Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Una vida real-inaudita-maravillosa para mi crítica 800

Por Enrique Fernández Lópiz

Excelente esta coproducción sueco-británica, documental sobre la vida y sobre todo la música del norteamericano de origen mejicano Sixto Rodríguez (1942), uno de los más insólitos músicos de rock-folk contemporáneos. Un artista atípico, genial, increíble para los tiempos que corren, que cantaba en una de sus canciones más tristes: “Cause I lost my job / two weeks before Christmas…” (“Porque perdí mi trabajo / dos semanas antes de Navidad…”), canción que cierra su segundo álbum, Coming from reality (1971) y que, en este documental Searching for Sugar Man, el productor subraya a modo de inquietante premonición de una carrera truncada. Este film está “repleto de testimonios […] y contiene y resuelve un misterio, lo que resulta apasionante” (Lobo). Por eso, visionarlo no es meramente disfrutar, también se padece, e igual se aprende mucho de él.

El documental se coloca en el final de la década de los años sesenta, cuando Rodríguez, un singular y reservado músico, es descubierto en Detroit, en un bar, cantando. Los productores que lo descubren quedan perplejos y fascinados por sus bellas y conmovedoras melodías que contienen letras con tintes proféticos. Con el convencimiento de que Rodríguez constituía un crack dentro de su generación, grabaron dos discos que sin embargo no lograron consolidar su posición en el mercado, o sea, no tuvieron el éxito esperado. Durante un tiempo el cantante se esfumó en medio de rumores de todo tipo, que no excluían el suicidio. Pero hete aquí que uno de sus discos aterrizó inopinadamente en la Sudáfrica del Apartheid y se corrió como la pólvora por todo el país en grabaciones piratas. La cosa es que Rodríguez se convirtió en un icono de la libertad y de la lucha contra el sistema injusto y racista imperante en el país africano. Tiempo después, dos fans sudafricanos emprendieron un viaje para saber qué había sido realmente de Rodríguez. Su investigación los llevó a conocer una historia asombrosa. Los sudafricanos que coreaban sus temas frente a la opresión no sabían que su artífice vivía tranquilamente en Detroit.

Malik Bendjelloul acomete su primer largometraje con este documental que realmente merece ser considerado como una gran película de investigación sobre un enigma cultural cuyo final no es triste ni negro ni fatal, sino que concluye cara a cara con un asceta capaz de asumir la renuncia sin atisbo de desánimo ni pizca de dramatismo. Se comentó que se había quitado la vida sobre los escenarios, pero nada más lejos de la verdad. Rodríguez está en el mundo, en su mundo, y hace una vida asombrosamente común para un artista de su talla.

El guión, también de Bendjelloul habla de los ondulados caminos del arte como proceso comunicativo, y “funciona como emocionante thriller cultural, integra fragmentos animados con elegancia y culmina con un poderoso retrato del artista en paz consigo mismo […] Oscar al mejor documental, merece ser aplaudida como una de las grandes películas del año” (Costa). La historia y los ecos que inspiran la obra y vida de Rodríguez, se convierten en este largometraje en un auténtico tesoro sobre este arcano de la música contemporánea. Es más, la historia que cuenta Bendjelloul, como él mismo dice, tiene una “estructura que es más propia de la ficción”. Y es verdad, si fuera un guión escrito que nos mostrara así las cosas, tal como sucedieron, no lo creeríamos, porque es demasiado bueno y a la vez extraño para ser cierto: alguien que vive toda su vida en la pobreza, sin saber que es una súper estrella; que toma toda su angustia, todo su dolor y sufrimiento, y los transforma en algo precioso. Es, como dice el director, la historia de la Cenicienta u otro cuento de hadas. Pero no sólo fue así, sino que la realidad superó la ficción, podríamos decir que fue una Súper-Cenicienta.

sugarman2

Malik Bendjelloul y sus colaboradores hacen una genial mezcla de entrevistas de archivo, y a veces recurren a secuencias de animación (lo que se explica porque no había muchas grabaciones de Rodríguez), y esta animación está perfectamente integrada en la totalidad de la cinta en clave surrealista, haciendo una llamativa ambientación del Detroit por donde Rodríguez vagaba errante a diario, vestido de negro, como una sombra misteriosa. Todo ello hace del resultado un documental perfecto formalmente y empujado por un mantenido ascenso dramático que toca la fibra sensible del espectador. Cuando acaba la sesión, es difícil sustraerse a conseguir por el medio que sea los álbumes de este músico que seguro queda grabado para siempre en nuestra mente, en nuestros corazones y en el gusto por sus excelentes canciones; canciones de un músico inolvidable y una personalidad igualmente maravillosa.

