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Willow, infinitas gracias Peck…

Por Miguel Ávalos

«…¡¡No me llames Peck!».
«Oohh lo siento, Peck, Peck, Peck Peck Peck Peck Peck».
«Ten mucho cuidado, soy un mago muy poderoso, ¿ves esta bellota? si te la tiro te convertirás en piedra».
«Oh, estoy muerto de miedo, ¡no! ¡no lo hagas no! ¡¡este Peck me está amenazando con una bellota ayudadme!».
«No quiero desperdiciarla».
«JA……(Peck Peck Peck Peck Peck Peck Peck) ¡PECK!».

Bueno, después de este maravilloso y obligatorio spoiler vamos al tema que nos ocupa. La década de los 80 nos trajo películas que recordamos con mucho cariño, quizás en especial a quienes nos cogió de niños y a quienes os cogiera de adolescentes o jóvenes y que han quedado impregnadas en nuestro recuerdo para siempre, aparte de que formen parte de nuestra filmoteca. Si nos ponemos a contar, la lista es enorme, sin embargo en aquellos maravillosos y eternos años hubo algunas películas de tal esencia y espíritu que acabaron por ser una especie de anticipo a nuestra época actual. En esa selecta lista nos encontramos con esa maravilla del género fantástico llamada Willow (1988)

George Lucas una de las grandes figuras del séptimo arte intentó adquirir los derechos de la novela El Hobbit de J.R.R. Tolkien, sin embargo falló en dicho intento de modo que optó por la originalidad y se sacó de la manga una fenomenal historia que el guionista Bob Dolman adaptó para el cine.  Ironías del destino, el amigo George Lucas se convirtió en uno de los genios que lograron adelantarse hasta nuestra época, hasta tal punto que podríamos decir que Willow, siendo la obra maestra de la fantasía que es, ha acabado por erigirse como la maravillosa antesala de la trilogía de El Hobbit, habiendo unas cuantas semejanzas con la novela, la más notoria es que el protagonista sea un personaje perteneciente a una especie caracterizada por tener baja estatura.

La película es una delicia en todos sus aspectos y más teniendo en cuenta que en aquel entonces no existían los medios que hay ahora. Visualmente es todo un logro y en fotografía, dirección y banda sonora ocurre exactamente lo mismo. Las escenas de acción son otro punto fuerte del film así como los no pocos ganchos cómicos que contiene. El ritmo de la misma es sencillamente fenomenal, no se resiente en ningún momento y de eso no todas las películas pueden presumir, incluidas las de ahora que cuentan con una era digital descomunal y en continuo progreso. También hay que hacerle un guiño a los efectos especiales, también muy logrados para la época y que incluso en algunas ocasiones se prefieren.

Sin embargo lo que hace que una película de este tipo contenga una esencia sobresaliente y que cautive a tantas personas de distintas generaciones, es precisamente su núcleo central: El Guion. George Lucas puso las bases y Bob Dolman continuó magistralmente la faena con su adaptación para la gran pantalla. Mientras que los actores y las actrices que se dieron cita, pusieron la guinda al pastel con sus interpretaciones logrando que sus personajes se convirtieran en mitos. Precisamente uno de mis mayores deseos es que jamás de los jamases hagan ninguna especia de remake de esta película porque personalmente yo no me imagino a ningún otro actor y a ninguna otra actriz encarnando a estos personajes tan entrañables y carismáticos. Y ojo, que conste que lo dice alguien muy consciente de que las canteras de Broadway y Hollywood son inagotables, con talentos enormes de ambos sexos por doquier, pero ni aun así. Esa es al menos mi opinión. El reparto de esta cinta es eterno.

