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Y tu mamá también

Por Asdrúbal Guerra

¿Cómo hacer una crítica de cine? Complicado. Vamos a intentarlo. El otro día estaba aburrido en casa y me dio por ver Y tu mamá también, una película mexicana de Alfonso Cuarón, producida en 2001 y en la que aparecen actores mexicanos que hoy gozan de gran fama internacional, como es el caso de Gael García Bernal y Diego Luna en los papeles principales. A estos se les suma la celebritie española Maribel Verdú, protagonista también de buenas películas así como de algún comentario desafortunado en los medios de comunicación. La película dura aproximadamente 105 minutos que se soportan bien, y el género oscila entre el drama y la comedia romántica, con un trasfondo de road movie.

Brevemente, este film trata sobre la relación de amistad entre dos jóvenes amigos: Tenoch (Diego Luna), perteneciente a una familia más que acomodada, de la élite relacionada con los fraudes del Gobierno; y Julio (Gael García Bernal), que procede de una familia mexicana más modesta. Ambos son adolescentes, tienen pareja y hacen las cosas propias de su edad, todas relacionadas con el no pensar demasiado. Pero un día llega Luisa, la mujer del primo de Tenoch, y ambos intentarán seducirla. Para ello le hablarán de una playa natural llamada Boca del Cielo, cuyo nombre y ubicación han inventado y a la que le ofrecen ir.

La pobre Luisa, madrileña decepcionada, desencantada por los affaires de su marido con otras mujeres, subyugada por otros problemas de más fondo que se muestran a su debido tiempo, acepta la propuesta y va con ellos, lo que acabará por turbar la amistad que hay entre los dos pintorescos adolescentes.

Pero esto no es lo esencial de la película, ni tampoco su final. Es el modo que tiene el director de manejar, de jugar con lo existencial de las edades, con el paso del tiempo en los personajes (a veces unos días son suficientes para cambiarnos)  de una manera tan personal, lo que hace que este largometraje sea especial. En el caso de los jóvenes, por ejemplo, el cambio es de la adolescencia a un intento de “madurez universitaria” que todos hemos creído sentir al entrar en semejante institución burocrática. En el caso de Luisa, más que de un cambio se trata de una aceptación del final de la madurez, de un “estar en paz con uno mismo”. Normalmente se dice que de los cuarenta a los cincuenta años uno ya no es tan variable emocionalmente como a los veinte, uno vive las experiencias con más filosofía y Luisa es un ejemplo en este sentido. Y lo que hace interesante todo esto es el universo que los envuelve, los paisajes de México, las desigualdades sociales, la corrupción política, la sexualidad.

El hincapié que hace Alfonso Cuarón para expresar el cambio, el paso a la madurez, es la libertad sexual tratada mediante la broma, la mentira y las cavilaciones entre lo que está “bien” o está “mal” que oculta nuestro verdadero sentir pasional ante la vida. Para Luisa, la infidelidad es algo que duele, evidentemente, pero que se acepta de manera distinta que para un joven que ha crecido en una cultura machista.

Hechos que confirman esto se muestran en determinadas escenas, maravillosamente tratadas con la fotografía (sublime) y de las cuales solo expondré dos, que describiré muy por encima para no vender el film. Aunque como bien digo, hace falta ver la película. Mis palabras nunca bastarán para describir una escena.

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La primera va relacionada con los adolescentes. En varios momentos de la película se juega con el agua, ya sea en piscinas o en el mar, un elemento especial para describir la naturaleza de las personas. Fluye, como el río, como la adolescencia. Y, curiosamente, si bien al principio de la película ambos amigos se zambullen en una piscina privada, limpia, llena de cloro, aguantando la ansiedad de salir a buscar aire; en otra escena la zambullida tiene lugar en la deteriorada piscina de un motel, llena de hojas de otoño.

La segunda escena que resaltaría es cuando se presenta al personaje de Luisa, al principio del todo. La española hace un test de revista para ver en qué grado es una mujer plena. El resultado es: “Eres una mujer temerosa de reclamar su libertad”. Luisa no lo cree así y acaba por olvidar el asunto providencial.

También cabría resaltar breves secuencias en las que se muestra a la hermana de Julio, que a diferencia de él está implicada en manifestaciones políticas del país; otra escena en la que pasan por el pueblo natal de la sirvienta de Tenoch, en coche; y unos breves segundos cómicos en los que Julio y Tenoch señalan el pene del David de Miguel Ángel, que ven en un poster pegado a la pared, riéndose de los italianos que verán sus novias estando de viaje.

Como digo, todo tiene un significado muy interesante. Evidentemente, en la vida podemos extraer sensaciones de aquello que hagamos, pero esta película es propicia para ello en cada pequeño detalle. A mi modo de ver, y por llevar el asunto más lejos, las mejores películas/libros/cuadros son aquellos que no precisan descripción o que no alcanzas a describir, sino que te dejan lleno de algo que no sabes muy bien qué es. Así, en este sentido, este largometraje me parece merecedor de un 7.5/10 por las impresiones que puede suscitar para un público joven, no por tener un mayor alcance. No es una obra maestra.

Lo único que no me acaba de convencer de la película es Maribel Verdú. Hay algo en su manera de actuar (no soy un experto) que me parece histriónico, y lo que es peor, sin buscarlo. Y lo que la salva de esta pequeña crítica es que precisamente su personaje se adapta a este histrionismo por el momento existencial que está pasando, de no saber si reír o llorar. En cuanto a la BSO, poco recuerdo. Lo más memorable es la trama, la fotografía y la actuación de Diego Luna y Gael García Bernal. Con respecto a este último, no sé si los personajes los hacen para él, o si en el caso de Y tu mamá también él mismo habría sido el adolescente idiota que interpreta, pero lo maneja con una naturalidad brutal.

Al final, no sólo Julio y Tenoch aprenden, empiezan a pensar, cosa que ya hacía Luisa, sino que ambos nos obligan a hacerlo. Quizás otra de las razones por las que la película ganó en 2002 el premio a la mejor película extranjera en diversas asociaciones de críticos estadounidenses (Chicago, Los Ángeles, Nueva York) y fue nominada al Oscar compitiendo por el mejor guión original.

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