Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Viridiana

Por Jose Luis Ferreirós

Ahí está, tumbada en la cama. Una mujer exquisita, refinada, virginal y recatada. Vestida de blanco, con una guirnalda en la cabeza, capaz de excitarte y molestarte, capaz de dar tu vida por ella. Ella es Viridiana, la inocente monja. Jaime, su tío, contempla su perfecto rostro durmiente. La mira desde su inteligencia a sus pies. Todo es tristeza en él. Se siente sólo, vacío, y tras la marcha de su esposa el consuelo yace en la sobrina. No quiere que desaparezca, necesita ser egoísta. Necesita recuperar su vida; volver a reír, sentir, gritar, amar y follar. Le falta algo. Y cree haberlo encontrado.

Luis Buñuel ondea cada plano con atroz pasión, frente a esa cándida hermana purificada de pecado. Es tan estiloso y original que en cada escena obsequia frescura y se agencia una de las mejores interpretaciones femeninas de esa década ejemplar, los 60′s, donde personalmente destaca el maravilloso dúo Liv Ullmann-Bibi Andersson (Persona, 1966).

Silvia Pinal, por consiguiente, se mantiene en ruta con un carácter espectacular. Incluso me atrevería a decir que la obra sigue muy viva aún cuando su presencia actoral se oculta, o se haya fuera de plano. Observamos como friega: y disfrutamos. Observamos como abre una persiana al son de un gallo: y alucinamos. Observamos su caminar: y nos enamoramos. Su papel en esa anarquía fuera del convento es el de cuidadora, cual vigila para la que la justicia se haga valer y para que el imperio de los menesterosos no medre.

La personalidad de este film es tal que tras el premio principal en Cannes fue retirado de los cines españoles (suceso claramente determinado por el franquismo). Más allá del altruismo, Viridiana trata temas como la crisis, el ateísmo y la religión desde su anverso y reverso, el hedonismo más superficial, el erotismo, el progreso, el gentío burgués,… todo ello desde un tono satírico-negro-surrealista genuino del cineasta de origen español.

viridiana2

Expectante también la muerte, en demasía y como asunto principal en los primeros compases de la cinta. Frente a la imposibilidad de alcance, de deseo, para Jaime. Y ese rechazo y odio por ella. Todo unido desencovará en el fin, respaldado por la nula esperanza del protagonista.

De igual modo, sentiremos la mejor muestra de lo divino y lo trágico, mediante la mixtura sonora de Händel sincrónica perfectamente con el poder visual de numerosos mendigos disfrutando de la carnalidad y sensualidad de la última cena.

En el cine, Buñuel fue uno de los cineastas más respetados, particulares y poderosos que he visto. Me encantó El ángel exterminador, ídem Los Olvidados. Con Viridiana (en primera posición) se completa un podium personal de buen arte, sin menospreciar el resto de obras. Especial mención tendrán La edad de oro o Las Hurdes (en sus inicios), Un perro andaluz (años antes), Simón del desierto y Bella de día (para completar su década de oro), Tristana (1970) y El discreto encanto de la burguesía, de 1972. Tiene sentido pues, que estemos ante un eminente director. Todo en él es exageración. Nunca renunció a sus principios y creencias, y eso le hizo grande.

En 1961 caminó con cautela pero pisando con incomparable seguridad, voló en cada secuencia y se desayunó todo lo engendrado hasta entonces.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Comentarios

  1. ¡Me encanta este sitio! No solo te encuentras en portada las últimas novedades, encima hay artículos como este de grandes clásicos.

    En particular Viridiana es una auténtica joya del cine. Como curiosidad añadir que el final fue cambiado debido a la censura franquista. Viridiana llama a la puerta de su primo, él le abre y ella entra cerrando la puerta tras de sí. Este final fue cambiado por una partida de cartas entre Viridiana, la criada (Ramona) y Jorge haciéndose una sutil referencia a un trío sexual.

Escribe un comentario