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Whiplash

Por Rodrigo Aliende

Cualquiera que no conozca la segunda y última obra de Damien Chazelle se puede hacer una idea de por dónde irán los tiros por sólo el título, Latigazo en español, además del nombre de una de las canciones protagonistas. Y es que en Whiplash hay tres protagonistas, y no dos como se podría deducir de los trailers. Miles Teller es Andrew, un joven batería con muchas ganas de aprender; J.K. Simmons es Fletcher, un profesor de música de prestigio cuyos métodos no son muy ortodoxos; y por último, la música es la tercera protagonista.

Es evidente que la música tendría que tener gran importancia, ya que la película trata sobre un músico y su capacidad de esfuerzo, pero va más allá y son las propias canciones las que dirigen el ritmo de los planos. Podría parecer que una película de este tipo tendría un ritmo lento y sosegado, hasta llegar al sopor. Nada más lejos de la realidad, la batería de Andrew, junto a sus compañeros de la orquesta (todos ellos músicos de verdad), son los que marcan ese ritmo trepidante y adrenalínico, sin llegar a lo epiléptico de una película de acción mal montada. Whiplash y Caravan son las dos canciones que inundan las casi dos horas de película.

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Mientras que la música pone el ritmo, los dos personajes y su relación le dan el sentido al conjunto. El profesor Fletcher no conoce límites en su labor de enseñanza. La perfección es su única meta y para llegar hasta ella sigue la máxima maquiavélica del fin justifica los medios. No sólo hay que tocar impecablemente siguiendo el tempo, sino que hay que saberlo y tener confianza en un mismo, y eso se demuestra en uno de los incidentes en clase. Los valores de Fletcher son intachables, sus métodos sin embargo son muy cuestionables, y es uno de los debates que quiere generar Chazelle después de los créditos finales.

La otra parte del juego es el joven Andrew, que es la encarnación pura del esfuerzo, el trabajo y el tesón. Comparte con Fletcher los mismos valores e incluso los mismos métodos, porque no deja que nada ni nadie se interponga su camino. El director llega a dejar la breve historia de amor sin cerrar, dejando claro que eso no es lo importante. Las ganas de Andrew son sobrehumanas y la prueba más gráfica de esto es la sangre. La sangre está muy presente durante toda la película y es el eterno recordatorio del esfuerzo llevado a unos niveles inimaginables. Chazelle afirmó que quería que Whiplash se pareciera a una película bélica o de mafiosos y es que Whiplash es sangrienta y violenta, con un ritmo digno de un arma de fuego.

Lo que más valoro de la película es la cantidad de aristas que tiene y la discusión que deja después de haberla terminado. Su tema central es claramente la cultura del esfuerzo, un artista no nace, se hace. Sin embargo, ese esfuerzo es tan extremo que nos planteamos si es bueno. ¿Dónde está el límite? ¿Quién pone el límite? La misma película trata qué pasa cuando el alumno es incapaz de alcanzar las exigencias. La figura del profesor también es interesante, su forma de enseñanza, su carácter autoritario y humillante.

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Comentarios

  1. Cinepata

    Mira que no me llaman las películas que tocan el tema musical pero es la 2º crítica que leo aquí positiva sobre Whisplash y me están dando ganas de verla :-)

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