor, en un teléfono, en un ordenador o en una tableta. Ahora el abanico de posibilidades es inmenso. Evidentemente, se están creando nuevas formas de crear televisión para esas plataformas, y en el festival estamos prestando mucha atención a ello. De hecho, este año vamos a dedicar unas conferencias a este tipo de nuevas tecnologías. Pienso que el festival tiene mucho recorrido y no me imagino cómo será dentro de veinte años porque no sé qué nuevas ventanas habrá o qué nuevas tecnologías habrán llegado, pero seguro que el festival estará pegado a ellas.

Estuviste al frente del programa Descolocados en Canal Euskadi, ¿alguna situación ha conseguido descolocarte en la dirección del Festival?

Sí, sí. Tampoco demasiadas pero sí que ha habido momentos, a veces tensos, a veces sorprendentes, que con el tiempo trato de quitar importancia y te acabas riendo de ello, pero en el momento… En la gala que comentábamos antes de la comedia, donde participaban una representación de los mejores cómicos hubo un problema grave. Lo pasé mal en el escenario porque de repente hubo un cómico al que se le fue la pinza de una manera brutal. Fue un momento tenso porque estaba matando una gala sin necesidad alguna. Afortunadamente, la gente se dio cuenta de que aquello no estaba el guion, sino que era él, que se le había ido la olla. También se han producido momentos tensos con directivos de las cadenas, que en un momento dado se enfadan por una cosa que ha pasado y que ni siquiera tú te has dado cuenta, y de repente te lo dicen en pleno festival. Ahora mismo me llevo muy bien -y creo que ellos también conmigo- con todos los directivos de las cadenas, algo bastante complicado. Mantener el equilibrio entre los tres grandes grupos (Televisión Española, A Tres Media y Mediaset) no es fácil, pero yo creo que confían en nosotros y nos llevamos todos muy bien. La gente -y es lógico- se queda con el colorido, se queda con que aquí ha venido Mario Casas, con que vienen las grandes estrellas de todas las series y todos los programas de televisión, pero a mí me parece infinitamente más importante para el desarrollo y para el futuro del festival el hecho de que a Vitoria ha venido Javier Bardají, el director general de Antena 3, Mikel Lejarza, Daniel Écija, presidente de Globomedia, Paolo Vasile, consejero delegado de Mediaset España, Ignacio Corrales, director general de Televisión Española, etc. Eso me parece sumamente importante porque esa sí que es gente que habitualmente no se mueve, que tienen una agenda tan complicada, que bastante tienen con atender sus trabajos, y sin embargo, aquí están porque les importa y creen en el festival, porque lo ven, ¡caramba! como algo con enjundia.

¿Crees que acabarás presentando en alguna edición del FesTVal un programa conducido por ti?

(Risas). ¡Ojalá! No lo descarto, ahora mismo no trabajo en televisión pero no he tirado la toalla en ese aspecto y de hecho tengo una pequeña productora aquí con un socio. Echo mucho de menos la cámara, la echo mucho de menos. He trabajado en prensa escrita, en radio, en televisión, y lo que más me gusta con diferencia es la televisión, lo paso genial. Y he hecho programas de todo tipo, Descolocados, por ejemplo.

Hemos visto la entrevista que le hiciste a Xavier Arzallus en ese programa…

¡Arzallus! Al principio yo tenía un cierto miedo. Era un político y además un político con carácter. Yo le tenía que “vacilar” porque mi personaje en aquellas entrevistas era un vacilón. Me preguntaba, «¿cómo voy a vacilar a Arzallus?». Con Descolocados aprendí mucho porque aprendí a refugiarme en el personaje. Cuando empezaba la entrevista, sí era Joseba Fiestras, pero era un personaje, un jeta que en cada programa tenía que tener una profesión distinta y que procuraba siempre liar al entrevistado, y la verdad es que entraron todos muy bien; los primeros cinco minutos estaban como tensos, como diciendo «¿pero, esto qué coño es?», pero luego, en cuanto se daban cuenta de que no íbamos a reírnos de ellos, de que en todo caso el que iba a hacer el ridículo era yo, entraban fenomenal y se lo pasaban de miedo. También disfruto con programas tranquilos como El Mirador, que era una entrevista en una barra de bar. He hecho un poco de todo y me ha gustado siempre. Tenemos fórmulas y tenemos ideas para programas, aunque ahora está muy difícil la historia y somos conscientes de ello, pero si surgiera algún para la tele yo voy de cabeza.

