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Western esotérico donde los actores son su principal valor

Por Enrique Fernández Lópiz

El actor y director australiano Kieran Darcy-Smith, más conocido por sus trabajo en televisión, nos brinda con este film El duelo, un Western singular que puede servir a modo de entretenimiento y también a modo de producto peculiar e incluso extravagante, que mezcla el género con el adoctrinamiento religioso, las sectas y las persecuciones mentales, así como el racismo y el exterminio. Todo eso junto no recuerdo haberlo visto con anterioridad.

Sin embargo, el tosco Guión de Matt Cook no colabora a hacer verosímiles situaciones que resultan poco menos que fantásticas, por no decir absurdas. De esta manera, la película pretende mucho pero deja sus presunciones en el camino. El libreto que resulta lento, con incongruencias de bulto que no desvelaré por si alguien quiere ver la película. A la vez, hay otros aspectos de la trama que quedan por desarrollar. Tal vez si la obra hubiera tenido un guión más trabado y coherente, estaríamos ante un interesante y original Western, lo cual se queda en una cinta que apenas pasa el corte del aprobado por los pelos.

En mismo comienzo se nos muestra la escena de una brutal lucha entre dos hombres, navaja en mano y las muñecas atadas para que el “duelo” resulte a vida o muerte, como efectivamente ocurre con uno de los combatientes (esta escena me trae a la memoria el famoso y tremendo cuadro de Goya, “Duelo a Garrotazos” (Museo del Prado). Todo ello es presenciado por el hijo menor de la víctima, un niño entonces. En ese momento se te puede pasar por la mente que éste será el punto de arranque del argumento, una de esas historias donde la venganza es el hilo conductor, historias que pueden llegar a ser muy interesantes. Pero no, este argumento se convierte en humo desaprovechando una buena oportunidad.

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La historia, así, se convierte una aventura de parte de David Kingston (Liam Hemsworth), un Ranger de Texas que es enviado en 1880 a un pequeño y aislado pueblo en la frontera con México. Lleva como misión investigar unos asesinatos y desapariciones sin aparente razón, con víctimas mejicanas o indias sobre todo. En la tétrica y violenta localidad se las verá con Abraham Brant (Woody Harrelson), a la sazón el asesino de su padre, reconvertido ahora en un extravagante y psicópata predicador local, que tiene a los habitantes de la zona aterrados, pues entre otras es un sanguinario y enigmático pistolero que se cree enviado por Dios para matar indios y mexicanos. Kingston recuerda al peculiar criminal de su infancia y se le planteará el dilema de hacer cumplir con la ley o saciar su anhelo de venganza. Además, su esposa le acompaña con derivaciones insólitas en la trama, y se cuenta también cómo la sobrina de un general mexicano ha desaparecido en el poblado de Helena cerca de Río Grande. La historia nos lleva a los años de 1880 en adelante, tiempo de guerra entre EE.UU. y Méjico.

La película tiene una música de Craig Eastman que acompaña bien un relato pausado, con momentos de gran efervescencia; música ambiental convincente que se mantiene durante toda la cinta. La bella fotografía de Jules O’Loughlin es de lo mejor que tiene el film, así como unos exteriores hermosos y una meritoria puesta en escena habida cuenta que se trata de una obra de escaso presupuesto.

Pero es quizá el reparto lo que de manera más sólida sostiene la película, con dos figuras principales. De una parte un Liam Hemsworth que encarna de manera eficaz el papel de Ranger arrojado y pertinaz que no parará hasta cumplir su cometido. El segundo principal es un Woody Harrelson en el rol de un maligno y temperamental líder religioso que tiene atemorizados a los parroquianos por el reguero de muerte y sangre que deja a su paso; sujeto místico y con ínfulas de poder sobre las mentes de las personas, con ceremonias esotéricas tremebundas. Hemsworth y Harrelson animan el entramado con sus actuaciones. Y acompañando de manera correcta, fruto de una buena dirección de actores, William Sadler, Alice Braga, William Hurt, Raphael Sbarge, José Zuñiga, Emory Cohen, J.D. Evermore y Christopher Berry.

Es mi parecer que Darcy-Smith no ha sabido mostrar y explotar como es debido temas tan significativos como el racismo, el exterminio en la frontera de mestizos, indios, mejicanos, etc., el ultraje a la vida humana y el salvajismo. Todo queda adornado con historias y subtramas que sobrevuelan la historia dando al olvido con lo principa ¡Que para eso ayer tomó posesión de su cargo de 45º Presidente de los EE.UU. el etnófobo Trump!

Como decía, esta película tiene un elemento interesante en el género Western por su argumento poco conocido en el género de la religión y las sectas.

En definitiva, es una película bien ambientada, escenas de tensión y violencia bien rodadas, una parte final de balacera al más puro estilo Western de los de antes y en su contra, entre otros, un metraje alargado inútilmente. Además, es un film poco creíble que tiene su punto final en la forma más previsible. Por eso, reitero que si no es por los dos protagonistas principales en los papeles de la justicia y el villano, Hemsworth con un buen trabajo de tipo duro y Harrelson reconocido gran actor que hace gala de sus muecas, ojos azules sobre el blanco de su traje, tez pálida sin cejas: ¡un horror! –que es lo que se pretende; pues volviendo, si no hubiera sido por ellos, la cinta habría resultado de difícil digestión.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=g67U1fbjEwQ.

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