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Vigoroso thriller de atraco con guión rotundo

Por Enrique Fernández Lópiz

En el film Al final del tunel, en una gran casa de varias plantas vive Joaquín, hombre paralítico que depende para todo de una silla de ruedas. La casa tuvo su época gloriosa y vivió tiempos mejores, pero ahora está medio abandonada y resulta lúgubre y tenebrosa. Por ello, Joaquín ha puesto un anuncio para alquilar la tercera planta. Al anuncio acude Berta, una bailarina de striptease y su hija mutista Betty. Cuando llaman a la puerta respondiendo a Joaquín, éste está deprimido, lleno de deudas y con su perro enfermo; pero la presencia de la joven alegra la casa y anima la vida de su dueño. Una noche, mientras trabaja en su sótano con ordenadores y todo tipo de material informático, Joaquín escucha un ruido casi inaudible. Pero al poco cae en la cuenta de que una banda de delincuentes está construyendo un túnel que pasa bajo su vivienda, con la clara intención de robar un banco cercano.

A mí me gusta mucho el buen cine argentino; acercarse al cine argentino suele reservar sorpresas agradables. Este film del director y guionista Rodrigo Grande me ha gustado bastante (dirigió en 2009 una película que me gustó de título Cuestión de principios). En este su tercer largo, Grande hace una combinación de diferentes géneros y elementos que pueden confundir y donde nada es lo que parece. La “descripción de la dinámica de la casa remite a los climas literarios de Edgar Allan Poe” (Batlle). Con pocos ambientes y cerrados, finalmente tiene más hallazgos y sorpresas que lugares comunes. Pues bien, con estas mimbres y unos personajes todos relevantes, se teje un film de suspense equivalente a los realizados por Hitchcock, esos que ya fueron protagonizados por un hombre bueno, inocente e inválido, que ha de enfrentarse a delincuentes y policías desde su silla de ruedas; por ejemplo La ventana indiscreta. Con un estilo y trama clásicos, “lo que implica giros insospechados, y si bien la violencia tiene momentos contados, la acción es constante, gracias a que el protagonista debe moverse constantemente en su silla o arrastrarse por un túnel que provoca claustrofobia y en el que puede ser descubierto en cualquier momento” (Marinero).

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El guión del propio Rodrigo Grande, es un guión muy trabajado, elaborado durante cinco años en formato storyboard, que es el modo de pre-visualización que constituye la manera habitual de pre-producción en la industria fílmica. En el libreto las piezas encajan a la perfección, aunque en ocasiones de manera convencional. Pero al fin y como dice Cinelli es “un guión de hierro”. Claro, esto no quita para que, como apunta Scholz, “algunas cuestiones del guión, por el género, no ayudan a la credibilidad, porque el espectador se plantea y replantea cada situación”. Buena música de Lucio Godoy. Al trascurrir la acción en contados ambientes siempre cerrados, se hace patente para bien, la excelente iluminación y fotografía de Felix Monti y Federico Jusid.

Y no hay que olvidar una gran puesta en escena. Todos los involucrados en la producción destacaron que “salvo dos escenas en exteriores, no se filmó nada en locación, sino que todo fue recreado en estudios: la casa del protagonista, el sótano donde se esconden los atracadores y el túnel que fue reproducido a escala real en una construcción de unos cincuenta metros”. Curiosa presencia es la del perro viejo y moribundo en el film e interesante el papel de la niña mutista que ha sido objeto de abusos.

Este absorbente y fibroso thriller de atraco bancario tiene un elenco actoral de lujo. Por empezar, Leonardo Sbaraglia “aporta enriquecedoras sombras, arrojo innegociable, energía física y una muy bien matizada vulnerabilidad” (Costa) en su rol de individuo postrado en silla de ruedas viviendo en una especie de Mausoleo con los recuerdos de las personas que fueron motivo de su amor, fallecidas en accidente de automóvil; Sbaraglia está de lujo, creíble y con muchos matices expresivos en su trabajo. Clara Lago, esta actriz española que parece enteramente porteña, encarna a la bailarina de streptease Berta con enorme verismo y de la cual cabe reseñar el gran esfuerzo que ha realizado por conseguir dominar el acento argentino. Grande detalló al respecto: “Clara llegó dos semanas antes del rodaje y tenía un acento absolutamente castizo. Y dos semanas después hablaba en argentino. Fue increíble. Tuvo un coach sólo cuatro días y después se manejó ella sola”. Pablo Echari es un genial despiadado y violento Galereto. Federico Luppi, bastante disminuido, cumple como ya es costumbre en este gran actor, como Guttman, un comisario viejo y corrupto. Acompañan actores y actrices de lujo como Javier Gonino, Walter Donado, Uma Salduende, Daniel Morales Comini, Laura Faienza, Sergio Ferreiro, Facundo Nahuel Giménez, Ariel Núñez Di Croce y Cristóbal Pinto. Muy bien todos. En el teatro y el cine argentinos hay esta noble tradición de grandes intérpretes.

La película recibió en general críticas positivas. En el sitio “Todas las críticas” tiene un 82% de aprobación basado en 33 críticas las cuales promedian 70/100. Desde el sitio A Sala Llena, Martín Chiavarino cuestiona los inicios del guión, pero concluye de forma positiva otorgándole una calificación de 3/5 diciendo: “Al Final del Túnel maneja correctamente la sutileza pero el guión se extiende demasiado en la primera [...] terminada la introducción, la película cambia de tono y de ritmo para convertirse durante el final en un film diametralmente opuesto al del comienzo, otorgándole agilidad e intensidad a una historia que parecía estancada”. Sin embargo, Ezequiel Tozzi desde Revista Meta le dio un 10/10 destacando que la película será “uno de los mejores estrenos del año y promete no decepcionar a los amantes del suspenso”. Además el crítico alabó la actuación de Leonardo Sbaraglia como protagonista. Con el mismo tono, Iván San Martín del sitio Cinergia dijo en su reseña: “... es realmente una grata sorpresa, un thriller con una intensidad en aumento y aunque en los minutos finales parece estar un poco estirada es altamente recomendable y una de las películas nacionales del año”.

En fin, excelente thriller, actores de primer orden, entretenimiento asegurado, tensión in crescendo (te deja sin aliento en algunas escenas), ritmo a tope, la profundidad de los personajes está dosificada y las relaciones entre éstos plenamente justificadas. Todo cuanto aparece en la película tiene un sentido que luego será descubierto; te sorprende conforme va avanzando, y hasta el último momento no sabes qué va a ocurrir. “Después del título y del túnel, todo tendrá sentido: las galletas envenenadas para Casimiro, el reloj perdido del Zurdo, un escondite en Lomas de Zamora, el silencio de la niña, la desconfianza del Gitano y también las certezas del viejo Guttman, que aún cree que se salió con la suya” (Antonio Martínez). Cine de primera categoría al alcance de todos los públicos.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=0QMmqGrBrRQ.

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