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FesTVal tiene una clara vocación de espectáculo enfocado al gran público pero también ofrece jornadas profesionales de alto nivel. ¿Crees que los encuentros de expertos del ámbito audiovisual en Vitoria-Gasteiz se convertirán pronto en un cita clave para el sector?

Yo creo que ya se han convertido. Y el ejemplo claro lo tenemos en que nos llaman ellos en cuanto se enteran de qué tema vamos a tratar en una mesa redonda. Nos llaman de productoras importantes y nos dicen: «Oye, nos gustaría participar en esa mesa redonda porque tenemos que contar esto, tenemos que contar lo otro…», y nosotros encantados. Y eso ocurre porque realmente valoran lo que se hace en el festival. Es lógico que lo que más se vea y lo que más éxito tiene sea la alfombra roja, porque uno de los secretos de este festival es que está pensado para el público. Lo que hacemos es un festival de cine pero sin cine. Está abierto a la televisión pero es la misma fórmula. La columna vertebral del festival es esa alfombra, esos estrenos. Pero alrededor de esa columna vertebral, que es absolutamente necesaria, se están generando una serie de encuentros profesionales, mesas redondas, conferencias, etc. de gran importancia. Este año comenzamos una iniciativa llamada el Talent Day con el fin de potenciar el talento de los jóvenes que quieren empezar a involucrarse en el sector audiovisual, ponerlos en contacto aprovechando que durante los días del festival están aquí las cadenas y las grandes productoras. Todo eso gira alrededor de esa columna vertebral que es la alfombra. Por otro lado, soy consciente de que es lo más criticado, pero es absolutamente necesario, sin ella el resto no se podría construir. Yo creo que el criterio que estamos manteniendo es acertado, y nos lo demuestra cómo está avanzando todo.

¿Qué te parecería un reality show que consistiese en un grupo de ex directivos de televisión expulsados por sus bajos resultados de audiencia compitiendo entre sí por regresar a un puesto como el de Paolo Vasile?

(Risas). Estaría bien, igual funcionaba y todo. Lo que pasa que se quedaría demasiado en bromas internas, en el lenguaje interno de la tele. Pero hoy en día hay realities de todo tipo. Nos reiríamos mucho, sobre todo los que conocemos los entresijos de la tele.

¿Participarías en un reality show?

Depende de qué reality show. Siempre he dicho -y en mi familia se ríen mucho- que yo a un reality tipo Supervivientes sí me iba, sin ningún problema. Digo que se ríen mucho en mi casa porque yo como muy mal, soy muy caprichoso para comer -desde que era pequeño- con la edad vas aprendiendo y vas abriéndote más- y yo siempre les digo: «Ya pero es que yo aquí tengo alimentos para elegir, cojo lo que me gusta y si un día no como porque hay una comida que no me gusta no pasa nada porque sé que tengo la cena, la merienda o lo que sea, pero otra cosa es ir a una isla donde no voy a comer, voy a tragar, voy a alimentarme». Si es un reality de aventuras tipo El conquistador de ETB, también me gustaría, aunque no me veo capaz porque es más un esfuerzo físico, creo que es más meritorio y, seguramente, haría el ridículo. Pero para participar en un programa tipo Supervivientes en principio no tendría problemaEn Gran hermano -que a mí me gusta- yo no me veo. Ahora, si me lo llegas a decir hace quince años iba sin dudarlo. Ahora ya no.

¿Cómo es la vida de un director de un festival como FesTVal cuando se está trabajando en su preparación?

Estresante. Y cuanto más se acerca la fecha del festival, más. Esta semana está siendo horrorosa, porque estoy pegado al teléfono continuamente. Es muchísima gente la que participa en el festival, y yo soy el máximo responsable, así que si hay dudas, al final vienen a mí. Y tienes que poner buena cara y tratar de resolverlo todo. Yo no vivo del festival, vivo de mi trabajo en El correode Radio Vitoria, así que tengo que guardar un espacio para mi trabajo. Es por eso que cuando se van amontonando las cosas es muy estresante, pero afortunadamente, suele ser un periodo de tiempo razonablemente breve. El resto del año se puede compatibilizar perfectamente con otros trabajos.

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¿Y durante el festival?

