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Vuelven los niños grandes

Por Javier Fernández López

Después de varios desastres como Desmadre de padre o Jack y Jill, Adam Sandler (Un papá genial) vuelve para ofrecernos la secuela de uno de sus últimos éxitos: Niños grandes 2. El actor y comediante, que suele ser un habitual en los premios Razzie, ha tirado del estilo cómico de películas anteriores para garantizar, al menos, un entretenimiento decente. Se aleja del humor ridículo que rozaba la vergüenza ajena para ofrecer algo más familiar con toques gamberros.

Rob Schneider (Este cuerpo no es el mío) se cae del plantel actoral, pero se suman otros como Shaquille O’Neal a un reparto donde tenemos a Chris Rock (9 días), Kevin James (Peso pesado), David Spade (Los calientabanquillos), Salma Hayek (Bandidas) o Maria Bello (Bar coyote). En suma, un reparto de lujo en lo que a cómicos estadounidenses se refiere. El concepto de unir a muchos personajes o actores para una misma película está de moda, y Niños grandes 2 mantiene ese concepto con la idea de regalarnos unos cuantos chistes con los que pasar el rato. No esperen un gran argumento, no esperen una lección sobre la vida, simplemente disfruten de la buena química que transmite el reparto. La aparición de Taylor Lautner (Crepúsculo), eso sí, no queda clara, pues uno no sabe si se está autoparodiando o es que el personaje es así porque sí, o simplemente es una parodia a la adolescencia americana.

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La película recurre a chistes culturales, bromas sexistas y burlas sociales, y lo cierto es que el conjunto funciona, a no ser que uno vaya a verla con las pilas puestas para criticar de la forma más negativa posible. Si bien Sandler nos ha dado comedias insultantes, en lo personal siempre voy con esperanzas de ver algo divertido, gamberro y alegre, acostumbrado a películas como 50 primeras citas, Little Nicky o Sígueme el rollo.

De esta forma, la película se desarrolla conforme a varios gags con el fin de entretener, sin más. La película no peca de quedarse a medio gas debido a un sorpresivo final que no tiene nada que ver con el final de la original. Aquí ya se recurre al buen humor absurdo, que no el malo, y todo se exagera. Un recurso que, en lo personal, creo que funciona.

En conclusión, no es una joya de la comedia ni una gran película, pero sí un buen producto de consumo que entretendrá a todos los públicos. En lo referente al cine de Adam Sandler, Niños grandes 2 al menos está aprobada. Además, siempre recomendaré una estupenda y dramática película protagonizada por él: En algún lugar de la memoria.

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