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Vértigo mortal

Por Jon San José Beitia

Producción televisiva que presenta un relato de suspense interesante, alrededor del asesinato de una familia, del que un policía sigue la pista años más tarde hasta llegar al posible responsable, pero éste sufre amnesia lo que complica la investigación del caso.

Cuenta con la participación del veterano, Richard Widmark, que sirve como reclamo comercial y otorga a la película cierto prestigio; aunque ya el intérprete estaba dando sus últimos coletazos y no tenía la misma repercusión, cumple con su cometido.

El argumento presenta los suficientes puntos de interés como para que se siga con atención, tanto la investigación policial llevada a cabo por el veterano policía obsesionado con el caso, como la vida del personaje que padece amnesia. Juega con el suspense y la ambigüedad de los personajes, cayendo en la reiteración de situaciones y soluciones, con un guion forzado y poco verosímil, pero que logra entretener al espectador con el amplio baile de cuestiones y sospechas que van surgiendo progresivamente.

Los intérpretes del reparto cumplen con su labor de una forma modesta y discreta, destacando por encima de todos ellos la labor de Richard Widmark, que aporta veteranía y saber hacer a su personaje. Dentro del interés inicial suscitado, cae en un bucle reiterativo de ideas que si bien son claros trucos manipuladores del suspense, termina por resultar excesivamente reiterativo y monótono, haciendo que pierda el gancho. Tras jugar con el suspense y la ambigüedad de forma inteligente en determinados momentos, se olvida de todo y termina por alcanzar un desenlace precipitado, previsible y decepcionante. Una lástima.

En resumidas cuentas, Vértigo mortal se sitúa como otra película de suspense menor, que cuenta con una estrella veterana de prestigio para dar cierta entidad al relato, pero que termina por ser una decepción pasajera y fácil de olvidar. Un entretenimiento ligero para una tarde de domingo, poco más.

Jon San José Beitia

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