Es distinto. Es muy estresante también, pero distinto porque ya está sucediendo. Y además, si falla alguna cosa ya no hay solución. Hay que procurar minimizar el fallo, relativizarlo y centrarse en lo siguiente, porque es una especie de Yincana: «Ahora tienes esta presentación, ahora esta mesa redonda, ahora haz una conferencia, ahora la alfombra roja, ahora la otra alfombra roja, ahora a cenar con esta gente, ahora a unos les apetece tomar copas…», te cansas mucho, de hecho yo acabo agotado porque durante esos días duermo poco. El día que más duermo son cinco horas, incluso ha habido años que he dormido tres. También hay veces en las que salimos con los actores de algún estreno y apenas dormimos. Pero es diferente, no es el estrés de ahora, donde se pueden solucionar cosas que se caen, que hay que parchear con otras… el festival es otro tipo de estrés pero acabas agotado, pletórico y con ganas de no hacer un festival en tu vida y decirte: «Ésta es la última vez. Se ha acabado». Pero luego a los dos o tres días, cuando ya has descansado un poquito, lo echas de menos y te dices: «Vamos a pensar en el siguiente». Yo siempre he dicho que los que hacemos el festival tenemos que ser los anfitriones de la gente que viene, y un buen anfitrión tiene que quedarse hasta que sale el último y despertarse el primero para atender al más madrugador.

Por tu función de director del festival te has relacionado con personajes muy conocidos fuera del foco de las cámaras, en reuniones, desplazamientos, cenas… ¿se te ha caído algún mito?

Tanto como que se me caiga un mito, no.

¿Y el caso contrario de algún personaje que previamente a su venida al festival no contara con tus simpatías y te haya sorprendido positivamente?

Es que hay muchos pero, por ponerte un ejemplo concreto, aunque ha habido muchos, me viene a la memoria cuando el primer año estrenamos Física o química, una serie en la que la máxima estrella era Maxi Iglesias, el famoso Cabano. Tenía locas a todas las niñas, nos bombardeaban con «¿pero viene Cabano?». Sin conocerlo de nada, tenía prejuicios con este actor porque es un chaval tan jovencito, que le han aupado, que le están diciendo que es el más guapo, que es el más inteligente, que es el mejor de todos, que le tratan en palmitas… Es muy fácil que siendo tan joven se lo haya creído y venga aquí en plan divo y fue todo lo contrario. Es un tipo encantador, muy joven pero con una cabeza muy bien amueblada, con los pies en el suelo. A veces, hay gente que porque la ves en televisión la tienes catalogada de una manera y luego resulta que es de otra. Pero no tiene porqué ser para bien ni para mal, simplemente te los imaginabas de una manera y luego son distintos. Yo soy un tío bastante tímido, pero claro, la gente está acostumbrada a verte en un escenario, hablando a la cámara y dicen: «¿cómo vas a ser tímido tú?». Por ponerte otro ejemplo claro: a mí no me gustan -sé que es políticamente incorrecto- los animales. No es que no los quiera, pero si puedo evitar tener relación con animales prefiero evitarla. Y sin embargo, para programas de televisión he subido varias veces en un elefante, he estado con un tigre… Recuerdo una vez que venía un circo aquí, en un programa de fiestas que hacíamos, y me dijeron que tenía que meter la cabeza dentro de la boca de un cocodrilo. Yo eso no lo haría en la vida, pero cuando está la cámara delante hay como un resorte, es mi profesión y hay que hacer lo que haya que hacer.

¿Qué criterios se siguen para otorgar los premios?

Hay dos tipos de premios en el festival. Por un lado, están los premios de la crítica, y por otro, están los premios que entrega el festival, los premios homenaje; alguna vez también entregamos algún premio especial o alguna mención. Lo que hacemos es premiar a gente que tiene una trayectoria impecable dentro de la televisión o que ha destacado en un momento concreto por su calidad. Los premios de la crítica los eligen los críticos, ahí nosotros no nos metemos. Tenemos un jurado de toda España: de El País, El Mundo, Cadena Ser, El Correo, etc. y ellos deciden. Nosotros les damos las categorías en blanco, sin nominados, y suelen comenzar en marzo a votar. Ellos nos mandan a través del correo electrónico sus propuestas, las cotejamos, las ponemos en común, vemos qué coincidencias hay, y en base a esas coincidencias creamos una lista abierta hasta finales de junio, cuando ya más o menos tenemos a los premiados. Este año son Pesadilla en la cocina, Masterchef, Tu cara me suena, Ilustres ignorantes, La Sexta Noche, Isabel, La Voz y la aplicación móvil de Televisión Española. Masterchef por ejemplo surgió al final, porque cuando empezaron a votar no estaba aún en antena, pero como siempre damos espacio para los programas nuevos que surjan durante el proceso de votación, hubo varios críticos que dijeron que había que meterlo y al final ganó, muy merecidamente por cierto. Pero son los críticos los que eligen, no nos metemos absolutamente en nada.