Hay mucho que agradecer al joven Malick, pues fue realmente un empecinado en firme que habiendo agotado los recursos económicos, sin apoyos, tres años sin cobrar un céntimo, deprimido, haciendo él tareas que no eran de su competencia (animación, edición, etc.), tuvo la fuerza para continuar adelante hasta encontrar la mano tendida de Simon Chin, el productor de otro documental oscareado en 2008, Man on Wire, del director James Marsh (algún día escribiré sobre esto); y ahí reflotó la empresa y todos fueron felices, incluso Rodríguez. Pocas veces uno puede ver algo así en la realidad, pocas veces uno se siente tan contento y feliz.

searching-for-sugar-man-3

Como dice Piñón, estamos ante una “obra cumbre del rockumental, un descubrimiento en toda regla”. Así es, pues además del valor fílmico, esta obra alcanza un elevado punto de interés, por la música de su protagonista, cuyas canciones levantan la cinta por encima de lo que habría podido ser una pieza para cinéfilos. Tiene, así, un valor para los amantes al cine y al documental, pero también para los melómanos, que encuentran de seguro en Rodríguez un músico y cantante con piezas que parece mentira que hayan quedado adormecidas durante tanto tiempo, pues al poco de escucharlas, como yo hiciera hace algunos años, resultan extrañamente familiares, aunque nunca antes las hubieras oído. Música y letras se funden en esta cinta trasladando al espectador unas emociones y un genuino torbellino artístico.

La música es, obviamente, Sixto Rodríguez. Por cierto, nuestro personaje se llama Sixto por ser el sexto de los hijos que tuvieron sus padres. Y con permiso de vosotros/as, lectores de estas líneas, os quiero dejar aquí, para quien no la conozca y como recuerdo para el conocedor, piezas principales de su magnífico repertorio. En primer lugar la música que suena en el documental, Searching for sugar man; El Cold Fact food album; Rodríguez Live at AB – Ancienne Belgique. El que refería al principio, el álbum: Coming from reality. El Glastonbury Festival de 2013. Y finalmente Dead Men Don’t Tour – Rodríguez en South Africa, 1998, documental de Tonia Selley para TV. Hay más, pero para muestra valen estos botones. Sensacionales canciones, eso es lo que no me cansaré de decir.

Este trabajo del género documental tiene todo un insólito curriculum por su número e importancia de galardones; todos más que merecidos, lo que incluye como ahora diré, el Oscar en ese año al mejor documental. Pero hay más, veamos. Premios y nominaciones entre 2012 y 2013. 2012: Premios Oscar: Mejor documental. Premios BAFTA: Mejor documental. Premios Guldbagge (Suecia): Mejor documental. 6 nominaciones. Festival de Sundance: Premio del público (mejor documental internacional). Satellite Awards: Nominado a Mejor largometraje documental. National Board of Review (NBR): Mejor documental. Asociación de Críticos de Los Angeles: 2ª posición para Mejor documental. Asociación de Críticos de Chicago: Nominada a Mejor documental. Sindicato de Productores (PGA): Mejor documental. Sindicato de Directores (DGA): Mejor director / Documental. Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guión en documental. 2013: Premios del Cine Europeo: Nominada al premio del público.

Esta cinta tiene de todo. Es bella, didáctica, emotiva, interesante y creativa. Pero tiene mucho más. Como señala Pons: “es muy original sin perder nunca la factura clásica, utiliza la prestidigitación de las obras de ficción para revelar aspectos de la realidad y, al final, cautiva tanto al buscador de conocimiento como al público raso […] y cuenta un relato bigger than life”; o sea, una historia que es “más grande que la vida”, que desborda la realidad que, en suma, es asombrosa, que sorprende. Todo eso quiere decir bigger than life y de todo eso se da cuenta el espectador ante este documento maravilloso. Un artista muy ignorado y de difícil repetición que une a su talento excelso, un sentido de la vida natural; nada endiosado, ni rencoroso con su destino, ni descontento, ni presuntuoso, ni reconcomido por su pasado. En fin, lo propio de alguien que tiene una categoría humana y artística de excelencia.

La cinta, aprovechando el arte y calidad al contar lo que cuenta, a través de su mágica atmósfera, conecta con el público y le hace entender que la corta y sorprendente carrera profesional de Rodríguez es sin duda injusta; injusto que este “francotirador folk-rock de Detroit de ascendencia mexicana apenas hubiera trascendido” (Pons). Pues cuando escuchamos sus notas, su repertorio, se evidencia una veta de melodías que laten y pugnan por ser descubiertas para el público mayoritario. Eso pasa con este documental, que todos nos convertimos en testigos del éxito ulterior de Rodríguez.

Emocionante y musical, la alegría de saber que existen personas como Rodríguez, “un profesional de la resistencia y la dignidad” (Boyero). Una película que necesitaba existir, un documento fresco, esperanzador, misterioso que habla del encuentro frontal y no siempre bien avenido del comercio con el arte. Una gran película porque cuenta una gran historia que parece sacada de una novela de ficción pero que es real como la vida. Una obra, en fin, apasionante.

Para concluir, quiero decir que esta película nos habla de cómo el arte puede ser más grande que la vida. La vida de Sixto Rodríguez, una historia de fracaso, tiene otra versión, una cara B mucho más halagüeña y finalmente feliz. Eso es. Conoce a Sixto, te alegrarás de haberlo hecho.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=UAYCxT418RA.

Escribe un comentario