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X-Men Apocalipsis

Por Alejandro Arranz

-Más de lo mismo, más excesivo y menos inspirado que nunca. La nueva aventura mutante empieza muy bien y va perdiendo interés con la llegada de la mastodóntica espectacularidad.
-Los excelentes efectos digitales son un aliado y el exceso de confianza en ellos, un problema importante. El reparto funciona, los personajes y la trama, no.

Son unas horas intempestivas para escribir un artículo, la falta de tiempo me obliga a ello y por esa razón seré breve. Bryan Singer fue un pionero en el género de los superhéroes, empezó una exitosa saga mutante con lectura sociopolítica, que marcó la fórmula a seguir en un género que más tarde se viera sobreexplotado hasta donde nos encontramos hoy. Su marcha de los X-Men permitió que un tal Brett Ratner creara una de las peores cintas del género, algo que el propio Singer repararía argumentalmente (los traumas permanecen) con su excelente vuelta en Days of Future Past, justo después de que Matthew Vaughn reviviera la saga con la fabulosa First Class y precisamente antes de la película que vengo a analizar aquí. Con tanta polémica entre Marvel-Disney, 20th Century Fox y DC-Warner en torno a la calidad de las películas, la divergencia entre crítica y fans, o una supuesta y cínica idea de sobresueldo para hinchar las notas de ciertas películas; la pregunta que debe formularse es: ¿En que lugar de la cadena alimentaria del género, se encuentra la nueva aventura de los mutantes?

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La respuesta es: muy por debajo de sus compañeros de 20th Century y de sus rivales de Marvel-Disney, y sólo ligeramente por encima de sus competidores de DC-Warner. De este modo Bryan Singer firma su cuarta película mutante con muchos vicios y muy poca cosa innovadora que ofrecer. Apocalipsis es una cinta sobrecargada de elementos poco desarrollados y atractivos, aparte de ser al mismo tiempo demasiado ambiciosa, insustancial y familiar; para ser una especie de película puente/inicio de una nueva fase. Todo lo que veo y lo que escucho puedo recordarlo de anteriores películas de la franquicia, y a la reiteración se suma el excendente de elementos que reúne el director. Abuso de “autoguiños”, tramas de los más convencionales, esquemáticas y exactas a otras ya vividas por esos mismos personajes en el universo cinematográfico, demasiados personajes, presentaciones de los mismos faltas de desarrollo y al mismo tiempo apresuradas en subtramas, relaciones y poderes, etc. Por otro lado las escenas de acción incluso con los impresionantes efectos, no sorprenden como antaño, resultan un poco mecánicas. Y más allá de simpleza narrativa y en el desarrollo de personajes, el guión también se permite un descomunal rastro de agujeros, que hacen al filme confuso, le restan coherencia y dejan muchas cosas en el aire y sin explicación. Y aunque pueda sacar más problemas, la brevedad del texto me insta a centrarme en lo positivo, que lo hay, aunque quede ciertamente oculto bajo los cimientos derruidos de sus propias expectativas y sus ambiciones. En primer lugar su reparto. Fassbender y McAvoy siguen siendo excelentes en sus roles, también vuelve Evan Peters, que nos regala las dos mejores secuencias de la película. Tampoco me olvido de los nuevos y prometedores fichajes como Sophie Turner, Tye Sheridan y Kodi Smit-McPhee, una pena que ninguno de sus personajes esté enfocado adecuadamente. Por último en este tema, Oscar Isaac brilla en una posición difícil, logrando que su villano a falta de desarrollo o motivaciones interesantes más de la típica trama de turno, resulte carismático y tan imponente que se coma las escenas a bocados. No es un villano de primera categoría, pero funciona bien casi hasta el final. La otra virtud del filme es que no se olvida de divertirse y divertir al espectador, el humor se ha reducido bastante, pero se agradece que no se haya reducido al máximo. Y con esto va su capacidad de crear entretenimiento, la gente que busque una buena dosis de acción “comiquera” no se verá decepcionada, y a pesar de su incomprensible duración, se ve bastante bien.

Bryan Singer vuelve con las pilas gastadas y ofrece un producto de fórmula agotada e incluso un poco traicionado en pro de la espectacularidad. No hay diálogos, temas, tramas o personajes que no se parezcan a algo ya visto (aunque mucho mejor); y al mismo tiempo se les ha arrebatado la rareza a los mutantes, los elementos y tratamientos que hacían que los X-Men destacaran sobre el resto de películas de superhéroes, esas rarezas que hacían especiales a esos inadaptados con habilidades únicas en un mundo repleto de gente aterrorizada por lo que podrían llegar a hacer, y la riqueza de puntos de vista tanto humanos como mutantes. Todo eso no lo encuentro en esta entrega, que en última instancia parece tan entretenida y funcional de cara al público, como plana, hastiada e innecesaria. No es el apocalipsis mutante en el cine, pero para que el eslabón no desaparezca de la cadena trófica que es el género superheroico, algo tiene que cambiar.

Alejandro Arranz

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