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Una roadmovie angustiosa

Por Enrique Fernández Lópiz

En Breakdown Jeff y Amy Taylor, un matrimonio joven, viaja por el suroeste de los Estados Unidos con un coche nuevo todo terreno matrícula de Massachusetts. Marchan por el desierto, a fin de dar un giro a sus vidas y mudarse a San Diego, en California. Pero el auto se avería en medio de una carretera sin apenas tráfico. Un camionero para y lleva a la mujer a un restaurante cercano, mientras el marido espera el retorno de su esposa que habrá de traer algún tipo de ayuda. Poco después, Jeff se da cuenta que la avería es un cable suelto sin importancia, arregla el coche y va a buscar a su mujer. Pero cuando llega al restaurante nadie la ha visto y nadie sabe nada de nada. Aunque él se huele que algo extraño está ocurriendo en aquel recóndito sitio de la América “profunda”. A partir de aquí, con la desesperación del protagonista como disparador, se desencadena una trama de inquietud y misterio que tendrá diferentes derivaciones. Toda una road movie de terror.

Esta película fue la Ópera prima de Jonathan Mostow (director de la horribilis Terminator 3, 2003). La verdad es que Mostow sabe construir una historia consistente en la que algunos consideran su mejor película. Una vibrante dirección la de Mostow que en ningún momento se pierde en giros mentecatos y superfluos; bien rodada, no se hace pesada en ningún momento y es una invitación a pasar un buen rato, algo que hoy día es de agradecer.

El guión del propio Mostow junto a Sam Montgomery, basado en una idea de Mostow, aunque no sea una idea original resulta atractivo y bien elaborado, con escenas y diálogos que hacen a la intriga y al atractivo cara al espectador. Es un libreto que toma elementos de diversas películas del género y añade tintes de acción que recuerdan a Speed 2, 1997, de Jean de Bont y el viaje a los infiernos de una joven que se toma unas vacaciones con su novio; huele otro poco a Rescate, 1996, de Ron Howard, el trauma y la desesperación del protagonista por encontrar a un ser querido, concretamente a su hijo; me ha recordado bastante a la celebérrima película El diablo sobre ruedas, 1971, de Steven Spielberg (que comentaré en breve en estas páginas), sobre todo por el encuadre desértico y la omnipresencia de camiones, que aquí son igualmente una parte fundamental de la historia. Y por cierto, me ha recordado también a otra película, Frenético, 1988, de Roman Polanski y al Doctor Walken buscando desesperadamente a su esposa secuestrada en París a donde había viajado a un Congreso de Medicina. Sin embargo, los autores del guión de esta película, saben hacer con todas esta probables influencias, una obra original, angustiosa y trepidante. Es buena y acompaña bien la música de Basil Poledouris; y estupenda la fotografía Douglas Milsome. Excelente el montaje.

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En el reparto tenemos a un gran Kurt Russell que sabe desplegar con arte y oficio todo un repertorio de hombre angustiado al que le sobrepasa una situación límite y que va más allá del típico duro al nos tenía acostumbrados; para mí muy bien. J.T. Walsh cumple con gran capacidad igualmente en el rol del malvado camionero en una de sus mejores actuaciones. Kathleen Quinlan excelente como esposa raptada. Y acompañan unos secundarios muy buenos, brillantes diría yo como Thomas Kopache, M.C. Gainey, Jack Noseworthy, Rex Linn, Moira Sinise, Jack McGee, Vincent Berry y Ritch Brinkley.

La película tiene muchos ingredientes como para ser considerada buena: es entretenida, con gran incertidumbre y emoción. Por empezar tiene con sus 93 minutos una duración perfecta. Es una distracción que te hace olvidar los fallos que podrían imputársele, pues posee una intensidad creciente durante todo el metraje que da credibilidad a un punto de partida de dudosa verosimilitud. “Intriga llena de suspense que indaga en la tortuosa aventura de un matrimonio al que se le rompe un coche en pleno desierto” (Morales).

Hay escenas que te ponen a cien por hora el ritmo cardíaco y hasta la tensión arterial, como cuando en el Bar de Carretera nadie le hace ni caso e incluso lo amenazan encañonándolo con una pistola, y él sin saber qué hacer, ni a dónde buscar, ni a quién recurrir; y no digamos cuando va al Banco a sacar el dinero; y hay otras. O sea, resulta ser un “entretenido thriller. La trama agobia hasta la extenuación” (Ocaña). Y hay también una característica muy importante de esta película, la empatía que se suscita entre el espectador y el pobre personaje, un hombre corriente que ha de agudizar su ingenio al máximo y jugarse el tipo para recuperar a su mujer.

Además, la confabulación y la acción van juntas de la mano en un paisaje de sol abrasador, allá por el lejano oeste. Un espacio de eternas carreteras que surcan el desierto, interminables e impolutas, donde los perdidos pueblos son pequeños, diminutas porciones de vida de donde cualquiera querría escapar a todo gas; con camioneros, extraños sujetos de panza prominente bebiendo cerveza, muchos borrachos, bares cutres donde los haya y personas retorcidas, incluso psicópatas de gran calibre. Este es el panorama de esta película ¿No es para crear desasosiego?

También ocurre que al ser una película sin pretensiones, esta estructura de film sencillo hace que se disfrute más. Es mi parecer que estamos ante un film infravalorado y con poco reconocimiento, cuando se ve que J. Mostow ha realizado una obra con inteligencia. Por empezar, no se ha metido en más enredos que los necesarios; tampoco ha pretendido parecer más de lo que la cinta es. La trama es sencilla pero firme, seria. Y como ya he dicho, Kurt Russell resulta hacer un trabajo muy bueno, sin obviar que tiene la presencia justa para interpretar a este personaje abatido e iracundo. Y además, acompañado de un gran elenco de secundarios ¿Hay más?

Perspicaz combinación de registros diversos (road movie, thriller, drama, criminal o terror), dotada de una nerviosidad que se acelera de manera progresiva y cuyo producto final es, como digo, mejor de lo que puede parecer a primera vista.

Tal vez alguien se pregunte si no estoy siendo demasiado espléndido con esta película. Y creo poder responderle que no. Al terminar de verla he quedado satisfecho, me ha parecido que tiene un buen argumento, técnicamente óptima, tensión in crescendo, buen ritmo, actuaciones de nivel, fotografía cuidada, y de la que se puede disfrutar enteramente.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=b54MNSQ3esE.

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