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¿Quién no recuerda a Warwick Davis encarnando a Willow Ufgood? Ese humilde granjero Nelwyn que sueña con convertirse en un gran mago y que de manera inesperada se le presenta dicha oportunidad y la de poner a prueba su enorme valor. ¿Quién no recuerda a Val Kilmer interpretando a Madmartigan? Ese joven y presumido cruzado que no lleva precisamente la rutina correcta en su vida y que gracias a esta gran aventura demuestra que debajo de esa apariencia se esconde el más grande y noble guerrero de todos los tiempos. ¿Quién no recuerda a Laura Hopkirk como Elora Danan? Esa niña tan especial con un don para escoger a sus protectores y que tiene el deber de provocar(directa o indirectamente) la caída de Bavmorda. ¿Quién no recuerda a Rick Overton y a Kevin Pollak dando vida a los simpáticos Brownies Franjean y Rool? La prueba de que no importa el tamaño a la hora de poder luchar. ¿Quién no recuerda a Joanne Whalley encarnando a Sorsha? Una muy ágil guerrera que descubre que hay cierta diferencia entre “madre no hay más que una” y “para madre chiflada mejor ninguna”. ¿Quién no recuerda a Gavan O´Herlihy interpretando a Airk? El noble guerrero líder de los cruzados que se oponen al dominio de Bavmorda. ¿Quién no recuerda a Patricia Hayes dando vida a la gran hechicera Fin Raziel? Condenada al destierro por Bavmorda y liberada por Willow, quien de alguna manera es su aprendiz. ¿Quién no recuerda a Pat Roach interpretando al General Kael? El despiadado líder del ejército Nockmaar. ¿Quién no recuerda a Jean Marsh encarnando a Bavmorda? La malvada reina líder de los Nockmaar y madre de Sorsha que ansía destruir a Elora Danan para que así nadie se oponga a ella en su dominio del mundo entero.

En definitiva un reparto que dejó su huella de una manera entrañable, que puso la guinda a un proyecto maravilloso y que un servidor lo considera insustituible. Es imposible imaginarse a estos personajes con otro rostro aunque pudiesen haber actores y actrices capaces de estar a la altura (que los/las hay), sin embargo hay cosas en esta vida que por una razón u otra son irremplazables y el reparto de esta cinta es una de ellas.

Willow es una de esas películas que se han ganado ser etiquetadas como “atemporales”, una cinta que en su género se considera toda una referencia para las generaciones venideras y ya de paso una prueba sólida de que no siempre hacen falta los efectos visuales punteros de la actualidad para poder ofrecer una delicatesen, en este caso en cuanto a la fantasía se refiere. Aunque más de una persona pudiese sorprenderse por algunos de sus efectos, teniendo en cuenta la época. Personalmente echo de menos en muchas ocasiones películas así, con esa esencia y ese espíritu y que además sean historias originales, aunque siempre nos quedará esta peli (y París). Sin embargo quién sabe……..puede que las futuras generaciones tomen nota y se saquen de la manga algo tan ingenioso. Por era digital no será, eso desde luego, no obstante espero que se centren muy especialmente en lo esencial, la imaginación. Esa es la gran ventaja de ser una película que ha derrotado al tiempo. Esa es la gran ventaja de Willow.

Comentarios

  1. Lourdes Lueiro

    Era una de mis películas favoritas de niña, hoy le guardo un cariño enorme y me sigue encantando, como igual me encantó tu crítica, mi opinión es la misma que la tuya, un saludo, y un placer leerte Miguel.

  2. Miguel Ávalos

    Muchas gracias por tu comentario Lourdes. La verdad es que si, es una película fenomenal, ojalá llegue el día en que imaginación y efectos se puedan combinar para ofrecernos una historia original y a esa misma altura. Una lástima que, en muchas ocasiones, lo digital se meriende al guión hoy en día, pero esperemos que otra persona tome nota. Gracias de nuevo y un cordial saludo.

  3. Verónica F.

    Willow, El club de los cinco, Los goonies…
    No creo que haya películas ahora mismo que calen tan hondo como estas. Willow la habré visto una docena de veces sin exagerar.

  4. Miguel Ávalos

    Secundo tu moción Verónica, actualmente hay pocas que esten a esa altura y que tengan ese espíritu. Ojalá alguien lo recupere. Lo bueno de Hollywood es que por cantidad de gente y presupuesto no será. Un cordial saludo.

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