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Venciendo la distancia

Por Jorge Valle

Es obvio que el cine, como cualquier otro arte, es fruto de la sociedad de su tiempo. Por lo tanto, los problemas y las ilusiones que emanan de ella aparecen reflejados en las diferentes creaciones artísticas, además de constituir muchos de los temas y los motivos en las que se basan. Actualmente en España, la crisis económica es sin duda una de las preocupaciones que más nos afectan, y esa inquietud ha sido trasladada a la gran pantalla por medio de una serie de directores jóvenes que sienten la necesidad de participar de las circunstancias de su época. Entre ellos se pueden enmarcar Jorge Torregrossa, autor junto a Elvira Lindo de la reciente La vida inesperada, y Carlos Marqués-Marcet, que debuta con 10.000km, la historia de una pareja residente en Barcelona que, ante las dificultades que les plantea el mercado laboral en nuestro país, se ven obligados a separarse durante un año. Así, Álex (Natalia Tena) acepta una oferta de trabajo que le lleva a instalarse en Los Ángeles, mientras que Sergi (David Verdaguer) se queda en España para seguir dando clases de inglés. Su amor, que parece inquebrantable, sólido y duradero, se verá sometido entonces a la terrible prueba de la distancia.

10000km2

Sorprende, por innovadora y original, la propuesta narrativa del director, basada en una estructura cíclica en la que el principio –un magistral plano secuencia de casi 20 minutos que sirve como presentación de los personajes- y el final –un conseguido juego de miradas y silencios por parte de los actores protagonistas, que rallan a un gran nivel- presentan dos escenas de sexo especialmente reveladoras: la primera desprende la complicidad y el cariño de dos personas que se sienten profundamente unidas, mientras que la segunda es la consumación del enfriamiento que ha supuesto la distancia para su relación. En mitad de las dos, Marqués-Marcet apuesta por escenas interrumpidas en la que los protagonistas dan rienda suelta a las emociones derivadas de la pérdida material del otro mediante conversaciones de teléfono, llamadas por skype o conversaciones de whatsapp. Es precisamente en ese desarrollo en el que la película pierde fuelle y ritmo, aunque no caiga nunca en el tedio. Poco más se puede achacar a la gran triunfadora del Festival de Málaga, en el que arrasó llevándose cinco biznagas, incluyendo mejor película, director y actriz. 10.000km supone, en definitiva, una muestra más del talento que late en el actual cine español, como demuestra esa triste y metafórica escena final en la que Álex y Sergi, sentados uno al lado del otro, se sienten más separados que nunca.

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