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Veredicto Final

Por Jon San José Beitia

Sydney Lumet conduce con inteligencia un relato judicial sólido y atractivo, apoyándose en un notable guión del famoso David Mamet y en un reparto redondo, encabezado por un sublime Paul Newman.

Veredicto final constituye una de esas escasas ocasiones en las que el relato capta toda la atención del espectador desde el comienzo y no lo suelta hasta su desenlace.

Presenta la historia de un abogado venido a menos, perdido en el mundo del juego y el alcohol al que se le presenta el caso de su vida, que pondrá a prueba su profesionalidad y conciencia.

Lumet desarrolla con astucia el seguimiento e investigación del caso, exponiendo con claridad las cuestiones éticas que supone para el personaje principal y dar paso a una batalla judicial donde muestra todos los movimientos y estrategias realizadas para ganar el caso.

La película no se limita a presentar los dilemas judiciales y éticos a los que hacen frente los protagonistas, sino que profundiza en el desarrollo de los personajes gracias a las notables interpretaciones de todo el reparto, en especial, Paul Newman.

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Todo funciona a la perfección. La trama judicial engancha por completo y permite contemplar un duelo apasionante entre dos grandes figuras de la interpretación como son Paul Newman y James Mason. Newman con una sola mirada o gesto es capaz de transmitir las inquietudes y dilemas que asedian a su personaje, ofreciendo todo un abanico de sensaciones. Los intérpretes secundarios están a la altura del relato, destacando la participación de un correcto Jack Warden y una bella e inquietante Charlotte Rampling.

Sidney Lumet maneja la historia con soltura, logrando presentar ideas y situaciones sin la necesidad de emplear diálogos. Deja que sea el público el que ate cabos y llegue a sus propias conclusiones

La película presenta un argumento sólido, coherente, inteligente y bien desarrollado que alcanza un veredicto a la altura de las expectativas generadas.

Tras el visionado de la película y ante las pruebas que se han presentado a lo largo de esta crítica sólo cabe aceptar un veredicto final: es culpable de ser cine de calidad con mayúsculas.

Jon San José Beitia

Comentarios

  1. El final es poco creíble pero la película se deja ver muy bien y la actuación de Paul Newman es notable. Me quedo con sus cervezas con huevo para llevar mejor la resaca o el colirio en los ojos para ocultarla.

    También hay que destacar cómo acaba su relación con Charlotte Rampling. Ese bofetón sólo es superado por la incertidumbre de la llamada telefónica.

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