Dentro del marco del FesTVal, Risto Mejide organiza el congreso publicitario Branducers, ¿cómo es Risto Mejide versión colaborador?

Ese es un ejemplo claro de lo que hablábamos antes. Risto es un tío inteligentísimo, es un tío amable, es un caballero; no tiene nada que ver con el personaje un tanto desagradable que muestra en televisión. Es un tío al que hay que conocerle, con nosotros se ha portado fenomenal siempre. El congreso de Branducers que ha hecho aquí durante dos años es de quitarse el sombrero. Y en el trato es fantástico, yo no he tenido ningún problema con él, todo lo contrario…

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¿Incluso cuándo fue “acosado” durante una gala del festival por una tuna?

Incluso con la tuna. Con una broma en directo de la que él no sabía nada. Y sin embargo, el tío la encaja bien y la acepta. Yo creo que se ha dado cuenta de que ese personaje que vendía en la televisión funcionaba muy bien, lo ha potenciado y evidentemente lo domina a la perfección. Pero eso se queda en la tele. Eso es pose. Es como el José Mota de turno o Flo que es un tipo amable, simpático, extraordinario pero no está contando chistes todo el día. No es un cómico todo el día, es un cómico cuando está la cámara encendida y cuando tiene que hacer su programa, el resto del tiempo es un tío normal. Esa gente, a veces también se cansa de que no dejen de decirles que cuenten chistes o digan cosas graciosas a todas horas. Flo me contó en su momento que a él se lo hicieron, ¡en un entierro! Eso es su profesión, hay que distinguir. Risto es un tío fantástico, inteligentísimo y sobre todo, un caballero.

¿Puedes indicar alguna sorpresa del festival?

Este año va a ser un festival muy gastronómico y mágico. Además de todas las series, va a haber una onomástica muy especial y se viene todo el equipo a Vitoria a celebrarla. Va a ser una alfombra fantástica. Y luego vamos a tener estrenos de series muy potentes, series nuevas, algunas segundas o terceras temporadas, pero otras nuevas y muy potentes.

¿Tendrá lugar algún estreno internacional durante el festival cómo ya ocurrió con Los pilares de la tierra?

Como el de Los pilares de la tierra, noFundamentalmente, no podemos ahora mismo porque no tenemos presupuesto, se necesita dinero para esoHemos tenido ofertas, desde prácticamente el tercer año, para tener estrenos internacionales, pero ahora mismo no hay dinero y soy consciente además, de que con la que está cayendo, bastante hace el ayuntamiento con financiarnos como nos financia, como para pedirle más. Eso lo tengo claro. Pero aún y todo, es muy posible que a uno de los estrenos venga una estrella internacional, aunque eso lo financia ya la cadena.

Desde que comenzó el festival estás intentando que una persona en concreto venga al festival y parece que este año por fin lo has conseguido, ¿nos puedes dar una pista sobre su identidad?

Es una persona que no suele acudir a festivales y que se aleja del mundanal ruido, por decirlo de alguna manera. Yo la admiro muchísimo y nos ha sorprendido aceptando la invitación.

¿Es profesional de la interpretación o presentador/a de televisión? 

Un poco de todo. Fundamentalmente presentador.

¿Alguna anécdota de las que se puedan contar?

