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¡Yo soy tu… ¿padre?!

Por Mª José Toledo

El séptimo y esperado  episodio de Star Wars está arrasando por doquier, que era lo que Disney y Lucas tenían previsto para El despertar de la fuerza. La jugada les ha salido redonda pese a que los expertos en la materia, entiéndase frikis de la Guerra de las Galaxias, no parecen muy entusiasmados una vez pasa el fervor inicial que les impulsa a ir en peregrinación a las salas de cine. Se anuncia una tercera trilogía y ya me parece ver de aquí a treinta años una cuarta y una quinta, con R2-D2 inmortal y Chewbacca criogenizado mientras preparan la quincuagésima novena estrategia para vencer “definitivamente” (muchas comillas) al Imperio.

De momento no vamos muy desencaminados, porque la historia rescata, o más bien exprime, a varios de los personajes más emblemáticos de la franquicia. A mí me esto disgusta sobremanera. Tratar de revivir a unos personajes que ya tuvieron su propia  historia, con sus aventuras, sus fallos y sus aciertos, y cuyo final ya se escribió y se imaginó produce una terrible sensación de parodia. Su tiempo ha pasado y únicamente debería quedar de Han Solo su imagen intacta de los treinta y encantadores años, las trenzas inimitables de una joven Leia y la paz interior del Jedi Luke. Señor Abrams, señor Lucas, ¿no podían haberse conformado con un bonito homenaje, con un guiño nostálgico? ¿Era necesario que nos mostrasen su tragicómica decadencia? Claro, tenían que asegurar la recaudación en taquilla sin arriesgar nada y ganarse así el aplauso de los incondicionales más puristas, que deberían de sentirse agradecidos de que El despertar de la Fuerza recupere el espíritu de la primera trilogía.

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De hecho, recuperan tanto que es posible que la escasa originalidad del planteamiento sea lo peor. Señor Lucas, señor Abrams, ¿qué nos quieren contar? ¿Hay algún objetivo serio además del de los dólares? Porque si hasta ahora habíamos visto el drama de Darth Vader y la lucha contra el Imperio, esta nueva incursión en el universo Star Wars parece una mísera mezcla de ambas tramas con las mismas muletillas y los mismos personajes con el síndrome del ejército clon de antaño: todo se repite. No hace falta ser un gran seguidor de la saga para percatarse al instante de que la película entra en bucle, que las misiones son exactas a las del pasado, que los héroes mantienen el mismo patrón de los anteriores héroes y que hasta el villano usa casco y va de negro, porque la sombra de Vader es alargada… y la de Anakin más aun. Y prefiero no ahondar, porque corro el riesgo de hacer spoilers que me llevarían al lado oscuro, en las capacidades extraordinarias que algunos personajes demuestran sin haber cogido una espada láser en su puñetera vida ni en lo fácil que resulta para algunos elegidos emplear la Fuerza sin entrenamiento previo. Humillante.

Con todo, sería injusto decir que el episodio siete no tiene ninguna virtud. Reconozcamos que entretiene durante las dos horas que dura, que los efectos especiales son excelentes, si bien el 3D no se lo recomiendo a nadie, creedme; y que el villano Kylo Ren de Adam Driver promete, o al menos podría prometer si no hubieran dado un exceso de información sobre su persona. Lo que hace en esta primera entrega perfectamente podría haberse desarrollado en tres. Por su parte, Oscar Isaac pretende tomar el testigo sentimental de Han Solo con su chulesco y simpático piloto Poe Dameron. Veremos.

De consumo rápido. Visto el panorama, seguro que hay otro padre oculto por alguna parte. Tiempo al tiempo.

Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    Opiniones para todos los gustos.
    A mi personalmente la película me ha gustado mucho. Creo que tiene una buena historia, buenas interpretaciones y que mezcla muy sagazmente el espíritu de la Trilogía Clásica y esta nueva generación que se nos presenta. De más está decir que los efectos especiales, la acción y la banda sonora dan mucho la talla, eso era algo muy previsto creo yo. Los momentos cómicos también me parecen muy acertados.

    En definitiva, creo que estamos ante un films que supera a toda la Trilogía de 1999/2005 y que se acerca a las películas clásicas.

    Un saludo y Feliz 2016!!

  2. Gracias por comentar, Miguel:

    La trilogía 1999/2005 está muy infravalorada, pero desde luego esa cuestión nos llevaría a un amplio debate, jaja.

    Saludos.

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