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Western emblemático pero menor

Por Enrique Fernández Lópiz

He escrito repetidamente cuánto me gustan los western, sin embargo los llamados espagueti western nunca fueron de mi devoción; no sabría decir con total acierto por qué, pero es así. Tal vez al tener el espagueti western un origen europeo el western pierde de sus raíces, al igual que un japonés por más que se esfuerce, nunca tendrá el “duende” de un español o un andaluz para más señas, a la hora de interpretar flamenco, sea bailando, cantando o tocando la guitarra. El caso es que los western que habitualmente se rodaban en Almería, no eran muy de mi agrado. Lo que más se parecía a las genuinas películas del oeste eran los actores principales, pues la mayoría, como en la película que ahora comento, son norteamericanos.

Clint Eastwood, ‘el bueno’, Eli Wallach, ‘el feo’, Lee Van Cleef, ‘el malo’, dirige Sergio Leone, música de Ennio Morricone y un subgénero que resucitó el Western allá por los sesenta-setenta: ¡¡el espagueti western!!, con Almería de fondo, primerísimos planos, acciones lentificadas, silencios, miradas, disparos certeros, humor y violencia a la vez, donde la muerte parece medio en broma medio en serio, hombres duros de firmes principios, un poquito de Historia con la guerra de Secesión en sus últimos momentos, las historias que inopinadamente dan la vuelta una y otra vez. Leone cerraría con este film su trilogía del dólar antes de darle un carpetazo al espagueti western con la también archiconocida: Hasta que llegó su hora.

Mi opinión es que estas películas fueron resultonas e incluso con toques de maestría gracias a Leone, a la música de Morricone y a unos actores como Eastwood o Van Cleef que llenaban pantalla y ponían su sello en cada obra. Ahora bien, los directores clásicos como John Huston, John Ford, Howard Hawks, Budd Boetticher, Anthony Mann, Fred Zinneman, William A. Wellman, Nicholas Ray, King Vidor, George Stevens, Delmer Daves, Sam Peckimpah o Robert Aldrich, por mencionar autores importantes, son inigualables.

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No en vano el western es un género de cine típicamente norteamericano, pues allí tuvieron lugar esas historias del lejano oeste y allí nacieron y se criaron sus grandes maestros. Obras como La Diligencia, El hombre que mató a Liberty Valance o Pasión de los Fuertes (Ford); Río Rojo o Río Bravo (Howard Hawks); Caravana de mujeres (William Wellman); Solo ante el peligro (Fred Zinneman); Los que no perdonan o El juez de la Horca (John Huston), o las más modernas, como la que dirigió en 1992 el propio Clint Eastwood: Sin perdón, muestran a mi modo de ver la distancia con el espagueti western. De manera que a propósito de este film, que me perdonen, pero ni Leone ni todo su subgénero puede equipararse con estas joyas del cine épico del oeste norteamericano.

El espagueti western se centraba en el aspecto más elegíaco y autoparódico del género, una inspiración de proveniencia italo-española; o desde la visión de una generación más joven, que introdujo nuevos elementos en el género. Sin embargo, esas innovaciones desde mi modo de ver desvirtuaron el auténtico western.

Yo no voy a quitar que en este tercer encuentro entre Leone y Eastwood, no haya cierta maestría entre ambos, actor y director, en un afán por superarse a sí mismos; sin embargo no deja de ser artificiosa e impostada. Sé que hay duelos estupendos, fotografía magnífica de Tonino Delli Colli, e innovaciones que incluyen las bufonadas y cierta libertad en la producción y puesta en escena. Pero no llega a los maestros que he señalado.

Comprendo que me digan que estoy fuera de onda con lo que digo. Pero a Leone le corresponde en este film un mérito justo, no exagerado, sin obviar que los actores están de bien para arriba, que el entorno es adecuado a una peli del oeste, y que la banda sonora es de lujo, y sin embargo es previsible, adulterada y de desarrollo lento y largo. Entonces, a mí no me convence demasiado. Esta es mi opinión. Evidentemente habrá otras valoraciones diferentes, pero la mía me parece respetable.

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Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    Siempre disfruto con un buen Western, sea del tipo que sea. Si la historia es atrayente, el guión bueno y el reparto cumplidor, se disfruta mucho.
    Me acuerdo continuamente de Centauros del Desierto, La Diligencia, Rio Rojo, Solo Ante el Peligro y Sin Perdón. Sencillamente memorables.
    Y me acuerdo un montón de La Muerte Tenía Un Precio. El Indio(Gian Maria Volonté) eso si que es un villano despiadado y lo demás tonterías.
    No hablemos del Duo Dinámico Clint Eastwood/Lee Van Cleef, legendario. Ah y no me olvido del polémico/mítico Klaus Kinski.

    Los Western buenos tienen para mi una clara definición “Es imposible no disfrutarlos”

    Un saludo Enrique!!

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    Toda la razón, un western es para disfrutarlo, y ¡Klaus Kinski!, casi olvidaba a este actor que fue un grande de la escena, en western y en tantos, incluso en ¡vampiros! Nosferatu. Gracias por tus aportes crack!!

  3. Hola… Almería de fondo… pero las dos fotos que incorporas en tu articulo son de BURGOS
    Aunque la creencia popular invita a pensar que todo el trabajo de Leone se realizó en Tabernas, rodó muchísima parte de su trabajo en otras zonas: Madrid, Soria, Burgos…

    De hecho, para el 50 aniversario de la película, el año que viene, se está intentando reconstruir el cementerio de SAD HILL

    un saludo!

    • Enrique Fdez. Lópiz

      ¡Vaya! No sabía. Gracias por la información. Saludos

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