(Risas). Anécdotas hay muchas. La putada de esta pregunta es que la mente se te queda en blanco y luego cuando nos despidamos diré: «¡Ay! Si estaba la anécdota divertidísima aquella…». Hay muchas. Sin decir nombres, recuerdo el primer año en el que hubo dos invitados que tenían que venir al festival a presentar una serie y se marchaban al día siguiente. Cuando ya estoy pensando en el siguiente estreno, me llaman de la cadena y me dicen: «Oye, faltan estos dos». Digo: «No, hombre, si se han ido esta mañana en el autobús, ibais todos juntos». Y me dice: «Ya, pero estos dos no han venido». «¿Y cómo que no han venido, dónde están?»  «Pues para eso te llamo, diles que vengan». Recuerdo que eran las once y pico de la noche, llamé al hotel y les pregunté por esa gente, y me dicen: «Sí, sí, efectivamente están aquí, tienen las habitaciones. Me han dicho que se quedaban». Digo: «Pues pásame con las habitaciones». Y me contesta: «No es que no están». Entonces llamo a la cadena y digo: «Oye, efectivamente están aquí». Y me dice: «¡Pues cógeles un billete de tren para que mañana a primera hora se vengan para Madrid que hay que grabar». Vamos a la estación de tren, cogemos los billetes, se los llevamos al hotel, les dejamos una nota y les decimos: «Oye, en cuanto lleguen esta noche dadles esto, que mañana tienen que irse para Madrid». Contestan: «Vale, vale». Yo me olvido y el día de la clausura, el último día, estábamos preparando la gala, con la comida, los famosos que vienen, etc. y me llaman de la cadena otra vez: «Oye, Joseba, ¿estos dos dónde están?». Les digo: «Ya les pusimos un tren». Me contesta: «¡Que no, que no, que no han venido!» Digo: «¿Cómo que no van a ir, si les dejamos un tren?». «¡Qué no han venido!». Llamo al hotel: «Oye, ¿estos?». «Sí, sí, aquí están». Digo: «¿Pero, cómo van a estar ahí si a estos tíos los están buscando en Madrid? Pásame con ellos». Y me contestan: «Pero si no están en la habitación». Vuelvo a llamar a la cadena: «Oye, que efectivamente están aquí…pero el festival no se va a hacer cargo de estos gastos, el festival se hacía cargo del alojamiento de la noche que les tocaba, del resto no; además no están en el festival, ¡no sé dónde están!» Me dicen: «Ya nos encargamos nosotros». Un cabreo tremendo y resulta que el domingo alguien me dice: «Pues me he encontrado con estos dos que estaban en la estación de tren» Digo: «O sea, que ya se han ido». Y a las dos semanas en el Festival de Cine de San Sebastián, yo estaba cubriéndolo como periodista, y me encuentro con uno de ellos, uno de los actores, y le digo: «¡Hombre!» Y me cuenta: «¡Qué bien me lo pasé en Vitoria!». «No te lo vas a pasar bien…¿pero qué pasó con vosotros?». « Nada, nos encontramos en la fiesta del estreno con un tío y unos amigos de Vitoria, nos liamos y tal…». Y estuvieron de fiesta ¡tres días! Se lo pasaron de miedo, estaban encantados, pagaron ellos todos los gastos, pagaron el hotel y se hicieron amigos de mogollón de gente de Vitoria…pero el momento de que te llame la cadena preguntando por dos actores que faltan…Y de esas ha habido muchas, -sin decir nombres- otro actor se pegó una hostia en el jacuzzi del hotel a las tantas de la mañana y no se rompió la crisma de milagro. De esas anécdotas hay muchas, lo que pasa que yo luego me entero a posteriori, cuando ya se ha acabado el festival y nos reunimos con los voluntarios. Ha habido muchas y la mayoría las recuerdas con una sonrisa.

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Comentarios

  1. Verónica F.

    ¡Espectacular entrevista!
    No conocía este festival y me parece una idea buenísima y muy original. Me encantaría poder acudir aunque me pilla algo lejos :-(

  2. Irene Pardo

    El año pasado visité Vitoria en las fechas en que se celebra el festival y quedé impresionada por cómo se vuelca la ciudad con el evento.
    El festival es una excusa estupenda para visitar la ciudad pero realmente tiene mil encantos. Con todo, doy mi enhorabuena a los organizadores del festival.

  3. Iker Yañez

    El tio es espabilado, de eso no hay duda, se lo ha montado bien pero no se deberia gastar tanto dinero en historias como esas.

  4. Ignacio Rey

    No tenía ni idea de que existía este festival. El saludo muy simpático…

  5. Adrian Pena

    Gran entrevista y buen festival. La verdad que el festival anima mucho a la ciudad y me parece que es de los mejor llevados a nivel nacional en los últimos años. Como vitoriano espero que esto continúe así y termine atrayendo a series de nivel internacional con el paso del tiempo.

  6. Enrique

    Conozco personalmente a Joseba Fiestras y es una de esas personas que efectivamente transmite, disfruta y se desvive en lo que está haciendo. Una persona positiva y con dotes de gran comunicador, trabajador incansable y buena gente. El Festival ha sido y está siendo un éxito así que les deseo a todos que continúen muchos años y a las marcas comerciales que ESPABILEN Y APOYEN ESTE TIPO DE INICIATIVAS HECHAS CON ESFUERZO, INTELIGENCIA Y BUEN HACER. Me parece increíble que no haya grandes patrocinadores en este Festival con el nivel que tiene y que luego se gasten millonadas en auténticas bazofias de eventos infumables con personajes mediocres.

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