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Whiplash

Por Alejandro Arranz

-Una de las películas mejor hechas del año, te hipnotiza y te arrastra hasta un torbellino cinematográfico que puede no seas capaz de soportar. Si es así saldrás recompensado.
-Simmons y Teller construyen el duelo interpretativo más apasionante y demoledor que he visto esta temporada; Whiplash es una experiencia cinematográfica obligada.

El joven director estadounidense Damien Chazelle se ha convertido por derecho propio en uno de los más elogiados de la temporada de premios gracias a su “jazzístico” drama, Whiplash. Los aplausos no son para menos teniendo en cuenta que el filme del que vengo a escribir es una extraña joya de esas que son tan difíciles de encontrar. Este joven pero prometedor cineasta, que también escribe sus guiones, llegó a escena en 2009, con un drama musical también a base de Jazz, su título, Guy and Madeline on a Park Bench, sin embargo no fue suficiente para darse a conocer y la mayoría de los que leáis este artículo no tendréis ni idea de que película acabo de nombrar. No obstante, Chazelle no se rindió y antes de decidirse a llevar a cabo este largometraje, rodó, siguiendo la misma idea, un corto de 18 minutos a partir de 15 páginas de un guión de 85 escrito por él mismo. El objetivo, llamar la atención de productores varios en el Festival de Sundance de 2013, festival en el que un año después triunfaría el largometraje. Un logro resultante de mucha dedicación y sacrificio, irónico si se piensa tras ver el filme, pues el mensaje del mismo está claro que recorre las venas de su director. Un director que se deja la sangre en su película como su personaje lo hace en las baquetas.

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Y que se puede decir de Whiplash, pues lo primero que desprende ritmo y música por todos sus poros, que está realizada con muchísima habilidad y que los actores son estupendos. Pero lo más importante que decir sobre esta película es que me encanta, por muy controvertido que sea su mensaje este es el triunfo del ritmo por encima de todo. Y si te atreves a decir algo en contra tendrás que medirte con el personaje de J.K. Simmons, cosa que no le recomiendo a nadie. El guión tiene algunos baches importantes y tal vez le falten algunas ideas que aportar más allá de la original, sin embargo no se puede decir que no desarrolle las que tiene con excelencia. Es más, la idea de la que parte toma forma a la perfección y a partir de ella brotan nuevos caminos interesantes que en ciertos casos el casi debutante aprovecha muy bien. De este modo aunque el libreto es maduro y se nota que está escrito por alguien con sobrado potencial, no es ni mucho menos perfecto, empezando por el personaje de Simmons, que sin su desbordante labor habría quedado un poco desdibujado, a mi parecer.

Donde Chazelle hace un trabajo definitivamente redondo es en la dirección, pues por mucho que la academia haya decidido obviar su nominación como mejor director eso no quita que el trabajo del estadounidense sea todo un ejemplo a seguir. Control ferreo y absoluto sobre su obra y el ritmo de ésta, estupenda dirección de actores, trabajo visual de primera y para culminar un climax que literalmente provoca mareos. El amor que profesa el director por sus personajes, la música y su película se nota desde el principio, nos está contando algo muy personal, por eso mismo digo que él mismo ha dejado su sangre en esta película como estos personajes la dejan en sus baquetas. Otro punto superlativo a mencionar, un montaje sobresaliente. Y claro, las actuaciones de sus dos interpretes principales así como el electrizante duelo interpretativo entre ambos, Miles Teller y J.K. Simmons. El primero se revela como una de las mayores y más prometedoras promesas de la temporada, toda su trayectoria pasada es historia, nos ha llamado la atención y no vamos a perderle de vista a no ser que haga por ello. Después, Simmons, merece una triple ovación y después más papeles como este, su trabajo es omnipresente, una interpretación de tal nivel que a uno le salen ampollas en las manos, un Oscar tan claro como merecido.

Es dificil encontrar en un año, más de dos películas tan bien realizadas como Whiplash. Y mucho menos que al mismo tiempo cuenten con una buena historia, interpretaciones sobresalientes y un amor por el cine y la música tan grande que solo su propio ritmo puede equiparar. Hablo del drama musical de la temporada, del climax más estimulante de los últimos meses, de una de las actuaciones más furiosas y prodigiosas del año (la de J.K. Simmons). Vean esta película señores/as, sufrirán y disfrutarán mucho pero sin duda merecerá la pena.

Alejandro Arranz

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